AVENTURALEZA

Decálogo para no perdernos en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández

La posibilidad de que nos perdamos en la montaña, puede ocurrir en cualquier época del año, es cierto que con el buen tiempo se pierde más gente ya que hay más personas que les gusta disfrutar de un día en la naturaleza; por el contrario cuando la climatología es fría o lluviosa, salimos menos a la montaña, sobre todo en otoño e invierno; sin embargo,  aunque sean menos las personas que se extravían, suele costar más vidas humanas.

Como tantas historias de montañeros, no me creo que haya alguien, que nunca se haya perdido. No soy un montañero de altos vuelos,  lo más que he ascendido es al Nevado de Cachi (6.720 m) desde San José de Cachi (2.200 m), nada difícil; pero sí soy experto en “navegación terrestre” . Desde 1980 mi vida está ligada de una manera u otra a la montaña, con plano y brújula, y reconozco que en varias ocasiones  estuve perdido o desorientado por diversos motivos. Contaré una anécdota que tiene que ver con el párrafo dos del decálogo.

Hace muchos años decidí hacer el Tour del Macizo de Vignemale con mi amigo Fernando de la Fuente, ya fallecido. Por aquella época no se disponía de GPS y la información que existía sobre la ruta era bastante escueta. Fue en la etapa de Gavarnie (1.360 m) al Refugio de Bayssellance (2.651 m). Sólo disponíamos de mapa, brújula, altímetro y del tiempo que habíamos estimado. Hasta ese día las etapas nos habían salido bastante bien, pero en Gavarnie cometimos un error: hacer caso a un montañero francés que nos redujo una hora el tiempo hasta el Rfo. de Bayssellance. Confiados, salimos una hora más tarde de lo previsto y   justo cuando estábamos subiendo la pendiente que cierra por el oeste el Valle de Ossoue, cerca de las Grutas de Bellevue, una espesa niebla nos arrebató la ínfima visibilidad que permitía el ocaso. Este tramo en la ruta, es una senda que zigzaguea por una zona de mucha pendiente, con continuos cambios de orientación y multitud de atajos. La poca visibilidad y la confusión de tantos giros, nos obligaba a intuir sin precisión, por donde debíamos progresar. Puedo decir que en algún momento ignoraba nuestra ubicación. El temor de acabar en el glaciar del Vignemale o en el profundo barranco que baja del glaciar, nos hacía movernos como tortugas en un lodazal. Al final, a pocos metros del refugio, la niebla se quedaba por debajo de nuestros pies.  La silueta del refugio recortada en el horizonte nos llenó de alegría. Después de tanta angustia en aquella complicada subida, la luna nueva se elevó sobre la silueta blanquecina del Macizo de las Tres Sorores y nos acompañó largo rato, mientras analizábamos el error cometido.

Para evitar en lo posible una pérdida en la montaña, debemos  de tener  en cuenta diez consejos. Con el tiempo he  comprobando que siempre tropezamos por exceso de confianza en alguno de ellos.

1. Adquirir los conocimientos necesarios: Es fundamental e imprescindible para adentrarse en la montaña y de nada vale decir “vamos a seguir una ruta marcada”. Estos conocimientos podemos adquirirlos en cursos que se impartan en montaña y utilizando la cartografía que luego vayamos a usar en nuestras travesías. Aprender a orientarnos en un parque o zona acotada con un mapa de orientación, nos dejará muchas carencias de lo que realmente es movernos en montaña. Luego por supuesto, hace falta seguir practicando y aplicando en cada excursión las técnicas aprendidas en los cursos.

2. Planificar en casa la ruta con la ayuda del material e información que nos sea posible: mapas, fotografías aéreas, rutas en internet, en libros, folletos, track o waipoint. Cuidado con algunas informaciones que obtenemos de rutas hechas o programadas por terceros. Los tiempos que puedan reflejar, siempre estarán condicionados y serán variables dependiendo de nuestra preparación física, técnica de progresión en el terreno, peso de las mochilas, climatología y cómo no de las posibles dudas, de por dónde seguir, con pérdida de tiempo en puntos críticos de la ruta. Muchas  de las pérdidas son ocasionadas por falta de planificación: duración de la ruta, dificultad del terreno o desconocimiento de la meteorología; todo esto se traduce en más horas de marcha, de fatiga y la posibilidad de que se nos haga de noche.

3. Llevar  la cartografía actualizada: Esto es más importante de lo que muchos piensan. Antes debemos saber que el plano es el medio más importante para orientarnos. Por lo general, si todo va bien, apenas nos fijamos en los cientos de detalles que contiene  un mapa. Solo cuando necesitamos encontrar una fuente para proveernos de agua, un pequeño refugio o cabaña para refugiarnos, una senda grande o camino para salir de la zona por una emergencia, etc. Solo entonces somos conscientes si nuestro mapa está actualizado o no. Hoy día la cartografía se actualiza constantemente, pero no a pie, con lo cual sendas, refugios, fuentes… cosas que no se ven a través de la ortofoto no están al día. Yo hace años, cogí la costumbre, de ir anotando detalles para mí importantes que no vienen en la cartografía que uso o tachando los que ya no están.

4. Llevar instrumentos de ayuda para orientarnos: Mapa del cual ya hemos hablado,brújula,GPS y altímetro (No confiemos si llevamos TODO en UNO: Reloj, móvil o GPS). Estos instrumentos pueden dejar de funcionar por varios motivos. Una brújula y un altímetro manual que sepamos usar, pueden ser nuestra salvación bajo una tormenta de nieve o granizo. La brújula, elGPS y el altímetro también podemos aprender su uso en cursos de orientación en montaña. Los tres son elementos auxiliares que ayudan a orientarnos, el más completo el receptor, pero aun así, nos llevará a ciegas hacia nuestro destino. Es decir, no nos indica cómo es el terreno que tendremos que atravesar.

5. Llevar el equipo necesario al menos para 24 horas: Como dije en el primer párrafo de este artículo, cualquier persona se puede perder en montaña. Por este motivo debemos llevar siempre en la mochila todo lo necesario para poder pasar 24 horas lejos de la civilización. El equipo necesario será de acorde a la duración de la marcha, a la climatología prevista y al medio físico por donde vamos a transitar. Pero nunca nos debe faltar: medios para orientarnos, teléfono móvil, botiquín, manta térmica,  linterna,  navaja multiuso, comida y agua, ropa de abrigo, pocho o chubasquero, vela y cerillas anti-humedad, 5 metros de cordino de 6 mm, espejo de señales y silbato.

