AVENTURALEZA

12 Consejos para no perder el “norte” en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández.

En este artículo vamos a dar por sabido, cómo utilizar el mapa, la brújula, altímetro o el gps, y vamos a explicar 12  consejos importantes para que nuestra “navegación”  en montaña sea más segura.

  1. Preparar la ruta lo mejor posible y anticiparnos a los problemas que puedan surgir durante la misma. Lo mejor es empezar en casa, con nuestro ordenador y el programa adecuado, así no se nos escapará ningún detalle y lo tendremos todo bajo control.
  2. Hacer nuestro propio cálculo de distancias sobre el mapa y los tiempos estimado que nos llevará la ruta. De esta manera, sabremos qué distancia vamos a recorrer  y podremos estimar el tiempo de llegada, a un determinado punto intermedio o al destino final.
  3. Una vez en la montaña, debemos llevar siempre el mapa orientado con el terreno; es decir, no para que poder leer las letras sino siguiendo la orientación del terreno. El norte del mapa irá orientado al norte de la brújula, así sabremos en cada momento, el terreno por donde vamos a cruzar. Nuestra dirección a seguir (rumbo o azimut) estará marcada en la flecha de dirección de la brújula.
  4. Interpretar el mapa correctamente y aprovechar al máximo la información que nos ofrece. La información que nos da el mapa en la leyenda y los textos (toponimia, referencias geográficas...) son solo una pequeña parte. El grueso de la información, nos la van a ofrecer las curvas de nivel, representando la orografía del terreno (entrantes, salientes, collados, cotas,...).
  5. Interpretar las curvas de nivel para intuir el perfil de tu ruta. De esta forma nos haremos una idea del terreno por el que nos movemos o nos vamos a mover, no solo si es subida o bajada, sino también la pendiente del mismo, lo escarpado del entorno, en definitiva la orografía.
  6. Ir confirmando la orografía con el horizonte que nos rodea.  En caso de hacerse de noche, estos perfiles nos van a ayudar para situarnos mejor en el mapa, e interpretarlo correctamente.
  7. Al caminar, no mirar solo al frente cuando nos desplacemos por la montaña; también mirar a nuestro alrededor. Disfrutaremos más del entorno y los terrenos difíciles se harán más llevaderos; además, nos ayudará a crear nuestro propio mapa mental, que podremos comparar con el real para ver nuestra situación en determinados momentos.
  8. Visualizar puntos característicos del terreno y tratar de localizarlos en el mapa.  En el caso de regresar por el mismo camino, memorizar a la ida “puntos de paso” sobre elementos relevantes del terreno, como pueden ser rocas, cruces de caminos,  árbol singular, etc.  También saber la distancia entre esos  puntos, y en caso de que  se nos haga de noche, tener otra referencia más con la distancia entre los “puntos de paso”.
  9. En caso de pérdida, lo primero será ubicarnos en el mapa, haciendo uso del gps, brújula o altímetro para a continuación retomar la ruta.En caso de no conseguirlo, regresar hasta el último punto conocido. Asegurándonos  de que el mapa está bien  orientado, situarnos mentalmente en el último punto del mapa que recordemos, luego intentar recordar el terreno recorrido y dónde ha podido estar el fallo de navegación. En caso de no lograr situarnos, siempre es mejor regresar hasta el último punto de la ruta, donde sepamos confirmar el mapa con el terreno.

   10. Aunque la ruta sea de una jornada, llevar siempre una buena                linterna. En ese momento una linterna, mejor frontal, para                  poder   utilizar las dos manos,  nos ayudará a seguir la ruta con            mayor seguridad. En caso de disminuir la visibilidad (niebla,                  lluvia, nieve...)     tener presente también este aspecto.

  11. No debemos fiarnos de las indicaciones “no oficiales” tipo hitos o         montones de piedras o de cualquier otro tipo. A veces la gente las         coloca para no perderse hacia algún    punto  concreto, y luego no         las eliminan.  

 12. No debemos confiar en las sendas “marcados por huellas en el               terreno”. Dependiendo de dónde no encontremos, es posible que         sean de animales y hagan que nos desviemos de la ruta correcta.          Gran parte del medio natural, está ocupado por la ganadería                extensiva y/o animales salvajes que hacen que esas sendas no              lleven a ningún lugar.

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AVENTURALEZA

 ¿Sabes cómo reducir el peso de tu mochila?

Por Antonio Miguel Fernández.

Ocurre entre las personas que practican los deportes relacionados con la montaña, sobre todo los más inexpertos, la insana costumbre de llevar mochilas  pesadas. A veces porque queremos llevar de todo o porque no sabemos cómo hacerlo, otras veces por no disponer del equipo y material idóneo. Aquí suele pasar como cuando vamos de vacaciones. ¿A quién no le ha ocurrido que parte del equipaje vuelve a casa sin usarlo? Con la mochila pasa lo mismo, con el agravante de que el peso de ese equipo lo hemos llevado a cuesta.

Que una mochila sea ligera, es clave para disfrutar al máximo de la montaña. Nos aporta seguridad, agilidad y rapidez en la marcha.

Como todo en la vida, hay que aprenderlo, sobre todo cuando somos nuevos en esta actividad, y nada mejor que seguir los consejos que os proponemos, para mejorar la ligereza de la mochila. Hay mucha variedad de mochilas: de escalada, excursionismo, travesía / trekking o  la mochila de  viaje o expedición. Por eso, aparte de los consejos, tendrás que adaptarla a cada actividad.

Aprender a hacer mochilas ligeras con lo imprescindible para cada actividad,  lleva tiempo y práctica, pero con los consejos que siguen será más fácil:

1.       Hacer una lista del material imprescindible para la actividad a realizar.

Es lo fundamental, saber o prever lo que vamos a necesitar. Nunca debemos  olvidar  los componentes del equipo relacionados con la seguridad, emergencia y supervivencia. Puede que pocas veces los necesitemos pero no deben faltar en el equipo.

 2.       Elegir la mochila más ligera, pequeña, cómoda, y a  ser posible de color llamativo.

Esto es lo primero para reducir el peso, no sólo por lo que pesa, sino también por lo que podremos meter dentro. Dependiendo de la actividad, deberá tener uno o varios bolsillos interiores, algún bolsillo exterior y cintas o puntos de sujeción para bastones, raquetas, crampones, cuerda, cantimplora, etc. Tendrá dos puntos de sujeción al cuerpo, en el pecho y en la cintura. El respaldo o zona de contacto de la mochila con la espalda, será acolchado y con rejilla de ventilación. Lo del color llamativo es por localización en caso de pérdida o accidente.

