AVENTURALEZA

Cambios meteorológicos en la montaña, cómo actuar.

Por Antonio Miguel Fernández.

La montaña es un lugar donde la meteorología es muy cambiante. Cuando planificamos una ruta en montaña, nos debemos preguntar sobre posibles cambios meteorológicos; estos posibles  cambios meteorológicos, son siempre probables y debemos saber cómo prevenirlos y cómo actuar en caso de que ocurran, así cómo interpretar los mapas isobáricos o la presión barométrica.

Los mapas isobáricos. Borrasca y Anticiclón. Los mapas isobáricos ofrecer información sobre la climatología prevista en  cada zona, podemos verlos en la web de la AEMET. La borrasca consiste en bajas presiones, se traduce en cielos nubosos con alta probabilidad de lluvias. El anticiclón son altas presiones, se traduce en tiempo estable, con cielos despejados y temperaturas más frescas en invierno y calurosas en verano.

Los mayores peligros climatológicos que  podemos encontrar en la montaña son las tormentas eléctricas, de lluvia y las temperaturas extremas.

Tormenta eléctrica:Podemos prevenirla consultando las predicciones meteorológicas en páginas y app especializadas.Si ya estamos en la montaña, cambiando  la  ruta por otra o cambiar el itinerario.

En caso de no poder evitarla, nos alejaremos de zonas expuestas como prados y rocas. Nunca utilizar un árbol como cobijo. Dentro de una cavidad no estar en contacto con las paredes, deberá tener varios metros de profundidad y siempre mantenernos aislados del suelo, puede valer la mochila. Si llevamos equipo metálico o electrónico, buscar un lugar donde dejarlo, que esté alejado de nosotros. Evitar lugares como pantanos, lagos y arroyos. Esperar a que pase la tormenta contando los segundos desde que vemos el rayo, hasta que oímos el trueno. A más tiempo que pase, la tormenta se estará alejando.

Tormenta con lluvia: La lluvia si es fuerte, al cabo de las horas puede perjudicar nuestra salud. Para evitar que nos ocurra, mirar las predicciones antes de iniciar la actividad.

En caso de estar padeciéndola, los cauces de ríos y  barrancos,  pueden llegar a sufrir grandes crecidas de agua, o llenarse de agua  lugares que generalmente están secos. La tormenta puede que sea lejos de donde nos encontramos o  en cotas más elevadas. Cualquier crecida de un caudal, nos puede ocasionar problemas: impedimento de seguir la ruta o lo que es peor, nos quedemos atrapados entre la montaña y el agua.

La vestimenta es fundamental para afrontar la lluvia. Llevar siempre: chubasquero,  chaquetas impermeables, ponchos o capas de agua. Para que el equipo no se nos moje, llevaremos bolsas estancas para nuestros dispositivos electrónicos y útiles que queramos proteger de la lluvia. También es recomendable un cubre mochila.

Si estuviésemos empapados, debemos evitar  que nuestro cuerpo se enfríe en exceso. Para ello debemos cambiarnos  y ponernos ropa seca. En el caso de no tener ropa de recambio, buscar cómo podemos secarlas. Si disponemos de hornillo, pero teniendo cuidado de no quemar la ropa. Si la situación fuera extrema (hipotermia), podríamos hacer fuego, pero teniendo mucho cuidado y extremar las precauciones, (aunque nuestro mayor problema cuando todo está mojado,  sería hacer ese fuego, como bien saben nuestros alumnos de los Cursos de Supervivencia).Si ni podemos cambiarnos, ni hacer fuego,  debemos regresar lo antes posible a cualquier lugar donde podamos solucionar el problema.

Temperaturas extremas: Tanto las temperaturas altas como las bajas pueden  causar graves problemas en nuestro organismo: Hipotermia, congelación, deshidratación, insolación o golpe de calor.  

Para prevenir los efectos de bajas temperaturas, usaremos vestimenta adecuada: Chaquetas, cortavientos, forros polares, camisetas térmicas, guantes y gorro. Evitar todo lo posible la pérdida de calor.

En caso de sufrirlas deberemos descansar en zonas resguardadas, abrigándonos con una manta térmica por encima (color dorado hacia fuera) y colocando una vela encendida en el suelo; así crearemos una fuente de calor extra. Tomar bebidas calientes pero que no sea alcohólicas o diuréticas. Es bueno llevar un termo con líquido caliente. Tener la capacidad técnica y de medios para hacer fuego. Si nos vemos obligados a pasar la noche en la montaña, buscar o hacer algún refugio; nos ayudará a combatir las bajas temperaturas.

Para prevenir los efectos de las altas temperaturas, elegir bien la hora para realizar la ruta. Si proveemos calor, tendremos que  madrugar o llevar una linterna frontal  por si la ruta concluye de noche. Proteger la piel con prendas frescas y que tengan factor de protección. Usar sobreros, gorras, etc., y  crema solar para aquellas partes que no podamos cubrir con la ropa.

En caso de sufrirlas, deberemos descansar a menudo en zonas sombrías o frescas, sobre todo en las horas de mediodía. Beber agua cada poco tiempo para estar hidratados, alternar con bebidas isotónicas o añadir al agua pastillas de sales minerales para hidratarnos correctamente, ya que al sudar perdemos  electrolitos, siendo fundamentales para la contracción muscular. Siempre que tengamos oportunidad refrescarnos en arroyos y fuentes. En caso extremo, aislarnos con una manta térmica (color plateado hacia fuera).

Nos vemos en la próxima aventura.

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El castaño (castanea sativa)

Por Antonio Miguel Fernández.

Comenzamos el otoño, la estación propicia para las afecciones del aparato respiratorio y garganta, de los frutos de otoño y de los paseos por nuestras montañas. Qué mejor manera de aprovechar esas salidas, para proveernos de plantas como el castaño y a la vez que cuidamos nuestra salud de forma natural, cuidamos nuestro bolsillo. Aún recuerdo cuando pequeño, cómo uno de mis tíos que poseía el único castaño de la Sierra del Puerto, bajaba con hojas para toda la familia. Hoy las hojas podemos cogerlas recién caídas en cualquier castañar, los dueños no nos dirán nada.

