AVENTURALEZA

Cambios meteorológicos en la montaña. ¿Cómo actuar? 1.

Por Antonio Miguel Fernández.

Muchas  montañas son accesibles para muchas personas, pero son lugares donde la meteorología es muy cambiante. Cuando planificamos una ruta en montaña, nos debemos preguntar, sobre posibles cambios meteorológicos una vez vista la predicción: ¿más frío, más calor, lloverá, hará más viento,...?

Estos posibles  cambios meteorológicos, son siempre probables y debemos saber cómo prevenirlos y cómo actuar en caso de que ocurran, así cómo interpretar los mapas isobáricos o la presión barométrica.

  1. 1.     Interpretación ¿Borrasca o anticiclón?

Los mapas isobáricos nos ofrecer gran información sobre la climatología prevista en  cada zona. El anticiclón son altas presiones (hasta 1.077 mbar), lo que se traduce en tiempo estable, con cielos despejados unidos generalmente de temperaturas más frescas en invierno y calurosas en verano. La borrasca consiste en bajas presiones (hasta 885 mbar) lo que se traduce en cielos nubosos con alta probabilidad de lluvias.

En la página web de la Agencia Estatal de Meteorología podemos ver las predicciones meteorológicas de municipios próximos a  cadenas montañosas.

El saber interpretar las presiones adecuadamente te va a servir para predecir cambios meteorológicos. Te voy a poner un ejemplo práctico. Salimos de trabajar el viernes por la tarde y nos plantamos en unas horas en la Sierra de Gredos con la intención de subir al Pico Almanzor (2.591m). Dejamos el coche en la Plataforma y subimos directos al refugio de Reguero Llano (1.905m) para pasar la noche. Al llegar al refugio miramos el barómetro y marca 1015 mbar de presión. Al día siguiente al levantarnos, lo miramos de nuevo y vemos que marca 990 mbar. ¿Qué ha sucedido? Sin duda se  estará aproximando una tormenta o estamos ya inmersos en ella. A mayor velocidad de descenso de la presión, más fuerte será la tormenta. Es importante también que las mediciones sean a la misma altitud, ya que si no es así, la medida no será fiable.

Gracias a estas mediciones podremos anticiparnos y preparar el material, para continuar la travesía con seguridad, o esperar a que mejore el tiempo.

  1. 2.     Peligros climatológicos que  podemos encontrar en la montaña.

 2.1.          Tormenta eléctrica.

¿Cómo podemos prevenirla?

  • Consultando los cambios meteorológicos en páginas y app especializadas (por ejemplo Tiempo XL) que detallan incluso por horas.
  • Cambiando  la  ruta por otra o cambiar el itinerario. Siempre debemos tener la opción “B”.

 ¿Cómo actuaríamos en caso de sufrirla?

  • Nos alejaremos de zonas expuestas como prados y rocas.
  • Nunca utilizaremos un árbol como cobijo.
  • Dentro de una cavidad no estar en contacto con las paredes, deberá tener varios metros de profundidad y siempre mantenernos aislados del suelo.
  • Evitar lugares como pantanos, lagunas, riachuelos, charcas, etc.
  • Ser pacientes y esperar a que pase la tormenta. Para saber si la tormenta se aleja o se acerca, contar los segundos desde que vemos el rayo, hasta que oímos el trueno. A más tiempo que pase, la tormenta se estará alejando.
  • En cualquier lugar de espera debemos colocar la mochila como aislante entre nosotros y el suelo, también nos puede valer un tronco o trozo de madera
  • Si llevamos equipo metálico o electrónico, debemos buscar un lugar donde dejarlo, que esté alejado de nosotros.

 2.2.          Tormenta con lluvia.

Si nos encontramos una tormenta con fuerte lluvia realizando una travesía de varios días, con un tiempo más bien frío, nos puede causar graves daños.

¿Cómo podemos prevenirla?

  • Mirar el parte sobre cambios meteorológicos en páginas y app especializadas.
    • Cuidado con los cauces de ríos y  barrancos, una fuerte tormenta, puede llegar a descargar muchos litros de agua por metro cuadrado en una hora. Esto provocará fuertes crecidas de agua, o llenando lugares de agua que generalmente están secos. La tormenta puede que sea en otro lugar, lejos de donde nos encontramos o  en cotas más elevadas. Cualquier crecida de un caudal, nos puede ocasionar problemas: impedimento de seguir la ruta o lo que es peor, nos quedemos atrapados entre la montaña y el agua.
    • La vestimenta y el material adecuado, es fundamental para afrontar la lluvia sin ningún problema. Siempre en nuestro equipo llevaremos algún elemento: chubasquero, chaquetas impermeables, ponchos o capas de agua. 
    •  Para que el equipo no se nos moje, llevaremos bolsas estancas para nuestros dispositivos electrónicos y útiles que queramos proteger de la lluvia. También es recomendable un cubre mochila.

 ¿Cómo actuaríamos en caso de sufrirla?

  • Si estamos empapados debemos evitar  que nuestro cuerpo se enfríe en exceso. Para ello debemos cambiarnos  y ponernos ropa seca.
  • En el caso de no tener ropa de recambio, buscar cómo podemos secarlas. Si disponemos de hornillo, pero teniendo cuidado de no quemar la ropa. Si la situación fuera extrema (hipotermia), podríamos hacer fuego, pero teniendo mucho cuidado y extremar las precauciones, deberíamos informarnos dónde podemos hacerlo y dónde no.
  • Si ni podemos cambiarnos, ni hacer fuego,  lo más sensato es regresar lo antes posible a cualquier lugar donde podamos solucionar el problema.

Nos vemos en la próxima aventura.

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Nociones sobre cartografía I.                                        

Por Antonio Miguel Fernández

Generalidades

En muchos círculos de montaña, desde profesionales que desarrollan su trabajo en ella, hasta personas que se están iniciando en el senderismo, paseos de una tarde hasta travesías de varios días, se oye y se lee que es necesario llevar siempre en la mochila un mapa del lugar. Esta afirmación es tan cierta que cualquier persona con un mínimo sentido común, estará de acuerdo.