 3.       Conseguir el equipo y el material más ligero y funcional posible.

Para conseguir una mochila lo más ligera posible y llevar lo que necesitamos, en la actualidad  hay en el mercado muchos componentes del equipo ligeros y funcionales. Es fundamental ampliar los conocimientos  específicos sobre el equipo y el material, ver utilidades, peso y dimensiones. A ser posible hacerlo en persona y tocando el equipo.
Apliquemos esta norma a todo nuestro equipo y material y conseguiremos reducir el peso de nuestras mochilas de forma considerable. También buscaremos componentes del equipo que tengan tamaño reducido y así podremos llevar mochilas ligeras y de poco volumen.

 4.       Conocer nuestras capacidades físicas y técnicas.

Mejorar al máximo nuestras capacidades físicas y técnicas es fundamental, pero  a menudo lo olvidamos o no le damos la suficiente importancia. Nuestra capacidad física y técnica será el límite para hacer una actividad en montaña. Cuanto mejor sean, junto con la experiencia, ganaremos confianza y seguridad a la hora de programar una actividad y saber meter en la mochila el material idóneo para la misma.

 5.       Conocer la ruta de la actividad.

Conocer todos los detalles de la ruta que vayamos a hacer (duración, tipo de               terreno, puntos de agua…),  nos ayudará a llevar el equipo imprescindible. También la predicción climatológica: temperatura, nubosidad y humedad.

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El estrés en situaciones de supervivencia

Por Antonio Miguel Fernández

El estrés es un proceso de alerta física y mental, una respuesta fisiológica y psicológica ante situaciones adversas que sentimos, y que nos desbordan por creer que no tenemos tiempo, medios o capacidad para resolverlas. Hay varios tipos de estrés, pero en situaciones críticas, son el estrés agudo episódico y crónico los que nos van a afectar. De cualquier forma, el estrés es una reacción natural que prepara a nuestro cuerpo, para ponerse en acción, un principio adaptativo y necesario en cualquier situación de emergencia.

El estrés pasa de ser adaptativo a perjudicial, si se mantiene el nivel de alerta con cierta intensidad y durante mucho tiempo, podría afectar a nuestra salud física y mental. Entre otras señales que lanza nuestro organismo están: estados de ansiedad, irritabilidad, dificultad para tomar decisiones, egoísmo, miedo, tensión muscular, fatiga, palpitaciones, tristeza, dolores de cabeza,…

Estudios recientes afirman que las personas con mayor inteligencia emocional, afrontan mejor el estrés. Esta inteligencia emocional les da ventaja adaptativa para regular el grado de estrés.

Durante mis años muchos como Instructor de Seguridad y Defensa en las FAS, durante sus cursos de supervivencia,  y desde hace unos años en cursos para personal civil, he podido observar que cualquier persona  afectada emocionalmente por la vida diaria, ve mermada su capacidad para controlar el estrés. También he sido testigo de que la edad, suele jugar en contra de la persona. Por lo general, a más edad, mayor adaptación a las situaciones de estrés. También y cómo no, estar acostumbrado o haber vivido situaciones de penuria: hambre, sed, sueño, fatiga, miedo, soledad,… ayuda a sobrevivir al estrés.

Hay una serie de pautas que podemos activar para gestionar mejor el estrés:

Relajación. Cualquier técnica de relajación, puede ayudar al organismo a disminuir la presión arterial y la frecuencia cardiaca que produce el estrés. Esto se denomina respuesta de relajación.

Comunicación. Debemos comunicar a quienes tengamos al lado, de forma asertiva nuestras necesidades, de esta manera podremos retomar el control sobre nosotros y centrarnos en la búsqueda positiva de soluciones.

Planificación. Para aprovechar nuestras capacidades, debemos planificar y marcar prioridades. No por hacer más, se consigue más pronto el objetivo. Debemos centrarnos en nuestras capacidades y así será más fácil hacer frente a los imprevistos.

Descanso. De día y sobre todo de noche, nuestro organismo necesita reponer fuerzas. Dormir las horas suficientes y de manera cómoda, aumenta nuestra energía y mejora nuestra salud física y mental. El sueño es una actividad reparadora fundamental, para que nuestra psique emprenda un nuevo día con aptitud positiva.

Alimentación. El estrés lleva a una pérdida importante de vitaminas y otros compuestos alimenticios. Por este motivo debemos cuidar la alimentación todo lo que podamos en situación de supervivencia, bien con alimentos propios o con aquellos que encontremos en el Medio Natural. Las vitaminas y minerales que más se necesitan en esta situación son:

Vitamina C. Protege al cuerpo actuando como antioxidante contra los efectos dañinos de los radicales libres. En condiciones de estrés, los niveles de estas sustancias tan perjudiciales para los tejidos de nuestro organismo aumentan de forma drástica.

Vitamina E. Es un potente antioxidante, pero a diferencia de la vitamina C, protege las partes grasas o lipídicas de los tejidos orgánicos del estrés oxidativo.

Vitaminas del complejo B. Juntas, trabajan para ayudar a mantener nuestro cuerpo funcionando sin problemas, pero el beneficio de las vitaminas del complejo B más notable, es su capacidad para reducir el estrés.

La vitamina B1 o tiamina,  se llama vitamina anti estrés porque fortalece el sistema inmunológico, ayuda a regular el azúcar en la sangre y mejora la capacidad para soportar condiciones estresantes.

Vitamina B3 o niacina, sirve como antídoto natural a la adrenalina. La adrenalina a menudo produce excesos durante  largos  períodos de ansiedad o estrés, que pueden empeorar el problema. La niacina puede ayudar a equilibrar esa adrenalina, lo que ayuda a calmar el estrés y comenzar el día con más positivismo. La vitamina B3, se utiliza en la producción de hormonas del estrés. Suprime la inflamación, ésta interrumpe la producción de energía en las células cerebrales, contribuyendo al estrés, la ansiedad, la fatiga mental y la depresión. Una de las principales causas de inflamación crónica en todo el cuerpo es el estrés.

Vitamina B5 o ácido pantoténico, su papel en la síntesis de las hormonas del estrés por la glándula suprarrenal es muy importante. La vitamina B5  como parte del complejo vitamínico B y en combinación con otras vitaminas, además de proporcionar energía al cuerpo, produce un efecto relajante sobre los nervios, mejorando así la respuesta al estrés.