6. Progresar siempre sabiendo por donde vamos: Avanzar orientados de manera segura. Ante cualquier duda en la ruta, comprobar si lo que vemos en el terreno coincide con  los detalles del mapa en la zona. Nunca seguir si no estamos seguros.  Si esto ocurre deberemos hacer una triangulación o bien regresar a un punto por el que hayamos pasado y nos sea conocido. En caso de poca o nula visibilidad por niebla o falta de luz, detenernos y esperar a que la visibilidad sea la adecuada.

7. Saber triangular para encontrar en el mapa el punto donde nos encontramos: En caso de pérdida, buscar dos puntos importantes en el horizonte que estén en nuestro mapa. Con la brújula sacar rumbo inverso hacia ellos, luego llevar la brújula con el rumbo obtenido al mapa orientado al norte y hacer una línea paralela al rumbo, que parta desde el punto. Hacemos lo mismo con el segundo punto, y allí donde se cruzan las líneas, se supone que estamos nosotros. Si no somos capaces de triangular, tendremos que buscar puntos de referencia elevados que permitan ver los alrededores o regresar a un punto que nos sea conocido.

8. Siempre que cambiemos de dirección confirmarlo con la brújula: A veces se cometen errores de navegación cuando llegados a un punto, que bien puede ser un cruce o bifurcación de elementos lineales como: sendas, arroyos, vaguadas…; o sencillamente, que en determinado lugar debemos de cambiar el rumbo de nuestra marcha. Muchas de las pérdidas en montaña se deben, a no confirmar con la brújula la nueva dirección a seguir.

9. Memorizar o al menos fijarnos en los detalles importantes de la ruta: Durante la ruta, es conveniente que vayamos memorizando aquellos objetos importantes del terreno.  Esto nos vendrá bien en el caso de que la vuelta sea por el mismo lugar y surgieran problemas de orientación. También nos será útil cuando por pérdida tengamos que desandar hasta un punto conocido o por impedimentos para seguir la ruta, decidamos darnos la vuelta.

10. Evitar la fatiga extrema que nos pueda llevar a un error de navegación: Para ello haremos los descansos necesarios y esos “tiempos  muertos” irán incluidos  en el tiempo total de la ruta. Por experiencia, siempre debemos añadir 15´ para descansos e imprevistos por cada hora de marcha.

Nos vemos en la próxima aventura

 

AVENTURALEZA

Llega el otoño y con él la temporada de fuertes lluvias.

Por Antonio Miguel Fernández.

Estos días estamos inmersos en una serie de fuertes borrascas que están afectando a gran parte de España.

El otoño es la época donde la Naturaleza muestra más variedad de luz, color y aromas, pero también la estación donde la lluvia  puede ser intensa, y con frío puede causar daño a nuestro organismo. Pero su mayor peligro es  cuando llueve en exceso y puede hacer peligrosa alguna zona de montaña o cualquier otro entorno natural.

Para que podamos disfrutar de la montaña en otoño aunque llueva, siempre que no sea en exceso, aquí tenéis  unos consejos para evitar desgracias:

1.       Llevar siempre una bolsa grande de basura para cubrir mochila si no tenemos cubre mochila, o como chubasquero. También dos pequeñas para meter en ella los pies en caso de que se mojen las botas.

2.       Para asegurar nuestros pasos llevaremos bastones o un palo resistente de metro y medio.

3.       La ruta la haremos evitando  zonas expuestas como grandes pendientes o precipicios. La lluvia vuelve resbaladizo el terreno. Si no hay otro remedio, mejor asegurarse con una cuerda y si no tenemos cuerda, un palo nos puede valer para asegurarnos unos a otros.

4.       La lluvia que pueda estar cayendo más arriba en la montaña, no tardará en descender por el cauce. Cuanto más pendiente tenga el terreno, antes llegará a donde nosotros nos encontremos, los torrentes además de agua, suelen arrastrar rocas, lodo, vegetación y cualquier cosa que se interponga a su paso. .

5.       Cuidado al acampar o vivaquear cerca de ríos, arroyos, barrancos y gargantas. Igual precaución debemos tener en caso de que tengamos pensado regresar por el mismo camino. Una subida de caudal, nos puede dejar aislados.

6.       Los terrenos altos y casi sin pendiente son más seguros, igual que los bosques. Entre árboles grandes y vegetación es más difícil que se produzca una riada que en una zona sin vegetación y con mucha pendiente.

7.       Cuidado al cruzar zonas de roca, especialmente granítica, o con barro en pendiente. Unos bastones vienen bien en el barro y si no tenemos buscar un palo de  metro y medio. Sobre roca debemos mantener siempre tres puntos de apoyo.

8.       En caso de que se nos moje la ropa y no podamos hacer fuego  para secarla, podremos usar papel de periódico como aislante entre la piel y la ropa, ya que absorbe el agua. Nos vale tanto para el cuerpo como para los pies.

9.       Si la situación de llevar la ropa mojada empeora, antes de que nos llegue la hipotermia, nos quitaremos la ropa y nos cubriremos con una manta de emergencia. Si no la tenemos, buscaremos hojas secas y las colocaremos entre la piel y la ropa.

10.   Por último, si la situación sobrepasa nuestras posibles soluciones, no dudes en pedir ayuda. Más vale que tu vecino piense que eres un inútil o atrevido en la montaña, a que puedas morir de frío o de cualquier otra causa.

 

Nos vemos en la próxima aventura

 

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¿Qué medicamentos llevar en el botiquín cuando vamos a la montaña?

Por Antonio Miguel Fernández.

Por lo general, cuando programamos una actividad en montaña, el botiquín es casi lo que menos atención nos causa, y más hoy que la montaña se ha convertido en un “parque de atracciones” y como tal tiene incluido un “botiquín”.

