ESCUELA DE ORIENTACIÓN Y SUPERVIVENCIA. AVENTURALEZA

La Achicoria (Cichorium intybus)

Por Antonio Miguel Fernández.

Con este invierno templado en muchos lugares de nuestra geografía, la achicoria  desarrolla todo su poder culinario. Lástima que muchas personas, ni siquiera saben que existe e ignoran sus propiedades.

Según la leyenda, la achicoria resultaba muy eficaz para conjurar el poder de las brujas. Muchas veces, principalmente en el norte y oeste peninsular, se asociaba a otras plantas, como la ruda, para potenciar sus efectos como antídoto contra las energías negativas. Esta planta se hizo famosa en la época antigua por sus propiedades medicinales y terapéuticas, y se sabe que los propios egipcios la usaban para tratar problemas del hígado y de la vesícula biliar.

Proviene del norte de África, Europa y Asia, hoy podemos encontrarla por todo el mundo, sobre todo en tierras de clima suave. De mi infancia y juventud en Extremadura, recuerdo las exquisitas ensaladas de achicoria que tomaba en casa de mis padres.

Siempre se ha pensado que la achicoria es una planta que purifica la sangre y elimina las toxinas del hígado. El café de achicoria se utilizaba desde tiempos remotos en el norte de Hartz, aunque no se comercializó hasta 1790 en Magdeburgo. Fue en Francia, durante la época de Napoleón que se empezó a usar como sustituto del café, extendiéndose su uso a regiones como Inglaterra y posteriormente a Estados Unidos. La parte usada para realizar las infusiones es la raíz, se recolecta cuando las hojas amarillean. La raíz se corta en rodajas, se seca a 50º luego se tuesta y se muele. Las raíces secas también se utilizan como producto medicinal, ya que son laxantes, antiinflamatorias, diuréticas, digestivas y muy beneficiosas para el trabajo del hígado y la vesícula.

Florece en verano y sus pequeñas flores de color azul vivo  se marchitan a finales del mismo.

Las hojas de  achicoria se consumen en ensalada. Es rica en hidratos de carbono. Contiene vitaminas A, K, B2 y C, minerales como  potasio, calcio, fósforo y el magnesio. Estimula el sistema nervioso y es capaz de mantener la concentración y la capacidad mental de quien la ingiere.  Al contrario que el café, la achicoria es utilizada para combatir estados de somnolencia y de astenia, así como laxante, como estimulador de la digestión y del páncreas ayudando a segregar los jugos pancreáticos. Las hojas de la planta se utilizan en ensalada o como cualquier otra verdura.

Entre los principios activos que tiene la achicoria, destaca la inulina, la colina, taninos, ácido chicórico. La inulina reduce el riesgo de contraer cáncer intestinal. Los taninos, hacen la función de tónico astringente, desinfectante y desintoxicante y tienen una fuerte influencia en la vesícula biliar.

El sabor amargo de la achicoria hace que se estimule el drenaje del hígado y beneficie a la columna vertebral y dan una sensación de saciedad, por lo que una taza de achicoria, siempre viene bien después de comer, otorgando esa sensación de haber comido bien. Tiene la propiedad de ayudar al cuerpo a absorber mejor el calcio y otros minerales, y resulta eficaz en los tratamientos de problemas digestivos como la gastritis, hepatitis y otros problemas relacionados con la vesícula biliar como las colitis, lombrices intestinales, hemorroides…etc.

Los principios activos de la achicoria, hacen que la sangre acumule la glucosa en forma de glucógeno, por lo que se evita el alto contenido de azúcar en sangre, reduciendo el colesterol, la diabetes y otros problemas como la esclerosis arterial.

También sirve para tratar el acné, las anemias, la anorexia, problemas del corazón, artritis, astenias primaverales, problemas de hígado, depresiones, dermatosis, dolores de cabeza, hepatitis, hidropesía, infecciones urinarias, insuficiencia biliar, litiasis, cansancio y reumatismo.

De manera externa, se puede usar por sus propiedades medicinales en el uso de vendajes y cataplasmas sobre heridas y contusiones. También se puede aplicar sobre acné y forúnculos.

Nos vemos en la próxima aventura.

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¿Qué  equipo necesito para vivaquear en zona nevada?

Por Antonio Miguel Fernández.

En esta época invernal, es posible  vivaquear en muchas zonas nevadas por gusto, pero también puede ser el caso, de que sea necesario ante una  situación extrema.

El equipo necesario dependerá en gran medida, del tipo de refugio  que deseemos, del estado de la nieve, de la abundancia de la misma y de nuestra experiencia en hacerlo.  A continuación os describimos el material imprescindible.

  1. Sonda de nieve.  Es la mejor herramienta para localizar el emplazamiento adecuado de cuevas e iglús. También puede valer un bastón.
  2. Pala de nieve.  Indispensable para mover o cavar la nieve. O Cuchillo de nieve. Para cortar los bloques en caso de que la nieve esté helada.
  3. Saco de dormir. Adecuado a la temperatura ambiente. Calcular que dentro de una cueva de nieve o iglús la temperatura puede ser de 3º a 5º más.
  4. Esterilla o aislante. Imprescindible para asegurar un perfecto aislamiento entre el saco y la superficie fría y húmeda de la nieve.
  5. Funda vivac. Es la capa externa para el saco. Protege a éste de la humedad, lluvia y viento, restando 2º o 3º a la temperatura de confort y máxima del saco.  Puede utilizarse como único recurso en situaciones extremas, si no hemos podido hacer el refugio.
  6. Manta de supervivencia. Es útil tanto si se utiliza por encima del saco, como por debajo; pero solo en caso de accidente o situaciones extremas si no se dispone de otra cosa.
  7. Hornillo y cazo.  Para suministrar al organismo comida o bebida caliente. También en determinadas situaciones  para derretir nieve o hielo y poder cocinar y/o beber.
  8. Ropa interior de repuesto. Tras la jornada de marcha, parte de  la ropa se encontrará humedecida. Al detenernos por la noche, la ropa húmeda contribuye a que el cuerpo se enfríe rápidamente, por lo que resulta muy útil una camiseta y unos calcetines secos cuando nos metamos en el saco.
  9. Gorro, guantes y tubular. Necesarios para no perder calor corporal, por cabeza, cuello y manos durante la noche.
  10. Comida energética. Necesario para que el organismo mantenga el poder calorífico.
  11. Linterna frontal con pilas/batería de repuesto. Para movernos con seguridad tanto dentro del refugio, como fuera si fuese necesario.
  12. Móvil cargado con batería de repuesto. Para estar comunicados o ante la necesidad de pedir ayuda por cualquier circunstancia durante la noche.