La vitamina B6 o piridoxina, se utiliza en la síntesis de las hormonas del estrés epinefrina y norepinefrina. Esto significa que, cuando estamos estresados, hay menos B6 disponible para realizar sus otras funciones. Especialmente, la vitamina B6 es esencial en la formación de los neurotransmisores GABA, serotonina y dopamina. La serotonina es la “molécula de la felicidad”. Los bajos niveles de serotonina están relacionados con pensamientos negativos, ansiedad, insomnio, depresión y trastornos afectivos estacionales. La dopamina te ayuda a mantenerte motivado y concentrado.

Magnesio. Una deficiencia de magnesio puede magnificar la sensación de estrés y ansiedad, y peor aún, el estrés puede conducir realmente a reservas de magnesio empobrecido.

Zinc.  Juega un papel vital en la modulación de la respuesta al estrés. Junto con la vitamina B6, el zinc es un cofactor en la producción de serotonina (un nivel bajo de la cual está asociado con la depresión). 

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AVENTURALEZA

¿Puedo ir solo a la montaña?

Por Antonio Miguel Fernández.

Salir solo a la montaña comporta riesgos adicionales que hay que tener en cuenta para reforzar las pautas y protocolos de seguridad. Durante muchos años, he realizado trabajos profesionales en la FAS y en eventos deportivos en montaña, y en muchas ocasiones me he visto inmerso en situaciones críticas, agravadas por estar solo. Nunca olvidaré cuando caí a un hoyo de unos 2 metros de profundidad, haciendo la prospección de campo para el Gran Premio Xunta de Galicia 2002, dentro del Circuito de Raid Coronel Tapiocca-Orientaventura. Fue en el Concello de Pobla de Trives. Cómo pude salir, sería largo de contar, pero fue posible a una buena herramienta que siempre llevo.

A las habituales pautas y protocolos de seguridad (planifica-equipa-actúa), el senderista o montañero solitario debe sumar los matices derivados de esa circunstancia de no ir acompañado. Tres máximas nos ayudarán a hacer más segura nuestra experiencia:

  • Lo menos difícil es más seguro.
  • Nuestro equipo es el mejor compañero.
  • Atención plena y sentido común en todo momento.

En la planificación, debemos procurar seleccionar una actividad menos compleja, que las que habitualmente afrontamos acompañados; y  reducir dificultades para aumentar la seguridad. Comprobaremos con certeza  la meteorología en la zona; calcularemos horarios para tener márgenes ante imprevistos, y tendremos un plan alternativo realizable si nos   vemos obligados a renunciar al objetivo. Dejar a alguien de confianza, que pueda estar pendiente de nuestra actividad, con los planes y detalles de nuestra ruta, principalmente la hora de regreso. Siempre es bueno madrugar un poco más de lo habitual, nos dará un margen extra de tiempo ante cualquier  imprevisto.

El equipo es nuestro único compañero, cuando salimos a la montaña en solitario. Nos aseguraremos de llevar un calzado apropiado, ropa de abrigo, impermeable o cortavientos, gorra y protección solar, gorro y guantes. No debería faltarnos el mapa de la zona, brújula y GPS con la ruta cargada (el smartphone también es un GPS), móvil con la batería cargada, otra de repuesto, externa o cargador solar. Nos informaremos sobre los puntos con cobertura telefónica y llevaremos un botiquín completo y revisado (con manta térmica), frontal con pilas de repuesto y material técnico (piolet y crampones), si pensamos que podemos necesitarlo. Si la actividad es de día completo o de alta montaña, es una buena idea añadir un sobretecho que, con un cordino y los bastones de travesía, nos permitirá improvisar una tienda para resguardarnos.

Prudencia y máxima atención, a la hora de actuar,  cuando no hay nadie a nuestro lado para avisarnos o ayudarnos en caso de un accidente. Es importante que intentemos comunicarnos, con la persona de contacto durante la actividad y que le avisemos de cualquier cambio de planes. Si se lo pedimos, los guardas de los refugios estarán atentos a nuestra situación especial de montañero solitario.

Cada cierto tiempo debemos confirmar la ruta con el mapa y el GPS, valoraremos nuestro estado físico y anímico, y comprobaremos si estamos cumpliendo con los horarios previstos. Si tenemos que pasar por algún paso expuesto, o que nos resulte confuso, procuraremos que algún otro montañero que se encuentre por la zona, esté pendiente de nuestros movimientos. Si no es posible, lo mejor es no arriesgar y darnos la vuelta. Lo mismo haremos, si apreciamos que la meteorología puede ponernos en situación de peligro.

La montaña no es menos seguro por ir solo, pero todos los años hay accidentes graves y rescates de montañeros solitarios. Tenemos que ser conscientes, que  ante una emergencia o accidente, la capacidad de reacción, asistencia y aviso se limitan a los recursos y al grado de autonomía del accidentado. Por ello, si solemos ir solos a la montaña, debemos reforzar el habitual 'planifica, equipa y actúa con prudencia', antes y durante toda la actividad.

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AVENTURALEZA

Circo de Gredos y Laguna Grande.

El origen de la Sierra de Gredos

 

Por Antonio Miguel Fernández.

Ubicada en el centro de la Península Ibérica, la Sierra de Gredos contiene un gran valor paisajístico y una riqueza extraordinaria de flora y fauna. Horadando sus pizarras y granitos, cientos de gargantas hacen de ella, un enclave natural único.

Su historia comienza hace unos 340 millones de años, en el período Carbonífero y duró  unos 70 millones de años. Todo comenzó cuando chocaron los continentes que entonces existían, formando un extenso territorio llamado Pangea. Producto de los choques entre continentes, fue la elevación de numerosas cordilleras, aunque pequeña en comparación a otras, así surgió la Sierra de Gredos y también fue así como se formó la Placa Ibérica.

Aquellas tierras formadas por granitos, la roca predominante en Gredos, se habían formado a partir de sedimentos depositados en el fondo marino desde muchos millones de años antes. En las zonas de contacto entre los sedimentos y el magma, se produjeron rocas metamórficas como las pizarras, que se pueden observar en la Sierra del Cabezo, en el Pico Calvitero, Cabeza Nevada y a los pies del Pico Almanzor en las Gargantas de la  Laguna Grande y la del Pinar.

Que las rocas de Gredos carezcan de restos fósiles depositados en el fondo marino, es debido a las enormes presiones y altas temperaturas a las que fueron sometidas, antes de emerger.

Hace unos 135 millones de años, la Placa Ibérica giró y durante millones de años, el mar inundó de nuevo la mayor parte del territorio y sólo las zonas altas de Gredos quedaron por encima del nivel del mar. El clima de la zona en esa época era cálido y tropical, el mar llegaba hasta Gredos, formando una gran isla montañosa.

