AVENTURALEZA

El espárrago (Asparagus officinalis)

Por Antonio Miguel Fernández.

Estamos en época de los espárragos trigueros (blancos y verdes) silvestres, ahora en el mejor momento para buscarlos por los montes y dehesas de media España. De todos los que conozco, sin duda alguna, los mejores son los que crecen en las dehesas de Extremadura – no es porque yo sea extremeño- , son los más finos, sabrosos y tiernos, y los primeros días son casi blancos al estar tapados por la maleza. En muchas zonas de España abunda el triguero verde como en la Sierra Oeste de Madrid, Sierras de Ávila, Gredos, Sistema Central, Levante, Andalucía y Montes de Toledo.

Son un placer de temporada en aquellas zonas donde se dan, crecen a finales de invierno y alcanzan su mejor momento ahora, desde de marzo hasta final de abril; aunque en Extremadura también podemos encontrarlos en otoño, después de las primeras lluvias. Fueron cultivados por los antiguos egipcios, los griegos y los romanos, los cuales los comían frescos  y los secaban para su uso en invierno.  Se cree  que fueron los romanos quienes los introdujeron en la Península ibérica.  El espárrago perdió su popularidad durante La Edad Media, pero resurgió durante el siglo XVII y ha estado en alza su consumo hasta que llegaron los espárragos de cultivo; pero es como comparar un huevo de granja con uno de campo.Para cogerlos hay que ir previstos de guantes y un utensilio llamado “esparraguero” o una navaja para pincharnos lo menos posible, ya que algunas esparragueras tienen pinchos.

Gracias a su bajo contenido calórico,  su alta proporción de agua y a los nutrientes energéticos, convierten al espárrago en un alimento idóneo para incluir en dietas hipocalóricas, además no contiene ni grasa ni colesterol. Los espárragos tienen propiedades rejuvenecedoras y son  fuente de sustancias antioxidante, como vitaminas B, C, E, provitamina A, hierro, zinc, fosforo y compuestos fenólicos como los lignanos.
 Es rico en potasio y pobre en sodio, lo que le proporciona una acción diurética que favorece la eliminación del exceso de líquidos del organismo. Es el vegetal  más rico en zeaxantina, un flavonoide que se encuentra en la retina  y junto a la luteína, protegen la vista. Combaten la astenia primaveral, los estados nerviosos, fortalecen la mente y eliminan toxinas.

El espárrago es aconsejable en la dieta de la mujer embarazada por su contenido en folatos. Ésta vitamina asegura el correcto desarrollo del tubo neural del feto, sobre todo en las primeras semanas de gestación. También es un buen alimento en las dietas infantiles. Favorece el tránsito intestinal: Los espárragos son ricos en fibra, por lo que presentan propiedades laxantes.

Es aconsejable cocerlos con poca agua para que pierdan el amargor, pero debemos hacerlo  en una olla rápida para intentar que las pérdidas de vitaminas sean mínimas. Se pueden consumir frescos y solos con unas gotas de limón, sofritos en tortilla de huevo, revueltos con jamón o chorizo, también escaldados con otras verduras y hortalizas en sopas o ensaladas y hasta con arroz.


Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

¿Es necesario llevar un kit  de supervivencia?

Por Antonio Miguel Fernández.

Aunque no lo creamos, hay gente  experimentada en el Medio Natural que casi nunca lleva un kit como tal. Esto es un error de principios, se mire por donde se mire. Si esto ocurre con los “profesionales” qué ocurrirá con los “aficionados”.  En cualquier lugar, podríamos tener una emergencia y si no llevamos un kit de supervivencia, muchas necesidades que se nos presenten no podremos solucionarlas.  

Una vez que nos hemos convencido de llevar un kit de supervivencia, la pregunta es qué llevar y dónde llevarlo.

Los miembros de las FAS sabemos que hay situaciones  vitales en zonas aisladas, y como tal, ese equipo debe llevarse lo más a mano posible: navaja, silbato, mosquetón, cordino de 4 o 5 m, paracord, linterna, heliógrafo, teléfono móvil, brújula, mapa de la zona, barra de magnesio y rascador, manta de emergencia, pocho, puntero láser, tarjeta multifuncional, sierra de alambre, pastillas potabilizadoras, pequeño botiquín y medicamentos (solo para uso propio).  Los cinco primeros irán en el exterior de la mochila, el resto debe ir en un bolso anclado al cinturón o dentro de la mochila, pero en un lugar accesible. 

El kit no debe ser un complemento del equipo específico, sino algo imprescindible aunque solo vayamos a hacer una marcha de pocas horas. Cierto que en muchas zonas hay cobertura, pero si  el problema no es grave  y lo podemos solucionar  con nuestros propios medios, no sería necesario llamar al 112. Además, no siempre la ayuda llega inmediatamente, incluso en España puede tardar más de un día. Por ello  no solo el kit, también otras partes de nuestro equipo,  pueden ser  vitales en estos casos, como por ejemplo comida, agua, abrigo…

Debemos llevar el kit independiente de la mochila. Lo tendremos en cuenta,  siempre que se den circunstancias donde podamos perder la mochila como por ejemplo: Al transitar por zonas inclinadas o resbaladizas, zona nevadas o con hielo, al vadear zonas de agua, al cruzar barrancos, al trepar o destrepar por zonas de rocas, al huir de algún peligro, al alegarnos de ella por algún motivo, etc.

A la hora de confeccionar un kit, no preguntaremos ¿Cuáles son las emergencias más comunes dependiendo de la zona por la que vayamos a transitar y que podemos llevar  para solucionarlas?

Sin duda, son muchas las cosas que nos pueden ocurrir en el Medio Natural, necesitamos saber  cuáles son graves y cuales más probables. Sabido ésto, seleccionaremos lo que necesitamos llevar  en el kit, y aprenderemos a usarlo para poder solventar cualquier situación.

Nos vemos en la próxima aventura.

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12 Consejos para no perder el “norte” en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández.

En este artículo vamos a dar por sabido, cómo utilizar el mapa, la brújula, altímetro o el gps, y vamos a explicar 12  consejos importantes para que nuestra “navegación”  en montaña sea más segura.