Nos vemos en la próxima aventura.

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¿Porqué son necesarias las técnicas de Orientación y Supervivencia?

Por Antonio Miguel Fernández.

Cada día hay más personas que disfrutan del Medio Natural de una manera más interactiva. Hace 20 años la mayoría de las personas que tenían contacto con la naturaleza por ocio, se limitaban a caminar unos metros por los alrededores de donde habían dejado el automóvil o cerca del albergue y zonas recreativas.

Hoy ya no es así, los amantes de la Naturaleza no se conforman con pequeños y sencillos paseos por terreno conocido. Ahora muchos aficionados al senderismo, prefieren caminar por viejos caminos y sendas casi olvidadas, para adentrarse en lugares desconocidos, buscando parajes solitarios en cumbres, valles, barrancos y bosques, o vadeando ríos y gargantas.

Para poder hacer esto con seguridad, no basta con tener el último equipo personal, o el último modelo de GPS. Es necesario saber y entender un conjunto de conocimientos, técnicas y recursos que permitan conocer y disfrutar del Medio Natural. Si no conocemos las técnicas de Orientación y Supervivencia es muy posible perderse en la naturaleza o que necesitemos algo más que un moderno equipo para salir de una situación crítica.

Poder interpretar un mapa y saber usar una brújula, además del GPS, es indispensable para orientarnos en el Medio Natural. En todo momento debemos saber nuestra posición, la orientación a seguir y cómo navegar o lo que es lo mismo, cómo llegar a nuestro destino.

Además hay que conocer las técnicas de supervivencia, las cuales incluyen: conocimiento del medio natural, primeros auxilios, métodos de petición de ayuda, alimentación, hidratación, refugio, fuego, cuerdas y nudos y útiles improvisados básicos. Estas técnicas junto a los conocimientos de orientación en el Medio Natural, facilitan sobrevivir mientras llegan los equipos de rescate o desplazarnos para buscar ayuda.

Las  técnicas de Orientación y Supervivencia posibilitan al amante de  la Naturaleza, miembro de  una sociedad que abandonó hace mucho tiempo el contacto directo con ella, la posibilidad de descubrir los secretos que guarda el Medio Natural, siempre con la seguridad que da conocer y saber usar los medios propios y los medios naturales que la Naturaleza posee en caso de necesidad.

Nos vemos en la próxima aventura

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Gordolobo

10 Plantas medicinales para combatir la gripe, tos y  catarros de invierno.

Por Antonio Miguel Fernández.

Ha llegado el invierno, y con él, la gripe y los catarros. Pero al contrario de lo que mucha gente piensa, ni los cambios de temperatura ni la exposición al frío son los responsables de la gripe y del catarro. Los culpables son los virus (rinovirus-catarros) y (virus influenza, orthomyxovirus- gripe), y la mejor prevención es una buena higiene y evitar el contacto con los afectados. En muchas ocasiones no será fácil discernir si se trata de un resfriado fuerte o de una gripe suave.

El tratamiento precoz es clave para evitar que la gripe, tos y resfriados  nos afecten  o lleguen a ser graves. Hay muchas plantas medicinales  para combatir la fiebre, reducir la congestión nasal o la inflamación de la garganta, y mejorar las defensas naturales, pero aquí tenéis las diez más útiles.