Hace unos 70 millones de años, el Océano Atlántico separó América de Eurasia. Gredos por entonces era una llanura, ya que sus cumbres habían sido erosionadas y el mar se había retirado.

Hace 25 millones de años, se forman las grandes cordilleras actuales del mundo por el choque de varias placas, lo que se llama Orogenia Alpina. La Sierra de Gredos actual, se debió al empuje de la placa africana sobre la europea.

Hubo otros periodos de erosión y levantamiento, uno hace unos 15 millones de años y otro hace unos 8 o 10 millones, que dio a Gredos su aspecto actual.

Pero aún quedaban 2 millones de años por transcurrir hasta nuestra época actual, que moldearían la forma estructurada de Gredos.

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Frutos de zarzamora. Sierra de Gredos.

La zarzamora (Rubus ulmifolius).

Por Antonio Miguel Fernández.

Estamos en época de zarzamoras, zarzas y moras, como queramos llamarla. Vamos a aprovechar sus bondades.

Esta planta  invasiva y de crecimiento rápido, puede colonizar extensas zonas de bosque, monte bajo, laderas o formar grandes setos en un tiempo relativamente corto. Aunque es considerada una especie invasora, sin embargo, la venta de sus frutos y sus subproductos (postres, mermeladas, jaleas, vinos y licores) significan una fuente de ingresos para muchas familias, quienes realizan la recolección de sus frutos. Además sirve de alimento para una variada fauna silvestre y por qué no, para cualquier amante del Medio Natural que podrá alimentarse de ella en sus excursiones. Nosotros, en nuestros Cursos de Supervivencia así lo hacemos.

La zarzamora es rica en vitaminas A, B1, B2, C, E; en minerales como potasio, fósforos, hierro, sodio, magnesio, manganeso, selenio, zinc, cobre y calcio, y otros componentes como ácido fólico y niacina. En estudios recientes se ha comprobado que su elevado contenido de flavonoides contribuye a prevenir cáncer y disminuir el colesterol.

Las cortezas de los tallos se utilizan como material de cestería y para hacer cuerdas. Es por ejemplo material tradicional para coser las colmenas de paja o 'skep hives' de tradición anglosajona que aún se utilizan hoy en día. Otro uso, poco conocido, es como sustituto del tabaco (sus hojas secas).

Se consumen sus tallos tiernos y sus frutos (crudos o cocinados).

 

Propiedades medicinales: 

  • Ayuda a combatir diarreas, gastroenteritis, colitis y cólicos menstruales.
  • Enfermedades febriles: el jugo de este fruto es refrescante y tonificante, por lo que resulta muy apropiado para los enfermos febriles o debilitados.
  • Afecciones bucofaríngeas: tiene un efecto beneficioso sobre las aftas (llagas) bucales, gingivitis (inflamación de las encías), estomatitis (inflamación de la mucosa bucal), faringitis y amigdalitis.
  • Los frutos maduros son astringentes y diuréticos.
  • Ayuda contra la gripe, resfriados y tos.
  • Corrige las inflamaciones internas.
  • Fortifica la sangre el organismo en general.
  • Ayuda en casos de hemorroides.
  • Evita la retención de líquidos, por lo que el consumo de esta fruta es ideal si estás realizando una dieta. Contienen pocas calorías, evitas la inflamación y la piel luce más bella y tersa.
  • Previene el reumatismo.

 

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AVENTURALEZA

Valle de Ambroz (Cáceres)

Las tormentas en montaña.

Por Antonio Miguel Fernández.

Estamos en época estival, la montaña se presenta más accesible pero no debemos olvidar que en esta estación, también debemos tener precaución a la hora de disfrutar de una jornada montañera.

 “…ascensión al Breithorn Occidental en Suiza, cuya cima cubierta de nieve se eleva a 4.165 m. Esto sería el 21 de julio de 2003. A las 12:00 nos encontrábamos a 4.000 m., sobre la gran grieta que divide la cima del glaciar. Un puente de hielo cruzaba la grieta, sobre el mismo, aliviando el peso de nuestros cuerpos pudimos imaginar el fondo de aquella fría y profunda oscuridad;  hicimos un descanso y en ese momento el gratificante silencio de la montaña se rompió con un trueno que hizo eco en valles y cumbres. En ese momento decidimos descender, las condiciones climatológicas así lo aconsejaban…” De mi artículo “En el corazón de los Alpes”.

Dentro de los peligros que nos podemos encontrar en la montaña, unos estarán localizados por zonas o por la altitud; pero el fenómeno meteorológico que puede abarcar cualquier montaña, son las tormentas. La rapidez con la que se forman y su inusitada violencia bien por viento, agua, granizo, nieve o rayos, nos pueden poner en peligro si somos sorprendidos por ella, sin posibilidad de un buen refugio.

Uno de los lugares más peligrosos son los barrancos, en cuestión de segundos una riada puede arrastrar todo a su paso: personas y material. Las consecuencias  suelen ser casi siempre mortales, sea por ahogamiento o por lesiones traumáticas.

En las paredes o zonas expuestas, los escaladores, deben luchar contra el viento, el granizo, el brusco descenso de las temperaturas y las cascadas de agua y piedras que caen desde la cima. En el mejor de los casos, la roca mojada se hace resbaladiza y aumenta la dificultad de la ascensión o la retirada. 

En rutas y senderos, las tormentas pueden causar caídas de piedras y desplomes de pasos estrechos; los pequeños cauces de agua, se pueden convertir en impasables.

Los aficionados al parapente o el ala delta, pueden desplomarse al verse desequilibrados sus aparatos por las fuertes turbulencias, o bien ser arrastrados hacia las alturas por las corrientes de aire ascendente que acompañan a todas las tormentas, con el consiguiente riesgo de morir por hipoxia o por frio. Y finalmente, siempre está la posibilidad de ser alcanzado por un rayo.
Sabiendo cómo se producen las señales, a las que debemos estar atentos, sabremos donde y como refugiarnos, para poder protegernos de esta increíble y potencialmente peligrosa descarga de energía.

Señales de alarma.

Nubes oscuras, altas y planas en su parte superior en forma de yunque.

Mirando a la nube la corriente de aire nos da en la espalda. La nube se acerca.

Los pájaros se bañan y los animales parecen inquietos y se desplazan rápidos.

Sentimos cosquilleo en la piel y el pelo se eriza.

Los objetos metálicos emiten zumbidos y aparece luminiscencia en los objetos puntiagudos.