Claro está, no debemos pensar que por el simple hecho de llevar un mapa, estamos a salvo de una posible pérdida en la montaña. Necesitamos algo más. Si ninguna duda, el mapa  es la herramienta  imprescindible de orientación en montaña, pero su utilidad  depende de varios factores:

  1. Del tipo de mapa. Los topográficos son los más idóneos para progresar por zonas desconocidas o campo a través. Bien del ING, de otros organismos públicos de la Comunidades Autónomas o de editoriales especializadas en este tipo de cartografía.
  2. De la fiabilidad. Aquí conviene que nos fijemos no solo en el año de la edición si no también en el año que se efectuó el vuelo fotogramétrico.
  3.  De la escala. Cuanto mayor es la escala, menor es el grado de información y los detalles del mapa.
  4. Del nivel técnico del usuario en el manejo del mapa.  Entendamos por manejo, la mayor o menor comprensión de los detalles representados en un mapa y a la vez la capacidad para identificarlos en el terreno. Es decir de la técnica que poseamos de posicionamiento, orientación y navegación.

También debemos llevar una brújula. Igual que sobre el mapa, su utilidad será proporcional a nuestra destreza a la hora de manejarla, para saber nuestra posición y  orientación.

Aunque nos hablen del GPS o de la última tecnología de los “Smartphone” con mapas y brújulas incorporados; no solo no pueden sustituir al mapa,  sino que estos aparatos son dependientes de las baterías, de la cobertura de red y de los satélites.

Casi todos sabemos lo que es un mapa, pero no está de más que leamos su  definición exacta: Es la representación simbólica de los accidentes geográficos del terreno a un tamaño reducido, que guarda proporción (escala) con los verdaderos elementos del relieve.

A la hora de adquirir un mapa para realizar actividades en montaña, debemos tener en cuenta una serie de aspectos y elementos cartográficos como: Tipo de mapa. Escala. Equidistancia. Coordenadas. Curvas de nivel. Signos convencionales. Datos para el centro de la hoja (mapa). Año de publicación y actualización. Otros aspectos.

Nos vemos en la próxima aventura.

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Menta de agua

La Menta(mentha piperita).

Por Antonio Miguel Fernández.

Una de las muchas plantas que aprender a reconocer nuestros alumnos en los cursos de supervivencia, es la menta de agua, que crece junto a las cristalinas aguas de las Gargantas de Gredos.

La menta es una planta medicinal y aromática perenne que pertenece a la familia de las Labiadas originaria del Mediterráneo. Hoy día se encuentra por todo el mundo, aunque prefiere los climas templados.

Hay alrededor de 25 especies diferentes de menta,  en realidad es un cruce híbrido natural entre la menta de agua (mentha aquatica) y la hierbabuena. Además de sus propiedades medicinales, en Grecia frotaban la menta sobre las mesas para darles la bienvenida a los huéspedes, y el té de menta se sigue ofreciendo habitualmente a los huéspedes que llegan al Oriente Medio. Desde la antigüedad, era muy apreciada por sus cualidades terapéuticas, para tratar dolencias del aparato digestivo, respiratorio o de la piel. En la Edad Media, se consideró planta mágica, y era utilizada en las pociones; los druidas de las Galias echaban unas hojas de menta al Fuego Sagrado para alejar los malos espíritus. En la actualidad se utiliza bastante como infusión estimulante para el estudio y la concentración.

En situaciones de supervivencia en zonas aisladas, es muy importante reconocer la menta de agua, que podemos encontrar junto a zonas húmedas o arroyos. Sus innumerables propiedades, nos pueden solucionar muchos  problemas de salud.

La parte que se utiliza con fines medicinales es la hoja y de los principios activos de la menta podemos destacar el mentol, el cineol o el limoneno y sus flavonoides, fenoles y taninos. Todos estos componentes son los que confieren a la menta sus cualidades terapéuticas.

Usos y propiedades:

Además de usar las hojas de menta fresca o seca en el té, se puede añadir a las sopas, ensaladas de frutas o al gazpacho. El aceite esencial es ideal para masajes musculares y en el pecho, dolor de cabeza, cuidado dental y aromaterapia.

Durante la temporada de frio, el té hecho de una combinación con flor de saúco, milenrama, eupatorio, tilo, menta y jengibre; tomado caliente y con frecuencia, sirve para combatir el resfriado o la gripe. Este té  hace sudar, lo cual es bueno para erradicar el virus de nuestro organismo.

Propiedades medicinales de la menta.

Tiene propiedades digestivas, antiinflamatorias, expectorantes, carminativas, antiespasmódicas, aperitivas, antigripales, coleréticas, antisépticas, mucolíticas, antirreumáticas, analgésicas, antibacterianas, colagogas, antitusivas, antifúngicas y descongestionante de las vías respiratorias. Combate la fatiga mental y física e incluso para los periodos de convalecencia, al tener acción estimulante.

Aplicada de forma tópica y local elimina hongos de la piel y uñas, alivia casos de eczema y de urticaria, también para limpiar heridas y picaduras de insectos y para aliviar el picor de éstas últimas.

Se puede usar de forma interna en infusión, aceite esencial (debe tener una etiqueta que indique explícitamente que es apta para uso interno) y en tintura. Para usos externos la podemos utilizar en baños, vahos, aceite esencial, cataplasmas, etc.

Nos vemos en la próxima aventura.

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Siguiendo u rumbo.

¿Qué ruta debemos seguir cuando estamos perdidos?

Por Antonio Miguel Fernández.

En una situación extrema, bien porque estemos perdidos o tras un accidente en un medio natural desconocido, tendremos que elegir una ruta de escape o de salvación, si las circunstancias nos obligan a ello. Ésta dependerá de la situación en que nos encontremos, de las características del terreno y de las condiciones meteorológicas.

Me paraba entonces en un árbol de gran tamaño por el costado donde estuviera iluminado por el sol y ubicaba otro de gran tamaño que se encontrara a unos cien metros de éste, el cual era mi punto de referencia para llegar hasta allí. Difícilmente se podía caminar…lo importante era llegar hasta el punto predeterminado…” escrito por John Pinchao en  Mi fuga hacia la libertad. Policía colombiano que estuvo 8 años y medio  secuestrado por las FARC y después de preparar minuciosamente la huida la llevó a cabo. Tras 18 días  de travesía en solitario, por la selva amazónica en la región del río Vaupés, consiguió su objetivo, sin saber que el Comando Jungla del Ejército ya lo había dado por muerto. Su odisea comenzó tras superar la noche que se escapó, un gran río, que luego sería el Vaupés, sin saber nadar. Lo consiguió dejándose arrastrar por la corriente,  ayudado por un bidón de plástico, a modo de flotador. Ésta hazaña, lo convenció de que tarde o temprano, salvaría su vida.