  1. Preparar la ruta lo mejor posible y anticiparnos a los problemas que puedan surgir durante la misma. Lo mejor es empezar en casa, con nuestro ordenador y el programa adecuado, así no se nos escapará ningún detalle y lo tendremos todo bajo control.
  2. Hacer nuestro propio cálculo de distancias sobre el mapa y los tiempos estimado que nos llevará la ruta. De esta manera, sabremos qué distancia vamos a recorrer  y podremos estimar el tiempo de llegada, a un determinado punto intermedio o al destino final.
  3. Una vez en la montaña, debemos llevar siempre el mapa orientado con el terreno; es decir, no para que poder leer las letras sino siguiendo la orientación del terreno. El norte del mapa irá orientado al norte de la brújula, así sabremos en cada momento, el terreno por donde vamos a cruzar. Nuestra dirección a seguir (rumbo o azimut) estará marcada en la flecha de dirección de la brújula.
  4. Interpretar el mapa correctamente y aprovechar al máximo la información que nos ofrece. La información que nos da el mapa en la leyenda y los textos (toponimia, referencias geográficas...) son solo una pequeña parte. El grueso de la información, nos la van a ofrecer las curvas de nivel, representando la orografía del terreno (entrantes, salientes, collados, cotas,...).
  5. Interpretar las curvas de nivel para intuir el perfil de tu ruta. De esta forma nos haremos una idea del terreno por el que nos movemos o nos vamos a mover, no solo si es subida o bajada, sino también la pendiente del mismo, lo escarpado del entorno, en definitiva la orografía.
  6. Ir confirmando la orografía con el horizonte que nos rodea.  En caso de hacerse de noche, estos perfiles nos van a ayudar para situarnos mejor en el mapa, e interpretarlo correctamente.
  7. Al caminar, no mirar solo al frente cuando nos desplacemos por la montaña; también mirar a nuestro alrededor. Disfrutaremos más del entorno y los terrenos difíciles se harán más llevaderos; además, nos ayudará a crear nuestro propio mapa mental, que podremos comparar con el real para ver nuestra situación en determinados momentos.
  8. Visualizar puntos característicos del terreno y tratar de localizarlos en el mapa.  En el caso de regresar por el mismo camino, memorizar a la ida “puntos de paso” sobre elementos relevantes del terreno, como pueden ser rocas, cruces de caminos,  árbol singular, etc.  También saber la distancia entre esos  puntos, y en caso de que  se nos haga de noche, tener otra referencia más con la distancia entre los “puntos de paso”.
  9. En caso de pérdida, lo primero será ubicarnos en el mapa, haciendo uso del gps, brújula o altímetro para a continuación retomar la ruta.

En caso de no conseguirlo, regresar hasta el último punto conocido. Asegurándonos  de que el mapa está bien orientado, situarnos mentalmente en el último punto del mapa que recordemos, luego intentar recordar el terreno recorrido y dónde ha podido estar el fallo de navegación. En caso de no lograr situarnos, siempre es mejor regresar hasta el último punto de la ruta, donde sepamos confirmar el mapa con el terreno.

  1. Aunque la ruta sea de una jornada, llevar siempre una buena linterna. En ese momento una linterna, mejor frontal, para poder utilizar las dos manos,  nos ayudará a seguir la ruta con mayor seguridad cuando se haga de noche.

En caso de disminuir la visibilidad (niebla, lluvia, nieve...) tener presente también este aspecto.

  1. No debemos fiarnos de las indicaciones “no oficiales” tipo hitos o montones de piedras o de cualquier otro tipo. A veces la gente las coloca para no perderse hacia algún punto concreto, y luego no las eliminan.  
  2. No debemos confiar en las sendas “marcados por huellas en el terreno”. Dependiendo de dónde no encontremos, es posible que sean de animales y hagan que nos desviemos de la ruta correcta. Gran parte del medio natural, está ocupado por la ganadería extensiva y/o animales salvajes que hacen que esas sendas no lleven a ningún lugar.

 

Nos vemos en la próxima aventura.

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El Marrubio  (marrubium vulgare)

 Por Antonio Miguel Fernández

 Si hay una planta asociada a los viejos muros de piedra de las “cercas” extremeñas ese es el marrubio, marrullo en cactúo. Se consideraba una planta sólo apta para el consumo animal, pero sus  propiedades medicinales eran bien conocidas por mis paisanos, los pastores de le Alta Extremadura.

Tiene otros muchos nombres como: marrubio blanco, toronjil cuyano, malvarrubia, juanrubio, camarruego, gallinera, hierba del colesterol, hortelana, malva de sapo, marroyo, marrueco, mastranzo borde, meaperros, menta de burro, monroyo, ojo de gallo, palomera mayor, pelusilla, prasio, té verde,…

Descripción.

Es una planta herbácea silvestre, parecida a la menta, de la familia de las labiadas, con un aromático olor parecido a la manzana, con suave toque amargo y agradable. Crece en matas al borde de caminos y veredas, en viejos muros de piedra, en terrenos cálidos y soleados de Europa, Asia, norte de África y América. Tiene tallos angulosos, hojas ovales y puntiagudas, ligeramente dentadas recubiertas por una especie de pelusa que les da una coloración verdosa, ligeramente blanquecina. Sus flores son pequeñitas y blancas, y sus frutos son tetraquenios. En Europa florece de mayo a finales de verano.

Partes utilizadas.

Sus flores blancas contienen marrubiína, con propiedades para tratar afecciones del sistema respiratorio. Esta sustancia fluidifica las secreciones de los bronquios, por lo que facilita la expectoración.

Leyenda.

En la mitología germana, el marrubio representa una planta alcanzada por un rayo de Thor, que evitó que el rayo impactara en una persona que había perdido la fe en Dios. Desde entonces, el marrubio alberga la fuerza del rayo, simbolizada en su blanca corola de flores. Se considera que esta planta está bendecida por Horus, dios del cielo y por Thor. Como muestra de esta vinculación con Horus, en inglés el marrubio recibe el nombre de horehound. En la mitología romana, el marrubio se relacionaba con el planeta Mercurio, dios de la comunicación y la interconexión,y el elemento Tierra. Se le atribuye una relación especial con los gnomos, los elfos, las sirenas y las hadas, quienes tienen una especial predilección por las flores blancas, y protege  de un comportamiento sin escrúpulos. Cuenta una leyenda que para liberar la fuerza del rayo, como símbolo de las rápidas sugestiones, las semillas de marrubio deben desmenuzarse y aplicarse alrededor de la garganta con una bolsa blanca.

Historia.

La primera referencia de esta planta se remonta al siglo XVII, cuando Gregorio López menciona que "es usada para tísicos, asmáticos, tósigos, provoca la menstruación y pares, y difícil parto, es contraveneno y en mordedura de serpientes. Es aplicada para purificar llagas, atajan las que van paciendo y mitigan dolor de costado. Se aplica en los ojos para aclararlos. Purga itericia echada por las narices. Deshace quilación de hígado y bazo, y madura humores de pecho."