Cuando el tiempo que transcurre entre el relámpago y el trueno es inferior a 10 segundos.

Lugares peligrosos si hay tormenta eléctrica.

Cualquier zona prominente, cimas de montañas, crestas, aristas, bloques de rocas, cabañas y árboles aislados, dentro de edificios la chimenea, puertas y ventanas, mástiles de tiendas y material metálico.

Lugares que pueden conducir corrientes de tierra.

Grietas, fisuras, pequeñas oquedades, cauces de agua, pasamanos metálicos, clavijas y vías ferratas. Rebaños y aparatos eléctricos o flashes potentes.

Lugares medianamente seguros.

En la base de rocas, de al menos 15 metros de altura. La zona de seguridad comienza a unos 2 metros de la pared y alcanza una longitud similar a la altura del resalte. Sin embargo esta zona no da protección contra las corrientes de tierra.

Cuevas u oquedades profundas: desde la cabeza del montañero hasta el techo, tiene que haber una distancia libre de al menos 2 metros. Evitar la entrada de la cueva y el fondo. Mantenerse separado de las paredes y zonas húmedas.

Lugares seguros.

En edificios con pararrayos, en el interior del coche con puertas y ventanas cerradas, desconectadas las tomas de corriente y recogida la antena. Dentro de los teleféricos.

Normas de seguridad (autoprotección).

En terreno despejado evitar las zonas con arroyos, rocas y árboles aislados. Alejar el equipo metálico o dejarlo fuera del refugio o cueva. Sentarse en cuclillas pero aislado del suelo con cualquier cosa (mochila, saco, cuerda…) y con el casco de escalada si se tiene. No apoyarse en la pared, alejarse de ella 2 metros. Evitar que el piolet o bastones sobresalgan por encima de la mochila. No usar aparatos eléctricos ni flashes. No permanecer dentro de las tiendas canadienses por sus mástiles verticales.

Si estamos escalando, no rapelar ya que la cuerda mojada puede conducir la electricidad. Alejar el equipo metálico pero no tirarlo, nos hará falta en otro momento. No levantar el piolet ni el martillo, por encima de la cabeza. Asegurarse a la pared, separado de ella al menos un metro, perpendicularmente al posible trayecto de la corriente eléctrica. Sentarse en cuclillas sobre la cuerda de escalada o la mochila.

Efectos de un rayo sobre las personas.

Si el impacto es directo, muerte fulminante. Si el impacto es indirecto hay posibilidades de supervivencia, pero pueden producirse lesiones muy graves. Parada respiratoria. Traumatismos.
Pérdida de conocimiento, desorientación, amnesia.

Primeros auxilios.

Valoración inmediata de las constantes vitales. Reanimación cardio-pulmonar inmediata si lo precisa. Tratamiento de quemaduras y heridas. Evacuación a un centro hospitalario.

Moraleja.

La previsión meteorológica seguirá siendo la mejor información para el montañero.

Más vale quedarse en casa o en el refugio y perder un día de actividad, que arriesgarse.

La tormenta pasará y la montaña permanecerá en el mismo lugar esperándonos con sus bondades.

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AVENTURALEZA

Ejercicio militar de supervivencia en medio acuático.

El miedo en situaciones de supervivencia.

Por Antonio Miguel Fernández.

¿Qué es el miedo?        

Es una emoción adaptativa que nos alerta de un peligro, es la más primitiva de todas, está asociada a la principal característica  o finalidad de cualquier ser vivo “la supervivencia ante una amenaza”.

Se produce cuando aparece un estímulo, percibido como una amenaza; ésta puede ser física, psíquica o social, también objetiva o subjetiva.

Las conductas asociadas a la emoción del miedo, tienen que ver con la evitación, o con el afrontamiento de la situación, que amenaza nuestra  integridad.

Puede ser positivo, y servirnos como resorte para hacer cosas que en circunstancias normales no podríamos hacer. Es humano y perfectamente normal, solo hay que controlarlo y ponerlo de nuestro lado.

El miedo viene de lo desconocido o de algo que creemos no poder superar. Muchos miedos desaparecen, al comprobar que somos capaces de hacer algo que no creíamos posible.

¿Cómo funciona y cómo nos afecta?

Es un mecanismo de defensa impreso en nuestro ADN, se activa en el cerebro de manera automática y desencadena una respuesta fisiológica a través del hipotálamo, que podría llamarse el órgano de la supervivencia.  Puede convertirse en nuestro aliado si lo controlamos, si no, puede llevarnos a un ataque de pánico  y dejarnos paralizados sin capacidad de respuesta. Puede responder a un miedo real o percibido subjetivamente.

Cuando surge el peligro, se activa un circuito hormonal  coordinado por el sistema nervioso simpático,  que tiene como objetivo preparar al cuerpo para un sobreesfuerzo de lucha o huida. Si no conseguimos salvar la situación, podemos entrar en un círculo vicioso, que se retroalimenta a sí mismo  y alcanza niveles extremos de estrés provocando hiperventilación, taquicardias etc., con pérdida del control sobre la situación y el propio cuerpo.

¿Cómo controlar el miedo?

Para controlar  el miedo, hay que buscar la mejor opción para obtener un resultado que anule la situación de incertidumbre, o  que produzca la menor  consecuencia en nuestro organismo.

Cuando  se ponga en marcha la respuesta fisiológica del miedo, y suban nuestras pulsaciones, aumente la sudoración,… debemos ser conscientes, de que nuestro cuerpo está  potenciando de manera inteligente todas nuestras capacidades, incluidas las de percepción cognitiva para afrontar una situación de riesgo.

De esta manera ejercemos control de la respuesta física y cognitiva, si previamente lo hemos entrenado. Este ejercicio de dominio mental sucede en la corteza cerebral, que es capaz de  generar a través de pensamientos conscientes, la bioquímica necesaria por medio de hormonas para activar el SN Parasimpático. Este es el encargado de mantener y restablecer las funciones vitales  a parámetros normales, incluso podremos seleccionar qué función deseamos controlar, de manera específica.

¿Cómo podemos entrenarnos para superar el miedo en situaciones críticas?

Igual que entrenamos el cuerpo, podemos entrenar las emociones y los pensamientos; no se trata de que desaparezcan, simplemente de transitarlos  y experimentarlos sin que nos dominen, convertirnos en un observador de nosotros mismos y de la situación, para que sea el ixocórtex (1)  y no el cerebro reptiliano (2) el que tome las decisiones.

