AVENTURALEZA

Lo más importante para  sobrevivir en la Naturaleza.

Por Antonio Miguel Fernández.

Mucho se ha escrito sobre SUPERVIVENCIA, pero sabemos realmente qué es lo más importante para sobrevivir.

Una situación de supervivencia, puede ser cualquier estado, donde carezcamos de las cosas básicas debido a algún accidente, catástrofe o simplemente porque nos hemos perdido en la montaña, desierto, selva o cualquier otro medio natural. La naturaleza tiene un doble significado: es maravillosa pero si no sabemos todo, o casi todo sobre ella, podemos encontrarnos en apuros. En esos momentos,  la voluntad de sobrevivir, la capacidad de controlar el miedo, nuestros conocimientos y recursos nos pueden salvar la vida. Aprender a sobrevivir en la Naturaleza, está al alcance de todos, nadie en nuestra civilización ha nacido con ese don y tampoco nadie está excluido de poder sobrevivir,  llegado el caso. Hoy día, solo un puñado de tribus de remotos lugares, heredan de padres a hijos ese don, el resto de los humanos debemos de aprenderlo.

Lo más importante en una situación así, es la actitud frente al problema. Mucha gente que se pierde o tiene que enfrentarse a una situación crítica, habría sobrevivido si no hubiera pensado demasiado en ¿porqué me ha ocurrido esto? Si al contrario hubiera pensado con tranquilidad ¿cómo soluciono esto? Posiblemente seguiría con vida.

Por ello, lo primero que debemos hacer es un ajuste psicológico, que nos reprograme a la nueva situación. No es malo que sintamos miedo, es normal, alerta a los sentidos y ayuda a trabajar más concentrados; pero más allá está el pánico al cual nunca debemos llegar. Controlar el miedo hará que no cometamos errores lamentables.

Una vez controlado el miedo, nuestro pensamiento estará centrado, en pensar que la naturaleza nos ayudará si sabemos aprovecharla. Seremos conscientes de que  estamos en el medio natural, y los ruidos que en éste se producen, no son para asustarnos, sino que forman parte del medio.  Los animales  del lugar no les interesa nuestra presencia, tratarán de evitarnos y solo atacarán si nuestra presencia les resulta amenazadora.  Incluso  los animales venenosos actúan, solo si se ven amenazados o molestados.

Debemos analizar los peligros o emergencias que nos pueden sobrevenir, y preparar planes para afrontarlos. Es buena idea elaborar un programa de actividades que nos imponga disciplina al cuerpo y a la mente, para así mantener la moral alta: conseguir agua, buscar un refugio, preparar señales, buscar alimento…

 

Para terminar quiero decir, que el conocimiento de las técnicas de supervivencia y el entrenamiento son fundamentales sin lugar a dudas, las primeras nos ayudarán a saber lo que tenemos que hacer y el segundo nos ayudará a cómo hacerlo; pero si nos falla la mente, jamás podremos sobrevivir.

Nos vemos en la próxima aventura.

 

AVENTURALEZA

El Laurel (Laurus nobilis)

Por Antonio Miguel Fernández.

Mitología: Cuando Apolo vio un día a Dafne se sintió herido de amor y se lanzó en su persecución. Pero Dafne, que sufría el efecto contrario, huyó de él. Y la ninfa corrió hasta que agotada pidió ayuda a su diosa protectora, Ártemis, la cual determinó convertir a Dafne en laurel. Cuando Apolo alcanzó a Dafne, ésta iniciaba la transformación: su cuerpo se cubrió de dura corteza, sus pies fueron raíces que se hincaban en el suelo y su cabello se llenó de hojas. Apolo se abrazó al árbol y se echó a llorar. Y dijo: “Puesto que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol predilecto y tus hojas, siempre verdes, coronarán las cabezas de las gente en señal de victoria”.

Todos los conocimientos se transmiten de una manera u otra, hoy día todo está escrito o grabado, pero hace no muchos años en zonas rurales, los conocimientos se transmitían de padres a hijos. Así fue como llegaron a mí, el saber de las propiedades medicinales del laurel y otras plantas que abundan en Extremadura.

El laurel es un árbol frondoso  que crece en climas húmedos y frescos. Es originario del Mediterráneo, se caracteriza por sus hojas siempre de color verde. En mi pueblo, hay varios, pero los más usados por mis paisanos, son el que está en el antiguo huerto parroquial, hoy convertido en jardín público y el que está en el arroyo de Los Molinillos, junto al molino del Tío Adolfo.