John sabía, que en la selva tenía que buscar un río y luego seguirlo. Nosotros dependiendo del entorno natural, podremos elegir: una cresta, un valle, un arroyo, una línea de costa, una senda,…pero siempre deberíamos asegurarnos que es la mejor opción. A veces ocurre, que elegir la ruta más corta, resulta que nos es la mejor. Esto lo sabemos muy bien los que corremos o corríamos carreras de orientación en la naturaleza.

Estas pueden ser las opciones dependiendo del medio natural.

  1.        Siguiendo una cresta (divisoria de montaña).

Suele ser una buena opción, siempre que no implique transitar por lugares donde estemos expuestos a caídas (precipicios). Seguir el rumbo o dirección a través de una cresta, es bastante sencillo, el terreno suele estar más despejado de vegetación y esto nos facilita buscar puntos de referencia próximos o lejanos.

Una vez que tenemos fácil orientarnos hacia un lugar, nuestras segundas prioridades en  zonas cálidas y secas, serán ir buscando agua para hidratarnos y algún tipo de alimento. En climas fríos, será buscar un refugio donde pasar la noche.

  1.        Siguiendo arroyos o valles (entrantes de montaña).

Es una buena opción, ya que tarde o temprano, esta ruta nos llevará a alguna zona habitada, igual que planeó John. Es fácil seguir la ruta que transcurre a través de un valle, aunque no tengamos apenas puntos de referencia por estar en terreno bajo. Esta ruta nos puede proporcionar agua y comida en abundancia. Pero puede tener peligros como: barrancos, cascadas, terrenos pantanosos, vegetación espesa,…

Ante la necesidad de cruzar un cauce de agua, buscaremos un buen lugar donde hacerlo, evitando cruzarlo por cascadas o zonas de fuerte corriente. Si el cauce es considerable, podríamos construir una balsa.

  1.        Bordeando la costa.

Otra buena opción, y así nos evitaríamos cruzar por el interior con la posibilidad de perdernos. Si decidimos bordear la costa, la ruta siempre será más larga, pero siempre tendremos una buena referencia, el mar.

Esta ruta nos facilitará en contacto con los equipo de rescate y nos proporcionará comida y agua. En caso de no encontrar agua en la superficie, la buscaremos en hoyos hechos en la orilla; el agua dulce flota sobre la salada.

  1.       A través de vegetación selvática.

Quien mejor nos puede explicar esto, sin duda alguna, sería John.  Pero debemos ser conscientes de que es una opción muy difícil y que solo deberíamos elegir si no tenemos otra, igual que hizo John. Yo por propia experiencia, en las dos ocasiones que he estado en medio de la selva amazónica, puedo decir que es difícil la orientación sin referencias y que está llena de peligros, unos se ven y otros no.

Al seguir esta ruta, tendremos en cuenta estas medidas de seguridad:

  1. Nos desplazaremos como hizo John, cogiendo referencia a grandes árboles.
  2. Avanzaremos con la técnica indígena “ojo de selva”, que consiste en ignorar las formas y colores de la vegetación y enfocar los ojos a 1 o 2 metros al frente, sin perder de vista el árbol de referencia. Así conseguimos no mirar a la selva y poder ver a través de ella.
  3. Nos abriremos paso con un machete o navaja, nunca con las manos. Cortar siempre la vegetación hacia arriba, para hacer menos ruido.
  4. Cuando encontremos una senda o rastro de animales, lo seguiremos, puede que nos lleve a un cauce de agua o claro de bosque.
  5. Al subir a  algún árbol, para observar u obtener comida, estar siempre lo más pegado posible al tronco, para evitar caer si se rompe la rama.
  6. Tanto el agua como la comida es fácil de encontrar, sobre todo la de origen vegetal. En la selva hay muchas plantas con frutos comestibles durante todo el año y raíces como la yuca bravía. El agua de los caños y ríos, puede estar contaminada, pero podremos hidratarnos con el agua de lluvia y la que contienen ciertas plantas.
  7. En caso de tener que pasar la noche, tendríamos que hacer un refugio con vegetación y troncos, lo más elevado posible del suelo.
  8. Si hemos sido precavidos y llevamos un kit para hacer fuego, podremos hervir agua, cocinar los alimentos y por la noche estar a salvo de mosquitos y otros animales.

En horas de la mañana, después de haber avanzado unos kilómetros, apareció un pueblo que me causó gran alegría, pues allí tendría que haber personas que me brindaran ayuda aunque igual existía la posibilidad de que hubiera guerrilla…” Decimoctavo y último día de travesía por la selva de John Pinchao.

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Refugio de nieve en los CSZN.

Refugios de nieve.

Por Antonio Miguel Fernández

No hay otro entorno natural más difícil, donde necesitemos más medios, técnicas y experiencia para sobrevivir que las zonas nevadas. El mayor peligro es el frío. Saber controlar la temperatura corporal es clave; si  desciende en exceso, seremos incapaces de tomar decisiones razonables para salvar la vida, podríamos sufrir hipotermia y congelación.

En un medio natural nevado, un  refugio es el medio más útil para sobrevivir en caso de tener que permanecer en la zona. Su función  es resguardarnos del exterior (nieve, lluvia, frío, viento…), reduce el movimiento del aire, retiene nuestro calor y la de otras fuentes de calor. Su tamaño será ajustado a las necesidades y con ventilación. El iglú es una forma de hacer un refugio en la nieve, mucho más técnico y laborioso que por ejemplo una  cueva con nieve amontonada, una cueva excavada o una trinchera de nieve. No nos olvidaremos de mantenerlo ventilado  y señalizarlo en el exterior con cualquier objeto.

También podríamos hacer un refugio mixto entre cueva e iglú, en donde la mitad superior o cúpula del refugio será externa, y la mitad inferior quedará bajo el nivel de la nieve, de este modo nuestro resguardo siempre quedará menos expuesto a las inclemencias externas.

Material para iglú o cueva: Nieve compactada, pala de nieve, un cuchillo o  sierra, mochilas, rafia o plástico.

Elección del terreno: Tendremos en cuenta más que la acumulación de nieve, la orientación de éste frente a los vientos dominantes. Si hay mucha nieve acumulada, nunca en ladera o fondo de valle, mejor en salientes, lejos de peligros objetivos como desprendimientos rocosos o aludes y al cobijo de agentes meteorológicos como el viento.