  1. Aquilea, milenrama. Reduce la fiebre de resfriados y gripe, hace sudar y  aumenta las defensas naturales. Se puede hacer una infusión tradicional para resfriados combinada con flor de saúco y menta piperita, hay que tomarla 3 veces al día. Evitar en caso de embarazo.
  2. Ajo. Ayuda a combatir las infecciones respiratorias como gripe y  resfriado por sus propiedades antisépticas. También dilata los bronquios, fluidifica las mucosas y estimula el sistema inmunitario. Por estas propiedades resulta muy útil en caso de sinusitis, faringitis, traqueítis, bronquitis, enfisema y asma.
  3. Enula. La raíz de enula ayuda a eliminar la mucosidad y tiene un efecto tonificante calorífero en los pulmones. Con acción antiséptica en enfermedades respiratorias como catarro bronquial, tos espástica y bronquitis. Puede modificar las secreciones bronquiales haciéndolas más fluidas y fáciles de expulsar. Tiene un efecto calmante sobre el músculo liso (espasmolítico) que actúa calmando la tos inducida por la enfermedad. Utilizar para infecciones de pecho, bronquitis, asma o tos crónica. Tomar en decocción o tintura.
  4. Equinácea. Es la planta más conocida y estudiada para estimular el sistema inmunológico. Utilizar para  resfriados, gripe, tos, otitis, faringitis y fiebre. En general para impulsar el sistema inmunológico y aumentar las defensas del organismo, reduciendo los síntomas de la mayoría de procesos víricos y gripales. La equinácea se ha demostrado hacer más breves gripes y resfriados. Es mejor tomarla en tintura, pero combina bien con bayas de saúco.
  5. Eucalipto. Tiene propiedades anti-bacterianas y activadoras de las defensas naturales. Hacer una infusión de hojas o utilizar el aceite esencial con un inhalador de vapor para limpiar el pecho de resfriados, gripes, catarros, sinusitis, tos, bronquitis, asma e infecciones de garganta.
  6. Flor de saúco. Remedio tanto para adultos como para niños en la prevención y tratamiento de los resfriados, tos y garganta inflamada. Tiene acción antiviral y revitalizante de las defensas naturales y acorta los resfriados y gripes. Tomar en decocción, jarabe o tintura.
  7. Regaliz. Propiedades anti-inflamatoria y expectorante. Añadir el polvo de regaliz o tintura a combinaciones de otras hierbas indicadas para la tos, el catarro, las infecciones respiratorias y la bronquitis.
  8. Salvia.  Propiedades tónicas y astringentes, excelente para aliviar la garganta inflamada. Usar en infusión o tintura y beber o gargarizar para la garganta inflamada, bronquitis, laringitis o problemas en la boca o encías. Evitar durante el embarazo.
  9. Tomillo. Propiedades antisépticas para el sistema respiratorio y expectorante, útiles para las infecciones que producen tos. Utilizada para tratar infecciones de pecho y garganta, bronquitis, pleuras y tosferina. Tomar en infusión o combinar la tintura con otras hierbas indicadas.
  10. Verbasco. Propiedades calmantes y expectorantes (ayuda a expectorar la mucosa) para tos irritante, traqueítis (inflamación de la tráquea) y bronquitis. Combinar con uña de caballo y tomar una infusión. El aceite macerado es un remedio para el dolor de oídos: mojar una bolita de algodón y colocarla en el interior de la oreja.

Nos vemos en la próxima aventura.

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¿Es necesario llevar un kit  de supervivencia?

Por Antonio Miguel Fernández.

Aunque no lo creamos, hay gente  experimentada en el Medio Natural que casi nunca lleva un kit como tal. Esto es un error de principios, se mire por donde se mire. Si esto ocurre con los “profesionales” qué ocurrirá con los “aficionados”.  En cualquier lugar, podríamos tener una emergencia y si no llevamos un kit de supervivencia, muchas necesidades que se nos presenten no podremos solucionarlas.  

Una vez que nos hemos convencido de llevar un kit de supervivencia, la pregunta es qué llevar y dónde llevarlo.

Los miembros de las FAS sabemos que hay situaciones  vitales en zonas aisladas, y como tal, ese equipo debe llevarse lo más a mano posible: navaja, silbato, mosquetón, cordino de 4 o 5 m, paracord, linterna, heliógrafo, teléfono móvil, brújula, mapa de la zona, barra de magnesio y rascador, manta de emergencia, pocho, puntero láser, tarjeta multifuncional, sierra de alambre, pastillas potabilizadoras, pequeño botiquín y medicamentos (solo para uso propio).  Los cinco primeros irán en el exterior de la mochila, el resto debe ir en un bolso anclado al cinturón o dentro de la mochila, pero en un lugar accesible. 

El kit no debe ser un complemento del equipo específico, sino algo imprescindible aunque solo vayamos a hacer una marcha de pocas horas. Cierto que en muchas zonas hay cobertura, pero si  el problema no es grave  y lo podemos solucionar  con nuestros propios medios, no sería necesario llamar al 112. Además, no siempre la ayuda llega inmediatamente, incluso en España puede tardar más de un día. Por ello  no solo el kit, también otras partes de nuestro equipo,  pueden ser  vitales en estos casos, como por ejemplo comida, agua, abrigo…

Debemos llevar el kit independiente de la mochila. Lo tendremos en cuenta,  siempre que se den circunstancias donde podamos perder la mochila como por ejemplo: Al transitar por zonas inclinadas o resbaladizas, zona nevadas o con hielo, al vadear zonas de agua, al cruzar barrancos, al trepar o destrepar por zonas de rocas, al huir de algún peligro, al alegarnos de ella por algún motivo, etc.

A la hora de confeccionar un kit, no preguntaremos ¿Cuáles son las emergencias más comunes dependiendo de la zona por la que vaya a transitar y que puedo llevar  para solucionarlas?

Sin duda, son muchas las cosas que nos pueden ocurrir en el Medio Natural, necesitamos saber  cuáles son graves y cuales más probables. Sabido esto, seleccionaremos lo que necesitamos llevar  en el kit y aprenderemos a usarlo, para poder solventar cualquier situación.

Nos vemos en la próxima aventura.

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Decálogo para no perdernos en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández

La posibilidad de que nos perdamos en la montaña, puede ocurrir en cualquier época del año, es cierto que con el buen tiempo se pierde más gente ya que hay más personas que les gusta disfrutar de un día en la naturaleza; por el contrario cuando la climatología es fría o lluviosa, salimos menos a la montaña, sobre todo en otoño e invierno; sin embargo,  aunque sean menos las personas que se extravían, suele costar más vidas humanas.

Como tantas historias de montañeros, no me creo que haya alguien, que nunca se haya perdido. No soy un montañero de altos vuelos,  lo más que he ascendido es al Nevado de Cachi (6.720 m) desde San José de Cachi (2.200 m), nada difícil; pero sí soy experto en “navegación terrestre” . Desde 1980 mi vida está ligada de una manera u otra a la montaña, con plano y brújula, y reconozco que en varias ocasiones  estuve perdido o desorientado por diversos motivos. Contaré una anécdota que tiene que ver con el párrafo dos del decálogo.