Las propiedades del laurel se utilizan tanto en la gastronomía, como en la medicina natural, para el tratamiento de numerosas afecciones.

Composición: Aceite esencial (cineol), alcohol (eugenol), ácidos orgánicos, manganeso, calcio, potasio, fósforo, magnesio, hierro, sodio y zinc.

Propiedades medicinales del laurel: Estimulante del aparato digestivo. Carminativo y hepático. Expectorante, bronquial y ayuda a combatir la gripe. Mejora la circulación sanguínea disminuyendo la presión alta. Diurético. Antirreumático. Antibiótico.

Indicado para: Agotamiento fatiga crónica. Cistitis.Calambres musculares.  Síntomas premenstruales.Cefaleas y migrañas.Artritis. Depresión.Problemas del nervio ciático.Infecciones en la piel.Debilidad muscular.Uretritis.Distensión abdominal y flatulencias.Retención de líquidos.Ronquidos y apneas de sueño.Otitis.Combate el colesterol. Controla el insomnio. Contracturas musculares y nerviosas.

Remedios con laurel:

Aromaterapia. El aroma profundo e intenso del laurel puede ser utilizado en aromaterapia. Además de purificar el ambiente y repeler insectos, ayuda a relajar la mente y a superar emociones difíciles como angustia, depresión o miedos. Además, ayuda a mejorar la circulación sanguínea por lo que provee mucha vitalidad.

Masajes. El aceite de laurel facilita la circulación sanguínea. Por ello, se puede aplicar  al realizar masajes de drenaje linfático. Es excelente para combatir la retención de líquido y la pesadez.

Infusión. Es la manera más fácil para aprovechar todas las propiedades del laurel. En 200 ml de agua en el momento de hervir, añadir 2 o 3 hojas de laurel. Luego retirar del fuego, tapar y dejar reposar 10 minutos. Por último quitar las hojas y beber.

Ayuda a los mayores. Aplicar unas gotas de aceite de laurel en el pecho, antes de dormir, ayuda a controlar los ronquidos. También ayuda en los tics nerviosos (movimientos corporales involuntarios) o en el de rigidez muscular.

Ayuda a los niños. Aplica unas 3 gotas de aceite de laurel en un aromatizador o difusor para ambientar la habitación. Esto ayuda a combatir las crisis de pánico, los miedos, llantos y vómitos en niños.

¿Cómo preparar aceite de laurel? Ingredientes:200 ml de aceite de almendras y 25 gr de hojas de laurel secas. Usar un recipiente de cristal, hermético y oscuro, para que la esencia no se degrade con la luz. Es importante que las hojas queden completamente sumergidas. Tapar bien y dejar reposar durante 30 días en un lugar fresco y seco, alejado de la luz solar. Antes de cada uso, agitar el envase.

Otra receta hecha con laurel, que  en su día me dio una fisioterapeuta y que ella la usa para dolores musculares y de huesos, es esta: 250 ml de alcohol, 20 gr de romero, 2 dientes de ajo machacado, 20 gr de laurel y 1 guindilla grande picante. Usar también un recipiente de cristal oscuro y dejar reposar 30 días.  Antes de cada uso, agitar el envase.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Cuando la montaña cambia de color.

Por Antonio Miguel Fernández.

Hay días que uno tiene más ganas de escribir que otros, hoy es uno de esos días. El motivo es más que importante: Tras 4 días de intensa búsqueda encuentran los cuerpos de Joan y Lidia, se perdieron el domingo 20 de septiembre. Aparecieron sepultados, junto a un lago del Valle de Arán, bajo unas piedras y semienterrados por la nieve. Su coche estaba aparcado en Espot, desde donde comenzaron la ruta de montaña, y donde tenían pensado volver. Los servicios de emergencia creen que el mal tiempo los sorprendió y se desviaron de esa ruta. Luego trataron de volver al vehículo, pero el frío les hizo buscar refugio.

El artículo no será triste, todo lo contrario, irá directo a la razón, lugar en la nube de la personalidad, que en ocasiones queda anulada por la fuerza del corazón o de las ganas de aventuras impredecibles.

Cuando la montaña cambia de color, es una frase que llevo usando más de 32 años, y con ella me refiero, a que la fisonomía de la montaña puede cambiar para mal,  por muchos motivos: oscuridad, niebla, nieve, lluvia, aumento de caudal en cauces de agua, modificación de caminos, sendas, puentes, podas, desbroce,… Cuando esto ocurre, esa ruta sencilla o no que conocemos, se transforma en una pesadilla. Esa realidad, la he vivido muchas veces durante ejercicios militares en montaña y en actividades organizadas en la Naturaleza.