Juan de Esteyneffer, a inicios de siglo XVIII lo usa para ictericia, obstrucción del hígado, hidropesía, ascitis, flegmón y úlceras agusanadas. Posteriormente, a finales del mismo siglo, Vicente Cervantes la menciona nuevamente para uso pectoral, antihelmíntico, emenagogo y expelente, para el asma humoral, en el tialismo causado por el mercurio y en el histérico.

En el siglo XIX, se narra el caso de una enfermedad conocida como "ozemaverninosa" y que fue tratada con esta planta.  A finales del siglo XlX, Eleuterio González refiere que "se usa mucho como remedio casero, emenagogo, anticólico, para los catarros crónicos y las fiebres intermitentes".

Alfonso Herrera, en el siglo XX señala su empleo como febrífugo, diurético y astringente. Maximino Martínez dicta los siguientes usos: anticatarral, antiparasitaria, antipirética, tusígena, contra el asma, como astringente, contra la bilis, emenagoga, que causa estreñimiento, es espectorante, se usa en padecimientos hepáticos, expulsa las larvas de moscas que penetran en la nariz y sirve contra la obesidad. Por su parte Luis Cabrera, la describe como antiespasmódica, para la bronquitis, dispepsia y emesis gravídica. Finalmente, como antipirético, contra la bilis y la dispepsia la consigna la Sociedad Farmacéutica de México.

Propiedades y usos terapéuticos.

Excelente tónico estomacal. Tiene propiedades aperitivas, favorece la secreción de los jugos gástricos y estimula los procesos digestivos, por lo que una taza de té de marrubio antes de la comida está indicada para problemas digestivos.

Es una planta carminativa, ayuda a expulsar gases o eliminar flatulencias.

Es expectorante, recomendado para tratar catarros y problemas de bronquios y pulmones, como la tos, afonía, bronquitis, resfriados, congestión nasal, flemas y catarros. Se le conoce como la plata del bienestar respiratorio.

Fluidificante.

Útil para tratar insuficiencia hepática y biliar.

Es tónico cardíaco, ayuda en problemas de palpitaciones y regula el ritmo cardiaco.

Ayuda a regularizar menstruaciones y a menguar el dolor.

Por sus propiedades amargas, se utiliza en fitoterapia para estimular hígados perezosos.

Es un gran remedio contra el asma.

Tiene interesantes propiedades diuréticas y depurativas, las cuales pueden servir para ayudar a perder peso, por lo que va bien en las dietas para evitar o combatir sobrepeso. Su acción adelgazante se debe a que posee principios amargos que activan la secreción de los jugos gástricos y de la bilis, lo que causa que la digestión sea más completa y produzca menor cantidad de residuos grasos y tóxicos.

Tiene un alto contenido de sales potásicas.

El marrubio se utilizaba antiguamente para curar la malaria y la tuberculosis.

En uso externo, se puede emplear para tratar heridas infectadas.

Recolección.

Se cortan a mano tanto hojas y tallos como racimos floridos, en el momento de la floración. Se secan a la sombra y en un lugar bien ventilado a una temperatura no mayor de 40ºC.

¿Cómo preparar tisana de marrubio?

Añadir una cucharada de marrubio a una  taza con agua hirviendo. Se deja reposar unos 10 minutos. Se cuela y bebe en el momento. Lo recomendable es beber de 2 a 3 tazas diarias, puede ser antes o después de las comidas. Se puede añadir un trozo de corteza de naranja amarga o una rama de menta.

Tratamiento para problemas respiratorios.

A un litro de agua hervida añadir un puñado de sumidades florales, dejar reposar 10 o 15 minutos. Filtrar y tomar sin endulzar dos tazas al día templadas o calientes. Si deseas acentuar las propiedades de este tónico, agrega una cucharadita de propoleo.

Tratamiento para adelgazar.

Agregar una cucharada de marrubio a una taza de agua hirviendo. Se toma caliente, 2 tazas diarias durante 15 días. Recuerda siempre descansar de la toma de tisanas.

Tratamiento para tratar algunas afecciones de la piel.

Hervir 5 litros de agua y después añadir 1 kg. de sumidades florales. Colar el líquido y verter en el agua del baño (tina) y remojarse en esta agua unos minutos. Se deberán repetir los baños varias veces para obtener efectos.

Precauciones.

No tomar estas tisanas durante el embarazo, ni personas que tengan gastritisoúlcera péptica. Si acaso se permite en estos casos una pequeña tacita como aperitivo.

 

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Lo más importante para  sobrevivir en la Naturaleza.

Por Antonio Miguel Fernández.

Mucho se ha escrito sobre SUPERVIVENCIA, pero sabemos realmente qué es lo más importante para sobrevivir.

Una situación de supervivencia, puede ser cualquier estado, donde carezcamos de las cosas básicas debido a algún accidente, catástrofe o simplemente porque nos hemos perdido en la montaña, desierto, selva o cualquier otro medio natural. La naturaleza tiene un doble significado: es maravillosa pero si no sabemos todo, o casi todo sobre ella, podemos encontrarnos en apuros. En esos momentos,  la voluntad de sobrevivir, la capacidad de controlar el miedo, nuestros conocimientos y recursos nos pueden salvar la vida. Aprender a sobrevivir en la Naturaleza, está al alcance de todos, nadie en nuestra civilización ha nacido con ese don y tampoco nadie está excluido de poder sobrevivir,  llegado el caso. Hoy día, solo un puñado de tribus de remotos lugares, heredan de padres a hijos ese don, el resto de los humanos debemos de aprenderlo.

Lo más importante en una situación así, es la actitud frente al problema. Mucha gente que se pierde o tiene que enfrentarse a una situación crítica, habría sobrevivido si no hubiera pensado demasiado en ¿porqué me ha ocurrido esto? Si al contrario hubiera pensado con tranquilidad ¿cómo soluciono esto? Posiblemente seguiría con vida.

Por ello, lo primero que debemos hacer es un ajuste psicológico, que nos reprograme a la nueva situación. No es malo que sintamos miedo, es normal, alerta a los sentidos y ayuda a trabajar más concentrados; pero más allá está el pánico al cual nunca debemos llegar. Controlar el miedo hará que no cometamos errores lamentables.

Una vez controlado el miedo, nuestro pensamiento estará centrado, en pensar que la naturaleza nos ayudará si sabemos aprovecharla. Seremos conscientes de que  estamos en el medio natural, y los ruidos que en éste se producen, no son para asustarnos, sino que forman parte del medio.  Los animales  del lugar no les interesa nuestra presencia, tratarán de evitarnos y solo atacarán si nuestra presencia les resulta amenazadora.  Incluso  los animales venenosos actúan, solo si se ven amenazados o molestados.