Elaboración: Sondearemos la zona elegida para descartar la presencia de rocas y delimitaremos un círculo con las dimensiones de la planta, al menos 2 metros de diámetro. Delimitada la planta procederemos a depositar en el interior y sobre la nieve las mochilas, con su respectivo cubremochilas, intentando que queden lo más apiladas posible. Posteriormente procederemos a cubrir y compactar las mochilas con nieve de algún lugar próximo, hasta conseguir una cúpula compacta que cubra las mochilas con un grosor de unos 40 cm según condiciones y capacidad de apelmazamiento de la nieve.

Una vez compactada la cúpula y si el terreno es completamente llano, cavaremos en el lugar donde queremos ubicar el acceso al refugio; la profundidad del acceso será la que creamos conveniente, teniendo en cuenta que el tamaño interno del refugio será la profundidad que cabemos bajo el suelo más la cúpula externa que hemos compactado. Si hemos podido elegir una zona con algún escalón de nieve el trabajo será menor y el acceso bajo la cúpula más fácil. Palearemos bajo la cúpula hasta topar con las mochilas, que habrán hecho de molde para la parte superior del refugio. Solo nos queda tirar de las mochilas hacia fuera, sacarlas y ensanchar en el interior tanto como nos convenga.

Tanto en la entrada como en el interior haremos un foso para que el aire frío circule y no llegue a la zona de descanso. Esta zona estará elevada unos 10 0 20 cm sobre el foso. El techo hay que pulirlo para que la nieve que se pueda ir derritiendo por nuestro calor, baje por las paredes hasta el foso.

Es importante trabajar el acceso con cuidado o protegerlo posteriormente con bloques o elementos que eviten la entrada de viento y nieve.

Por seguridad y búsqueda, debemos colocar sobre él o cerca algún elemento que contraste con el entorno.

Nos vemos en la próxima aventura.

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Ombligo de Venus

Ombligo de Venus (Umbilicus rupestris) 

Por Antonio Miguel Fernández

Toda planta tiene su leyenda más o menos verdadera, la del Ombligo de Venus cuenta la historia,  que Hipócrates recomendaba a las mujeres que la comieran para procrear varones.

Que hoy escriba de esta planta, se debe a la ruta  que hace unos días hice con un amigo en la Sierra de Gredos, para preparar un trabajo. Habíamos pasado la mañana hablando de plantas y otras historias montañeras. Cuando nos sentamos a dar cuenta del bocadillo, surgió la idea de escribir este artículo, cuando él puso su bota encima de un delicado Ombligo de Venus.

Esta humilde pero maravillosa planta recibe nombre tan llamativos como: acerón de culebra, azaderas de lagarto, caracol, chuletas de paredes, gorros de sapo, hierba del bálsamo, hierba para heridas, hojas de curalotodo, oreja de abad, oreja de fraile, oreja de monje, pan de cuco, puntera de sapo, sombrero de judío o tabaco de pared.

Es tal su  importancia, que debemos de conocerla. Siempre que estemos en un medio natural, sin medios para desinfectar y cicatrizar heridas, esta planta nos solucionará el problema sanitario.

Tiene propiedades cicatrizantes, antisépticas y diuréticas debido a sus sales minerales. Si queremos aprovechar al máximo los principios activos del Ombligo de Venus, debemos utilizar la planta fresca y recién cortada. Como alimento, las hojas se pueden tomar en ensaladas durante el invierno y en primavera, antes de la floración.

Se puede emplear las hojas o la planta directamente sobre la piel, para cicatrizar y desinfectar heridas, úlceras o llagas si son pequeñas. En caso de heridas grandes machacaremos las hojas y las aplicaremos sobre la piel dañada, luego lo cubrimos con una venda o gasa; repetiremos la acción dos veces cada día. Para heridas pequeñas, e puede coger una planta y se le quita la cutícula epidérmica  que recubre el envés  de la hoja, hasta dejar al descubierto la textura gelatinosa de la misma. Se aplica entonces directamente sobre la zona de piel afectada. El proceso hay que hacerlo rápido y limpio, para conseguir mantener la completa esterilidad de la planta. En un par de días tendremos la herida cicatrizada.

Otra forma de utilizar esta planta es en  forma de jugo para funciones diuréticas. Para hacer el jugo machacaremos las hojas y tallos, luego lo colamos a través de un paño limpio; este jugo se toma en ayuna todos los día que haga falta, se echa una cucharada pequeña diluida en un vaso de agua.

También se puede usar para calmar el dolor de oído. Se procede poniendo unas gotas de jugo en el oído afectado, pero asegurándonos antes, que no existe perforación en el mismo.

Otro uso es ayudar a quitar la rojez de la piel y a calmar el dolor, pero no la considero como un protector solar al completo, más bien como un “after sun”

El Ombligo de Venus, florece de mayo a junio, en ese momento es cuando la planta posee más concentración en principios activos.

Nos vemos en la próxima aventura.

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Decidiendo el itinerario.

Desplazamiento y orientación en situaciones de supervivencia.

Por Antonio Miguel Fernández.

Cualquier desplazamiento en un medio natural, poco o nada conocido, es lo más difícil y peligroso en supervivencia, nos podemos perder horas o días, o tener un grave accidente.

Muchas veces es mejor permanecer en el lugar donde ha ocurrido la emergencia. Si por necesidad  nos vemos obligados a desplazarnos, debemos seguir unas normas  para asegurar nuestra supervivencia y nos preguntaremos: ¿Cuál es nuestra condición física? ¿Sabemos el camino o somos capaces de orientarnos? ¿Disponemos de un equipo mínimo para superar el frío, el calor, la sed, el hambre o los obstáculos que nos podamos encontrar?

Antes de emprender la marcha, cogeremos todo cuanto nos sea útil: Agua, comida ymaterial como cuerdas, palos, recipientes, plásticos, telas....

Si decidimos partir, dejaremos  marcado en rocas o en  árboles la dirección que hemos tomado, el día, número de personas y si hay heridos, por si los equipos de rescate o alguien del lugar lo encuentran.

Localizaremos en el lugar un elemento característico, que nos sirvan como punto de referencia por si tuviéramos que regresar.  Avanzaremos fijando la vista en un objeto cercano, por el camino iremos dejando señales de nuestro paso. Por la noche cuando nos detengamos para descansar, haremos dos marcas, una de dónde veníamos y otra hacia dónde nos dirigimos.

Formas de orientarnos y podernos desplazar con más seguridad.

Con el  terreno. Usando los valles, ríos y divisorias de montañas nos permitirá mantener la dirección.