En uno de mis Cursos Básico de Orientación, una alumna me comentó, que un verano realizó una ruta organizada por una empresa en la Sierra de Gredos. Todo iba bien, hasta que el paisaje cambió. Según me contó, el guía se fue perdiendo de la ruta, porque según dijo él, habían desbrozado y talado. Consecuencia: más distancia, más cansancio, más calor y al final por falta de agua, algunos participantes acabaron  deshidratados. Al menos esta historia no acabó en tragedia. Aquello le animó a formarse en las técnicas de orientación.

Distinto es lo que ha pasado este fin de semana en el Valle de Arán. Pero el origen es el mismo o muy parecido. Nos estamos tomando como algo sencillo y normal, hacer senderismo, nos basta conocer la ruta u obtener los datos de internet. Nada más lejos, el Medio Natural no es algo que permanece inalterable, es más complejo de lo que a simple vista nos parece, la montaña cambia en cada estación y también ayuda el hombre.

No basta que llevemos años haciendo senderismo, para conocer las vicisitudes que las montañas nos pueden presentar. Es la formación en el Medio Natural dirigida por expertos. Y no cualquier experto en Actividades de Aire Libre, sino expertos con años de trabajo y experiencias vividas, dedicados a la tarea de enseñarnos cómo debemos desplazarnos por la montaña. Ellos nos enseñarán qué medios debemos emplear para disfrutar con seguridad, qué técnicas de orientación adecuadas a cada tipo de terreno, que equipo llevar, protocolos de seguridad y emergencia, primeros auxilios, evaluar la climatología y técnicas de supervivencia en caso de ser necesario.

Cuando la montaña cambia de color, es cuando el senderista o montañero debe poner a prueba sus conocimientos de cartografía, orientación, seguridad, emergencia y supervivencia en el Medio Natural. El aspecto de la montaña  puede ser distinto, pero la topografía de la misma se mantiene. Aprendamos al menos a saber interpretar un mapa y seguir la dirección que queremos, las curvas de nivel y los accidentes del terreno (valles, colinas, collados,…) no cambian. Si estamos bien formados, lo pasaremos mal, pero al menos, podremos contar a otros nuestra experiencia.

Por último quiero decir, que la responsabilidad no solo recae en quien sufre la desgracia, sino en las autoridades y entidades del sector por vender la montaña como un parque de atracciones, de las federaciones y clubes por no formar y  preocuparse más de cobrar la cuota y de muchos guías de montaña que se dedican exclusivamente a llevar gente como si fueran “ovejitas”, sin transmitirles sus conocimientos y experiencias.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Consejos de cómo orientarnos en montaña.

 

Por Antonio Miguel Fernández

A veces no basta con saber utilizar el mapa, la brújula o el gps en montaña, existen cuestiones importantes de las que te vamos a hablar, y que harán que tu orientación en montaña sea más sencilla y segura. 

Estas cuestiones las hemos resumido en diez consejos, si los sigues, quien sabe, hasta te pueden salvar la vida.

 

  1. 1.       Prepara la ruta lo mejor posible y anticípate a los problemas. Para ello lo mejor es que empieces desde casa. Con tu ordenador y el track que quieras hacer o el mapa adecuado, no se te escapará ningún detalle y lo tendrás todo bajo control.

                     

  1. 2.       Cuando te desplaces, orienta el mapa de forma adecuada con la dirección que llevas.  No siempre  podrás leer las letras siguiendo la orientación de la ruta. El Norte del mapa debe ir orientado hacia el Norte de la brújula, así sabrás realmente lo que tienes delante independientemente de que puedas leer el texto o no.

 

  1. 3.       Interpreta y aprovecha al máximo la información que te ofrece el mapa. En el conjunto de información que te da un mapa, la leyenda y los textos (toponimia, referencias geográficas...) son solo una pequeñísima parte. El grueso de la información te la van a ofrecer las curvas de nivel, representando la orografía del terreno. Ellas te dirán cómo es.

 

  1. 4.        Interpreta las curvas de nivel para intuir el perfil de tu ruta. De esta forma te harás una idea del terreno por el que te mueves, o te vas a mover, no solo si es subida o bajada, sino también la pendiente del mismo, lo escarpado del entorno, en definitiva la orografía. Además, en caso de hacerse de noche, estos perfiles te van a ayudar para situarte mejor en el mapa, e interpretarlo correctamente.