Debemos analizar los peligros o emergencias que nos pueden sobrevenir, y preparar planes para afrontarlos. Es buena idea elaborar un programa de actividades que nos imponga disciplina al cuerpo y a la mente, para así mantener la moral alta: conseguir agua, buscar un refugio, preparar señales, buscar alimento…

 

Para terminar quiero decir, que el conocimiento de las técnicas de supervivencia y el entrenamiento son fundamentales sin lugar a dudas, las primeras nos ayudarán a saber lo que tenemos que hacer y el segundo nos ayudará a cómo hacerlo; pero si nos falla la mente, jamás podremos sobrevivir.

Nos vemos en la próxima aventura.

 

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El Laurel (Laurus nobilis)

Por Antonio Miguel Fernández.

Mitología: Cuando Apolo vio un día a Dafne se sintió herido de amor y se lanzó en su persecución. Pero Dafne, que sufría el efecto contrario, huyó de él. Y la ninfa corrió hasta que agotada pidió ayuda a su diosa protectora, Ártemis, la cual determinó convertir a Dafne en laurel. Cuando Apolo alcanzó a Dafne, ésta iniciaba la transformación: su cuerpo se cubrió de dura corteza, sus pies fueron raíces que se hincaban en el suelo y su cabello se llenó de hojas. Apolo se abrazó al árbol y se echó a llorar. Y dijo: “Puesto que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol predilecto y tus hojas, siempre verdes, coronarán las cabezas de las gente en señal de victoria”.

Todos los conocimientos se transmiten de una manera u otra, hoy día todo está escrito o grabado, pero hace no muchos años en zonas rurales, los conocimientos se transmitían de padres a hijos. Así fue como llegaron a mí, el saber de las propiedades medicinales del laurel y otras plantas que abundan en Extremadura.

El laurel es un árbol frondoso  que crece en climas húmedos y frescos. Es originario del Mediterráneo, se caracteriza por sus hojas siempre de color verde. En mi pueblo, hay varios, pero los más usados por mis paisanos, son el que está en el antiguo huerto parroquial, hoy convertido en jardín público y el que está en el arroyo de Los Molinillos, junto al molino del Tío Adolfo.

Las propiedades del laurel se utilizan tanto en la gastronomía, como en la medicina natural, para el tratamiento de numerosas afecciones.

Composición: Aceite esencial (cineol), alcohol (eugenol), ácidos orgánicos, manganeso, calcio, potasio, fósforo, magnesio, hierro, sodio y zinc.

Propiedades medicinales del laurel: Estimulante del aparato digestivo. Carminativo y hepático. Expectorante, bronquial y ayuda a combatir la gripe. Mejora la circulación sanguínea disminuyendo la presión alta. Diurético. Antirreumático. Antibiótico.

Indicado para: Agotamiento fatiga crónica. Cistitis.Calambres musculares.  Síntomas premenstruales.Cefaleas y migrañas.Artritis. Depresión.Problemas del nervio ciático.Infecciones en la piel.Debilidad muscular.Uretritis.Distensión abdominal y flatulencias.Retención de líquidos.Ronquidos y apneas de sueño.Otitis.Combate el colesterol. Controla el insomnio. Contracturas musculares y nerviosas.

Remedios con laurel:

Aromaterapia. El aroma profundo e intenso del laurel puede ser utilizado en aromaterapia. Además de purificar el ambiente y repeler insectos, ayuda a relajar la mente y a superar emociones difíciles como angustia, depresión o miedos. Además, ayuda a mejorar la circulación sanguínea por lo que provee mucha vitalidad.

Masajes. El aceite de laurel facilita la circulación sanguínea. Por ello, se puede aplicar  al realizar masajes de drenaje linfático. Es excelente para combatir la retención de líquido y la pesadez.

Infusión. Es la manera más fácil para aprovechar todas las propiedades del laurel. En 200 ml de agua en el momento de hervir, añadir 2 o 3 hojas de laurel. Luego retirar del fuego, tapar y dejar reposar 10 minutos. Por último quitar las hojas y beber.

Ayuda a los mayores. Aplicar unas gotas de aceite de laurel en el pecho, antes de dormir, ayuda a controlar los ronquidos. También ayuda en los tics nerviosos (movimientos corporales involuntarios) o en el de rigidez muscular.

Ayuda a los niños. Aplica unas 3 gotas de aceite de laurel en un aromatizador o difusor para ambientar la habitación. Esto ayuda a combatir las crisis de pánico, los miedos, llantos y vómitos en niños.

¿Cómo preparar aceite de laurel? Ingredientes:200 ml de aceite de almendras y 25 gr de hojas de laurel secas. Usar un recipiente de cristal, hermético y oscuro, para que la esencia no se degrade con la luz. Es importante que las hojas queden completamente sumergidas. Tapar bien y dejar reposar durante 30 días en un lugar fresco y seco, alejado de la luz solar. Antes de cada uso, agitar el envase.

Otra receta hecha con laurel, que  en su día me dio una fisioterapeuta y que ella la usa para dolores musculares y de huesos, es esta: 250 ml de alcohol, 20 gr de romero, 2 dientes de ajo machacado, 20 gr de laurel y 1 guindilla grande picante. Usar también un recipiente de cristal oscuro y dejar reposar 30 días.  Antes de cada uso, agitar el envase.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Cuando la montaña cambia de color.

Por Antonio Miguel Fernández.

Hay días que uno tiene más ganas de escribir que otros, hoy es uno de esos días. El motivo es más que importante: Tras 4 días de intensa búsqueda encuentran los cuerpos de Joan y Lidia, se perdieron el domingo 20 de septiembre. Aparecieron sepultados, junto a un lago del Valle de Arán, bajo unas piedras y semienterrados por la nieve. Su coche estaba aparcado en Espot, desde donde comenzaron la ruta de montaña, y donde tenían pensado volver. Los servicios de emergencia creen que el mal tiempo los sorprendió y se desviaron de esa ruta. Luego trataron de volver al vehículo, pero el frío les hizo buscar refugio.

El artículo no será triste, todo lo contrario, irá directo a la razón, lugar en la nube de la personalidad, que en ocasiones queda anulada por la fuerza del corazón o de las ganas de aventuras impredecibles.