Por los animales. Por la ubicación de sus “viviendas” y sus desplazamientos a lugares con agua o sendas que cruzan las montañas.

Por los cuerpos celestes. El Sol, la Estrella Polar y la Luna.       

Con el mapa. Es la mejor herramienta para orientarnos y podernos desplazar. Saber interpretarlo nos  permite diferenciar elementos del terreno y así saber por dónde vamos. También podremos saber la distancia recorrida o la que nos queda para llegar a algún lugar habitado.

Con la brújula. Es una herramienta auxiliar y sólo nos indica el rumbo. Muy útil cuando el mapa y terreno no tienen apenas elementos de referencia.

Con plano y brújula. Con ellos podemos conseguir máxima seguridad a la hora de desplazarnos. Siempre rumbo a elementos grandes del mapa que veamos en el terreno y podamos identificar.

Con el GPS. Nos ayuda a situarnos en el terreno (waypoint)y poder seguir una dirección una vez introducidas las coordenadas del punto de llegada.

De estas formas lo ideal es hacerlo con mapa y brújula, o con GPS, pero no basta con llevarlos en la mochila, hay que saber utilizarlos.

En caso de pérdida. Examinar el lugar donde creemos encontrarnos, evaluar el momento del día y nuestras condiciones físicas y psíquicas. Tendremos tres opciones: avanzar, retroceder o esperar el día siguiente. Hacer siempre lo más prudente.

Nos vemos en la próxima aventura.

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12 Consejos para no perder el “norte” en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández.

En este artículo vamos a dar por sabido, cómo utilizar el mapa, la brújula, altímetro o el gps, y vamos a explicar 12  consejos importantes para que nuestra “navegación”  en montaña sea más segura.

  1. Preparar la ruta lo mejor posible y anticiparnos a los problemas que puedan surgir durante la misma. Lo mejor es empezar en casa, con nuestro ordenador y el programa adecuado, así no se nos escapará ningún detalle y lo tendremos todo bajo control.
  2. Hacer nuestro propio cálculo de distancias sobre el mapa y los tiempos estimado que nos llevará la ruta. De esta manera, sabremos qué distancia vamos a recorrer  y podremos estimar el tiempo de llegada, a un determinado punto intermedio o al destino final.
  3. Una vez en la montaña, debemos llevar siempre el mapa orientado con el terreno; es decir, no para que poder leer las letras sino siguiendo la orientación del terreno. El norte del mapa irá orientado al norte de la brújula, así sabremos en cada momento, el terreno por donde vamos a cruzar. Nuestra dirección a seguir (rumbo o azimut) estará marcada en la flecha de dirección de la brújula.
  4. Interpretar el mapa correctamente y aprovechar al máximo la información que nos ofrece. La información que nos da el mapa en la leyenda y los textos (toponimia, referencias geográficas...) son solo una pequeña parte. El grueso de la información, nos la van a ofrecer las curvas de nivel, representando la orografía del terreno (entrantes, salientes, collados, cotas,...).
  5. Interpretar las curvas de nivel para intuir el perfil de tu ruta. De esta forma nos haremos una idea del terreno por el que nos movemos o nos vamos a mover, no solo si es subida o bajada, sino también la pendiente del mismo, lo escarpado del entorno, en definitiva la orografía.
  6. Ir confirmando la orografía con el horizonte que nos rodea.  En caso de hacerse de noche, estos perfiles nos van a ayudar para situarnos mejor en el mapa, e interpretarlo correctamente.
  7. Al caminar, no mirar solo al frente cuando nos desplacemos por la montaña; también mirar a nuestro alrededor. Disfrutaremos más del entorno y los terrenos difíciles se harán más llevaderos; además, nos ayudará a crear nuestro propio mapa mental, que podremos comparar con el real para ver nuestra situación en determinados momentos.
  8. Visualizar puntos característicos del terreno y tratar de localizarlos en el mapa.  En el caso de regresar por el mismo camino, memorizar a la ida “puntos de paso” sobre elementos relevantes del terreno, como pueden ser rocas, cruces de caminos,  árbol singular, etc.  También saber la distancia entre esos  puntos, y en caso de que  se nos haga de noche, tener otra referencia más con la distancia entre los “puntos de paso”.
  9. En caso de pérdida, lo primero será ubicarnos en el mapa, haciendo uso del gps, brújula o altímetro para a continuación retomar la ruta.En caso de no conseguirlo, regresar hasta el último punto conocido. Asegurándonos  de que el mapa está bien  orientado, situarnos mentalmente en el último punto del mapa que recordemos, luego intentar recordar el terreno recorrido y dónde ha podido estar el fallo de navegación. En caso de no lograr situarnos, siempre es mejor regresar hasta el último punto de la ruta, donde sepamos confirmar el mapa con el terreno.

   10. Aunque la ruta sea de una jornada, llevar siempre una buena                linterna. En ese momento una linterna, mejor frontal, para                  poder   utilizar las dos manos,  nos ayudará a seguir la ruta con            mayor seguridad. En caso de disminuir la visibilidad (niebla,                  lluvia, nieve...)     tener presente también este aspecto.

  11. No debemos fiarnos de las indicaciones “no oficiales” tipo hitos o         montones de piedras o de cualquier otro tipo. A veces la gente las         coloca para no perderse hacia algún    punto  concreto, y luego no         las eliminan.  

 12. No debemos confiar en las sendas “marcados por huellas en el               terreno”. Dependiendo de dónde no encontremos, es posible que         sean de animales y hagan que nos desviemos de la ruta correcta.          Gran parte del medio natural, está ocupado por la ganadería                extensiva y/o animales salvajes que hacen que esas sendas no              lleven a ningún lugar.

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 ¿Sabes cómo reducir el peso de tu mochila?

Por Antonio Miguel Fernández.

Ocurre entre las personas que practican los deportes relacionados con la montaña, sobre todo los más inexpertos, la insana costumbre de llevar mochilas  pesadas. A veces porque queremos llevar de todo o porque no sabemos cómo hacerlo, otras veces por no disponer del equipo y material idóneo. Aquí suele pasar como cuando vamos de vacaciones. ¿A quién no le ha ocurrido que parte del equipaje vuelve a casa sin usarlo? Con la mochila pasa lo mismo, con el agravante de que el peso de ese equipo lo hemos llevado a cuesta.

Que una mochila sea ligera, es clave para disfrutar al máximo de la montaña. Nos aporta seguridad, agilidad y rapidez en la marcha.