 

  1. 5.       Haz tu propio cálculo de distancias y tiempos. De esta manera sabrás calcular qué distancia has recorrido en el mapa, y podrás estimar tu tiempo de llegada a un determinado punto o a tu destino final. Esto es importante para que no se nos haga de noche, antes de terminar la ruta o llegar a nuestro destino.

 

  1. 6.        Cuando te desplaces no mires solo al frente. Mira a tu alrededor, por cansado que estés. No solo disfrutarás más del entorno, sino que los terrenos difíciles se harán más llevaderos. Así iras  creando tu propio mapa mental, que podrás comparar con el real para ver tu situación en determinados momentos. Visualiza puntos característicos que después puedas localizar en el mapa, y en el caso de regresar por el mismo camino marca tus “puntos de paso” mentales sobre puntos relevantes del terreno, a esto se llama memoria fotográfica,  como puede ser una gran roca o un árbol singular, teniendo presente la distancia a ese punto; porque en caso de que tu regreso sea de noche o con niebla,  puede que no lo veas con tanta claridad.

 

  1. 7.       En caso de pérdida, lo primero será ubicarte en el mapa. Tendrás que identificar el terreno que tienes alrededor, haciendo uso del GPS, brújula o altímetro, cuando estés seguro que el terreno coincide con tu posición en el mapa,  podrás continuar la ruta. Antes, asegúrate de que el mapa está bien orientado, y sitúate mentalmente en el último punto del mapa que con certeza estaba en tu ruta. Intenta recordar el terreno recorrido y dónde ha podido estar el fallo, esto te puede servir de gran ayuda para ubicarte. En caso de no conseguirlo, regresa hasta el último punto conocido, por el mismo camino.

 

  1. 8.       En caso de hacerse de noche necesitarás una linterna.  En ese momento una linterna frontal  te sacará de apuros, si has preparado bien la ruta y tienes buena formación en orientación. En caso de disminuir la visibilidad (niebla, lluvia, nieve...) ten mucho cuidado, el desplazamiento por terreno desconocido y con poca visibilidad, puede ser peligroso.

 

  1. 9.        No te fíes de las indicaciones que puedas encontrar. A veces las rutas están llenas de hitos o montones de piedras o de cualquier otro tipo. A veces en una misma ruta, hay diferentes marcas  que pueden confundir. Si sigues una ruta marcada, comprueba que son marcas homologadas.

 

  1. 10.    No te fíes de las sendas aunque estén bien marcadas. Es posible que sean de animales y hagan que te desvíes de la ruta correcta. Gran parte del espacio del que transitas puede estar ocupado por la ganadería extensiva y/o animales salvajes que hacen que esas sendas no lleven a ningún lugar.

 

Nos vemos en próxima la aventura.

AVENTURALEZA

El Amargón (Taraxakum officinale)

 Por Antonio Miguel Fernández

 ¿Qué niño no ha soplado las cipselas de los receptáculos del amargón y ha visto cómo planean sus”semillas voladoras”?  Si vuestros hijos aún no lo han hecho, aprovechad un paseo en estos días de confinamiento por cualquier parque, en esta época abundan las flores de amargón y cuando sus pétalos se caen aparecen las cipselas. Dejad que su imaginación vuele con ellas.

Una antigua leyenda medieval, cuenta que cuando una joven sopla sobre estas esferas impalpables, puede saber cuándo se casará, contando el número de veces que ha tenido que soplar para hacer volar todas las semillas.

 

La achicoria amarga, con flor amarilla, también conocido como diente de león, botón de oro, achicoria y lechuguilla, debe su nombre en latín dens leonis al aspecto de sus hojas dentadas. Pero su nombre Taraxacum  viene del griego taraxos = enfermedad y akos = remedio. Es tan abundante como utilizada para resolver diversos problemas de salud. Esta planta está presente en parques urbanos y en el medio natural en estado silvestre.  Su raíz es rica en inulina; toda la planta contiene: Taraxacina (le confieren el sabor amargo), levulina, flavonoides, betacarotenos, ácido silício, saponina, colina, almidón, vitaminas A, B, C y D, y minerales como hierro, calcio, potasio, fósforo, cobre, sodio y magnesio. Es la planta más rica en hierro que se conoce.

Considerada por lo general una mala hierba, sus hojas se consumen en ensalada, y se le han atribuido numerosas propiedades medicinales. Ya en el Siglo XI la recomendaban los médicos árabes y en el Siglo XIII, un tratado sobre hierbas medicinales de los médicos de Myddafai, en Gales, hablaba de sus bondades.