Hace muchos años decidí hacer el Tour del Macizo de Vignemale con mi amigo Fernando de la Fuente, ya fallecido. Por aquella época no se disponía de GPS y la información que existía sobre la ruta era bastante escueta. Fue en la etapa de Gavarnie (1.360 m) al Refugio de Bayssellance (2.651 m). Sólo disponíamos de mapa, brújula, altímetro y del tiempo que habíamos estimado. Hasta ese día las etapas nos habían salido bastante bien, pero en Gavarnie cometimos un error: hacer caso a un montañero francés que nos redujo una hora el tiempo hasta el Rfo. de Bayssellance. Confiados, salimos una hora más tarde de lo previsto y   justo cuando estábamos subiendo la pendiente que cierra por el oeste el Valle de Ossoue, cerca de las Grutas de Bellevue, una espesa niebla nos arrebató la ínfima visibilidad que permitía el ocaso. Este tramo en la ruta, es una senda que zigzaguea por una zona de mucha pendiente, con continuos cambios de orientación y multitud de atajos. La poca visibilidad y la confusión de tantos giros, nos obligaba a intuir sin precisión, por donde debíamos progresar. Puedo decir que en algún momento ignoraba nuestra ubicación. El temor de acabar en el glaciar del Vignemale o en el profundo barranco que baja del glaciar, nos hacía movernos como tortugas en un lodazal. Al final, a pocos metros del refugio, la niebla se quedaba por debajo de nuestros pies.  La silueta del refugio recortada en el horizonte nos llenó de alegría. Después de tanta angustia en aquella complicada subida, la luna nueva se elevó sobre la silueta blanquecina del Macizo de las Tres Sorores y nos acompañó largo rato, mientras analizábamos el error cometido.

Para evitar en lo posible una pérdida en la montaña, debemos  de tener  en cuenta diez consejos. Con el tiempo he  comprobando que siempre tropezamos por exceso de confianza en alguno de ellos.

1. Adquirir los conocimientos necesarios: Es fundamental e imprescindible para adentrarse en la montaña y de nada vale decir “vamos a seguir una ruta marcada”. Estos conocimientos podemos adquirirlos en cursos que se impartan en montaña y utilizando la cartografía que luego vayamos a usar en nuestras travesías. Aprender a orientarnos en un parque o zona acotada con un mapa de orientación, nos dejará muchas carencias de lo que realmente es movernos en montaña. Luego por supuesto, hace falta seguir practicando y aplicando en cada excursión las técnicas aprendidas en los cursos.

2. Planificar en casa la ruta con la ayuda del material e información que nos sea posible: mapas, fotografías aéreas, rutas en internet, en libros, folletos, track o waipoint. Cuidado con algunas informaciones que obtenemos de rutas hechas o programadas por terceros. Los tiempos que puedan reflejar, siempre estarán condicionados y serán variables dependiendo de nuestra preparación física, técnica de progresión en el terreno, peso de las mochilas, climatología y cómo no de las posibles dudas, de por dónde seguir, con pérdida de tiempo en puntos críticos de la ruta. Muchas  de las pérdidas son ocasionadas por falta de planificación: duración de la ruta, dificultad del terreno o desconocimiento de la meteorología; todo esto se traduce en más horas de marcha, de fatiga y la posibilidad de que se nos haga de noche.

3. Llevar  la cartografía actualizada: Esto es más importante de lo que muchos piensan. Antes debemos saber que el plano es el medio más importante para orientarnos. Por lo general, si todo va bien, apenas nos fijamos en los cientos de detalles que contiene  un mapa. Solo cuando necesitamos encontrar una fuente para proveernos de agua, un pequeño refugio o cabaña para refugiarnos, una senda grande o camino para salir de la zona por una emergencia, etc. Solo entonces somos conscientes si nuestro mapa está actualizado o no. Hoy día la cartografía se actualiza constantemente, pero no a pie, con lo cual sendas, refugios, fuentes… cosas que no se ven a través de la ortofoto no están al día. Yo hace años, cogí la costumbre, de ir anotando detalles para mí importantes que no vienen en la cartografía que uso o tachando los que ya no están.

4. Llevar instrumentos de ayuda para orientarnos: Mapa del cual ya hemos hablado,brújula,GPS y altímetro (No confiemos si llevamos TODO en UNO: Reloj, móvil o GPS). Estos instrumentos pueden dejar de funcionar por varios motivos. Una brújula y un altímetro manual que sepamos usar, pueden ser nuestra salvación bajo una tormenta de nieve o granizo. La brújula, elGPS y el altímetro también podemos aprender su uso en cursos de orientación en montaña. Los tres son elementos auxiliares que ayudan a orientarnos, el más completo el receptor, pero aun así, nos llevará a ciegas hacia nuestro destino. Es decir, no nos indica cómo es el terreno que tendremos que atravesar.

5. Llevar el equipo necesario al menos para 24 horas: Como dije en el primer párrafo de este artículo, cualquier persona se puede perder en montaña. Por este motivo debemos llevar siempre en la mochila todo lo necesario para poder pasar 24 horas lejos de la civilización. El equipo necesario será de acorde a la duración de la marcha, a la climatología prevista y al medio físico por donde vamos a transitar. Pero nunca nos debe faltar: medios para orientarnos, teléfono móvil, botiquín, manta térmica,  linterna,  navaja multiuso, comida y agua, ropa de abrigo, pocho o chubasquero, vela y cerillas anti-humedad, 5 metros de cordino de 6 mm, espejo de señales y silbato.

6. Progresar siempre sabiendo por donde vamos: Avanzar orientados de manera segura. Ante cualquier duda en la ruta, comprobar si lo que vemos en el terreno coincide con  los detalles del mapa en la zona. Nunca seguir si no estamos seguros.  Si esto ocurre deberemos hacer una triangulación o bien regresar a un punto por el que hayamos pasado y nos sea conocido. En caso de poca o nula visibilidad por niebla o falta de luz, detenernos y esperar a que la visibilidad sea la adecuada.