Como todo en la vida, hay que aprenderlo, sobre todo cuando somos nuevos en esta actividad, y nada mejor que seguir los consejos que os proponemos, para mejorar la ligereza de la mochila. Hay mucha variedad de mochilas: de escalada, excursionismo, travesía / trekking o  la mochila de  viaje o expedición. Por eso, aparte de los consejos, tendrás que adaptarla a cada actividad.

Aprender a hacer mochilas ligeras con lo imprescindible para cada actividad,  lleva tiempo y práctica, pero con los consejos que siguen será más fácil:

1.       Hacer una lista del material imprescindible para la actividad a realizar.

Es lo fundamental, saber o prever lo que vamos a necesitar. Nunca debemos  olvidar  los componentes del equipo relacionados con la seguridad, emergencia y supervivencia. Puede que pocas veces los necesitemos pero no deben faltar en el equipo.

 2.       Elegir la mochila más ligera, pequeña, cómoda, y a  ser posible de color llamativo.

Esto es lo primero para reducir el peso, no sólo por lo que pesa, sino también por lo que podremos meter dentro. Dependiendo de la actividad, deberá tener uno o varios bolsillos interiores, algún bolsillo exterior y cintas o puntos de sujeción para bastones, raquetas, crampones, cuerda, cantimplora, etc. Tendrá dos puntos de sujeción al cuerpo, en el pecho y en la cintura. El respaldo o zona de contacto de la mochila con la espalda, será acolchado y con rejilla de ventilación. Lo del color llamativo es por localización en caso de pérdida o accidente.

 3.       Conseguir el equipo y el material más ligero y funcional posible.

Para conseguir una mochila lo más ligera posible y llevar lo que necesitamos, en la actualidad  hay en el mercado muchos componentes del equipo ligeros y funcionales. Es fundamental ampliar los conocimientos  específicos sobre el equipo y el material, ver utilidades, peso y dimensiones. A ser posible hacerlo en persona y tocando el equipo.
Apliquemos esta norma a todo nuestro equipo y material y conseguiremos reducir el peso de nuestras mochilas de forma considerable. También buscaremos componentes del equipo que tengan tamaño reducido y así podremos llevar mochilas ligeras y de poco volumen.

 4.       Conocer nuestras capacidades físicas y técnicas.

Mejorar al máximo nuestras capacidades físicas y técnicas es fundamental, pero  a menudo lo olvidamos o no le damos la suficiente importancia. Nuestra capacidad física y técnica será el límite para hacer una actividad en montaña. Cuanto mejor sean, junto con la experiencia, ganaremos confianza y seguridad a la hora de programar una actividad y saber meter en la mochila el material idóneo para la misma.

 5.       Conocer la ruta de la actividad.

Conocer todos los detalles de la ruta que vayamos a hacer (duración, tipo de               terreno, puntos de agua…),  nos ayudará a llevar el equipo imprescindible. También la predicción climatológica: temperatura, nubosidad y humedad.

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AVENTURALEZA

El estrés en situaciones de supervivencia

Por Antonio Miguel Fernández

El estrés es un proceso de alerta física y mental, una respuesta fisiológica y psicológica ante situaciones adversas que sentimos, y que nos desbordan por creer que no tenemos tiempo, medios o capacidad para resolverlas. Hay varios tipos de estrés, pero en situaciones críticas, son el estrés agudo episódico y crónico los que nos van a afectar. De cualquier forma, el estrés es una reacción natural que prepara a nuestro cuerpo, para ponerse en acción, un principio adaptativo y necesario en cualquier situación de emergencia.

El estrés pasa de ser adaptativo a perjudicial, si se mantiene el nivel de alerta con cierta intensidad y durante mucho tiempo, podría afectar a nuestra salud física y mental. Entre otras señales que lanza nuestro organismo están: estados de ansiedad, irritabilidad, dificultad para tomar decisiones, egoísmo, miedo, tensión muscular, fatiga, palpitaciones, tristeza, dolores de cabeza,…

Estudios recientes afirman que las personas con mayor inteligencia emocional, afrontan mejor el estrés. Esta inteligencia emocional les da ventaja adaptativa para regular el grado de estrés.

Durante mis años muchos como Instructor de Seguridad y Defensa en las FAS, durante sus cursos de supervivencia,  y desde hace unos años en cursos para personal civil, he podido observar que cualquier persona  afectada emocionalmente por la vida diaria, ve mermada su capacidad para controlar el estrés. También he sido testigo de que la edad, suele jugar en contra de la persona. Por lo general, a más edad, mayor adaptación a las situaciones de estrés. También y cómo no, estar acostumbrado o haber vivido situaciones de penuria: hambre, sed, sueño, fatiga, miedo, soledad,… ayuda a sobrevivir al estrés.

Hay una serie de pautas que podemos activar para gestionar mejor el estrés:

Relajación. Cualquier técnica de relajación, puede ayudar al organismo a disminuir la presión arterial y la frecuencia cardiaca que produce el estrés. Esto se denomina respuesta de relajación.

Comunicación. Debemos comunicar a quienes tengamos al lado, de forma asertiva nuestras necesidades, de esta manera podremos retomar el control sobre nosotros y centrarnos en la búsqueda positiva de soluciones.

Planificación. Para aprovechar nuestras capacidades, debemos planificar y marcar prioridades. No por hacer más, se consigue más pronto el objetivo. Debemos centrarnos en nuestras capacidades y así será más fácil hacer frente a los imprevistos.

Descanso. De día y sobre todo de noche, nuestro organismo necesita reponer fuerzas. Dormir las horas suficientes y de manera cómoda, aumenta nuestra energía y mejora nuestra salud física y mental. El sueño es una actividad reparadora fundamental, para que nuestra psique emprenda un nuevo día con aptitud positiva.

Alimentación. El estrés lleva a una pérdida importante de vitaminas y otros compuestos alimenticios. Por este motivo debemos cuidar la alimentación todo lo que podamos en situación de supervivencia, bien con alimentos propios o con aquellos que encontremos en el Medio Natural. Las vitaminas y minerales que más se necesitan en esta situación son:

Vitamina C. Protege al cuerpo actuando como antioxidante contra los efectos dañinos de los radicales libres. En condiciones de estrés, los niveles de estas sustancias tan perjudiciales para los tejidos de nuestro organismo aumentan de forma drástica.

Vitamina E. Es un potente antioxidante, pero a diferencia de la vitamina C, protege las partes grasas o lipídicas de los tejidos orgánicos del estrés oxidativo.