El Amargón se recoge en primavera y sirve toda la planta: hojas, raíces y flores.

Propiedades y usos: La decocción de la planta (50 g por litro de agua), principalmente la raíz, se usa para tratar asma, afecciones gastrointestinales (diarrea, gastritis, estreñimiento, indigestión, inapetencia), diabetes, desórdenes hepáticos (cálculos biliares, cirrosis) urinarios y renales, hipertensión, edema cardíaco e hidropesía Con las hojas jóvenes se prepara una ensalada tónica y depurativa que depura y renueva la sangre, aumenta los glóbulos rojos. Fortalece el organismo en su totalidad. Fortifica la visión. También se puede preparar un té usando las flores y hojas. 

Las tisanas de amargón, como dice su nombre, son amargas, por lo cual hay que endulzarlas.

Las infusiones de hojas o flores se preparan con 50 g  por litro de agua.

La cataplasma del cocimiento de hojas o jugo de hojas frescas, se usa para tratar verrugas, tumores, eccemas, acné,  y ciertas formas de cáncer.

El líquido lechoso de la planta también es aprovechable. En casos de problemas oculares o de visión defectuosa, se puede emplear 2 gotas una vez por día, aplicando directamente sobre los ojos. El amargón expulsa del cuerpo toda sustancia tóxica, liberando la sangre de tales problemas, ayuda al hígado y riñones a funcionar correctamente y vitaliza todo el organismo. La planta fresca se aplica para cicatrizar heridas, llagas, quemaduras, en el tratamiento de moratones y en mordedura de serpientes en zonas de Centro América. En Inglaterra y EEUU se aprecia mucho el Dandelion wine (vino de Diente de León)

Partes comestibles: Las hojas  crudas o cocinadas. Las raíces tiernas cocidas, las viejas asadas y molidas, como sustituto del café. Los tiernos brotes basales se pueden consumir al natural. Los capullos florales hervidos como verdura. Las flores  para aromatizar o para preparar  pasteles e incluso fritas (rehogadas), también para hacer mermelada.  Observaciones: El "café" obtenido de esta planta es más sano que el café. También se prepara un vino de Diente de león.

Nos vemos en la próxima aventura

AVENTURALEZA

 

¿Cómo preparar una salida a la montaña?

Por Antonio Miguel Fernández.

Si todo va bien, nos queda poco de confinamiento y muchos ya estamos deseando ir a la montaña, pero que ese ansia no nos cause problemas.

Preparar una salida a la montaña, requiere hacer una planificación y disponer del equipo adecuado a la actividad. En muchas ocasiones, nuestra seguridad dependerá de la planificación y del equipo que llevemos.

Planifica, equípate y actúa con prudencia para cada actividad. Ten en cuenta que cada actividad tiene sus características: no es lo mismo salir a caminar en verano, que en montaña nevada o con lluvia en invierno.

La planificación debemos hacerla antes de salir, así como proveernos del equipo que vayamos a necesitar. Muchos de los accidentes que se producen, tienen su causa en una mala o nula planificación, y/o en una falta de equipo o capacidad técnica suficiente, para superar cualquier contratiempo. 

Planificación.

Debe ser siempre el primer paso de nuestra actividad y el más importante. Es la primera toma de contacto con la actividad, el momento inicial de empezar a imaginarla y, por lo tanto, disfrutarla. Planificar una actividad es también un proceso educativo y participativo, en el que deberíamos implicar a los que menos saben o a los que nos van a acompañar.

Debemos hacerla preferiblemente en casa. Esto, nos permitirá hacernos una idea global de lo que nos vamos a encontrar y del equipo que podríamos necesitar.

Tenemos cuatro puntos a planificar:

Características  físicas de la ruta: Calcularemos y/o buscaremos los datos básicos de la misma: desniveles y distancias, tiempos -horarios-, dificultades técnicas específicas.

Condiciones meteorológicas de la zona: Consultaremos la predicción meteorológica y las condiciones de la montaña.  Averiguaremos: ¿Lloverá? ¿Temperatura máxima y mínima? ¿Habrá nieve o hielo en el recorrido? ¿El caudal de arroyos, gargantas,…?

Plan alternativo ante una emergencia: Prepararemos un plan alternativo, por si una vez sobre el itinerario, nos damos cuenta de que no es prudente seguir el plan inicial; y queremos aprovechar el día, con una actividad menos exigente, o abortar en su totalidad el plan inicial.

Información a terceros en caso de emergencia: Dejaremos aviso de adónde vamos, con quién, y el horario que tenemos pensado seguir: para facilitar que salte la alarma si algo nos sucede y no podemos regresar por nuestros propios medios.