(1)  Es la capa evolutivamente más moderna del cerebro. Es una fina corteza que recubre la zona externa del cerebro y presenta una gran cantidad de surcos; tiene un grosor de unos 2 mm y está dividida en seis capas. Esta es la capa que proporciona recuerdos, conocimientos, habilidades y experiencia acumulada gracias a sus 30.000 millones de neuronas.

(2)  Se encarga de las funciones vitales primarias, regulando los elementos básicos de la supervivencia. Su función es la acción: pelear o huir, ante un estímulo directo.

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AVENTURALEZA

Caminar por la montaña es bueno para la salud mental.                    

 

Por Antonio Miguel Fernández.

Mucha gente dice y piensa que caminar por la montaña es bueno para la salud mental. Así, es caminar por la montaña aporta muchos beneficios, pero hoy vamos a hablar de los beneficios para la salud mental basados en estudios científicos.       

Un estudio publicado en  julio 2015 sugiere que un paseo de 90 minutos en un entorno natural podría generar cambios en el cerebro y podría ayudar a combatir la depresión. Esta afirmación, cualquier que camina por la montaña, podrá ver que es cierta y sobre todo que al terminar nos sentimos más enérgicos.
Investigaciones anteriores ya habían demostrado que un paseo de tan sólo 50 minutos en la naturaleza puede mejorar el estado de ánimo, disminuye la ansiedad e incluso mejorar la memoria. Ahora además, en este nuevo estudio, publicado en el PNAS (diario científico oficial de la National Academy of Sciences of the United States of America), el equipo de investigación quería ver si podía entender cuáles podrían ser los mecanismos que generan estos efectos positivos. Ver estudio original en: www.pnas.org/content/112/28/8567.abstract.

Para ello decidieron enfocarse específicamente en lo que los psicólogos llaman “pensamientos mericistas”, el cual ha demostrado que predice los episodios depresivos.
Según Gregory Bratman, un candidato a doctorado en ciencias ambientales de la Universidad de Stanford y el autor principal del estudio: “El pensamiento mericista es el que se enfoca en los aspectos negativos de uno mismo”.
Los ejemplos de mericismo incluyen pasar mucho tiempo pensando en los momentos vergonzosos o decepcionantes del pasado, o el repetir cosas que has dicho o que has hecho recientemente.

Para ver cómo un paseo en la naturaleza afecta al pensamiento mericista, los investigadores asignaron al azar a 38 voluntarios sin antecedentes de enfermedad mental para dar un paseo de 90 minutos en un espacio verde urbano cerca de Palo Alto (California) y a una calle ruidosa y ocupada con tres a cuatro carriles.
Justo antes de iniciar sus paseos, todos los participantes fueron llevados al laboratorio, donde completaron un cuestionario de 12 preguntas sobre mericismo, respondiendo a declaraciones como “A menudo reflexiono sobre episodios de mi vida que ya no me deberían preocupar” o “A veces es difícil para mí apagar los pensamientos sobre mí mismo”.

También les escanearon sus cerebros con una técnica de imagen neuronal que permitió a los investigadores medir la cantidad de sangre que fluía a través de la corteza prefrontal subgenual, que es un área del cerebro que se ilumina cuando una persona se dedica al mericismo.

Los participantes entonces fueron conducidos a un paseo en la naturaleza y a un paseo urbano. Los investigadores también les dieron Smartphone a los voluntarios y los instruyeron para que tomaran fotos en el camino. Las fotos fueron utilizadas para verificar que los participantes realmente habían realizado las caminatas.

                                                                                                                                             

Ambos paseos se realizaron en ubicaciones localizadas a tan sólo 15 minutos en automóvil del laboratorio. Cuando se terminaron los 90 minutos, los voluntarios eran llevados de vuelta al laboratorio, donde completaron el cuestionario sobre mericismo otra vez, y se les realizó otro escaneo cerebral.

Los resultados fueron los que esperaban: los investigadores descubrieron que aquellas personas que realizaron el paseo en la naturaleza mostraron reducciones en los valores de pensamientos mericistas y en el exceso de flujo sanguíneo dirigido hacia la corteza prefrontal subgenual, por tanto los test como en escáner cerebral coincidían en que los pensamientos negativos mericistas habían disminuido tras el paseo por la naturaleza. Sin embargo no se observó ningún cambio significativo en los participantes que realizaron el paseo urbano. Concluyeron que el cerebro prefiere la montaña.       

Es un primer estudio pero los investigadores siguen avanzando en sus planes por averiguar durante cuánto tiempo la naturaleza tiene ese efecto positivo en nuestro cerebro y qué tipo de paisaje es el que mejores efectos genera en nuestros pensamientos, así que habrá que esperar próximos estudios para conocer estos detalles, mientras tanto ya sabes, es mejor pasear en la naturaleza que en medios urbanos, tu cerebro y tu salud mental te lo agradecerá.

Por propia experiencia, y hablo de algo que he percibido durante 40 años, los efectos positivos de caminar por la naturaleza/montaña, pueden durar hasta 5 días, si bien es cierto que influye el clima. Sobre el tipo de paisaje, yo tengo mis preferencias: Bosques con cursos de agua alejados de ruidos urbanos o divisorias de montañas con vistas a 360º.

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AVENTURALEZA

El frío. ¿Fisiológico o psicológico?

Por Antonio Miguel Fernández

¿Sabemos cuáles son los efectos del frío y cómo se agravan? El frío puede afectar de  manera grave  y silenciosa a nuestro organismo. Se agrava con viento fuerte,  ropa mojada,   inmersión en agua,  mala alimentación,  agotamiento,  extrema delgadez,  estrés y ansiedad o el uso de ropa poco adecuada para la actividad. ¿Pero sabemos si es más psicológico que fisiológico?

¿Fisiológico o psicológico?

A veces hablamos de que el frío es “psicológico”. ¿Qué tienen de verdad esta afirmación? Es cierto que el frío como tal, es una temperatura baja o una ausencia de calor, razón fisiológica; por tanto, en un primero momento parece que no hay parte psicológica en esta afirmación. Sin embargo, sí podemos hablar de que el frío es psicológico, si por frío entendemos la sensación de frío.

La sensación de frío psicológico.

El no comer afecta al frío que sentimos de manera directa. Nuestro cuerpo necesita calorías, una de las primeras restricciones  es la imposibilidad de elevar la temperatura corporal y, por tanto, tenemos esa sensación de frío aunque objetivamente el entorno no sea frío. Por este motivo, solemos decir que las personas delgadas son más frioleras.