El castaño procede de Asia Menor, y fueron los griegos y romanos quienes lo introdujeron en Europa. Con sus frutos, estos últimos, alimentaban a las Legiones (hombres y caballos). Cuentan que la castaña, ya  en la antigüedad se utilizaban para protegerse de mal de ojo, y colocadas bajo la almohada durante la noche de difuntos, para evitar que estos fueran a coger a uno por los pies mientras dormía. Historias del Medievo.

Alcanza su altura definitiva hacia los 50 años, pero su tronco no cesa de ensancharse  y se hiende a una edad temprana. Puede vivir más de mil años. Quizás  sea un poco exagerado, pero hay  historias que hablan de viejos castaños, que albergaron rebaños e incluso familias en su interior.

La castaña es muy energética, contiene un 40% de hidratos de carbono. También  proteínas, lípidos, sales minerales y vitaminas A, B y C. Como contrapartida   produce flatulencia y estreñimiento. Conviene asar las castañas después de hacerlas un corte, así no explotaran. Su consumo  está  indicado en personas con artritis y en dietas para hipertensos y enfermos cardíacos. Por su alto contenido en taninos conviene utilizarse adecuadamente, si no, pueden resultar tóxicas; en personas con estómagos sensibles pueden producir irritaciones estomacales.

En mis  trabajos de campo y organización de los Raid Coronel Tapiocca-Orientaventura, en los Concellos de Quiroga, S. Xoán de Rio y A Pobra de Trives, vi cómo en esos paraísos naturales de la Galicia “profunda”, perdura todavía la costumbre de comer castañas cocidas con leche. Hoy podemos encontrar muchos alimentos cuyo ingrediente PRINCIPAL es la castaña: magdalenas, tartas, pan, “café” y variedad de bebidas alcohólicas.

Pero vamos a la parte medicinal, la que hoy nos interesa. El castaño tiene propiedades astringentes, bacteriostáticas, expectorantes, calmantes y antitusivas.

Uso interno: Diarrea, disentería y vías respiratorias (bronquitis, tos y asma).

Uso externo: Faringitis, heridas, llagas en la boca, adaptación de dientes postizos y como champú para cabellos rubios.

Remedios naturales con hojas de castaño:

Bronquitis: Infusión de 5 o 6 hojas por litro de agua. Tomar 3 vasos al día.

Tos y asma: Infusión de 5 o 6 hojas por litro de agua. Tomar 3 vasos al día a cucharadas.

Faringitis y llagas en la boca: Gargarismos con infusión de 9 o 10 hojas por litro de agua.

Heridas: Lavado con infusión de 9 o 10 hojas por litro de agua.

Otras plantas para las afecciones del aparato respiratorio: Eucalipto, menta, poleo y romero.

Nos vemos en la próxima aventura.

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¿Por qué aprender a orientarnos?

O lo que es lo mismo: saber nuestra POSICIÓN o punto de partida, la ORIENTACIÓN o dirección a seguir y la NAVEGACIÓN o cómo ir. Estas tres palabras forman en conjunto indivisible lo que en general llamamos ORIENTACIÓN.

Por Antonio Miguel Fernández.

Saber orientarse en cualquier entorno natural es una virtud tan remota como la misma humanidad. Es un instinto que el ser humano posee, unos más que otros, y algunas personas casi lo han perdido en su totalidad. Por lo general, las personas cuando se trasladan lo hacen por el conocimiento de la zona y algunas por instinto, lo que no suele ser muy seguro, si no tenemos otros medios y además saber utilizarlos. Lo más seguro es desarrollar el instinto con las diversas técnicas de Orientación.

¿Se nace con el sentido de la Orientación? En absoluto, la capacidad de orientarse en el Medio Natural, ya sea en el terreno más o menos complejo en cuanto a desniveles, vegetación, zonas rocosas o zonas donde no existen caminos, es una técnica que se aprende y que debiera ser una actividad obligatoria, para todas las personas que disfrutan de una u otra manera de los entornos naturales. De hecho, en los países nórdicos y  en muchos países del este de Europa es asignatura obligatoria en los colegios. Por otro lado no deja de ser una actividad divertida que se puede realizar incluso en familia con niños.

Las técnicas de orientación, una vez adquiridas, están indicadas para quienes gusta caminar por el Medio Natural, y desean penetrar en zonas escasamente señalizadas. Igualmente están indicadas para quienes disfrutan de la naturaleza de manera más sencilla, pero desean saber en todo momento su posición, con el buen uso de un mapa y una brújula. También las técnicas de orientación son necesarias para sobrevivir en un entorno desconocido; aquí, el saber hacia dónde debemos desplazarnos para buscar ayuda, puede ser lo que nos salve.

La ignorancia de estas técnicas, asociada con la imprudencia, hace que en ocasiones aparezcan noticias en los medios de información, sobre personas extraviadas en lugares no tan remotos, como puedan ser entornos naturales cerca de las ciudades. Sin duda, es una situación muy desagradable que paraliza y hasta puede generar pánico, especialmente en personas habituadas al "asfalto". Naturalmente esa sensación de temor se acentúa con la llegada de la noche, el frío, la niebla, el cansancio y al tomarse conciencia de la considerable distancia que nos separa de donde debiéramos llegar (refugio, coche, campamento, pueblo…).  Por desgracia cada año mueren personas que por extraviarse  mueren por deshidratación  o  hipotermia.