Equipo adecuado.

Es importante  preparar con antelación el equipo que vamos a necesitar. Todo lo que no llevemos en la mochila no podremos utilizarlo. Anteponer siempre la seguridad a pensar que algo “pesa” o no “cabe”.

No pensar que cierta equipación no es necesaria. Si lo hacemos así, el día que la necesitemos nos lamentaremos.

Ropa, calzado, comida y agua,  siempre según la actividad.

Protección contra el sol y el frío, crema protectora, gafas, gorra/o, guantes,…

Botiquín para emergencias.

Fuego y refugio, kit de hacer fuego, plástico o poncho, cordino,…

Señales, linterna, silbato, espejo de señales,…

Teléfono móvil con la batería cargada y otra de repuesto, para comunicarnos en caso necesario.

Mapa, brújula y GPS (este último opcional) para orientarnos, saber dónde estamos, cuanto nos queda y dónde están las opciones alternativas que hemos preparado.

Desarrollo de la actividad.

Iniciar la actividad a la hora prevista. Contar un margen de dos horas entre el regreso y el anochecer por posibles retrasos o por necesitar un rescate.

Actuar con prudencia y sentido común. Aunque  hayamos preparado bien la actividad, una vez en ella, debemos estar atentos y valorar cómo se va desarrollando, para  tomar las decisiones adecuadas en cada momento.

Antes de actuar, debemos analizar qué está pasando, qué ha pasado o qué puede pasar, a continuación evaluamos y por último actuamos.

Mantener la atención en todo momento sobre otros miembros del grupo, para poder saber su estado sicofísico.

No separarse  del grupo, ni dejar a nadie solo.

Comprobar que la meteorología no anuncia cambios, debemos saber que las predicciones son eso, predicciones que pueden cambiar.

Consultar el mapa con frecuencia, en todo momento deberíamos saber dónde nos encontramos.

En caso de pérdida, primero intentar ubicarnos, si esto no es posible, volver al punto anterior conocido. Si necesitamos ayuda, pedirla, antes de que se haga de noche.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

¿Hay que entrenarse para sobrevivir?

Por Antonio Miguel Fernández

“Aprender a sobrevivir, no es tan difícil, si somos capaces de mantener nuestra mente en positivo” Antonio Miguel.

Hay quienes opinan que si queremos tener la posibilidad de sobrevivir a una situación extrema, debemos entrenarnos de manera parecida, a cómo lo hace un combatiente para realizar con éxito una arriesgada misión. Sin embargo,  esta afirmación es verdad a medias, ya que sobrevivir, exige luchar más contra uno mismo, que contra un enemigo. Quiero decir, que es más importante la fortaleza mental que la destreza en técnicas de supervivencia. Esta conclusión la fui adquiriendo en duros ejercicios militares. Otros que opinan en “verde” creen que sólo basta entrenar las técnicas en situaciones controladas o tipo taller, nada de entrenamientos reales.

Mi opinión es que debemos disponer  de una alta resistencia al estrés, al cansancio, al sueño, al calor, al frío, al hambre y a la sed;  además de las destrezas técnicas en cada materia: fuego, alimentación, hidratación, refugio, desplazamiento, primeros auxilios,... La suma de todo lo dicho, es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

La rapidez de adaptación a las necesidades en cada situación, aplicando soluciones y empleo de medios y procedimientos de una manera imaginativas, nos permitirá vencer la situación crítica. Para poder lograr lo anteriormente expuesto, debemos entrenarnos,  con prácticas  similares a  situaciones que uno se puede llegar a encontrar. Debemos entrenar no solo el cuerpo, sino también la mente.

Ejemplo claro de que la mente nos controla de principio a fin en una situación de supervivencia, son las propias experiencias que han vivido nuestros alumnos, tanto en el nivel Básico como en el Avanzado. Nuestros cursos están programados, para que los alumnos lleguen a un nivel de estrés, causado por diversos factores, dependiendo de la época del año y de la meteorología. A partir de ese estado psicofísico, analizamos y ayudamos a cada alumno, a actuar como un superviviente.

Para empezar deberíamos realizar cursos de supervivencia, dirigidos por expertos, que acrediten años de experiencia como instructores y que además su vida laboral esté o haya estado relacionada con actividades de supervivencia y por supuesto haber dirigido grupos de trabajo en situaciones de estrés. Su experiencia, es un valor añadido a su enseñanza. Poco vale lo que nos pueda enseñar, aquél que solo basa sus conocimientos en manuales leídos y que luego ha puesto en práctica, eso sí, realizando “magníficos videos”.