Esta percepción puede presentarse de diversas maneras y, entre ellas, la parte psicológica tiene un papel determinante en que tengamos o no esa sensación de frío. La sensación de frío se crea en el cerebro; es una respuesta fisiológica a los termoreceptores biológicos que tenemos en la piel.

No toda sensación de frío es puramente psicológica, debemos tener en cuenta que por una parte el frío es psicológico, pero por otra, también nuestro cuerpo reacciona de manera física; esto se debe a que hay una interacción entre el sistema nervioso y el endocrino.

Por lo general, las personas delgadas suelen tener una mayor sensación de frío, porque su falta de hormona tiroidea, hace que su cuerpo no sea capaz de acelerar su metabolismo basal, y por tanto, de producir el calor necesario para superar esa sensación de frío. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con las mujeres en su menstruación o en la época de la menopausia. Esto es debido a los estrógenos; cuando una mujer se encuentra en uno de estos ciclos menstruales, le suben o le bajan los niveles de estrógenos y puede tener más o menos calor.

La técnica del Tummo para soportar el frío y entrar en calor.

El Tummo significa calor interior. Esta técnica la idearon los monjes budistas del Tíbet, para  resistir las bajas temperaturas a las que se enfrentaban. Los primeros textos hallados al respecto datan del 1016-1100 d.C. Sus practicantes pueden permanecer desnudos en ambientes con temperaturas bajo 0°. Esta técnica fue investigada por Maria Kozhevnikov, en un proyecto de la Universidad de Singapur. Su eficacia es tal que sus practicantes pueden permanecer desnudos en temperaturas ligeramente inferiores a 0ºC. Se cuenta que hubo  "competiciones" a modo de entrenamiento en las que los practicantes mojaban una sábana en agua fría, se envolvían con ella y debían secarla a través del uso de tummo, volverla a meter en agua y repetir el proceso. Quién secase más prendas en un lapso de tiempo dado, se declaraba como el ganador. Todo esto a temperaturas cercanas a los 4ºC.

Esa investigación produjo resultados sorprendentes en lo que se refiere a que el frío es psicológico. Se observó que podían aumentar el calor corporal a 38,3 grados. Los monjes se colocaban una toalla húmeda y eran capaces de secarla a través de su meditación.

A nivel neurofisiológico, se puede aumentar el metabolismo basal igual que ocurre con otros procesos bioquímicos. Por ejemplo, con el miedo o con una situación de estrés, notamos que la sangre va más al corazón; de esta manera el metabolismo basal aumenta, las hormonas de cortisol y adrenalina piden al cerebro que reaccione para adaptarse a la nueva situación.

El frío ante algo desconocido o negativo.

En situaciones que suponen un estrés para el cuerpo como pueden ser miedo, catástrofe o accidente, surge una sensación de frío psicológico. Cuando ocurre esto, es bueno repartir mantas, chocolate y bebidas calientes. Todos hemos visto que esto ocurre pero, ¿por qué? Se hace, buscando  calmar ese “frío emocional”. En estas situaciones se necesitan respuestas neurovegetativas, los humanos necesitamos el amor, el cariño y a veces un abrazo de calor y hay estudios que lo asocian.

¿Por qué tenemos frío en zonas amputadas?

Una sensación de frío se puede quedar grabada en la memoria de nuestro cerebro. Es por eso que muchas personas afirman sentir frío en zonas de su cuerpo que han sido amputadas.

Consejos para superar el frío psicológico.

  1. Utilizar técnicas de concentración para pensar en otra cosa.
  2. Practicar técnicas de relajación que nos ayuden en el aquí y ahora.
  3. Dominar técnicas de visualización, las que utilizan los monjes.
  4. Ingerir comida y bebida caliente.
  5. El ejercicio físico, evidentemente, en situaciones de congelación la idea es moverse y abrigarse más.
  6. Buscar siempre el sol.
  7. Ingerir vitamina C y B1. Ayudan a regular el nivel de estrés en el organismo.
  8. Abrazar a la persona afectada.
  9. No estar solos, buscar compañía.

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AVENTURALEZA

CONSEJOS DE CÓMO ORIENTANOS EN MONTAÑA

Por Antonio Miguel Fernández

A veces no basta con saber utilizar el mapa, la brújula o el gps en montaña, existen cuestiones importantes de las que te vamos a hablar, y que harán que tu orientación en montaña sea más sencilla y segura. 

Estas cuestiones las hemos resumido en diez consejos, si los sigues, quien sabe, hasta te pueden salvar la vida.

 1.       Prepara la ruta lo mejor posible y anticípate a los problemas. Para ello lo mejor es que empieces desde casa. Con tu ordenador y el track que quieras hacer o el mapa adecuado, no se te escapará ningún detalle y lo tendrás todo bajo control.

 2.       Cuando te desplaces orienta el mapa de forma adecuada con la dirección que llevas.  No siempre  podrás leer las letras siguiendo la orientación de la ruta. El Norte del mapa debe ir orientado hacia el Norte      de la brújula, así sabrás realmente lo que tienes delante independientemente de que puedas leer el texto o no.

  3.       Interpreta y aprovecha al máximo la información que te ofrece el mapa. En el conjunto de información que te da un mapa la leyenda y los textos (toponimia, referencias geográficas...) son solo una pequeñísima parte. El grueso de la información te la van a ofrecer las curvas de nivel representando la orografía del terreno. Ellas te dirán cómo es.

 4.        Interpreta las curvas de nivel para intuir el perfil de tu ruta. De esta forma te harás una idea del terreno por el que te mueves o te vas a mover, no solo si es subida o bajada, sino también la pendiente del mismo, lo escarpado del entorno, en definitiva la orografía. Además, en caso de hacerse de noche, estos perfiles te van a ayudar para situarte mejor en el mapa e interpretarlo correctamente.

 5.       Haz tu propio cálculo de distancias y tiempos. De esta manera sabrás calcular qué distancia has recorrido en el mapa y podrás estimar tu tiempo de llegada a un determinado punto o a tu destino final. Esto es importante para que no se nos haga de noche antes de terminar la ruta o llegar a nuestro destino.

 6.        Cuando te desplaces no mires solo al frente. Mira a tu alrededor, por cansado que estés. No solo disfrutarás más del entorno, sino que los terrenos difíciles se harán más llevaderos. Así iras  creando tu propio mapa mental, que podrás comparar con el real para ver tu situación en determinados momentos. Visualiza puntos característicos que después puedas localizar en el mapa, y en el caso de regresar por el mismo camino marca tus “puntos de paso” mentales sobre puntos relevantes del terreno, a esto se llama memoria fotográfica,  como puede ser una gran roca o un árbol singular, teniendo presente la distancia a ese punto porque en caso de que tu regreso sea de noche o con niebla,  puede que no lo veas con tanta claridad.