7. Saber triangular para encontrar en el mapa el punto donde nos encontramos: En caso de pérdida, buscar dos puntos importantes en el horizonte que estén en nuestro mapa. Con la brújula sacar rumbo inverso hacia ellos, luego llevar la brújula con el rumbo obtenido al mapa orientado al norte y hacer una línea paralela al rumbo, que parta desde el punto. Hacemos lo mismo con el segundo punto, y allí donde se cruzan las líneas, se supone que estamos nosotros. Si no somos capaces de triangular, tendremos que buscar puntos de referencia elevados que permitan ver los alrededores o regresar a un punto que nos sea conocido.

8. Siempre que cambiemos de dirección confirmarlo con la brújula: A veces se cometen errores de navegación cuando llegados a un punto, que bien puede ser un cruce o bifurcación de elementos lineales como: sendas, arroyos, vaguadas…; o sencillamente, que en determinado lugar debemos de cambiar el rumbo de nuestra marcha. Muchas de las pérdidas en montaña se deben, a no confirmar con la brújula la nueva dirección a seguir.

9. Memorizar o al menos fijarnos en los detalles importantes de la ruta: Durante la ruta, es conveniente que vayamos memorizando aquellos objetos importantes del terreno.  Esto nos vendrá bien en el caso de que la vuelta sea por el mismo lugar y surgieran problemas de orientación. También nos será útil cuando por pérdida tengamos que desandar hasta un punto conocido o por impedimentos para seguir la ruta, decidamos darnos la vuelta.

10. Evitar la fatiga extrema que nos pueda llevar a un error de navegación: Para ello haremos los descansos necesarios y esos “tiempos  muertos” irán incluidos  en el tiempo total de la ruta. Por experiencia, siempre debemos añadir 15´ para descansos e imprevistos por cada hora de marcha.

Nos vemos en la próxima aventura

 

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¿Qué medicamentos llevar en el botiquín cuando vamos a la montaña?

Por Antonio Miguel Fernández.

Por lo general, cuando programamos una actividad en montaña, el botiquín es casi lo que menos atención nos causa, y más hoy que la montaña se ha convertido en un “parque de atracciones” y como tal tiene incluido un “botiquín”.

Los que pensamos y sabemos que la montaña nos puede poner en un aprieto en un abrir y cerrar de ojos, llevamos siempre en la mochila un botiquín. Apenas pesa ni ocupa, y nos puede ayudar a solucionar pequeños o medianos incidentes que afecten a nuestra salud. Si no hacemos esto, o somos expertos en botánica de supervivencia o tendremos problemas de salud que irán a más, más cuando nos encontremos lejos de un centro de salud.

Medicamentos a incluir en el botiquín:

Para el dolor en general y para bajar la fiebre: paracetamol (Termalgin®, Gelocatil®). También un analgésico más fuerte  para dolor de muelas, apendicitis, fracturas…, como metamizol (Nolotil®).

Para la diarrea: loperamida (Fortasec®)

Para la tos: codeína (Codeisan®)

Para reacciones alérgicas leves: dexclofeniramina (Polaramine®)

Para las nauseas y vómitos: metoclopramida (Primperán®)

Para el dolor de estómago antiácidos (Almax®)

Para limpieza y calmante de afecciones en los ojos (por sol, nieve, etc.), colirio (Chibro-Uvelina®)

Para la limpieza de heridas: Suero fisiológico, povidona yodada (Betadine®), solución antiséptica,dos vendas compresivas elásticas de 5 cm,esparadrapo, gasas estériles,  una gasa engrasada (Linitul®) para poner en una herida antes de taparla, tiras de aproximación (Steristrips®), tiritas, una pinza, un bisturí, tijeras, agujas estériles, guantes estériles, una manta térmica y crema solar protección total.

Para agotamiento y cansancio: Geles de fruta y alimentos energéticos.

Para deshidrataciones e hidratación: Complejo de sales minerales (Flectomin®) y pastillas potabilizadoras (Micropur Classic®).

Siempre deberemos llevar  en  el botiquín los prospectos de los medicamentos o un resumen de sus indicaciones y dosis. No olvidar renovarlos periódicamente y revisar las fechas de caducidad.

Por último,  recordar que el botiquín es para  uso personal y que sólo un médico puede prescribir un medicamento a otra persona.

Nos vemos en la aventura.

AVENTURALEZA

El Tomillo (Thymus bulgaris).

 Por Antonio Miguel Fernández.

El tomillo una pequeña e interesante  planta que cubre gran parte del bosque mediterráneo y también áreas de nuestras montañas peninsulares. La idea de escribir éste artículo, me la dio en su día, una alumna durante un Curso Avanzado de Supervivencia en Montaña. Ella ya sabía de las fabulosas propiedades del tomillo, y ya que no llevábamos comida alguna, excepto la que íbamos encontrando, ella procuraba ir recolectando aquí y allá la pequeña planta. Así por la noche, nos pudimos alegrar con una deliciosa infusión de tomillo, cosa que repetimos como desayuno del día siguiente. Desde entonces, forma parte del menú en nuestros Cursos de Supervivencia en Montaña.

Historia:

Los antiguos egipcios utilizaban esta hierba en los embalsamamientos. Los griegos la utilizaron en sus baños y la quemaban como incienso en sus templos. Se cree que su extensión por toda Europa se debe a los romanos y el uso que de ella hacían para purificar sus viviendas.

En la antigua Grecia, el tomillo se utilizó como planta medicinal para curar heridas de gravedad. En la Edad Media se usó contra el asma o disnea. Las mujeres frecuentemente daban a sus caballeros y a los guerreros regalos en los que incluían hojas de tomillo, ya que creían que con esto aumentaban el coraje del portador. El tomillo también se usaba como incienso en los funerales, y se ponía también en el ataúd, con lo que suponían asegurar un buen tránsito a la próxima vida.