Estos cursos deben impartirse en diferentes medios naturales y meteorológicos (épocas del año), afrontando situaciones propias del entorno;  donde los alumnos deberán reaccionar de una manera rápida y precisa, analizando posteriormente si las decisiones adoptadas eran las adecuadas y los procedimientos establecidos son los idóneos.  Igual que el combatiente, deberán pensar antes de actuar, valorando pros y contras de las diferentes líneas de acción.

Tras resolverla la situación, se deberá hacer un juicio crítico; planteando los problemas/errores encontrados, las soluciones adoptadas y posibles mejoras a las mismas.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Decálogo para disfrutar de la montaña en invierno.

Por Antonio Miguel Fernández

Nuevamente quiero hablaros de la seguridad a la hora de hacer una ruta con amigos. Aún estamos en invierno pero vendrán días de buen tiempo  y querremos  aprovechar estos días de sol y nieve, para disfrutar de las montañas pero siempre con seguridad. Por ello, unos consejos para que nuestra pequeña o grande “aventura” montañera, sea placentera de principio a fin

Estos consejos bien valen para los aficionados a la montaña, como para los “profesionales”, incluyo aquí a aquellos montañeros federados y expertos que suman la mitad de los accidentes en montaña. No por mucha experiencia se está exento de riesgo; a veces la confianza y la rutina cuando pensamos, que es una travesía más por un lugar conocido, nos puede llevar a una triste aventura.

Siempre que pensemos en hacer una ruta o travesía, deberíamos tener en cuenta estos consejos, para disfrutar con seguridad de la montaña.

  1. Planifica con antelación y con la suficiente información, propia o de terceros el recorrido a realizar. Teniendo en cuenta distancia reducida, desnivel, obstáculos, refugios o abrigos y agua.
  2. En el caso de que vayas solo, debes dejar dicho tu itinerario a otra persona de tu entorno, o bien en el Puesto de la Guardia Civil más cercano.
  3. Prepara y revisa el equipo que vayas a necesitar. Comprueba la batería del móvil, GPS y linterna. Comida y agua suficiente para poder alargar en el tiempo la ruta, en caso de necesidad. Otras cosas imprescindibles: manta térmica, kit de fuego, silbato, linterna, espejo de señales y navaja.
  4. Llevar un plano de la zona plastificado para evitar que el viento o la lluvia lo destruya y brújula. Por supuesto saber utilizar estos medios de orientación.
  5. Consultar en varias web la predicción meteorológica de la zona: nubosidad, dirección y velocidad del viento y temperatura máxima y mínima.
  6. Comienza a la hora prevista y comprueba cada cierto tiempo que vas sobre el horario previsto, teniendo en cuenta las paradas.
  7. Prevé alternativas a la ruta en caso de que las condiciones meteorológicas sean adversas. Si no fuera posible, regresa al punto de inicio lo antes posible.
  8. Nunca menospreciemos la montaña, aunque nos parezca pequeña,  cualquier lugar puede tener su dificultad. En caso de accidente, primero Analizar, luego Evaluar y por último Actuar solucionando lo que podamos. Pedir ayuda si fuera necesario. Si el herido no se puede mover debe estar acompañado hasta que llegue la ayuda. JAMÁS DEJAR A ALGUIEN DEL GRUPO REZAGADO POR NINGÚN MOTIVO.
  9. En caso de pérdida, tratar de ubicarnos con los medios disponibles; si no fuera posible, desandar hasta un lugar conocido y si la noche o falta de visibilidad nos alcanzara, lo más seguro es buscar un buen lugar donde pasar la noche, puede que tengamos que fabricarlo con los medios que llevemos o encontremos en la montaña.
  10. Por último, debemos  estar asegurados bien a través de un club, federación, organizador de la actividad o un seguro privado.

Lista de material básico de senderismo: Ropa y calzado adecuado a la actividad, mapa de la zona, brújula, teléfono móvil, ropa de abrigo, gorro, gafas de sol, protección solar, agua, comida, silbato, , botiquín y bastones.

Si la ruta es larga y puede que se nos haga de noche en la montaña: Saco, kit de fuego, funda de vivac, aislante, linterna, ropa de repuesto y poncho o plástico 2 x 2.

Si vamos a pasar por zonas altas, donde pueda haber nieve dura o hielo: Piolet, casco, crampones, cuerda de 25 m de largo y 8 mm de grosor, guantes, 2 mosquetones, arnés y  descendedor.