Los que pensamos y sabemos que la montaña nos puede poner en un aprieto en un abrir y cerrar de ojos, llevamos siempre en la mochila un botiquín. Apenas pesa ni ocupa, y nos puede ayudar a solucionar pequeños o medianos incidentes que afecten a nuestra salud. Si no hacemos esto, o somos expertos en botánica de supervivencia o tendremos problemas de salud que irán a más, más cuando nos encontremos lejos de un centro de salud.

Medicamentos a incluir en el botiquín:

Para el dolor en general y para bajar la fiebre: paracetamol (Termalgin®, Gelocatil®). También un analgésico más fuerte  para dolor de muelas, apendicitis, fracturas…, como metamizol (Nolotil®).

Para la diarrea: loperamida (Fortasec®)

Para la tos: codeína (Codeisan®)

Para reacciones alérgicas leves: dexclofeniramina (Polaramine®)

Para las nauseas y vómitos: metoclopramida (Primperán®)

Para el dolor de estómago antiácidos (Almax®)

Para limpieza y calmante de afecciones en los ojos (por sol, nieve, etc.), colirio (Chibro-Uvelina®)

Para la limpieza de heridas: Suero fisiológico, povidona yodada (Betadine®), solución antiséptica,dos vendas compresivas elásticas de 5 cm,esparadrapo, gasas estériles,  una gasa engrasada (Linitul®) para poner en una herida antes de taparla, tiras de aproximación (Steristrips®), tiritas, una pinza, un bisturí, tijeras, agujas estériles, guantes estériles, una manta térmica y crema solar protección total.

Para agotamiento y cansancio: Geles de fruta y alimentos energéticos.

Para deshidrataciones e hidratación: Complejo de sales minerales (Flectomin®) y pastillas potabilizadoras (Micropur Classic®).

Siempre deberemos llevar  en  el botiquín los prospectos de los medicamentos o un resumen de sus indicaciones y dosis. No olvidar renovarlos periódicamente y revisar las fechas de caducidad.

Por último,  recordar que el botiquín es para  uso personal y que sólo un médico puede prescribir un medicamento a otra persona.

Nos vemos en la aventura.

AVENTURALEZA

El Tomillo (Thymus bulgaris).

 Por Antonio Miguel Fernández.

El tomillo una pequeña e interesante  planta que cubre gran parte del bosque mediterráneo y también áreas de nuestras montañas peninsulares. La idea de escribir éste artículo, me la dio en su día, una alumna durante un Curso Avanzado de Supervivencia en Montaña. Ella ya sabía de las fabulosas propiedades del tomillo, y ya que no llevábamos comida alguna, excepto la que íbamos encontrando, ella procuraba ir recolectando aquí y allá la pequeña planta. Así por la noche, nos pudimos alegrar con una deliciosa infusión de tomillo, cosa que repetimos como desayuno del día siguiente. Desde entonces, forma parte del menú en nuestros Cursos de Supervivencia en Montaña.

Historia:

Los antiguos egipcios utilizaban esta hierba en los embalsamamientos. Los griegos la utilizaron en sus baños y la quemaban como incienso en sus templos. Se cree que su extensión por toda Europa se debe a los romanos y el uso que de ella hacían para purificar sus viviendas.

En la antigua Grecia, el tomillo se utilizó como planta medicinal para curar heridas de gravedad. En la Edad Media se usó contra el asma o disnea. Las mujeres frecuentemente daban a sus caballeros y a los guerreros regalos en los que incluían hojas de tomillo, ya que creían que con esto aumentaban el coraje del portador. El tomillo también se usaba como incienso en los funerales, y se ponía también en el ataúd, con lo que suponían asegurar un buen tránsito a la próxima vida.

En nuestros días, se utiliza el tomillo de diferentes maneras.

Con la infusión de tomillo podemos tratar enfermedades como el vértigo, el lupus, la esclerosis, la fibromialgia, la artritis y la fatiga crónica. Si sufrimos alguna de estas enfermedades,  podemos  tratarlas con tomillo para un alivio natural, sin la necesidad de tomar algún tipo de medicamento. Esta hierba cuenta con grandes beneficios que podemos aprovechar si la consumimos de manera regular.

Hoy día consumimos el tomillo en platos elaborados, pero esta planta aromática cuenta con propiedades muy valiosas.

Nutrientes:

Vitamina C, aminoácidos, aluminio, calcio, cobalto, potasio, magnesio, hierro, aceites esenciales, flavonoides, ácidos orgánicos y taninos.

Propiedades:

Digestivas, carminativas, antipútridas, estimulante digestivo, anemia, antibiótico natural, antiséptico sobre úlceras y heridas, antiinflamatorio, antidiarreico, emenagogo, antirreumático, tranquilizante, somnífero, favorece la memoria, jaquecas y dolor de cabeza. Regula la presión arterial y favorece la producción de glóbulos rojos y la oxigenación de la sangre. También se utiliza contra la bronquitis y laringitis.

Cómo preparar una infusión de tomillo:

Un puñado de tomillo seco o fresco, una  cucharadita de jengibre rallado y una  taza de agua.

Elaboración:

Colocar ¼ de litro de agua en el fuego, hasta que rompa en hervir. Luego agregamos el tomillo y el jengibre, y lo dejamos   tres minutos a fuego lento. Después lo retiramos del fuego, lo tapamos y lo dejamos reposar  cinco minutos. A continuación lo filtramos  y lo bebemos, endulza con miel, si lo fuera necesario.

Podemos consume dos tazas al día para tratar alguna de las enfermedades antes mencionadas. Una taza en ayunas y la otra taza antes de ir a dormir.

Uso externo:

Aceite esencial: Dolor muscular y repelente de mosquitos.

En infusión: Antiséptico bucal, infecciones oculares, cicatrizantes y antisépticas en heridas.

Baño con infusión: Uñas negras o moradas, hongos en las uñas, pies cansados y doloridos, ardor en los pies, relajante y somnífero suave.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Consejos  para realizar senderismo  con seguridad.

Por Antonio Miguel Fernández

Nuevamente quiero hablaros de la seguridad a la hora de hacer una ruta con amigos. Estamos a final de  agosto y  el verano se muestra en todo su esplendor; tanto, que el cuerpo nos pide playa o montaña, pero los que vivimos en el centro nos coge más a mano la montaña con sus bosques, ríos y gargantas. Hemos de aprovechar estos días de sol, pero sin calor excesivo, para disfrutar de las montañas pero siempre con seguridad. Por ello, unos consejos para que nuestra pequeña o grande “aventura” montañera, sea placentera de principio a fin.