En nuestros días, se utiliza el tomillo de diferentes maneras.

Con la infusión de tomillo podemos tratar enfermedades como el vértigo, el lupus, la esclerosis, la fibromialgia, la artritis y la fatiga crónica. Si sufrimos alguna de estas enfermedades,  podemos  tratarlas con tomillo para un alivio natural, sin la necesidad de tomar algún tipo de medicamento. Esta hierba cuenta con grandes beneficios que podemos aprovechar si la consumimos de manera regular.

Hoy día consumimos el tomillo en platos elaborados, pero esta planta aromática cuenta con propiedades muy valiosas.

Nutrientes:

Vitamina C, aminoácidos, aluminio, calcio, cobalto, potasio, magnesio, hierro, aceites esenciales, flavonoides, ácidos orgánicos y taninos.

Propiedades:

Digestivas, carminativas, antipútridas, estimulante digestivo, anemia, antibiótico natural, antiséptico sobre úlceras y heridas, antiinflamatorio, antidiarreico, emenagogo, antirreumático, tranquilizante, somnífero, favorece la memoria, jaquecas y dolor de cabeza. Regula la presión arterial y favorece la producción de glóbulos rojos y la oxigenación de la sangre. También se utiliza contra la bronquitis y laringitis.

Cómo preparar una infusión de tomillo:

Un puñado de tomillo seco o fresco, una  cucharadita de jengibre rallado y una  taza de agua.

Elaboración:

Colocar ¼ de litro de agua en el fuego, hasta que rompa en hervir. Luego agregamos el tomillo y el jengibre, y lo dejamos   tres minutos a fuego lento. Después lo retiramos del fuego, lo tapamos y lo dejamos reposar  cinco minutos. A continuación lo filtramos  y lo bebemos, endulza con miel, si lo fuera necesario.

Podemos consume dos tazas al día para tratar alguna de las enfermedades antes mencionadas. Una taza en ayunas y la otra taza antes de ir a dormir.

Uso externo:

Aceite esencial: Dolor muscular y repelente de mosquitos.

En infusión: Antiséptico bucal, infecciones oculares, cicatrizantes y antisépticas en heridas.

Baño con infusión: Uñas negras o moradas, hongos en las uñas, pies cansados y doloridos, ardor en los pies, relajante y somnífero suave.

Nos vemos en la próxima aventura.

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Consejos  para realizar senderismo  con seguridad.

Por Antonio Miguel Fernández

Nuevamente quiero hablaros de la seguridad a la hora de hacer una ruta con amigos. Estamos a final de  agosto y  el verano se muestra en todo su esplendor; tanto, que el cuerpo nos pide playa o montaña, pero los que vivimos en el centro nos coge más a mano la montaña con sus bosques, ríos y gargantas. Hemos de aprovechar estos días de sol, pero sin calor excesivo, para disfrutar de las montañas pero siempre con seguridad. Por ello, unos consejos para que nuestra pequeña o grande “aventura” montañera, sea placentera de principio a fin.

  1. Planificar previamente el itinerario a realizar, consultar mapas, libros o pedir información a personas que conozcan la ruta. Conocer la distancia a recorrer y los desniveles que hay que superar, valorando si se trata de un recorrido a vuestra medida. Si consideráis que la ruta excede vuestras capacidades, valorar la posibilidad de cambiarla por otra más fácil.
  2. Consultar la previsión meteorológica de la zona por donde transcurre la ruta.
  3. Preparar y revisar con tiempo el equipo y material que vayáis a llevar, de este modo evitaréis olvidos o sorpresas.
  4. Nunca ir solo a la montaña, aunque es verdad que hay personas que sí van solas, pero por lo general o son expertos o conocen muy bien la zona. Dejar dicho a alguien el itinerario y la previsión de horario que habéis planeado.
  5. No sobrevalorar vuestra experiencia y condición física, y poner especial atención cuando os   acompañen personas con poca experiencia o niños, ya que  su resistencia física será menor.
  6. Iniciar la actividad a la  hora prevista: cualquier retraso puede ocasionar circunstancias desagradables, como que  se nos haga de noche.
  7. Si la situación prevista empeora: por cambio de tiempo, proximidad de la noche, que el itinerario sea más difícil de lo que creíamos…, debemos evaluar la posibilidad de regresar. Nunca debemos forzar la suerte, regresar no es un fracaso; esa montaña    no se va a mover del lugar y  tendréis más ocasiones para regresar a ella.
  8. Llevar algún medio de comunicación para pedir ayuda en caso de accidente: una radio, el teléfono móvil. Pero no confiar en tener siempre cobertura, si la emergencia nos ocurre en un valle, posiblemente tendremos que ascender hasta lograr cobertura. 
  9. Informarse sobre la existencia de refugios guardados o no, o de refugios naturales que haya en la zona. Pueden ser de mucha ayuda, en caso de vernos obligados a pasar  la noche en la montaña.
  10. En caso de accidente,  actuar con tranquilidad, primero  socorriendo al accidentado en lo posible y luego pidiendo ayuda si fuera necesario.
  11. Si habitualmente practicas senderismo y quieres que tus excursiones sean más seguras, valora la posibilidad de realizar  cursos de orientación, montaña y de supervivencia. 

Lista de material básico de senderismo: Mochila, ropa y calzado adecuado, mapa de la zona, brújula, GPS, teléfono móvil, ropa de abrigo, chubasquero, gorra, gafas de sol, protección solar, agua, comida, silbato, botiquín, y bastones.

Si vamos a pasar la noche en la montaña: Saco, funda de vivac, aislante, linterna, ropa de repuesto y poncho o plástico 2 x 2.