En la Escuela de Orientación y Supervivencia Aventuraleza desarrollamos cursos para establecer las bases del conocimiento sobre Cartografía y Orientación en el Medio Natural. Estos cursos están avalados por 35 años de experiencia profesional tanto civil como militar, enseñando y perfeccionando las técnicas de orientación en todos los entornos naturales posibles; y se conforman en tres niveles: Básico, Medio y Avanzado que están adaptados a todas las edades.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Las tormentas en montaña.

Por Antonio Miguel Fernández

Estamos en época estival, la montaña se presenta más accesible pero no debemos olvidar que en esta estación, también debemos tener precaución a la hora de disfrutar de una jornada montañera.

 “…ascensión al Breithorn Occidental en Suiza, cuya cima cubierta de nieve se eleva a 4.165 m. Esto sería el 21 de julio de 2003. A las 12:00 nos encontrábamos a 4.000 m., sobre la gran grieta que divide la cima del glaciar. Un puente de hielo cruzaba la grieta, sobre el mismo, aliviando el peso de nuestros cuerpos pudimos imaginar el fondo de aquella fría y profunda oscuridad;  hicimos un descanso y en ese momento el gratificante silencio de la montaña se rompió con un trueno que hizo eco en valles y cumbres. En ese momento decidimos descender, las condiciones climatológicas así lo aconsejaban…” De mi artículo “En el corazón de los Alpes”.

Dentro de los peligros que nos podemos encontrar en la montaña, unos estarán localizados por zonas o por la altitud; pero el fenómeno meteorológico que puede abarcar cualquier montaña, son las tormentas. La rapidez con la que se forman y su inusitada violencia bien por viento, agua, granizo, nieve o rayos, nos pueden poner en peligro si somos sorprendidos por ella, sin posibilidad de un buen refugio.

Uno de los lugares más peligrosos son los barrancos, en cuestión de segundos una riada puede arrastrar todo a su paso: personas y material. Las consecuencias  suelen ser casi siempre mortales, sea por ahogamiento o por lesiones traumáticas.

En las paredes o zonas expuestas, los escaladores, deben luchar contra el viento, el granizo, el brusco descenso de las temperaturas y las cascadas de agua y piedras que caen desde la cima. En el mejor de los casos, la roca mojada se hace resbaladiza y aumenta la dificultad de la ascensión o la retirada. 

En rutas y senderos, las tormentas pueden causar caídas de piedras y desplomes de pasos estrechos; los pequeños cauces de agua, se pueden convertir en impasables.

Los aficionados al parapente o el ala delta, pueden desplomarse al verse desequilibrados sus aparatos por las fuertes turbulencias, o bien ser arrastrados hacia las alturas por las corrientes de aire ascendente que acompañan a todas las tormentas, con el consiguiente riesgo de morir por hipoxia o por frio. Y finalmente, siempre está la posibilidad de ser alcanzado por un rayo.
Sabiendo cómo se producen las señales, a las que debemos estar atentos, sabremos donde y como refugiarnos, para poder protegernos de esta increíble y potencialmente peligrosa descarga de energía.

Señales de alarma.

Nubes oscuras, altas y planas en su parte superior en forma de yunque.

Mirando a la nube la corriente de aire nos da en la espalda. La nube se acerca.

Los pájaros se bañan y los animales parecen inquietos y se desplazan rápidos.

Sentimos cosquilleo en la piel y el pelo se eriza.

Los objetos metálicos emiten zumbidos y aparece luminiscencia en los objetos puntiagudos.

Cuando el tiempo que transcurre entre el relámpago y el trueno es inferior a 10 segundos.

Lugares peligrosos si hay tormenta eléctrica.

Cualquier zona prominente, cimas de montañas, crestas, aristas, bloques de rocas, cabañas y árboles aislados, dentro de edificios la chimenea, puertas y ventanas, mástiles de tiendas y material metálico.

Lugares que pueden conducir corrientes de tierra.

Grietas, fisuras, pequeñas oquedades, cauces de agua, pasamanos metálicos, clavijas y vías ferratas. Rebaños y aparatos eléctricos o flashes potentes.

Lugares medianamente seguros.

En la base de rocas, de al menos 15 metros de altura. La zona de seguridad comienza a unos 2 metros de la pared y alcanza una longitud similar a la altura del resalte. Sin embargo esta zona no da protección contra las corrientes de tierra.

Cuevas u oquedades profundas: desde la cabeza del montañero hasta el techo, tiene que haber una distancia libre de al menos 2 metros. Evitar la entrada de la cueva y el fondo. Mantenerse separado de las paredes y zonas húmedas.

Lugares seguros.

En edificios con pararrayos, en el interior del coche con puertas y ventanas cerradas, desconectadas las tomas de corriente y recogida la antena. Dentro de los teleféricos.

Normas de seguridad (autoprotección).

En terreno despejado evitar las zonas con arroyos, rocas y árboles aislados. Alejar el equipo metálico o dejarlo fuera del refugio o cueva. Sentarse en cuclillas pero aislado del suelo con cualquier cosa (mochila, saco, cuerda…) y con el casco de escalada si se tiene. No apoyarse en la pared, alejarse de ella 2 metros. Evitar que el piolet o bastones sobresalgan por encima de la mochila. No usar aparatos eléctricos ni flashes. No permanecer dentro de las tiendas canadienses por sus mástiles verticales.

Si estamos escalando, no rapelar ya que la cuerda mojada puede conducir la electricidad. Alejar el equipo metálico pero no tirarlo, nos hará falta en otro momento. No levantar el piolet ni el martillo, por encima de la cabeza. Asegurarse a la pared, separado de ella al menos un metro, perpendicularmente al posible trayecto de la corriente eléctrica. Sentarse en cuclillas sobre la cuerda de escalada o la mochila.

Efectos de un rayo sobre las personas.

Si el impacto es directo, muerte fulminante. Si el impacto es indirecto hay posibilidades de supervivencia, pero pueden producirse lesiones muy graves. Parada respiratoria. Traumatismos.
Pérdida de conocimiento, desorientación, amnesia.