  1. Planificar previamente el itinerario a realizar, consultar mapas, libros o pedir información a personas que conozcan la ruta. Conocer la distancia a recorrer y los desniveles que hay que superar, valorando si se trata de un recorrido a vuestra medida. Si consideráis que la ruta excede vuestras capacidades, valorar la posibilidad de cambiarla por otra más fácil.
  2. Consultar la previsión meteorológica de la zona por donde transcurre la ruta.
  3. Preparar y revisar con tiempo el equipo y material que vayáis a llevar, de este modo evitaréis olvidos o sorpresas.
  4. Nunca ir solo a la montaña, aunque es verdad que hay personas que sí van solas, pero por lo general o son expertos o conocen muy bien la zona. Dejar dicho a alguien el itinerario y la previsión de horario que habéis planeado.
  5. No sobrevalorar vuestra experiencia y condición física, y poner especial atención cuando os   acompañen personas con poca experiencia o niños, ya que  su resistencia física será menor.
  6. Iniciar la actividad a la  hora prevista: cualquier retraso puede ocasionar circunstancias desagradables, como que  se nos haga de noche.
  7. Si la situación prevista empeora: por cambio de tiempo, proximidad de la noche, que el itinerario sea más difícil de lo que creíamos…, debemos evaluar la posibilidad de regresar. Nunca debemos forzar la suerte, regresar no es un fracaso; esa montaña    no se va a mover del lugar y  tendréis más ocasiones para regresar a ella.
  8. Llevar algún medio de comunicación para pedir ayuda en caso de accidente: una radio, el teléfono móvil. Pero no confiar en tener siempre cobertura, si la emergencia nos ocurre en un valle, posiblemente tendremos que ascender hasta lograr cobertura. 
  9. Informarse sobre la existencia de refugios guardados o no, o de refugios naturales que haya en la zona. Pueden ser de mucha ayuda, en caso de vernos obligados a pasar  la noche en la montaña.
  10. En caso de accidente,  actuar con tranquilidad, primero  socorriendo al accidentado en lo posible y luego pidiendo ayuda si fuera necesario.
  11. Si habitualmente practicas senderismo y quieres que tus excursiones sean más seguras, valora la posibilidad de realizar  cursos de orientación, montaña y de supervivencia. 

Lista de material básico de senderismo: Mochila, ropa y calzado adecuado, mapa de la zona, brújula, GPS, teléfono móvil, ropa de abrigo, chubasquero, gorra, gafas de sol, protección solar, agua, comida, silbato, botiquín, y bastones.

Si vamos a pasar la noche en la montaña: Saco, funda de vivac, aislante, linterna, ropa de repuesto y poncho o plástico 2 x 2.

Si vamos a pasar por zonas altas, donde puedan quedar neveros: Piolet, casco, crampones, cuerda de 25 m de largo y 8 mm de grosor, cordino de 4 metros y 8 mm de grosor, guantes y 2 mosquetones.

Feliz ruta a todos.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Cómo prevenir un golpe de calor en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández.

Estamos en verano, y con ello la posibilidad de sufrir un golpe de calor, lo que puede suponer un grave riesgo para nuestra salud, llegando en caso extremo a provocarnos la muerte.

El golpe de calor es una descompensación de la temperatura corporal; es decir,  cuando el cuerpo no es capaz de regular la excesiva temperatura, principalmente a través del sudor, y como consecuencia el organismo alcanza los 39-40º C aunque solo sea en 10 o 15´.

Las principales señales que alertan de un golpe de calor son el pulso acelerado, los mareos, la desorientación, la piel enrojecida, caliente y seca, los vómitos, las náuseas y la sudoración excesiva que a continuación da paso a una total ausencia de sudor. En los casos más extremos podemos perder la consciencia.

En caso de detectar algunos de esos síntomas, debemos acudir rápidamente a urgencias, especialmente entre los grupos de riesgo (niños o ancianos). Lo primordial es bajar la temperatura del cuerpo lo antes posible, poniéndose a la sombra y refrescándose e hidratándose. En caso de estar en un medio natural, alejado de un centro médico, poner al afectado a la sombra; darle agua o bebidas que contengan sales minerales, no gaseosas, ponerle paños húmedos en cabeza y tronco. Para seguir su evolución tomarle el pulso cada poco tiempo, si no mejora llamar al 112.

Para evitar el golpe de calor o insolación, debemos seguir unas pautas siempre que las temperaturas sean altas:

  1. Beber todo lo posible para mantener un buen nivel de hidratación, bebiendo unos 2-2,5 litros de agua al día.
  2. Comida ligera y fresca, evitar las comidas condimentadas y pesadas. La fruta, las ensaladas y en general las hortalizas frescas favorecen la hidratación. Ingerir alimentos ricos en vitaminas, minerales y agua.
  3. No tomar alcohol ni bebidas con cafeína, pues aumentan la temperatura corporal y tienen un efecto diurético.
  4. Caminar por la sombra siempre que se pueda.
  5. Realizar la actividad por lugares donde podamos proveernos de agua potable si fuera necesario, si no, llevar pastillas potabilizadoras y pastillas de sales minerales para añadir al agua. El agua de montaña en ocasiones apenas tiene sales y como consecuencia no nos alivia la deshidratación.
  6. Evitar la práctica de ejercicios intensos durante las horas centrales del día.
  7. Descansar durante las horas centrales del día, en lugares frescos o zonas de baño en caso de estar haciendo rutas por el Medio Natural
  8. Cubrir las partes más sensibles de la piel, sobre todo la cabeza, con tejido transpirable y que nos proteja de la radiación y el calor. El color blanco es el ideal. Las fibras acrílicas retienen más el calor y dificultan la transpiración. En la actualidad hay fibras especiales para el sol, que rechazan la radiación ultravioleta.
  9. Llevar una prenda que cubra la cabeza y gafas de sol.
  10. Evitar las comidas pesadas y muy grasas, que incrementan el aporte de calorías y el consecuente aumento de la temperatura corporal.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Una travesía feliz, empieza en casa y culmina en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández

En este artículo os voy a contar cómo debemos preparar una travesía en montaña, o al menos cómo la preparo yo.