Si vamos a pasar por zonas altas, donde puedan quedar neveros: Piolet, casco, crampones, cuerda de 25 m de largo y 8 mm de grosor, cordino de 4 metros y 8 mm de grosor, guantes y 2 mosquetones.

Feliz ruta a todos.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Nos vamos a la montaña. ¿Y los niños?

Por Antonio Miguel Fernández.

Tiempo de vacaciones, nos gusta caminar por la montaña y tenemos hijos pequeños. ¿Podemos ir a la montaña con niños? Claro que sí, miles de personas lo hacen y lo disfrutan, otra cosa es cómo deberíamos ir a la montaña con niños.

Desde el punto de vista de la seguridad y la educación, hay varios aspectos que debemos tener en cuenta, a la hora de planificar y realizar una actividad en montaña con menores.

Aspectos a tener en cuenta para salir a la montaña con niños

Estos consejos están pensados para aquéllas actividades con niños, donde éstos son medianamente autónomos.

Planificando la actividad:

  1. Escoger la actividad teniendo en cuenta la edad, experiencia en caminar y motivación de los menores que nos acompañan.
  2. Hacer los cálculos de distancias, desniveles y horarios habituales. Añadir un margen razonable al tiempo para paradas y descansos extras, etc…
  3. Intentar escoger rutas interesantes para los pequeños: agua, bosques, leyendas, animales. Evitar las rutas monótonas o con dificultad, salvo cuando ya tengan bastante experiencia.
  4. Preparar un plan alternativo, o sobretodo contemplar la posibilidad de quedarse a mitad de camino, sin que ello suponga un problema añadido.
  5. Asegurarse de salir con una buena previsión meteorológica. Los niños son más vulnerables que nosotros a las condiciones extremas (tanto de frío como de calor). Para ellos la experiencia debe ser lo más agradable posible.
  6. Dejar dicho dónde vamos y cuando tenemos previsto regresar.
  7. Implicar a los pequeños en cada paso o decisión: consultar la meteorología, mirar en el mapa la ruta que vais a hacer. Si queremos que además el día de mañana caminen por su cuenta, conviene que aprendan a preparar una excursión de manera segura y ver cómo se desarrolla.

Equipando nuestras mochilas:

  1. Vestir a los pequeños adecuadamente: ropa de abrigo, calzado de montaña, cortavientos, gorra y protección solar no pueden faltar.
  2. En media montaña ten previsto un extra de ropa para los menores, incluso gorro y guantes, para cualquier cambio de condiciones meteorológicas imprevisto. El frío es muy desmoralizador: que no nos sorprenda sin recursos.
  3. Llevar mapa, brújula, y GPS si es posible, y botiquín. Si los niños ya tienen cierta autonomía, podemos delegar en ellos la responsabilidad de llevar parte de este material (por ejemplo, el mapa), así conseguirás que se impliquen más y se dejen llevar menos.
  4. Teléfono móvil y con la batería cargada. Averiguar antes, si en la zona por la que nos vamos a mover hay cobertura o cuáles son los lugares más cercanos desde los que dar un aviso, así si  sucede algo, sabremos cómo actuar.
  5. Llevar agua y comida suficiente por si acaso la actividad se alarga más de lo previsto. No confiar en las fuentes: ni en encontrarlas donde dicen los mapas que están, ni en que su agua sea potable, para ello llevar pastillas potabilizadoras.
  6. Preparar la mochila y la ropa el día anterior, dejarlo todo listo, así por la mañana tendremos menos cosas en las que pensar y saldremos más temprano.

Actuando con prudencia y para educar:

  1. Madrugar: Enseñaremos con ello, que a la montaña hay que ir pronto, caminaremos con menos calor y tendremos un tiempo extra si la actividad se alarga o sufrimos un imprevisto.
  2. Asegurarnos cada poco tiempo que los pequeños van bien y disfrutando. Si el ánimo decae, buscar la manera de recuperarlo. Evitar continuar la ruta si los pequeños no quieren. Si el cansancio hace mella acortar la ruta y hacer descansos.
  3. No dividir al grupo si una parte no quiere seguir. El objetivo es estar todos juntos, aunque sea a 10 minutos del final, mantenerse  juntos. Con ello aprenderán que en la montaña, lo más importante es disfrutar juntos y por seguridad.
  4. Permanecer atento a los cambios meteorológicos previstos o imprevistos,  actuar con rapidez si nos sorprenden, para asegurarnos de que no supondrán un problema para los niños.
  5. No ponerse nervioso si no se cumple el plan inicial o los horarios que habíamos calculado, salvo que afecte a la seguridad. Las actividades con niños son así.
  6. Hacer cuantas paradas quieran hacer los pequeños, sea por el motivo que sea (una rama, una piedra, un animal,…). Deja que ellos encuentren sus propias motivaciones.
  7. Tomar las decisiones contando con su opinión y participación. Así les estaremos enseñando, a razonar y entender el por qué de las decisiones que se toman en grupo, que siempre son para el bien y la seguridad del mismo.
  8. Intentar, dentro de lo que se pueda, que el  niño lleve parte de la iniciativa del grupo: que guíe al grupo, que mire el mapa con el grupo, que decida por dónde ir o dónde parar…que juegue a ser montañero, en resumen.
  9. Asegurarnos de  que el grupo lleva una buena ratio de adultos/menores. Es normal que los pequeños nos estén reclamando continuamente para contarnos sus descubrimientos o incluso para recordarnos que se están aburriendo, así que debemos asegurarnos de que vamos a poder atenderles bien.

Si queremos montañeros seguros mañana, los tendremos que empezar a educar hoy. ¡No dejes pasar ninguna oportunidad para hacerles disfrutar de la montaña de manera segura y aprendiendo!