Primeros auxilios.

Valoración inmediata de las constantes vitales. Reanimación cardio-pulmonar inmediata si lo precisa. Tratamiento de quemaduras y heridas. Evacuación a un centro hospitalario.

Moraleja.

La previsión meteorológica seguirá siendo la mejor información para el montañero.

Más vale quedarse en casa o en el refugio y perder un día de actividad, que arriesgarse.

La tormenta pasará y la montaña permanecerá en el mismo lugar esperándonos con sus bondades.

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ESCUELA DE ORIENTACIÓN Y SUPERVIVENCIA. AVENTURALEZA

La Achicoria (Cichorium intybus)

Por Antonio Miguel Fernández.

Con este invierno templado en muchos lugares de nuestra geografía, la achicoria  desarrolla todo su poder culinario. Lástima que muchas personas, ni siquiera saben que existe e ignoran sus propiedades.

Según la leyenda, la achicoria resultaba muy eficaz para conjurar el poder de las brujas. Muchas veces, principalmente en el norte y oeste peninsular, se asociaba a otras plantas, como la ruda, para potenciar sus efectos como antídoto contra las energías negativas. Esta planta se hizo famosa en la época antigua por sus propiedades medicinales y terapéuticas, y se sabe que los propios egipcios la usaban para tratar problemas del hígado y de la vesícula biliar.

Proviene del norte de África, Europa y Asia, hoy podemos encontrarla por todo el mundo, sobre todo en tierras de clima suave. De mi infancia y juventud en Extremadura, recuerdo las exquisitas ensaladas de achicoria que tomaba en casa de mis padres.

Siempre se ha pensado que la achicoria es una planta que purifica la sangre y elimina las toxinas del hígado. El café de achicoria se utilizaba desde tiempos remotos en el norte de Hartz, aunque no se comercializó hasta 1790 en Magdeburgo. Fue en Francia, durante la época de Napoleón que se empezó a usar como sustituto del café, extendiéndose su uso a regiones como Inglaterra y posteriormente a Estados Unidos. La parte usada para realizar las infusiones es la raíz, se recolecta cuando las hojas amarillean. La raíz se corta en rodajas, se seca a 50º luego se tuesta y se muele. Las raíces secas también se utilizan como producto medicinal, ya que son laxantes, antiinflamatorias, diuréticas, digestivas y muy beneficiosas para el trabajo del hígado y la vesícula.

Florece en verano y sus pequeñas flores de color azul vivo  se marchitan a finales del mismo.

Las hojas de  achicoria se consumen en ensalada. Es rica en hidratos de carbono. Contiene vitaminas A, K, B2 y C, minerales como  potasio, calcio, fósforo y el magnesio. Estimula el sistema nervioso y es capaz de mantener la concentración y la capacidad mental de quien la ingiere.  Al contrario que el café, la achicoria es utilizada para combatir estados de somnolencia y de astenia, así como laxante, como estimulador de la digestión y del páncreas ayudando a segregar los jugos pancreáticos. Las hojas de la planta se utilizan en ensalada o como cualquier otra verdura.

Entre los principios activos que tiene la achicoria, destaca la inulina, la colina, taninos, ácido chicórico. La inulina reduce el riesgo de contraer cáncer intestinal. Los taninos, hacen la función de tónico astringente, desinfectante y desintoxicante y tienen una fuerte influencia en la vesícula biliar.

El sabor amargo de la achicoria hace que se estimule el drenaje del hígado y beneficie a la columna vertebral y dan una sensación de saciedad, por lo que una taza de achicoria, siempre viene bien después de comer, otorgando esa sensación de haber comido bien. Tiene la propiedad de ayudar al cuerpo a absorber mejor el calcio y otros minerales, y resulta eficaz en los tratamientos de problemas digestivos como la gastritis, hepatitis y otros problemas relacionados con la vesícula biliar como las colitis, lombrices intestinales, hemorroides…etc.

Los principios activos de la achicoria, hacen que la sangre acumule la glucosa en forma de glucógeno, por lo que se evita el alto contenido de azúcar en sangre, reduciendo el colesterol, la diabetes y otros problemas como la esclerosis arterial.

También sirve para tratar el acné, las anemias, la anorexia, problemas del corazón, artritis, astenias primaverales, problemas de hígado, depresiones, dermatosis, dolores de cabeza, hepatitis, hidropesía, infecciones urinarias, insuficiencia biliar, litiasis, cansancio y reumatismo.

De manera externa, se puede usar por sus propiedades medicinales en el uso de vendajes y cataplasmas sobre heridas y contusiones. También se puede aplicar sobre acné y forúnculos.

Nos vemos en la próxima aventura.

ESCUELA DE ORIENTACIÓN Y SUPERVIVENCIA. AVENTURALEZA

¿Porqué son necesarias las técnicas de Orientación y Supervivencia?

Por Antonio Miguel Fernández.

Cada día hay más personas que disfrutan del Medio Natural de una manera más interactiva. Hace 20 años la mayoría de las personas que tenían contacto con la naturaleza por ocio, se limitaban a caminar unos metros por los alrededores de donde habían dejado el automóvil o cerca del albergue y zonas recreativas.

Hoy ya no es así, los amantes de la Naturaleza no se conforman con pequeños y sencillos paseos por terreno conocido. Ahora muchos aficionados al senderismo, prefieren caminar por viejos caminos y sendas casi olvidadas, para adentrarse en lugares desconocidos, buscando parajes solitarios en cumbres, valles, barrancos y bosques, o vadeando ríos y gargantas.

Para poder hacer esto con seguridad, no basta con tener el último equipo personal, o el último modelo de GPS. Es necesario saber y entender un conjunto de conocimientos, técnicas y recursos que permitan conocer y disfrutar del Medio Natural. Si no conocemos las técnicas de Orientación y Supervivencia es muy posible perderse en la naturaleza o que necesitemos algo más que un moderno equipo para salir de una situación crítica.