Vitaminas del complejo B. Juntas, trabajan para ayudar a mantener nuestro cuerpo funcionando sin problemas, pero el beneficio de las vitaminas del complejo B más notable, es su capacidad para reducir el estrés.

La vitamina B1 o tiamina,  se llama vitamina anti estrés porque fortalece el sistema inmunológico, ayuda a regular el azúcar en la sangre y mejora la capacidad para soportar condiciones estresantes.

Vitamina B3 o niacina, sirve como antídoto natural a la adrenalina. La adrenalina a menudo produce excesos durante  largos  períodos de ansiedad o estrés, que pueden empeorar el problema. La niacina puede ayudar a equilibrar esa adrenalina, lo que ayuda a calmar el estrés y comenzar el día con más positivismo. La vitamina B3, se utiliza en la producción de hormonas del estrés. Suprime la inflamación, ésta interrumpe la producción de energía en las células cerebrales, contribuyendo al estrés, la ansiedad, la fatiga mental y la depresión. Una de las principales causas de inflamación crónica en todo el cuerpo es el estrés.

Vitamina B5 o ácido pantoténico, su papel en la síntesis de las hormonas del estrés por la glándula suprarrenal es muy importante. La vitamina B5  como parte del complejo vitamínico B y en combinación con otras vitaminas, además de proporcionar energía al cuerpo, produce un efecto relajante sobre los nervios, mejorando así la respuesta al estrés.

La vitamina B6 o piridoxina, se utiliza en la síntesis de las hormonas del estrés epinefrina y norepinefrina. Esto significa que, cuando estamos estresados, hay menos B6 disponible para realizar sus otras funciones. Especialmente, la vitamina B6 es esencial en la formación de los neurotransmisores GABA, serotonina y dopamina. La serotonina es la “molécula de la felicidad”. Los bajos niveles de serotonina están relacionados con pensamientos negativos, ansiedad, insomnio, depresión y trastornos afectivos estacionales. La dopamina te ayuda a mantenerte motivado y concentrado.

Magnesio. Una deficiencia de magnesio puede magnificar la sensación de estrés y ansiedad, y peor aún, el estrés puede conducir realmente a reservas de magnesio empobrecido.

Zinc.  Juega un papel vital en la modulación de la respuesta al estrés. Junto con la vitamina B6, el zinc es un cofactor en la producción de serotonina (un nivel bajo de la cual está asociado con la depresión). 

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AVENTURALEZA

¿Puedo ir solo a la montaña?

Por Antonio Miguel Fernández.

Salir solo a la montaña comporta riesgos adicionales que hay que tener en cuenta para reforzar las pautas y protocolos de seguridad. Durante muchos años, he realizado trabajos profesionales en la FAS y en eventos deportivos en montaña, y en muchas ocasiones me he visto inmerso en situaciones críticas, agravadas por estar solo. Nunca olvidaré cuando caí a un hoyo de unos 2 metros de profundidad, haciendo la prospección de campo para el Gran Premio Xunta de Galicia 2002, dentro del Circuito de Raid Coronel Tapiocca-Orientaventura. Fue en el Concello de Pobla de Trives. Cómo pude salir, sería largo de contar, pero fue posible a una buena herramienta que siempre llevo.

A las habituales pautas y protocolos de seguridad (planifica-equipa-actúa), el senderista o montañero solitario debe sumar los matices derivados de esa circunstancia de no ir acompañado. Tres máximas nos ayudarán a hacer más segura nuestra experiencia:

  • Lo menos difícil es más seguro.
  • Nuestro equipo es el mejor compañero.
  • Atención plena y sentido común en todo momento.

En la planificación, debemos procurar seleccionar una actividad menos compleja, que las que habitualmente afrontamos acompañados; y  reducir dificultades para aumentar la seguridad. Comprobaremos con certeza  la meteorología en la zona; calcularemos horarios para tener márgenes ante imprevistos, y tendremos un plan alternativo realizable si nos   vemos obligados a renunciar al objetivo. Dejar a alguien de confianza, que pueda estar pendiente de nuestra actividad, con los planes y detalles de nuestra ruta, principalmente la hora de regreso. Siempre es bueno madrugar un poco más de lo habitual, nos dará un margen extra de tiempo ante cualquier  imprevisto.

El equipo es nuestro único compañero, cuando salimos a la montaña en solitario. Nos aseguraremos de llevar un calzado apropiado, ropa de abrigo, impermeable o cortavientos, gorra y protección solar, gorro y guantes. No debería faltarnos el mapa de la zona, brújula y GPS con la ruta cargada (el smartphone también es un GPS), móvil con la batería cargada, otra de repuesto, externa o cargador solar. Nos informaremos sobre los puntos con cobertura telefónica y llevaremos un botiquín completo y revisado (con manta térmica), frontal con pilas de repuesto y material técnico (piolet y crampones), si pensamos que podemos necesitarlo. Si la actividad es de día completo o de alta montaña, es una buena idea añadir un sobretecho que, con un cordino y los bastones de travesía, nos permitirá improvisar una tienda para resguardarnos.

Prudencia y máxima atención, a la hora de actuar,  cuando no hay nadie a nuestro lado para avisarnos o ayudarnos en caso de un accidente. Es importante que intentemos comunicarnos, con la persona de contacto durante la actividad y que le avisemos de cualquier cambio de planes. Si se lo pedimos, los guardas de los refugios estarán atentos a nuestra situación especial de montañero solitario.

Cada cierto tiempo debemos confirmar la ruta con el mapa y el GPS, valoraremos nuestro estado físico y anímico, y comprobaremos si estamos cumpliendo con los horarios previstos. Si tenemos que pasar por algún paso expuesto, o que nos resulte confuso, procuraremos que algún otro montañero que se encuentre por la zona, esté pendiente de nuestros movimientos. Si no es posible, lo mejor es no arriesgar y darnos la vuelta. Lo mismo haremos, si apreciamos que la meteorología puede ponernos en situación de peligro.

La montaña no es menos seguro por ir solo, pero todos los años hay accidentes graves y rescates de montañeros solitarios. Tenemos que ser conscientes, que  ante una emergencia o accidente, la capacidad de reacción, asistencia y aviso se limitan a los recursos y al grado de autonomía del accidentado. Por ello, si solemos ir solos a la montaña, debemos reforzar el habitual 'planifica, equipa y actúa con prudencia', antes y durante toda la actividad.

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Frutos de zarzamora. Sierra de Gredos.

La zarzamora (Rubus ulmifolius).