 

Nos vemos en la próxima aventura.

 

AVENTURALEZA

Cambios meteorológicos en la montaña. ¿Cómo actuar? 1.

Por Antonio Miguel Fernández.

Muchas  montañas son accesibles para muchas personas, pero son lugares donde la meteorología es muy cambiante. Cuando planificamos una ruta en montaña, nos debemos preguntar, sobre posibles cambios meteorológicos una vez vista la predicción: ¿más frío, más calor, lloverá, hará más viento,...?

Estos posibles  cambios meteorológicos, son siempre probables y debemos saber cómo prevenirlos y cómo actuar en caso de que ocurran, así cómo interpretar los mapas isobáricos o la presión barométrica.

  1. 1.     Interpretación ¿Borrasca o anticiclón?

Los mapas isobáricos nos ofrecer gran información sobre la climatología prevista en  cada zona. El anticiclón son altas presiones (hasta 1.077 mbar), lo que se traduce en tiempo estable, con cielos despejados unidos generalmente de temperaturas más frescas en invierno y calurosas en verano. La borrasca consiste en bajas presiones (hasta 885 mbar) lo que se traduce en cielos nubosos con alta probabilidad de lluvias.

En la página web de la Agencia Estatal de Meteorología podemos ver las predicciones meteorológicas de municipios próximos a  cadenas montañosas.

El saber interpretar las presiones adecuadamente te va a servir para predecir cambios meteorológicos. Te voy a poner un ejemplo práctico. Salimos de trabajar el viernes por la tarde y nos plantamos en unas horas en la Sierra de Gredos con la intención de subir al Pico Almanzor (2.591m). Dejamos el coche en la Plataforma y subimos directos al refugio de Reguero Llano (1.905m) para pasar la noche. Al llegar al refugio miramos el barómetro y marca 1015 mbar de presión. Al día siguiente al levantarnos, lo miramos de nuevo y vemos que marca 990 mbar. ¿Qué ha sucedido? Sin duda se  estará aproximando una tormenta o estamos ya inmersos en ella. A mayor velocidad de descenso de la presión, más fuerte será la tormenta. Es importante también que las mediciones sean a la misma altitud, ya que si no es así, la medida no será fiable.

Gracias a estas mediciones podremos anticiparnos y preparar el material, para continuar la travesía con seguridad, o esperar a que mejore el tiempo.

  1. 2.     Peligros climatológicos que  podemos encontrar en la montaña.

 2.1.          Tormenta eléctrica.

¿Cómo podemos prevenirla?

  • Consultando los cambios meteorológicos en páginas y app especializadas (por ejemplo Tiempo XL) que detallan incluso por horas.
  • Cambiando  la  ruta por otra o cambiar el itinerario. Siempre debemos tener la opción “B”.

 ¿Cómo actuaríamos en caso de sufrirla?

  • Nos alejaremos de zonas expuestas como prados y rocas.
  • Nunca utilizaremos un árbol como cobijo.
  • Dentro de una cavidad no estar en contacto con las paredes, deberá tener varios metros de profundidad y siempre mantenernos aislados del suelo.
  • Evitar lugares como pantanos, lagunas, riachuelos, charcas, etc.
  • Ser pacientes y esperar a que pase la tormenta. Para saber si la tormenta se aleja o se acerca, contar los segundos desde que vemos el rayo, hasta que oímos el trueno. A más tiempo que pase, la tormenta se estará alejando.
  • En cualquier lugar de espera debemos colocar la mochila como aislante entre nosotros y el suelo, también nos puede valer un tronco o trozo de madera
  • Si llevamos equipo metálico o electrónico, debemos buscar un lugar donde dejarlo, que esté alejado de nosotros.

 2.2.          Tormenta con lluvia.

Si nos encontramos una tormenta con fuerte lluvia realizando una travesía de varios días, con un tiempo más bien frío, nos puede causar graves daños.

¿Cómo podemos prevenirla?

  • Mirar el parte sobre cambios meteorológicos en páginas y app especializadas.
    • Cuidado con los cauces de ríos y  barrancos, una fuerte tormenta, puede llegar a descargar muchos litros de agua por metro cuadrado en una hora. Esto provocará fuertes crecidas de agua, o llenando lugares de agua que generalmente están secos. La tormenta puede que sea en otro lugar, lejos de donde nos encontramos o  en cotas más elevadas. Cualquier crecida de un caudal, nos puede ocasionar problemas: impedimento de seguir la ruta o lo que es peor, nos quedemos atrapados entre la montaña y el agua.
    • La vestimenta y el material adecuado, es fundamental para afrontar la lluvia sin ningún problema. Siempre en nuestro equipo llevaremos algún elemento: chubasquero, chaquetas impermeables, ponchos o capas de agua. 
    •  Para que el equipo no se nos moje, llevaremos bolsas estancas para nuestros dispositivos electrónicos y útiles que queramos proteger de la lluvia. También es recomendable un cubre mochila.

 ¿Cómo actuaríamos en caso de sufrirla?

  • Si estamos empapados debemos evitar  que nuestro cuerpo se enfríe en exceso. Para ello debemos cambiarnos  y ponernos ropa seca.
  • En el caso de no tener ropa de recambio, buscar cómo podemos secarlas. Si disponemos de hornillo, pero teniendo cuidado de no quemar la ropa. Si la situación fuera extrema (hipotermia), podríamos hacer fuego, pero teniendo mucho cuidado y extremar las precauciones, deberíamos informarnos dónde podemos hacerlo y dónde no.
  • Si ni podemos cambiarnos, ni hacer fuego,  lo más sensato es regresar lo antes posible a cualquier lugar donde podamos solucionar el problema.

Nos vemos en la próxima aventura.

Un saludo,

Nos vemos en la aventura