Todo empieza en casa revisando el itinerario con los medios disponibles: mapa, foto aérea, croquis, track, waypoint, información de internet, etc, es lo que llamo “trabajo de gabinete”. Luego, no olvidemos durante la marcha, ir haciendo “trabajo de campo” que consiste en  comprobar la ruta, verificar los detalles del terreno con el mapa, corrigiendo y anotando cualquier variación del plano con la orografía. Si no conocemos la ruta ni el terreno, es importante ir leyendo el mapa, cotejando nuestra ubicación en el mapa con los elementos topográficos que vemos en el terreno. Otra cosa que debemos de comprobar es la velocidad de progresión, antes en casa habremos marcado puntos de paso y horarios, esto nos ayudará a calcular si vamos bien sobre lo previsto y el tiempo que nos resta para finalizar. En caso de una travesía larga, cualquier alteración que nos impida llegar al final con visibilidad, nos obligará decidir si es más prudente buscar un refugio antes de anochecer que continuar. 

Sea cual sea la fuente de información que tengamos de la ruta, es el mapa, si sabemos leerlo bien, quien nos dirá el mejor camino. Dependiendo de la época del año y de la climatología, cuando sean rutas largas y con mal tiempo, será más segura la navegación si utilizamos los valles y vaguadas para desplazarnos. Las laderas o divisorias de las montañas, son factibles con buen tiempo; pero tendremos en cuenta que la climatología en media y alta montaña, puede cambiar en unas horas, y andar por laderas y divisorias con niebla, nevadas o nubes bajas, nos puede sacar de la ruta. Una pérdida de orientación en esos lugares, nos puede llevar a tomar una dirección errónea y con consecuencias impredecibles.

Si la ruta a seguir es “fuera vía” es decir no va por sendas marcadas, debemos de evaluar el mejor camino a seguir. Obtendremos la opción A, después de haber analizado el terreno, la climatología, el horario, la técnica del los participantes y su forma física. Estas cuestiones son muy importantes y si no son analizadas en profundidad nos pueden condicionar la travesía, hasta el punto de que un feliz día montañero, se convierta en un infierno. Aunque todo lo tengamos controlado, nunca deberíamos descartar una opción B, en puntos críticos de la ruta, por cualquier emergencia. Es lo que yo llamo “puntos de escape” para cuando las cosas se ponen feas.

Para mí las “opciones B” son aquellos cambios en la ruta, que suponen abandonar el camino que habíamos trazado en casa y coger otro ya estudiado. Por ejemplo si la ruta es circular, dependiendo de su longitud y duración, marcaremos dos o tres lugares desde donde nos sea factible regresar al punto de inicio o a un lugar seguro, por un camino más corto y cómodo, si tenemos algún tipo de problema. Si la ruta es de ida y vuelta, procederemos de la misma manera, y si no es posible, nos queda la opción de volvernos por el mismo camino; en este tipo de ruta debemos mirar a atrás de vez en cuando para memorizar el camino de vuelta. Si fuera necesario, balizaremos con piedras, cintas u otro objeto, de manera que desde una “baliza” veamos la anterior; en caso de nieve o niebla, la mejor  opción son las cintas no blancas, atadas a arbustos o árboles.

Aún así, cualquier desplazamiento por montaña, implica riesgos que deberemos de minimizar siempre con la experiencia. Debemos tener mucho cuidado en puntos críticos de la ruta como: corredores con piedras sueltas, crestas y cornisas muy expuestas, zonas  de trepa y descensos con mucha pendiente, cruces de arroyos, barrancos y gargantas… En todos esos lugares pondremos máxima atención al superarlos, pero si es posible evitarlos con otra opción de ruta, mejor. Debemos ser conscientes, que cualquier accidente aunque sea leve, en un lugar alejado, puede convertirse en grave. El simple hecho de que se nos moje la ropa en época de frío, nos causará una hipotermia si no tenemos ropa de recambio.

Hay muchas cosas que podemos aprender en la montaña, unas nos servirán para la propia vida y otras para volver con más experiencia. Entre estas está la de saber al ritmo que nos movemos en montaña, después de haber ido anotando el tiempo invertido en cada tramo de la ruta, dependiendo del tipo de terreno. Esto nos será muy útil para planificar posteriores travesías.

Nunca olvidemos que a la montaña no vamos a buscar el riesgo, sino a disfrutar de la naturaleza y sentirnos espíritus libres.

Nos Vemos en la próxima aventura.

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Nos vamos a la montaña. ¿Y los niños?

Por Antonio Miguel Fernández.

Tiempo de vacaciones, nos gusta caminar por la montaña y tenemos hijos pequeños. ¿Podemos ir a la montaña con niños? Claro que sí, miles de personas lo hacen y lo disfrutan, otra cosa es cómo deberíamos ir a la montaña con niños.

Desde el punto de vista de la seguridad y la educación, hay varios aspectos que debemos tener en cuenta, a la hora de planificar y realizar una actividad en montaña con menores.

Aspectos a tener en cuenta para salir a la montaña con niños

Estos consejos están pensados para aquéllas actividades con niños, donde éstos son medianamente autónomos.

Planificando la actividad:

  1. Escoger la actividad teniendo en cuenta la edad, experiencia en caminar y motivación de los menores que nos acompañan.
  2. Hacer los cálculos de distancias, desniveles y horarios habituales. Añadir un margen razonable al tiempo para paradas y descansos extras, etc…
  3. Intentar escoger rutas interesantes para los pequeños: agua, bosques, leyendas, animales. Evitar las rutas monótonas o con dificultad, salvo cuando ya tengan bastante experiencia.
  4. Preparar un plan alternativo, o sobretodo contemplar la posibilidad de quedarse a mitad de camino, sin que ello suponga un problema añadido.
  5. Asegurarse de salir con una buena previsión meteorológica. Los niños son más vulnerables que nosotros a las condiciones extremas (tanto de frío como de calor). Para ellos la experiencia debe ser lo más agradable posible.
  6. Dejar dicho dónde vamos y cuando tenemos previsto regresar.
  7. Implicar a los pequeños en cada paso o decisión: consultar la meteorología, mirar en el mapa la ruta que vais a hacer. Si queremos que además el día de mañana caminen por su cuenta, conviene que aprendan a preparar una excursión de manera segura y ver cómo se desarrolla.