Poder interpretar un mapa y saber usar una brújula, además del GPS, es indispensable para orientarnos en el Medio Natural. En todo momento debemos saber nuestra posición, la orientación a seguir y cómo navegar o lo que es lo mismo, cómo llegar a nuestro destino.

Además hay que conocer las técnicas de supervivencia, las cuales incluyen: conocimiento del medio natural, primeros auxilios, métodos de petición de ayuda, alimentación, hidratación, refugio, fuego, cuerdas y nudos y útiles improvisados básicos. Estas técnicas junto a los conocimientos de orientación en el Medio Natural, facilitan sobrevivir mientras llegan los equipos de rescate o desplazarnos para buscar ayuda.

Las  técnicas de Orientación y Supervivencia posibilitan al amante de  la Naturaleza, miembro de  una sociedad que abandonó hace mucho tiempo el contacto directo con ella, la posibilidad de descubrir los secretos que guarda el Medio Natural, siempre con la seguridad que da conocer y saber usar los medios propios y los medios naturales que la Naturaleza posee en caso de necesidad.

Nos vemos en la próxima aventura

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Gordolobo

10 Plantas medicinales para combatir la gripe, tos y  catarros de invierno.

Por Antonio Miguel Fernández.

Ha llegado el invierno, y con él, la gripe y los catarros. Pero al contrario de lo que mucha gente piensa, ni los cambios de temperatura ni la exposición al frío son los responsables de la gripe y del catarro. Los culpables son los virus (rinovirus-catarros) y (virus influenza, orthomyxovirus- gripe), y la mejor prevención es una buena higiene y evitar el contacto con los afectados. En muchas ocasiones no será fácil discernir si se trata de un resfriado fuerte o de una gripe suave.

El tratamiento precoz es clave para evitar que la gripe, tos y resfriados  nos afecten  o lleguen a ser graves. Hay muchas plantas medicinales  para combatir la fiebre, reducir la congestión nasal o la inflamación de la garganta, y mejorar las defensas naturales, pero aquí tenéis las diez más útiles.

  1. Aquilea, milenrama. Reduce la fiebre de resfriados y gripe, hace sudar y  aumenta las defensas naturales. Se puede hacer una infusión tradicional para resfriados combinada con flor de saúco y menta piperita, hay que tomarla 3 veces al día. Evitar en caso de embarazo.
  2. Ajo. Ayuda a combatir las infecciones respiratorias como gripe y  resfriado por sus propiedades antisépticas. También dilata los bronquios, fluidifica las mucosas y estimula el sistema inmunitario. Por estas propiedades resulta muy útil en caso de sinusitis, faringitis, traqueítis, bronquitis, enfisema y asma.
  3. Enula. La raíz de enula ayuda a eliminar la mucosidad y tiene un efecto tonificante calorífero en los pulmones. Con acción antiséptica en enfermedades respiratorias como catarro bronquial, tos espástica y bronquitis. Puede modificar las secreciones bronquiales haciéndolas más fluidas y fáciles de expulsar. Tiene un efecto calmante sobre el músculo liso (espasmolítico) que actúa calmando la tos inducida por la enfermedad. Utilizar para infecciones de pecho, bronquitis, asma o tos crónica. Tomar en decocción o tintura.
  4. Equinácea. Es la planta más conocida y estudiada para estimular el sistema inmunológico. Utilizar para  resfriados, gripe, tos, otitis, faringitis y fiebre. En general para impulsar el sistema inmunológico y aumentar las defensas del organismo, reduciendo los síntomas de la mayoría de procesos víricos y gripales. La equinácea se ha demostrado hacer más breves gripes y resfriados. Es mejor tomarla en tintura, pero combina bien con bayas de saúco.
  5. Eucalipto. Tiene propiedades anti-bacterianas y activadoras de las defensas naturales. Hacer una infusión de hojas o utilizar el aceite esencial con un inhalador de vapor para limpiar el pecho de resfriados, gripes, catarros, sinusitis, tos, bronquitis, asma e infecciones de garganta.
  6. Flor de saúco. Remedio tanto para adultos como para niños en la prevención y tratamiento de los resfriados, tos y garganta inflamada. Tiene acción antiviral y revitalizante de las defensas naturales y acorta los resfriados y gripes. Tomar en decocción, jarabe o tintura.
  7. Regaliz. Propiedades anti-inflamatoria y expectorante. Añadir el polvo de regaliz o tintura a combinaciones de otras hierbas indicadas para la tos, el catarro, las infecciones respiratorias y la bronquitis.
  8. Salvia.  Propiedades tónicas y astringentes, excelente para aliviar la garganta inflamada. Usar en infusión o tintura y beber o gargarizar para la garganta inflamada, bronquitis, laringitis o problemas en la boca o encías. Evitar durante el embarazo.
  9. Tomillo. Propiedades antisépticas para el sistema respiratorio y expectorante, útiles para las infecciones que producen tos. Utilizada para tratar infecciones de pecho y garganta, bronquitis, pleuras y tosferina. Tomar en infusión o combinar la tintura con otras hierbas indicadas.
  10. Verbasco. Propiedades calmantes y expectorantes (ayuda a expectorar la mucosa) para tos irritante, traqueítis (inflamación de la tráquea) y bronquitis. Combinar con uña de caballo y tomar una infusión. El aceite macerado es un remedio para el dolor de oídos: mojar una bolita de algodón y colocarla en el interior de la oreja.

Nos vemos en la próxima aventura.

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¿Es necesario llevar un kit  de supervivencia?

Por Antonio Miguel Fernández.

Aunque no lo creamos, hay gente  experimentada en el Medio Natural que casi nunca lleva un kit como tal. Esto es un error de principios, se mire por donde se mire. Si esto ocurre con los “profesionales” qué ocurrirá con los “aficionados”.  En cualquier lugar, podríamos tener una emergencia y si no llevamos un kit de supervivencia, muchas necesidades que se nos presenten no podremos solucionarlas.  