Cuando la montaña cambia de color, es una frase que llevo usando más de 32 años, y con ella me refiero, a que la fisonomía de la montaña puede cambiar para mal,  por muchos motivos: oscuridad, niebla, nieve, lluvia, aumento de caudal en cauces de agua, modificación de caminos, sendas, puentes, podas, desbroce,… Cuando esto ocurre, esa ruta sencilla o no que conocemos, se transforma en una pesadilla. Esa realidad, la he vivido muchas veces durante ejercicios militares en montaña y en actividades organizadas en la Naturaleza.

En uno de mis Cursos Básico de Orientación, una alumna me comentó, que un verano realizó una ruta organizada por una empresa en la Sierra de Gredos. Todo iba bien, hasta que el paisaje cambió. Según me contó, el guía se fue perdiendo de la ruta, porque según dijo él, habían desbrozado y talado. Consecuencia: más distancia, más cansancio, más calor y al final por falta de agua, algunos participantes acabaron  deshidratados. Al menos esta historia no acabó en tragedia. Aquello le animó a formarse en las técnicas de orientación.

Distinto es lo que ha pasado este fin de semana en el Valle de Arán. Pero el origen es el mismo o muy parecido. Nos estamos tomando como algo sencillo y normal, hacer senderismo, nos basta conocer la ruta u obtener los datos de internet. Nada más lejos, el Medio Natural no es algo que permanece inalterable, es más complejo de lo que a simple vista nos parece, la montaña cambia en cada estación y también ayuda el hombre.

No basta que llevemos años haciendo senderismo, para conocer las vicisitudes que las montañas nos pueden presentar. Es la formación en el Medio Natural dirigida por expertos. Y no cualquier experto en Actividades de Aire Libre, sino expertos con años de trabajo y experiencias vividas, dedicados a la tarea de enseñarnos cómo debemos desplazarnos por la montaña. Ellos nos enseñarán qué medios debemos emplear para disfrutar con seguridad, qué técnicas de orientación adecuadas a cada tipo de terreno, que equipo llevar, protocolos de seguridad y emergencia, primeros auxilios, evaluar la climatología y técnicas de supervivencia en caso de ser necesario.

Cuando la montaña cambia de color, es cuando el senderista o montañero debe poner a prueba sus conocimientos de cartografía, orientación, seguridad, emergencia y supervivencia en el Medio Natural. El aspecto de la montaña  puede ser distinto, pero la topografía de la misma se mantiene. Aprendamos al menos a saber interpretar un mapa y seguir la dirección que queremos, las curvas de nivel y los accidentes del terreno (valles, colinas, collados,…) no cambian. Si estamos bien formados, lo pasaremos mal, pero al menos, podremos contar a otros nuestra experiencia.

Por último quiero decir, que la responsabilidad no solo recae en quien sufre la desgracia, sino en las autoridades y entidades del sector por vender la montaña como un parque de atracciones, de las federaciones y clubes por no formar y  preocuparse más de cobrar la cuota y de muchos guías de montaña que se dedican exclusivamente a llevar gente como si fueran “ovejitas”, sin transmitirles sus conocimientos y experiencias.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Consejos de cómo orientarnos en montaña.

 

Por Antonio Miguel Fernández

A veces no basta con saber utilizar el mapa, la brújula o el gps en montaña, existen cuestiones importantes de las que te vamos a hablar, y que harán que tu orientación en montaña sea más sencilla y segura. 

Estas cuestiones las hemos resumido en diez consejos, si los sigues, quien sabe, hasta te pueden salvar la vida.

 

  1. 1.       Prepara la ruta lo mejor posible y anticípate a los problemas. Para ello lo mejor es que empieces desde casa. Con tu ordenador y el track que quieras hacer o el mapa adecuado, no se te escapará ningún detalle y lo tendrás todo bajo control.

                     

  1. 2.       Cuando te desplaces, orienta el mapa de forma adecuada con la dirección que llevas.  No siempre  podrás leer las letras siguiendo la orientación de la ruta. El Norte del mapa debe ir orientado hacia el Norte de la brújula, así sabrás realmente lo que tienes delante independientemente de que puedas leer el texto o no.

 

  1. 3.       Interpreta y aprovecha al máximo la información que te ofrece el mapa. En el conjunto de información que te da un mapa, la leyenda y los textos (toponimia, referencias geográficas...) son solo una pequeñísima parte. El grueso de la información te la van a ofrecer las curvas de nivel, representando la orografía del terreno. Ellas te dirán cómo es.

 

  1. 4.        Interpreta las curvas de nivel para intuir el perfil de tu ruta. De esta forma te harás una idea del terreno por el que te mueves, o te vas a mover, no solo si es subida o bajada, sino también la pendiente del mismo, lo escarpado del entorno, en definitiva la orografía. Además, en caso de hacerse de noche, estos perfiles te van a ayudar para situarte mejor en el mapa, e interpretarlo correctamente.

 

  1. 5.       Haz tu propio cálculo de distancias y tiempos. De esta manera sabrás calcular qué distancia has recorrido en el mapa, y podrás estimar tu tiempo de llegada a un determinado punto o a tu destino final. Esto es importante para que no se nos haga de noche, antes de terminar la ruta o llegar a nuestro destino.

 

  1. 6.        Cuando te desplaces no mires solo al frente. Mira a tu alrededor, por cansado que estés. No solo disfrutarás más del entorno, sino que los terrenos difíciles se harán más llevaderos. Así iras  creando tu propio mapa mental, que podrás comparar con el real para ver tu situación en determinados momentos. Visualiza puntos característicos que después puedas localizar en el mapa, y en el caso de regresar por el mismo camino marca tus “puntos de paso” mentales sobre puntos relevantes del terreno, a esto se llama memoria fotográfica,  como puede ser una gran roca o un árbol singular, teniendo presente la distancia a ese punto; porque en caso de que tu regreso sea de noche o con niebla,  puede que no lo veas con tanta claridad.

 

  1. 7.       En caso de pérdida, lo primero será ubicarte en el mapa. Tendrás que identificar el terreno que tienes alrededor, haciendo uso del GPS, brújula o altímetro, cuando estés seguro que el terreno coincide con tu posición en el mapa,  podrás continuar la ruta. Antes, asegúrate de que el mapa está bien orientado, y sitúate mentalmente en el último punto del mapa que con certeza estaba en tu ruta. Intenta recordar el terreno recorrido y dónde ha podido estar el fallo, esto te puede servir de gran ayuda para ubicarte. En caso de no conseguirlo, regresa hasta el último punto conocido, por el mismo camino.

 

  1. 8.       En caso de hacerse de noche necesitarás una linterna.  En ese momento una linterna frontal  te sacará de apuros, si has preparado bien la ruta y tienes buena formación en orientación. En caso de disminuir la visibilidad (niebla, lluvia, nieve...) ten mucho cuidado, el desplazamiento por terreno desconocido y con poca visibilidad, puede ser peligroso.