Equipando nuestras mochilas:

  1. Vestir a los pequeños adecuadamente: ropa de abrigo, calzado de montaña, cortavientos, gorra y protección solar no pueden faltar.
  2. En media montaña ten previsto un extra de ropa para los menores, incluso gorro y guantes, para cualquier cambio de condiciones meteorológicas imprevisto. El frío es muy desmoralizador: que no nos sorprenda sin recursos.
  3. Llevar mapa, brújula, y GPS si es posible, y botiquín. Si los niños ya tienen cierta autonomía, podemos delegar en ellos la responsabilidad de llevar parte de este material (por ejemplo, el mapa), así conseguirás que se impliquen más y se dejen llevar menos.
  4. Teléfono móvil y con la batería cargada. Averiguar antes, si en la zona por la que nos vamos a mover hay cobertura o cuáles son los lugares más cercanos desde los que dar un aviso, así si  sucede algo, sabremos cómo actuar.
  5. Llevar agua y comida suficiente por si acaso la actividad se alarga más de lo previsto. No confiar en las fuentes: ni en encontrarlas donde dicen los mapas que están, ni en que su agua sea potable, para ello llevar pastillas potabilizadoras.
  6. Preparar la mochila y la ropa el día anterior, dejarlo todo listo, así por la mañana tendremos menos cosas en las que pensar y saldremos más temprano.

Actuando con prudencia y para educar:

  1. Madrugar: Enseñaremos con ello, que a la montaña hay que ir pronto, caminaremos con menos calor y tendremos un tiempo extra si la actividad se alarga o sufrimos un imprevisto.
  2. Asegurarnos cada poco tiempo que los pequeños van bien y disfrutando. Si el ánimo decae, buscar la manera de recuperarlo. Evitar continuar la ruta si los pequeños no quieren. Si el cansancio hace mella acortar la ruta y hacer descansos.
  3. No dividir al grupo si una parte no quiere seguir. El objetivo es estar todos juntos, aunque sea a 10 minutos del final, mantenerse  juntos. Con ello aprenderán que en la montaña, lo más importante es disfrutar juntos y por seguridad.
  4. Permanecer atento a los cambios meteorológicos previstos o imprevistos,  actuar con rapidez si nos sorprenden, para asegurarnos de que no supondrán un problema para los niños.
  5. No ponerse nervioso si no se cumple el plan inicial o los horarios que habíamos calculado, salvo que afecte a la seguridad. Las actividades con niños son así.
  6. Hacer cuantas paradas quieran hacer los pequeños, sea por el motivo que sea (una rama, una piedra, un animal,…). Deja que ellos encuentren sus propias motivaciones.
  7. Tomar las decisiones contando con su opinión y participación. Así les estaremos enseñando, a razonar y entender el por qué de las decisiones que se toman en grupo, que siempre son para el bien y la seguridad del mismo.
  8. Intentar, dentro de lo que se pueda, que el  niño lleve parte de la iniciativa del grupo: que guíe al grupo, que mire el mapa con el grupo, que decida por dónde ir o dónde parar…que juegue a ser montañero, en resumen.
  9. Asegurarnos de  que el grupo lleva una buena ratio de adultos/menores. Es normal que los pequeños nos estén reclamando continuamente para contarnos sus descubrimientos o incluso para recordarnos que se están aburriendo, así que debemos asegurarnos de que vamos a poder atenderles bien.

Si queremos montañeros seguros mañana, los tendremos que empezar a educar hoy. ¡No dejes pasar ninguna oportunidad para hacerles disfrutar de la montaña de manera segura y aprendiendo!

 

Nos vemos en la próxima aventura.

 

AVENTURALEZA

Prioridades en supervivencia.

Por Antonio Miguel Fernández

Ante cualquier situación que implique riesgo, debemos actuar con sentido común. Primero analizar qué ha pasado, qué está pasando y qué puede pasar; luego valorar los hechos, los medios que tenemos y la experiencia. Por último actuar una vez analizada la situación y valoradas las posibilidades de cómo actuar. Por grave o urgente que parezca la situación nunca actuar si no hemos analizado y valorado. Actuar de modo irreflexivo o por instinto a veces conduce a desgracias mayores.

  1. Primeros auxilios: Lo primero es enfrentarnos a los requerimientos vitales de la vida. Prestar primeros auxilios a nosotros y a los demás. Son inmediatos, limitados y temporal.
  2. Señales: La forma más rápida de salir de una situación de emergencia es el rescate. En ausencia de tecnología, tendremos que hacer señales con otros métodos: espejo, linterna, plástico, ropa, silbato. Las señales de fuego se localizan con facilidad, otras menos visible son los mensajes que contrastan con el entorno natural. Código internacional: N, Y, V  X, y
  3.  Agua: Es una necesidad básica y sin ella duraríamos pocos días. No debemos  comer si no tenemos agua, ya que la digestión necesita agua. Obtener agua no es difícil, a falta de lugares con agua, podemos obtenerla de las plantas. A veces puede necesitar algún tratamiento para hacerla potable como la cocción, filtración, purificación o destilación.
  4. Refugio: Nos protege de elementos hostiles: hipotermia, deshidratación, insolación, insectos. Nosotros y el refugio debemos estar secos para impedir el crecimiento de hongos y bacterias. Lo haremos con el mínimo gasto de tiempo y energía. Al elegir el lugar, tener en cuenta la seguridad, la climatología y los animales; cerca de agua y comida. Podemos utilizar medios de la naturaleza o propios como ponchos o plásticos. La cama es importante: caliente o fresca, seca, blanda y horizontal. Para ahuyentar insectos podemos utilizar plantas.
  5. Comida: Podemos estar hasta dos semanas sin comer. Hay alimentos en casi todos los lugares bien de origen animal o vegetal. Los animales son más nutritivos, pero más difíciles de obtener y con mayor gasto de energía. Las plantas son más accesibles, hay tres categorías: comestibles y nutritivas, poco nutritivas y tóxicas. En caso de intoxicación: carbón vegetal. Hacer siempre la prueba de comestibilidad.
  6. Desplazamiento: Decidir si esperamos que nos rescaten o buscar por nuestros medios salir de la situación crítica. La mejor opción suele ser esperar: más posibilidades de que nos  encuentren, ahorro de energía, menos riesgos, no será necesario buscar nuevo refugio, agua y alimento. Antes de tomar la decisión, tendremos que considerar: Forma física, posibilidades de agua, comida y refugio, seguridad y comodidad donde estamos, distancia que tendremos que recorrer, equipo del que disponemos y destreza en orientarnos. Si decidimos partir, nos llevaremos lo que  nos sea útil, dejaremos marcado la dirección tomada y comprobaremos a menudo que seguimos la ruta planeada.
  7. Fuego: En determinados casos, nuestra vida puede depender de la capacidad de hacer fuego y mantenerlo. Podemos necesitar fuego para: secarnos, calentarnos, hacer señales, cocinar, hervir agua y por seguridad.