Una vez que nos hemos convencido de llevar un kit de supervivencia, la pregunta es qué llevar y dónde llevarlo.

Los miembros de las FAS sabemos que hay situaciones  vitales en zonas aisladas, y como tal, ese equipo debe llevarse lo más a mano posible: navaja, silbato, mosquetón, cordino de 4 o 5 m, paracord, linterna, heliógrafo, teléfono móvil, brújula, mapa de la zona, barra de magnesio y rascador, manta de emergencia, pocho, puntero láser, tarjeta multifuncional, sierra de alambre, pastillas potabilizadoras, pequeño botiquín y medicamentos (solo para uso propio).  Los cinco primeros irán en el exterior de la mochila, el resto debe ir en un bolso anclado al cinturón o dentro de la mochila, pero en un lugar accesible. 

El kit no debe ser un complemento del equipo específico, sino algo imprescindible aunque solo vayamos a hacer una marcha de pocas horas. Cierto que en muchas zonas hay cobertura, pero si  el problema no es grave  y lo podemos solucionar  con nuestros propios medios, no sería necesario llamar al 112. Además, no siempre la ayuda llega inmediatamente, incluso en España puede tardar más de un día. Por ello  no solo el kit, también otras partes de nuestro equipo,  pueden ser  vitales en estos casos, como por ejemplo comida, agua, abrigo…

Debemos llevar el kit independiente de la mochila. Lo tendremos en cuenta,  siempre que se den circunstancias donde podamos perder la mochila como por ejemplo: Al transitar por zonas inclinadas o resbaladizas, zona nevadas o con hielo, al vadear zonas de agua, al cruzar barrancos, al trepar o destrepar por zonas de rocas, al huir de algún peligro, al alegarnos de ella por algún motivo, etc.

A la hora de confeccionar un kit, no preguntaremos ¿Cuáles son las emergencias más comunes dependiendo de la zona por la que vaya a transitar y que puedo llevar  para solucionarlas?

Sin duda, son muchas las cosas que nos pueden ocurrir en el Medio Natural, necesitamos saber  cuáles son graves y cuales más probables. Sabido esto, seleccionaremos lo que necesitamos llevar  en el kit y aprenderemos a usarlo, para poder solventar cualquier situación.

Nos vemos en la próxima aventura.

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Decálogo para no perdernos en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández

La posibilidad de que nos perdamos en la montaña, puede ocurrir en cualquier época del año, es cierto que con el buen tiempo se pierde más gente ya que hay más personas que les gusta disfrutar de un día en la naturaleza; por el contrario cuando la climatología es fría o lluviosa, salimos menos a la montaña, sobre todo en otoño e invierno; sin embargo,  aunque sean menos las personas que se extravían, suele costar más vidas humanas.

Como tantas historias de montañeros, no me creo que haya alguien, que nunca se haya perdido. No soy un montañero de altos vuelos,  lo más que he ascendido es al Nevado de Cachi (6.720 m) desde San José de Cachi (2.200 m), nada difícil; pero sí soy experto en “navegación terrestre” . Desde 1980 mi vida está ligada de una manera u otra a la montaña, con plano y brújula, y reconozco que en varias ocasiones  estuve perdido o desorientado por diversos motivos. Contaré una anécdota que tiene que ver con el párrafo dos del decálogo.

Hace muchos años decidí hacer el Tour del Macizo de Vignemale con mi amigo Fernando de la Fuente, ya fallecido. Por aquella época no se disponía de GPS y la información que existía sobre la ruta era bastante escueta. Fue en la etapa de Gavarnie (1.360 m) al Refugio de Bayssellance (2.651 m). Sólo disponíamos de mapa, brújula, altímetro y del tiempo que habíamos estimado. Hasta ese día las etapas nos habían salido bastante bien, pero en Gavarnie cometimos un error: hacer caso a un montañero francés que nos redujo una hora el tiempo hasta el Rfo. de Bayssellance. Confiados, salimos una hora más tarde de lo previsto y   justo cuando estábamos subiendo la pendiente que cierra por el oeste el Valle de Ossoue, cerca de las Grutas de Bellevue, una espesa niebla nos arrebató la ínfima visibilidad que permitía el ocaso. Este tramo en la ruta, es una senda que zigzaguea por una zona de mucha pendiente, con continuos cambios de orientación y multitud de atajos. La poca visibilidad y la confusión de tantos giros, nos obligaba a intuir sin precisión, por donde debíamos progresar. Puedo decir que en algún momento ignoraba nuestra ubicación. El temor de acabar en el glaciar del Vignemale o en el profundo barranco que baja del glaciar, nos hacía movernos como tortugas en un lodazal. Al final, a pocos metros del refugio, la niebla se quedaba por debajo de nuestros pies.  La silueta del refugio recortada en el horizonte nos llenó de alegría. Después de tanta angustia en aquella complicada subida, la luna nueva se elevó sobre la silueta blanquecina del Macizo de las Tres Sorores y nos acompañó largo rato, mientras analizábamos el error cometido.

Para evitar en lo posible una pérdida en la montaña, debemos  de tener  en cuenta diez consejos. Con el tiempo he  comprobando que siempre tropezamos por exceso de confianza en alguno de ellos.

1. Adquirir los conocimientos necesarios: Es fundamental e imprescindible para adentrarse en la montaña y de nada vale decir “vamos a seguir una ruta marcada”. Estos conocimientos podemos adquirirlos en cursos que se impartan en montaña y utilizando la cartografía que luego vayamos a usar en nuestras travesías. Aprender a orientarnos en un parque o zona acotada con un mapa de orientación, nos dejará muchas carencias de lo que realmente es movernos en montaña. Luego por supuesto, hace falta seguir practicando y aplicando en cada excursión las técnicas aprendidas en los cursos.