 

  1. 9.        No te fíes de las indicaciones que puedas encontrar. A veces las rutas están llenas de hitos o montones de piedras o de cualquier otro tipo. A veces en una misma ruta, hay diferentes marcas  que pueden confundir. Si sigues una ruta marcada, comprueba que son marcas homologadas.

 

  1. 10.    No te fíes de las sendas aunque estén bien marcadas. Es posible que sean de animales y hagan que te desvíes de la ruta correcta. Gran parte del espacio del que transitas puede estar ocupado por la ganadería extensiva y/o animales salvajes que hacen que esas sendas no lleven a ningún lugar.

 

Nos vemos en próxima la aventura.

AVENTURALEZA

El Amargón (Taraxakum officinale)

 Por Antonio Miguel Fernández

 ¿Qué niño no ha soplado las cipselas de los receptáculos del amargón y ha visto cómo planean sus”semillas voladoras”?  Si vuestros hijos aún no lo han hecho, aprovechad un paseo en estos días de confinamiento por cualquier parque, en esta época abundan las flores de amargón y cuando sus pétalos se caen aparecen las cipselas. Dejad que su imaginación vuele con ellas.

Una antigua leyenda medieval, cuenta que cuando una joven sopla sobre estas esferas impalpables, puede saber cuándo se casará, contando el número de veces que ha tenido que soplar para hacer volar todas las semillas.

 

La achicoria amarga, con flor amarilla, también conocido como diente de león, botón de oro, achicoria y lechuguilla, debe su nombre en latín dens leonis al aspecto de sus hojas dentadas. Pero su nombre Taraxacum  viene del griego taraxos = enfermedad y akos = remedio. Es tan abundante como utilizada para resolver diversos problemas de salud. Esta planta está presente en parques urbanos y en el medio natural en estado silvestre.  Su raíz es rica en inulina; toda la planta contiene: Taraxacina (le confieren el sabor amargo), levulina, flavonoides, betacarotenos, ácido silício, saponina, colina, almidón, vitaminas A, B, C y D, y minerales como hierro, calcio, potasio, fósforo, cobre, sodio y magnesio. Es la planta más rica en hierro que se conoce.

Considerada por lo general una mala hierba, sus hojas se consumen en ensalada, y se le han atribuido numerosas propiedades medicinales. Ya en el Siglo XI la recomendaban los médicos árabes y en el Siglo XIII, un tratado sobre hierbas medicinales de los médicos de Myddafai, en Gales, hablaba de sus bondades.

El Amargón se recoge en primavera y sirve toda la planta: hojas, raíces y flores.

Propiedades y usos: La decocción de la planta (50 g por litro de agua), principalmente la raíz, se usa para tratar asma, afecciones gastrointestinales (diarrea, gastritis, estreñimiento, indigestión, inapetencia), diabetes, desórdenes hepáticos (cálculos biliares, cirrosis) urinarios y renales, hipertensión, edema cardíaco e hidropesía Con las hojas jóvenes se prepara una ensalada tónica y depurativa que depura y renueva la sangre, aumenta los glóbulos rojos. Fortalece el organismo en su totalidad. Fortifica la visión. También se puede preparar un té usando las flores y hojas. 

Las tisanas de amargón, como dice su nombre, son amargas, por lo cual hay que endulzarlas.

Las infusiones de hojas o flores se preparan con 50 g  por litro de agua.

La cataplasma del cocimiento de hojas o jugo de hojas frescas, se usa para tratar verrugas, tumores, eccemas, acné,  y ciertas formas de cáncer.

El líquido lechoso de la planta también es aprovechable. En casos de problemas oculares o de visión defectuosa, se puede emplear 2 gotas una vez por día, aplicando directamente sobre los ojos. El amargón expulsa del cuerpo toda sustancia tóxica, liberando la sangre de tales problemas, ayuda al hígado y riñones a funcionar correctamente y vitaliza todo el organismo. La planta fresca se aplica para cicatrizar heridas, llagas, quemaduras, en el tratamiento de moratones y en mordedura de serpientes en zonas de Centro América. En Inglaterra y EEUU se aprecia mucho el Dandelion wine (vino de Diente de León)

Partes comestibles: Las hojas  crudas o cocinadas. Las raíces tiernas cocidas, las viejas asadas y molidas, como sustituto del café. Los tiernos brotes basales se pueden consumir al natural. Los capullos florales hervidos como verdura. Las flores  para aromatizar o para preparar  pasteles e incluso fritas (rehogadas), también para hacer mermelada.  Observaciones: El "café" obtenido de esta planta es más sano que el café. También se prepara un vino de Diente de león.

Nos vemos en la próxima aventura

AVENTURALEZA

 

¿Cómo preparar una salida a la montaña?

Por Antonio Miguel Fernández.

Si todo va bien, nos queda poco de confinamiento y muchos ya estamos deseando ir a la montaña, pero que ese ansia no nos cause problemas.

Preparar una salida a la montaña, requiere hacer una planificación y disponer del equipo adecuado a la actividad. En muchas ocasiones, nuestra seguridad dependerá de la planificación y del equipo que llevemos.

Planifica, equípate y actúa con prudencia para cada actividad. Ten en cuenta que cada actividad tiene sus características: no es lo mismo salir a caminar en verano, que en montaña nevada o con lluvia en invierno.

La planificación debemos hacerla antes de salir, así como proveernos del equipo que vayamos a necesitar. Muchos de los accidentes que se producen, tienen su causa en una mala o nula planificación, y/o en una falta de equipo o capacidad técnica suficiente, para superar cualquier contratiempo. 

Planificación.

Debe ser siempre el primer paso de nuestra actividad y el más importante. Es la primera toma de contacto con la actividad, el momento inicial de empezar a imaginarla y, por lo tanto, disfrutarla. Planificar una actividad es también un proceso educativo y participativo, en el que deberíamos implicar a los que menos saben o a los que nos van a acompañar.

Debemos hacerla preferiblemente en casa. Esto, nos permitirá hacernos una idea global de lo que nos vamos a encontrar y del equipo que podríamos necesitar.

Tenemos cuatro puntos a planificar:

Características  físicas de la ruta: Calcularemos y/o buscaremos los datos básicos de la misma: desniveles y distancias, tiempos -horarios-, dificultades técnicas específicas.