Nota: Cualquiera que sea nuestra prioridad, mantener siempre una actitud positiva y voluntad de vivir,  debemos estar preparados para todo, esperar lo peor y no rendirse nunca.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Cambios meteorológicos en la montaña. ¿Cómo actuar? 1.

Por Antonio Miguel Fernández.

Muchas  montañas son accesibles para muchas personas, pero son lugares donde la meteorología es muy cambiante. Cuando planificamos una ruta en montaña, nos debemos preguntar, sobre posibles cambios meteorológicos una vez vista la predicción: ¿más frío, más calor, lloverá, hará más viento,...?

Estos posibles  cambios meteorológicos, son siempre probables y debemos saber cómo prevenirlos y cómo actuar en caso de que ocurran, así cómo interpretar los mapas isobáricos o la presión barométrica.

  1. 1.     Interpretación ¿Borrasca o anticiclón?

Los mapas isobáricos nos ofrecer gran información sobre la climatología prevista en  cada zona. El anticiclón son altas presiones (hasta 1.077 mbar), lo que se traduce en tiempo estable, con cielos despejados unidos generalmente de temperaturas más frescas en invierno y calurosas en verano. La borrasca consiste en bajas presiones (hasta 885 mbar) lo que se traduce en cielos nubosos con alta probabilidad de lluvias.

En la página web de la Agencia Estatal de Meteorología podemos ver las predicciones meteorológicas de municipios próximos a  cadenas montañosas.

El saber interpretar las presiones adecuadamente te va a servir para predecir cambios meteorológicos. Te voy a poner un ejemplo práctico. Salimos de trabajar el viernes por la tarde y nos plantamos en unas horas en la Sierra de Gredos con la intención de subir al Pico Almanzor (2.591m). Dejamos el coche en la Plataforma y subimos directos al refugio de Reguero Llano (1.905m) para pasar la noche. Al llegar al refugio miramos el barómetro y marca 1015 mbar de presión. Al día siguiente al levantarnos, lo miramos de nuevo y vemos que marca 990 mbar. ¿Qué ha sucedido? Sin duda se  estará aproximando una tormenta o estamos ya inmersos en ella. A mayor velocidad de descenso de la presión, más fuerte será la tormenta. Es importante también que las mediciones sean a la misma altitud, ya que si no es así, la medida no será fiable.

Gracias a estas mediciones podremos anticiparnos y preparar el material, para continuar la travesía con seguridad, o esperar a que mejore el tiempo.

  1. 2.     Peligros climatológicos que  podemos encontrar en la montaña.

 2.1.          Tormenta eléctrica.

¿Cómo podemos prevenirla?

  • Consultando los cambios meteorológicos en páginas y app especializadas (por ejemplo Tiempo XL) que detallan incluso por horas.
  • Cambiando  la  ruta por otra o cambiar el itinerario. Siempre debemos tener la opción “B”.

 ¿Cómo actuaríamos en caso de sufrirla?

  • Nos alejaremos de zonas expuestas como prados y rocas.
  • Nunca utilizaremos un árbol como cobijo.
  • Dentro de una cavidad no estar en contacto con las paredes, deberá tener varios metros de profundidad y siempre mantenernos aislados del suelo.
  • Evitar lugares como pantanos, lagunas, riachuelos, charcas, etc.
  • Ser pacientes y esperar a que pase la tormenta. Para saber si la tormenta se aleja o se acerca, contar los segundos desde que vemos el rayo, hasta que oímos el trueno. A más tiempo que pase, la tormenta se estará alejando.
  • En cualquier lugar de espera debemos colocar la mochila como aislante entre nosotros y el suelo, también nos puede valer un tronco o trozo de madera
  • Si llevamos equipo metálico o electrónico, debemos buscar un lugar donde dejarlo, que esté alejado de nosotros.

 2.2.          Tormenta con lluvia.

Si nos encontramos una tormenta con fuerte lluvia realizando una travesía de varios días, con un tiempo más bien frío, nos puede causar graves daños.

¿Cómo podemos prevenirla?

  • Mirar el parte sobre cambios meteorológicos en páginas y app especializadas.
    • Cuidado con los cauces de ríos y  barrancos, una fuerte tormenta, puede llegar a descargar muchos litros de agua por metro cuadrado en una hora. Esto provocará fuertes crecidas de agua, o llenando lugares de agua que generalmente están secos. La tormenta puede que sea en otro lugar, lejos de donde nos encontramos o  en cotas más elevadas. Cualquier crecida de un caudal, nos puede ocasionar problemas: impedimento de seguir la ruta o lo que es peor, nos quedemos atrapados entre la montaña y el agua.
    • La vestimenta y el material adecuado, es fundamental para afrontar la lluvia sin ningún problema. Siempre en nuestro equipo llevaremos algún elemento: chubasquero, chaquetas impermeables, ponchos o capas de agua. 
    •  Para que el equipo no se nos moje, llevaremos bolsas estancas para nuestros dispositivos electrónicos y útiles que queramos proteger de la lluvia. También es recomendable un cubre mochila.

 ¿Cómo actuaríamos en caso de sufrirla?