2. Planificar en casa la ruta con la ayuda del material e información que nos sea posible: mapas, fotografías aéreas, rutas en internet, en libros, folletos, track o waipoint. Cuidado con algunas informaciones que obtenemos de rutas hechas o programadas por terceros. Los tiempos que puedan reflejar, siempre estarán condicionados y serán variables dependiendo de nuestra preparación física, técnica de progresión en el terreno, peso de las mochilas, climatología y cómo no de las posibles dudas, de por dónde seguir, con pérdida de tiempo en puntos críticos de la ruta. Muchas  de las pérdidas son ocasionadas por falta de planificación: duración de la ruta, dificultad del terreno o desconocimiento de la meteorología; todo esto se traduce en más horas de marcha, de fatiga y la posibilidad de que se nos haga de noche.

3. Llevar  la cartografía actualizada: Esto es más importante de lo que muchos piensan. Antes debemos saber que el plano es el medio más importante para orientarnos. Por lo general, si todo va bien, apenas nos fijamos en los cientos de detalles que contiene  un mapa. Solo cuando necesitamos encontrar una fuente para proveernos de agua, un pequeño refugio o cabaña para refugiarnos, una senda grande o camino para salir de la zona por una emergencia, etc. Solo entonces somos conscientes si nuestro mapa está actualizado o no. Hoy día la cartografía se actualiza constantemente, pero no a pie, con lo cual sendas, refugios, fuentes… cosas que no se ven a través de la ortofoto no están al día. Yo hace años, cogí la costumbre, de ir anotando detalles para mí importantes que no vienen en la cartografía que uso o tachando los que ya no están.

4. Llevar instrumentos de ayuda para orientarnos: Mapa del cual ya hemos hablado,brújula,GPS y altímetro (No confiemos si llevamos TODO en UNO: Reloj, móvil o GPS). Estos instrumentos pueden dejar de funcionar por varios motivos. Una brújula y un altímetro manual que sepamos usar, pueden ser nuestra salvación bajo una tormenta de nieve o granizo. La brújula, elGPS y el altímetro también podemos aprender su uso en cursos de orientación en montaña. Los tres son elementos auxiliares que ayudan a orientarnos, el más completo el receptor, pero aun así, nos llevará a ciegas hacia nuestro destino. Es decir, no nos indica cómo es el terreno que tendremos que atravesar.

5. Llevar el equipo necesario al menos para 24 horas: Como dije en el primer párrafo de este artículo, cualquier persona se puede perder en montaña. Por este motivo debemos llevar siempre en la mochila todo lo necesario para poder pasar 24 horas lejos de la civilización. El equipo necesario será de acorde a la duración de la marcha, a la climatología prevista y al medio físico por donde vamos a transitar. Pero nunca nos debe faltar: medios para orientarnos, teléfono móvil, botiquín, manta térmica,  linterna,  navaja multiuso, comida y agua, ropa de abrigo, pocho o chubasquero, vela y cerillas anti-humedad, 5 metros de cordino de 6 mm, espejo de señales y silbato.

6. Progresar siempre sabiendo por donde vamos: Avanzar orientados de manera segura. Ante cualquier duda en la ruta, comprobar si lo que vemos en el terreno coincide con  los detalles del mapa en la zona. Nunca seguir si no estamos seguros.  Si esto ocurre deberemos hacer una triangulación o bien regresar a un punto por el que hayamos pasado y nos sea conocido. En caso de poca o nula visibilidad por niebla o falta de luz, detenernos y esperar a que la visibilidad sea la adecuada.

7. Saber triangular para encontrar en el mapa el punto donde nos encontramos: En caso de pérdida, buscar dos puntos importantes en el horizonte que estén en nuestro mapa. Con la brújula sacar rumbo inverso hacia ellos, luego llevar la brújula con el rumbo obtenido al mapa orientado al norte y hacer una línea paralela al rumbo, que parta desde el punto. Hacemos lo mismo con el segundo punto, y allí donde se cruzan las líneas, se supone que estamos nosotros. Si no somos capaces de triangular, tendremos que buscar puntos de referencia elevados que permitan ver los alrededores o regresar a un punto que nos sea conocido.

8. Siempre que cambiemos de dirección confirmarlo con la brújula: A veces se cometen errores de navegación cuando llegados a un punto, que bien puede ser un cruce o bifurcación de elementos lineales como: sendas, arroyos, vaguadas…; o sencillamente, que en determinado lugar debemos de cambiar el rumbo de nuestra marcha. Muchas de las pérdidas en montaña se deben, a no confirmar con la brújula la nueva dirección a seguir.

9. Memorizar o al menos fijarnos en los detalles importantes de la ruta: Durante la ruta, es conveniente que vayamos memorizando aquellos objetos importantes del terreno.  Esto nos vendrá bien en el caso de que la vuelta sea por el mismo lugar y surgieran problemas de orientación. También nos será útil cuando por pérdida tengamos que desandar hasta un punto conocido o por impedimentos para seguir la ruta, decidamos darnos la vuelta.

10. Evitar la fatiga extrema que nos pueda llevar a un error de navegación: Para ello haremos los descansos necesarios y esos “tiempos  muertos” irán incluidos  en el tiempo total de la ruta. Por experiencia, siempre debemos añadir 15´ para descansos e imprevistos por cada hora de marcha.

Nos vemos en la próxima aventura

 

AVENTURALEZA

¿Qué medicamentos llevar en el botiquín cuando vamos a la montaña?

Por Antonio Miguel Fernández.

Por lo general, cuando programamos una actividad en montaña, el botiquín es casi lo que menos atención nos causa, y más hoy que la montaña se ha convertido en un “parque de atracciones” y como tal tiene incluido un “botiquín”.