Condiciones meteorológicas de la zona: Consultaremos la predicción meteorológica y las condiciones de la montaña.  Averiguaremos: ¿Lloverá? ¿Temperatura máxima y mínima? ¿Habrá nieve o hielo en el recorrido? ¿El caudal de arroyos, gargantas,…?

Plan alternativo ante una emergencia: Prepararemos un plan alternativo, por si una vez sobre el itinerario, nos damos cuenta de que no es prudente seguir el plan inicial; y queremos aprovechar el día, con una actividad menos exigente, o abortar en su totalidad el plan inicial.

Información a terceros en caso de emergencia: Dejaremos aviso de adónde vamos, con quién, y el horario que tenemos pensado seguir: para facilitar que salte la alarma si algo nos sucede y no podemos regresar por nuestros propios medios.

Equipo adecuado.

Es importante  preparar con antelación el equipo que vamos a necesitar. Todo lo que no llevemos en la mochila no podremos utilizarlo. Anteponer siempre la seguridad a pensar que algo “pesa” o no “cabe”.

No pensar que cierta equipación no es necesaria. Si lo hacemos así, el día que la necesitemos nos lamentaremos.

Ropa, calzado, comida y agua,  siempre según la actividad.

Protección contra el sol y el frío, crema protectora, gafas, gorra/o, guantes,…

Botiquín para emergencias.

Fuego y refugio, kit de hacer fuego, plástico o poncho, cordino,…

Señales, linterna, silbato, espejo de señales,…

Teléfono móvil con la batería cargada y otra de repuesto, para comunicarnos en caso necesario.

Mapa, brújula y GPS (este último opcional) para orientarnos, saber dónde estamos, cuanto nos queda y dónde están las opciones alternativas que hemos preparado.

Desarrollo de la actividad.

Iniciar la actividad a la hora prevista. Contar un margen de dos horas entre el regreso y el anochecer por posibles retrasos o por necesitar un rescate.

Actuar con prudencia y sentido común. Aunque  hayamos preparado bien la actividad, una vez en ella, debemos estar atentos y valorar cómo se va desarrollando, para  tomar las decisiones adecuadas en cada momento.

Antes de actuar, debemos analizar qué está pasando, qué ha pasado o qué puede pasar, a continuación evaluamos y por último actuamos.

Mantener la atención en todo momento sobre otros miembros del grupo, para poder saber su estado sicofísico.

No separarse  del grupo, ni dejar a nadie solo.

Comprobar que la meteorología no anuncia cambios, debemos saber que las predicciones son eso, predicciones que pueden cambiar.

Consultar el mapa con frecuencia, en todo momento deberíamos saber dónde nos encontramos.

En caso de pérdida, primero intentar ubicarnos, si esto no es posible, volver al punto anterior conocido. Si necesitamos ayuda, pedirla, antes de que se haga de noche.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

¿Hay que entrenarse para sobrevivir?

Por Antonio Miguel Fernández

“Aprender a sobrevivir, no es tan difícil, si somos capaces de mantener nuestra mente en positivo” Antonio Miguel.

Hay quienes opinan que si queremos tener la posibilidad de sobrevivir a una situación extrema, debemos entrenarnos de manera parecida, a cómo lo hace un combatiente para realizar con éxito una arriesgada misión. Sin embargo,  esta afirmación es verdad a medias, ya que sobrevivir, exige luchar más contra uno mismo, que contra un enemigo. Quiero decir, que es más importante la fortaleza mental que la destreza en técnicas de supervivencia. Esta conclusión la fui adquiriendo en duros ejercicios militares. Otros que opinan en “verde” creen que sólo basta entrenar las técnicas en situaciones controladas o tipo taller, nada de entrenamientos reales.

Mi opinión es que debemos disponer  de una alta resistencia al estrés, al cansancio, al sueño, al calor, al frío, al hambre y a la sed;  además de las destrezas técnicas en cada materia: fuego, alimentación, hidratación, refugio, desplazamiento, primeros auxilios,... La suma de todo lo dicho, es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

La rapidez de adaptación a las necesidades en cada situación, aplicando soluciones y empleo de medios y procedimientos de una manera imaginativas, nos permitirá vencer la situación crítica. Para poder lograr lo anteriormente expuesto, debemos entrenarnos,  con prácticas  similares a  situaciones que uno se puede llegar a encontrar. Debemos entrenar no solo el cuerpo, sino también la mente.

Ejemplo claro de que la mente nos controla de principio a fin en una situación de supervivencia, son las propias experiencias que han vivido nuestros alumnos, tanto en el nivel Básico como en el Avanzado. Nuestros cursos están programados, para que los alumnos lleguen a un nivel de estrés, causado por diversos factores, dependiendo de la época del año y de la meteorología. A partir de ese estado psicofísico, analizamos y ayudamos a cada alumno, a actuar como un superviviente.

Para empezar deberíamos realizar cursos de supervivencia, dirigidos por expertos, que acrediten años de experiencia como instructores y que además su vida laboral esté o haya estado relacionada con actividades de supervivencia y por supuesto haber dirigido grupos de trabajo en situaciones de estrés. Su experiencia, es un valor añadido a su enseñanza. Poco vale lo que nos pueda enseñar, aquél que solo basa sus conocimientos en manuales leídos y que luego ha puesto en práctica, eso sí, realizando “magníficos videos”.

Estos cursos deben impartirse en diferentes medios naturales y meteorológicos (épocas del año), afrontando situaciones propias del entorno;  donde los alumnos deberán reaccionar de una manera rápida y precisa, analizando posteriormente si las decisiones adoptadas eran las adecuadas y los procedimientos establecidos son los idóneos.  Igual que el combatiente, deberán pensar antes de actuar, valorando pros y contras de las diferentes líneas de acción.

Tras resolverla la situación, se deberá hacer un juicio crítico; planteando los problemas/errores encontrados, las soluciones adoptadas y posibles mejoras a las mismas.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Decálogo para disfrutar de la montaña en invierno.

Por Antonio Miguel Fernández

Nuevamente quiero hablaros de la seguridad a la hora de hacer una ruta con amigos. Aún estamos en invierno pero vendrán días de buen tiempo  y querremos  aprovechar estos días de sol y nieve, para disfrutar de las montañas pero siempre con seguridad. Por ello, unos consejos para que nuestra pequeña o grande “aventura” montañera, sea placentera de principio a fin

Estos consejos bien valen para los aficionados a la montaña, como para los “profesionales”, incluyo aquí a aquellos montañeros federados y expertos que suman la mitad de los accidentes en montaña. No por mucha experiencia se está exento de riesgo; a veces la confianza y la rutina cuando pensamos, que es una travesía más por un lugar conocido, nos puede llevar a una triste aventura.