  • Si estamos empapados debemos evitar  que nuestro cuerpo se enfríe en exceso. Para ello debemos cambiarnos  y ponernos ropa seca.
  • En el caso de no tener ropa de recambio, buscar cómo podemos secarlas. Si disponemos de hornillo, pero teniendo cuidado de no quemar la ropa. Si la situación fuera extrema (hipotermia), podríamos hacer fuego, pero teniendo mucho cuidado y extremar las precauciones, deberíamos informarnos dónde podemos hacerlo y dónde no.
  • Si ni podemos cambiarnos, ni hacer fuego,  lo más sensato es regresar lo antes posible a cualquier lugar donde podamos solucionar el problema.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Nociones sobre cartografía I.                                        

Por Antonio Miguel Fernández

Generalidades

En muchos círculos de montaña, desde profesionales que desarrollan su trabajo en ella, hasta personas que se están iniciando en el senderismo, paseos de una tarde hasta travesías de varios días, se oye y se lee que es necesario llevar siempre en la mochila un mapa del lugar. Esta afirmación es tan cierta que cualquier persona con un mínimo sentido común, estará de acuerdo.

Claro está, no debemos pensar que por el simple hecho de llevar un mapa, estamos a salvo de una posible pérdida en la montaña. Necesitamos algo más. Si ninguna duda, el mapa  es la herramienta  imprescindible de orientación en montaña, pero su utilidad  depende de varios factores:

  1. Del tipo de mapa. Los topográficos son los más idóneos para progresar por zonas desconocidas o campo a través. Bien del ING, de otros organismos públicos de la Comunidades Autónomas o de editoriales especializadas en este tipo de cartografía.
  2. De la fiabilidad. Aquí conviene que nos fijemos no solo en el año de la edición si no también en el año que se efectuó el vuelo fotogramétrico.
  3.  De la escala. Cuanto mayor es la escala, menor es el grado de información y los detalles del mapa.
  4. Del nivel técnico del usuario en el manejo del mapa.  Entendamos por manejo, la mayor o menor comprensión de los detalles representados en un mapa y a la vez la capacidad para identificarlos en el terreno. Es decir de la técnica que poseamos de posicionamiento, orientación y navegación.

También debemos llevar una brújula. Igual que sobre el mapa, su utilidad será proporcional a nuestra destreza a la hora de manejarla, para saber nuestra posición y  orientación.

Aunque nos hablen del GPS o de la última tecnología de los “Smartphone” con mapas y brújulas incorporados; no solo no pueden sustituir al mapa,  sino que estos aparatos son dependientes de las baterías, de la cobertura de red y de los satélites.

Casi todos sabemos lo que es un mapa, pero no está de más que leamos su  definición exacta: Es la representación simbólica de los accidentes geográficos del terreno a un tamaño reducido, que guarda proporción (escala) con los verdaderos elementos del relieve.

A la hora de adquirir un mapa para realizar actividades en montaña, debemos tener en cuenta una serie de aspectos y elementos cartográficos como: Tipo de mapa. Escala. Equidistancia. Coordenadas. Curvas de nivel. Signos convencionales. Datos para el centro de la hoja (mapa). Año de publicación y actualización. Otros aspectos.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Menta de agua

La Menta(mentha piperita).

Por Antonio Miguel Fernández.

Una de las muchas plantas que aprender a reconocer nuestros alumnos en los cursos de supervivencia, es la menta de agua, que crece junto a las cristalinas aguas de las Gargantas de Gredos.

La menta es una planta medicinal y aromática perenne que pertenece a la familia de las Labiadas originaria del Mediterráneo. Hoy día se encuentra por todo el mundo, aunque prefiere los climas templados.

Hay alrededor de 25 especies diferentes de menta,  en realidad es un cruce híbrido natural entre la menta de agua (mentha aquatica) y la hierbabuena. Además de sus propiedades medicinales, en Grecia frotaban la menta sobre las mesas para darles la bienvenida a los huéspedes, y el té de menta se sigue ofreciendo habitualmente a los huéspedes que llegan al Oriente Medio. Desde la antigüedad, era muy apreciada por sus cualidades terapéuticas, para tratar dolencias del aparato digestivo, respiratorio o de la piel. En la Edad Media, se consideró planta mágica, y era utilizada en las pociones; los druidas de las Galias echaban unas hojas de menta al Fuego Sagrado para alejar los malos espíritus. En la actualidad se utiliza bastante como infusión estimulante para el estudio y la concentración.

En situaciones de supervivencia en zonas aisladas, es muy importante reconocer la menta de agua, que podemos encontrar junto a zonas húmedas o arroyos. Sus innumerables propiedades, nos pueden solucionar muchos  problemas de salud.

La parte que se utiliza con fines medicinales es la hoja y de los principios activos de la menta podemos destacar el mentol, el cineol o el limoneno y sus flavonoides, fenoles y taninos. Todos estos componentes son los que confieren a la menta sus cualidades terapéuticas.

Usos y propiedades:

Además de usar las hojas de menta fresca o seca en el té, se puede añadir a las sopas, ensaladas de frutas o al gazpacho. El aceite esencial es ideal para masajes musculares y en el pecho, dolor de cabeza, cuidado dental y aromaterapia.

Durante la temporada de frio, el té hecho de una combinación con flor de saúco, milenrama, eupatorio, tilo, menta y jengibre; tomado caliente y con frecuencia, sirve para combatir el resfriado o la gripe. Este té  hace sudar, lo cual es bueno para erradicar el virus de nuestro organismo.

Propiedades medicinales de la menta.

Tiene propiedades digestivas, antiinflamatorias, expectorantes, carminativas, antiespasmódicas, aperitivas, antigripales, coleréticas, antisépticas, mucolíticas, antirreumáticas, analgésicas, antibacterianas, colagogas, antitusivas, antifúngicas y descongestionante de las vías respiratorias. Combate la fatiga mental y física e incluso para los periodos de convalecencia, al tener acción estimulante.

Aplicada de forma tópica y local elimina hongos de la piel y uñas, alivia casos de eczema y de urticaria, también para limpiar heridas y picaduras de insectos y para aliviar el picor de éstas últimas.

Se puede usar de forma interna en infusión, aceite esencial (debe tener una etiqueta que indique explícitamente que es apta para uso interno) y en tintura. Para usos externos la podemos utilizar en baños, vahos, aceite esencial, cataplasmas, etc.

Nos vemos en la próxima aventura.

Un saludo,

Nos vemos en la aventura