Los que pensamos y sabemos que la montaña nos puede poner en un aprieto en un abrir y cerrar de ojos, llevamos siempre en la mochila un botiquín. Apenas pesa ni ocupa, y nos puede ayudar a solucionar pequeños o medianos incidentes que afecten a nuestra salud. Si no hacemos esto, o somos expertos en botánica de supervivencia o tendremos problemas de salud que irán a más, más cuando nos encontremos lejos de un centro de salud.

Medicamentos a incluir en el botiquín:

Para el dolor en general y para bajar la fiebre: paracetamol (Termalgin®, Gelocatil®). También un analgésico más fuerte  para dolor de muelas, apendicitis, fracturas…, como metamizol (Nolotil®).

Para la diarrea: loperamida (Fortasec®)

Para la tos: codeína (Codeisan®)

Para reacciones alérgicas leves: dexclofeniramina (Polaramine®)

Para las nauseas y vómitos: metoclopramida (Primperán®)

Para el dolor de estómago antiácidos (Almax®)

Para limpieza y calmante de afecciones en los ojos (por sol, nieve, etc.), colirio (Chibro-Uvelina®)

Para la limpieza de heridas: Suero fisiológico, povidona yodada (Betadine®), solución antiséptica,dos vendas compresivas elásticas de 5 cm,esparadrapo, gasas estériles,  una gasa engrasada (Linitul®) para poner en una herida antes de taparla, tiras de aproximación (Steristrips®), tiritas, una pinza, un bisturí, tijeras, agujas estériles, guantes estériles, una manta térmica y crema solar protección total.

Para agotamiento y cansancio: Geles de fruta y alimentos energéticos.

Para deshidrataciones e hidratación: Complejo de sales minerales (Flectomin®) y pastillas potabilizadoras (Micropur Classic®).

Siempre deberemos llevar  en  el botiquín los prospectos de los medicamentos o un resumen de sus indicaciones y dosis. No olvidar renovarlos periódicamente y revisar las fechas de caducidad.

Por último,  recordar que el botiquín es para  uso personal y que sólo un médico puede prescribir un medicamento a otra persona.

Nos vemos en la aventura.

AVENTURALEZA

El Tomillo (Thymus bulgaris).

 Por Antonio Miguel Fernández.

El tomillo una pequeña e interesante  planta que cubre gran parte del bosque mediterráneo y también áreas de nuestras montañas peninsulares. La idea de escribir éste artículo, me la dio en su día, una alumna durante un Curso Avanzado de Supervivencia en Montaña. Ella ya sabía de las fabulosas propiedades del tomillo, y ya que no llevábamos comida alguna, excepto la que íbamos encontrando, ella procuraba ir recolectando aquí y allá la pequeña planta. Así por la noche, nos pudimos alegrar con una deliciosa infusión de tomillo, cosa que repetimos como desayuno del día siguiente. Desde entonces, forma parte del menú en nuestros Cursos de Supervivencia en Montaña.

Historia:

Los antiguos egipcios utilizaban esta hierba en los embalsamamientos. Los griegos la utilizaron en sus baños y la quemaban como incienso en sus templos. Se cree que su extensión por toda Europa se debe a los romanos y el uso que de ella hacían para purificar sus viviendas.

En la antigua Grecia, el tomillo se utilizó como planta medicinal para curar heridas de gravedad. En la Edad Media se usó contra el asma o disnea. Las mujeres frecuentemente daban a sus caballeros y a los guerreros regalos en los que incluían hojas de tomillo, ya que creían que con esto aumentaban el coraje del portador. El tomillo también se usaba como incienso en los funerales, y se ponía también en el ataúd, con lo que suponían asegurar un buen tránsito a la próxima vida.

En nuestros días, se utiliza el tomillo de diferentes maneras.

Con la infusión de tomillo podemos tratar enfermedades como el vértigo, el lupus, la esclerosis, la fibromialgia, la artritis y la fatiga crónica. Si sufrimos alguna de estas enfermedades,  podemos  tratarlas con tomillo para un alivio natural, sin la necesidad de tomar algún tipo de medicamento. Esta hierba cuenta con grandes beneficios que podemos aprovechar si la consumimos de manera regular.

Hoy día consumimos el tomillo en platos elaborados, pero esta planta aromática cuenta con propiedades muy valiosas.

Nutrientes:

Vitamina C, aminoácidos, aluminio, calcio, cobalto, potasio, magnesio, hierro, aceites esenciales, flavonoides, ácidos orgánicos y taninos.

Propiedades:

Digestivas, carminativas, antipútridas, estimulante digestivo, anemia, antibiótico natural, antiséptico sobre úlceras y heridas, antiinflamatorio, antidiarreico, emenagogo, antirreumático, tranquilizante, somnífero, favorece la memoria, jaquecas y dolor de cabeza. Regula la presión arterial y favorece la producción de glóbulos rojos y la oxigenación de la sangre. También se utiliza contra la bronquitis y laringitis.

Cómo preparar una infusión de tomillo:

Un puñado de tomillo seco o fresco, una  cucharadita de jengibre rallado y una  taza de agua.

Elaboración:

Colocar ¼ de litro de agua en el fuego, hasta que rompa en hervir. Luego agregamos el tomillo y el jengibre, y lo dejamos   tres minutos a fuego lento. Después lo retiramos del fuego, lo tapamos y lo dejamos reposar  cinco minutos. A continuación lo filtramos  y lo bebemos, endulza con miel, si lo fuera necesario.

Podemos consume dos tazas al día para tratar alguna de las enfermedades antes mencionadas. Una taza en ayunas y la otra taza antes de ir a dormir.

Uso externo:

Aceite esencial: Dolor muscular y repelente de mosquitos.

En infusión: Antiséptico bucal, infecciones oculares, cicatrizantes y antisépticas en heridas.

Baño con infusión: Uñas negras o moradas, hongos en las uñas, pies cansados y doloridos, ardor en los pies, relajante y somnífero suave.

Nos vemos en la próxima aventura.

Un saludo,

Nos vemos en la aventura