 7.       En caso de pérdida, lo primero será ubicarte en el mapa. Tendrás que identificar el terreno que tienes alrededor, haciendo uso del GPS, brújula o altímetro, cuando estés seguro que el terreno coincide con tu posición en el mapa,  podrás continuar la ruta. Antes, asegúrate de que el mapa está bien orientado, y sitúate mentalmente en el último punto del mapa que con certeza estaba en tu ruta, intenta recordar el terreno recorrido y dónde ha podido estar el fallo, esto te puede servir de gran ayuda para ubicarte. En caso de no conseguirlo, regresa hasta el último punto conocido, por el mismo camino.

 8.       En caso de hacerse de noche necesitarás una linterna.  En ese momento una linterna frontal  te sacará de apuros, si has preparado bien la ruta y tienes buena formación en orientación. En caso de disminuir la visibilidad (niebla, lluvia, nieve...) ten mucho cuidado, el desplazamiento por terreno desconocido y con poca visibilidad, puede ser peligroso.

 9.        No te fíes de las indicaciones que puedas encontrar. A veces las rutas están llenas de hitos o montones de piedras o de cualquier otro tipo, hay veces que en una misma ruta, hay diferentes marcas  que pueden confundir. Si sigues una ruta marcada, comprueba que son marcas homologadas.

 10.    No te fíes de las sendas aunque estén bien marcadas. Es posible que sean de animales y hagan que te desvíes de la ruta correcta. Gran parte del espacio del que transitas puede estar ocupado por la ganadería extensiva y/o animales salvajes que hacen que esos caminos no lleven a ningún lugar.

Nos vemos en la aventura.

AVENTURALEZA

El romero (Rosmarinus officialis).

Por Antonio Miguel Fernández

Hace unos días, durante el último curso de supervivencia en zonas nevadas, saliéndonos del temario, terminamos hablando de las propiedades de las plantas, tanto que dos alumnos quedaron entusiasmados. Esto ya me ocurría en los cursos de supervivencia, pero estaba dentro del guión.

Sin duda alguna, cada día más personas buscan alimentos y remedios naturales, pero pocos tienen los conocimientos y medios para servirse de ellos. La naturaleza está llena de estas plantas, pero no podemos ir al campo y recolectar sin más. Muchas de ellas están  protegidas y por lo tanto prohibido cogerlas. Siempre tendremos la tienda de herbolario para conseguirlas.

No es el caso del ROMERO, “Rosa Marina” Rosmarinus officialis, esta planta aromática y medicinal, es muy abundante en toda la geografía española y una de las más útiles. Desde la antigüedad se usa para fortalecer la memoria, activar la circulación sanguínea, revigorizar el cuerpo y como antiinflamatorio. Florece de dos veces al año y la mejor época para recolectarlo es al principio de cada floración. Una leyenda cuenta que el romero tiene las flores azules desde que la Virgen María dejó caer su manto azul sobre la planta.

Propiedades y usos: El romero es estimulante, tónico, antiséptico, diurético, digestivo y antiespasmódico. A la hora de preparar una infusión debemos tener en cuenta la dosis: media cucharada sopera actuará como calmante y antiespasmódico, el doble actuará como excitante y estimulante, pero siempre para endulzarla y aumentar sus propiedades.

Pérdida de memoria: El romero estimula el riego sanguíneo que llega al cerebro, mejorando la memoria y la concentración.

Dolor de garganta: En infusión  alivia el dolor de garganta, basta con hacer gárgaras.

Debilidad y fatiga: El romero aumenta la resistencia física. En este caso lo mezclamos con canela y hojas de menta. Una receta que solía hacer en mi época de deportista, era cocer romero en vino tinto y endulzarlo con miel; una vez frío bebía un vaso cada día. También podemos combatir la  fatiga con una tisana de flores de romero y miel. Ponemos las flores en un vaso de agua antes de acostarnos, a la mañana siguiente colamos el contenido y añadimos miel, lo bebemos en añunas.

Como estimulante existe una receta mediterránea refrescante y llena de energía; para prepararla necesitamos un litro de zumo puro de uva y cinco ramas de romero. Añadimos el romero al zumo de uva y dejamos macerar nueve días en un lugar fresco y oscuro, lo mejor en la nevera. Medio vaso al día, nos carga de energía para afrontar tareas difíciles.

Agujetas: Para quitarnos el dolor muscular después de una caminata con los amigos, nada mejor que añadir al agua del baño 10 gotas de aceite esencial de romero. Yo en mi etapa de deportista, recuperaba mis piernas con masajes de aceite de romero y vaselina líquida. El aceite de romero reseca la piel, y ahí es donde actúa la vaselina manteniendo equilibrada la piel. Era un remedio barato y muy eficaz.

Heridas y magulladuras: Para curar pequeñas heridas, magulladuras y torceduras, ya en la Biblia se habla del “bálsamo del samaritano”. Es un bálsamo que se obtiene después hervir en vino tinto y aceite de oliva unas ramas de romero fresco. Una vez reducido el líquido a la mitad, está listo para aplicarlo sobre la zona afectada.

Síndrome premestrual: Para recuperar el ánimo y aliviar   la tensión premestrual, nada mejor que una infusión de romero tres veces al día.

Fortalecer el hígado: Los trastornos que afectan al hígado, suelen ir acompañados de mala digestión, inapetencia y dolor de cabeza. Mezclar dos partes de romero, manzanilla, melisa y cúrcuma con una parte de caléndula y semilla de hinojo. Añadir una cucharada de esta mezcla por vaso de agua y tomar en infusión.

Belleza: La infusión de romero utilizada como agua del último aclarado, ayuda a tapar las canas y proporciona reflejos oscuros al cabello. También ayuda a prevenir la caída del pelo, al estimular el riego sanguíneo del cuero cabelludo. Si lo que queremos es conservar una piel siempre joven, debemos copiar la receta que utilizaba la reina Isabel de Hungría en el siglo XIV: macerar un puñado de romero en ½ litro de vinagre blanco. Al cabo de una semana la loción está preparada; añadimos agua y nos embadurnamos la piel.

Alimentación: El romero también llamado el “Príncipe aromático” debe acompañar con su aroma las parrilladas de carne (cordero, aves…) e incluso las de pescado.

Precauciones: Las personas hipertensas deben evitar el romero en dosis medicinales.

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Un saludo,

Nos vemos en la aventura