Siempre que pensemos en hacer una ruta o travesía, deberíamos tener en cuenta estos consejos, para disfrutar con seguridad de la montaña.

  1. Planifica con antelación y con la suficiente información, propia o de terceros el recorrido a realizar. Teniendo en cuenta distancia reducida, desnivel, obstáculos, refugios o abrigos y agua.
  2. En el caso de que vayas solo, debes dejar dicho tu itinerario a otra persona de tu entorno, o bien en el Puesto de la Guardia Civil más cercano.
  3. Prepara y revisa el equipo que vayas a necesitar. Comprueba la batería del móvil, GPS y linterna. Comida y agua suficiente para poder alargar en el tiempo la ruta, en caso de necesidad. Otras cosas imprescindibles: manta térmica, kit de fuego, silbato, linterna, espejo de señales y navaja.
  4. Llevar un plano de la zona plastificado para evitar que el viento o la lluvia lo destruya y brújula. Por supuesto saber utilizar estos medios de orientación.
  5. Consultar en varias web la predicción meteorológica de la zona: nubosidad, dirección y velocidad del viento y temperatura máxima y mínima.
  6. Comienza a la hora prevista y comprueba cada cierto tiempo que vas sobre el horario previsto, teniendo en cuenta las paradas.
  7. Prevé alternativas a la ruta en caso de que las condiciones meteorológicas sean adversas. Si no fuera posible, regresa al punto de inicio lo antes posible.
  8. Nunca menospreciemos la montaña, aunque nos parezca pequeña,  cualquier lugar puede tener su dificultad. En caso de accidente, primero Analizar, luego Evaluar y por último Actuar solucionando lo que podamos. Pedir ayuda si fuera necesario. Si el herido no se puede mover debe estar acompañado hasta que llegue la ayuda. JAMÁS DEJAR A ALGUIEN DEL GRUPO REZAGADO POR NINGÚN MOTIVO.
  9. En caso de pérdida, tratar de ubicarnos con los medios disponibles; si no fuera posible, desandar hasta un lugar conocido y si la noche o falta de visibilidad nos alcanzara, lo más seguro es buscar un buen lugar donde pasar la noche, puede que tengamos que fabricarlo con los medios que llevemos o encontremos en la montaña.
  10. Por último, debemos  estar asegurados bien a través de un club, federación, organizador de la actividad o un seguro privado.

Lista de material básico de senderismo: Ropa y calzado adecuado a la actividad, mapa de la zona, brújula, teléfono móvil, ropa de abrigo, gorro, gafas de sol, protección solar, agua, comida, silbato, , botiquín y bastones.

Si la ruta es larga y puede que se nos haga de noche en la montaña: Saco, kit de fuego, funda de vivac, aislante, linterna, ropa de repuesto y poncho o plástico 2 x 2.

Si vamos a pasar por zonas altas, donde pueda haber nieve dura o hielo: Piolet, casco, crampones, cuerda de 25 m de largo y 8 mm de grosor, guantes, 2 mosquetones, arnés y  descendedor.

Feliz ruta a todos. Nos vemos en la aventura.

AVENTURALEZA

¿ Cómo orientarnos en zonas nevadas ?

Por Antonio Miguel Fernández.

Estamos ya en invierno y con él parte de muestras queridas montañas, se han cubierto de una nívea capa. Esto que parece idílico, puede hacer que a la hora de desplazarnos por zonas nevadas o también en caso de niebla, nos cause algún problema de orientación.

Con niebla, nubes bajas, ventisca y nieve es más difícil orientarse, ya que no podremos utilizar muchas referencias del terreno, que en circunstancias normales nos servirían para orientarnos; de manera que las probabilidades de desubicarnos,  aumentan según bajan nuestras técnicas de orientación en montaña.

La nieve hace desaparecer, no solo muchas siluetas del paisaje, sino también sendas y marcas en rocas y árboles, además suele  esconder peligros como zanjas y hoyos bajo su manto, elementos que nos pueden causar accidentes. Es muy importante conocer el medio físico de la zona sin nieve y más aún, saber interpretar la cartografía de ese lugar, saber dónde están las sendas, caminos, arroyos, etc.

Es verdad que las huellas de otros montañeros que hayan pasado antes por el lugar, nos pueden ayudar, pero cuidado, debemos tener la seguridad de que se dirigen al mismo lugar que nosotros. Si no estamos seguros de ir en la dirección correcta, y cabe la posibilidad de tener que desandar nuestros pasos, iremos dejando marcas en lugares que la nieve no pueda ocultar; si solo dependemos de nuestras huellas, éstas pueden borrarse por la acción del viento o una nevada posterior, con lo cual tendríamos un problema mayor.

Siempre debemos estar  seguros de la dirección hacia donde nos dirigimos, observando continuamente el terreno, y fijándonos en los puntos de referencia más significativos que nos ayuden a orientarnos: arroyos, cotas, collados, caminos, etc.

Cuanto menor sea la visibilidad, más cortas serán las referencias. En caso de no disponer de un horizonte con referencias, elegiremos  un punto cercano como: árbol, roca, etc,  y con la ayuda de la brújula marcaremos el rumbo que creamos correcto para llegar a nuestro destino. Siempre iremos  en línea recta y cuando nos pare un obstáculo, los salvaremos dando un rodeo y luego volveremos a nuestra línea de marcha, con el mismo rumbo que traíamos.  Una vez llegados al punto de referencia elegido, fijaremos un nuevo punto, manteniendo el rumbo, y así sucesivamente.

Además de llevar siempre el mapa de la zona y una brújula en nuestro equipo, sería bueno también un dispositivo GPS, pero !ojo¡, estos aparatos con bajas temperaturas se agotan muy rápido y si además estamos bajo una densa capa de nubes, posiblemente dejen de funcionar.

Si llegado el caso, y hemos agotado todos nuestros recursos, siempre que tengamos fuerzas y horas de luz, lo mejor es buscar cualquier valle y empezar a descender. Si por lo contrario, estamos agotados y se hace de noche, una vez llamado al 112, sería una decisión inteligente, buscar un refugio o hacerlo con cualquier material que llevemos o que encontremos en el terreno. Aunque sea un refugio precario, siempre nos dará más abrigo que esperar o pasar la noche a descubierto.

Recordad que una vez que hemos dado nuestra posición, no debemos movernos, primero porque allí será el primer lugar donde nos buscarán y segundo porque cualquier desplazamiento agravará nuestra fatiga y posible hipotermia.

Nos vemos en la próxima aventura.

 

Un saludo,

Nos vemos en la aventura