Por Antonio Miguel Fernández.

Estamos en época de zarzamoras, zarzas y moras, como queramos llamarla. Vamos a aprovechar sus bondades.

Esta planta  invasiva y de crecimiento rápido, puede colonizar extensas zonas de bosque, monte bajo, laderas o formar grandes setos en un tiempo relativamente corto. Aunque es considerada una especie invasora, sin embargo, la venta de sus frutos y sus subproductos (postres, mermeladas, jaleas, vinos y licores) significan una fuente de ingresos para muchas familias, quienes realizan la recolección de sus frutos. Además sirve de alimento para una variada fauna silvestre y por qué no, para cualquier amante del Medio Natural que podrá alimentarse de ella en sus excursiones. Nosotros, en nuestros Cursos de Supervivencia así lo hacemos.

La zarzamora es rica en vitaminas A, B1, B2, C, E; en minerales como potasio, fósforos, hierro, sodio, magnesio, manganeso, selenio, zinc, cobre y calcio, y otros componentes como ácido fólico y niacina. En estudios recientes se ha comprobado que su elevado contenido de flavonoides contribuye a prevenir cáncer y disminuir el colesterol.

Las cortezas de los tallos se utilizan como material de cestería y para hacer cuerdas. Es por ejemplo material tradicional para coser las colmenas de paja o 'skep hives' de tradición anglosajona que aún se utilizan hoy en día. Otro uso, poco conocido, es como sustituto del tabaco (sus hojas secas).

Se consumen sus tallos tiernos y sus frutos (crudos o cocinados).

 

Propiedades medicinales: 

  • Ayuda a combatir diarreas, gastroenteritis, colitis y cólicos menstruales.
  • Enfermedades febriles: el jugo de este fruto es refrescante y tonificante, por lo que resulta muy apropiado para los enfermos febriles o debilitados.
  • Afecciones bucofaríngeas: tiene un efecto beneficioso sobre las aftas (llagas) bucales, gingivitis (inflamación de las encías), estomatitis (inflamación de la mucosa bucal), faringitis y amigdalitis.
  • Los frutos maduros son astringentes y diuréticos.
  • Ayuda contra la gripe, resfriados y tos.
  • Corrige las inflamaciones internas.
  • Fortifica la sangre el organismo en general.
  • Ayuda en casos de hemorroides.
  • Evita la retención de líquidos, por lo que el consumo de esta fruta es ideal si estás realizando una dieta. Contienen pocas calorías, evitas la inflamación y la piel luce más bella y tersa.
  • Previene el reumatismo.

 

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AVENTURALEZA

Ejercicio militar de supervivencia en medio acuático.

El miedo en situaciones de supervivencia.

Por Antonio Miguel Fernández.

¿Qué es el miedo?        

Es una emoción adaptativa que nos alerta de un peligro, es la más primitiva de todas, está asociada a la principal característica  o finalidad de cualquier ser vivo “la supervivencia ante una amenaza”.

Se produce cuando aparece un estímulo, percibido como una amenaza; ésta puede ser física, psíquica o social, también objetiva o subjetiva.

Las conductas asociadas a la emoción del miedo, tienen que ver con la evitación, o con el afrontamiento de la situación, que amenaza nuestra  integridad.

Puede ser positivo, y servirnos como resorte para hacer cosas que en circunstancias normales no podríamos hacer. Es humano y perfectamente normal, solo hay que controlarlo y ponerlo de nuestro lado.

El miedo viene de lo desconocido o de algo que creemos no poder superar. Muchos miedos desaparecen, al comprobar que somos capaces de hacer algo que no creíamos posible.

¿Cómo funciona y cómo nos afecta?

Es un mecanismo de defensa impreso en nuestro ADN, se activa en el cerebro de manera automática y desencadena una respuesta fisiológica a través del hipotálamo, que podría llamarse el órgano de la supervivencia.  Puede convertirse en nuestro aliado si lo controlamos, si no, puede llevarnos a un ataque de pánico  y dejarnos paralizados sin capacidad de respuesta. Puede responder a un miedo real o percibido subjetivamente.

Cuando surge el peligro, se activa un circuito hormonal  coordinado por el sistema nervioso simpático,  que tiene como objetivo preparar al cuerpo para un sobreesfuerzo de lucha o huida. Si no conseguimos salvar la situación, podemos entrar en un círculo vicioso, que se retroalimenta a sí mismo  y alcanza niveles extremos de estrés provocando hiperventilación, taquicardias etc., con pérdida del control sobre la situación y el propio cuerpo.

¿Cómo controlar el miedo?

Para controlar  el miedo, hay que buscar la mejor opción para obtener un resultado que anule la situación de incertidumbre, o  que produzca la menor  consecuencia en nuestro organismo.

Cuando  se ponga en marcha la respuesta fisiológica del miedo, y suban nuestras pulsaciones, aumente la sudoración,… debemos ser conscientes, de que nuestro cuerpo está  potenciando de manera inteligente todas nuestras capacidades, incluidas las de percepción cognitiva para afrontar una situación de riesgo.

De esta manera ejercemos control de la respuesta física y cognitiva, si previamente lo hemos entrenado. Este ejercicio de dominio mental sucede en la corteza cerebral, que es capaz de  generar a través de pensamientos conscientes, la bioquímica necesaria por medio de hormonas para activar el SN Parasimpático. Este es el encargado de mantener y restablecer las funciones vitales  a parámetros normales, incluso podremos seleccionar qué función deseamos controlar, de manera específica.

¿Cómo podemos entrenarnos para superar el miedo en situaciones críticas?

Igual que entrenamos el cuerpo, podemos entrenar las emociones y los pensamientos; no se trata de que desaparezcan, simplemente de transitarlos  y experimentarlos sin que nos dominen, convertirnos en un observador de nosotros mismos y de la situación, para que sea el ixocórtex (1)  y no el cerebro reptiliano (2) el que tome las decisiones.

(1)  Es la capa evolutivamente más moderna del cerebro. Es una fina corteza que recubre la zona externa del cerebro y presenta una gran cantidad de surcos; tiene un grosor de unos 2 mm y está dividida en seis capas. Esta es la capa que proporciona recuerdos, conocimientos, habilidades y experiencia acumulada gracias a sus 30.000 millones de neuronas.

(2)  Se encarga de las funciones vitales primarias, regulando los elementos básicos de la supervivencia. Su función es la acción: pelear o huir, ante un estímulo directo.

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Un saludo,

Nos vemos en la aventura