Feliz ruta a todos. Nos vemos en la aventura.

AVENTURALEZA

¿ Cómo orientarnos en zonas nevadas ?

Por Antonio Miguel Fernández.

Estamos ya en invierno y con él parte de muestras queridas montañas, se han cubierto de una nívea capa. Esto que parece idílico, puede hacer que a la hora de desplazarnos por zonas nevadas o también en caso de niebla, nos cause algún problema de orientación.

Con niebla, nubes bajas, ventisca y nieve es más difícil orientarse, ya que no podremos utilizar muchas referencias del terreno, que en circunstancias normales nos servirían para orientarnos; de manera que las probabilidades de desubicarnos,  aumentan según bajan nuestras técnicas de orientación en montaña.

La nieve hace desaparecer, no solo muchas siluetas del paisaje, sino también sendas y marcas en rocas y árboles, además suele  esconder peligros como zanjas y hoyos bajo su manto, elementos que nos pueden causar accidentes. Es muy importante conocer el medio físico de la zona sin nieve y más aún, saber interpretar la cartografía de ese lugar, saber dónde están las sendas, caminos, arroyos, etc.

Es verdad que las huellas de otros montañeros que hayan pasado antes por el lugar, nos pueden ayudar, pero cuidado, debemos tener la seguridad de que se dirigen al mismo lugar que nosotros. Si no estamos seguros de ir en la dirección correcta, y cabe la posibilidad de tener que desandar nuestros pasos, iremos dejando marcas en lugares que la nieve no pueda ocultar; si solo dependemos de nuestras huellas, éstas pueden borrarse por la acción del viento o una nevada posterior, con lo cual tendríamos un problema mayor.

Siempre debemos estar  seguros de la dirección hacia donde nos dirigimos, observando continuamente el terreno, y fijándonos en los puntos de referencia más significativos que nos ayuden a orientarnos: arroyos, cotas, collados, caminos, etc.

Cuanto menor sea la visibilidad, más cortas serán las referencias. En caso de no disponer de un horizonte con referencias, elegiremos  un punto cercano como: árbol, roca, etc,  y con la ayuda de la brújula marcaremos el rumbo que creamos correcto para llegar a nuestro destino. Siempre iremos  en línea recta y cuando nos pare un obstáculo, los salvaremos dando un rodeo y luego volveremos a nuestra línea de marcha, con el mismo rumbo que traíamos.  Una vez llegados al punto de referencia elegido, fijaremos un nuevo punto, manteniendo el rumbo, y así sucesivamente.

Además de llevar siempre el mapa de la zona y una brújula en nuestro equipo, sería bueno también un dispositivo GPS, pero !ojo¡, estos aparatos con bajas temperaturas se agotan muy rápido y si además estamos bajo una densa capa de nubes, posiblemente dejen de funcionar.

Si llegado el caso, y hemos agotado todos nuestros recursos, siempre que tengamos fuerzas y horas de luz, lo mejor es buscar cualquier valle y empezar a descender. Si por lo contrario, estamos agotados y se hace de noche, una vez llamado al 112, sería una decisión inteligente, buscar un refugio o hacerlo con cualquier material que llevemos o que encontremos en el terreno. Aunque sea un refugio precario, siempre nos dará más abrigo que esperar o pasar la noche a descubierto.

Recordad que una vez que hemos dado nuestra posición, no debemos movernos, primero porque allí será el primer lugar donde nos buscarán y segundo porque cualquier desplazamiento agravará nuestra fatiga y posible hipotermia.

Nos vemos en la próxima aventura.

 

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El romero (Rosmarinus officialis).

Por Antonio Miguel Fernández

Sin duda alguna, cada día más personas buscan alimentos y remedios naturales, pero pocos tienen los conocimientos y medios para servirse de ellos. La naturaleza está llena de estas plantas, pero no podemos ir al campo y recolectar sin más. Muchas de ellas están  protegidas y por lo tanto prohibido cogerlas. Siempre tendremos la tienda de herbolario para conseguirlas.

No es el caso del ROMERO, “Rosa Marina” Rosmarinus officialis, esta planta aromática y medicinal, es muy abundante en toda la geografía española y una de las más útiles. Desde la antigüedad se usa para fortalecer la memoria, activar la circulación sanguínea, revigorizar el cuerpo y como antiinflamatorio. Florece  dos veces al año y la mejor época para recolectarlo es al principio de cada floración. Una leyenda cuenta que el romero tiene las flores azules desde que la Virgen María dejó caer su manto azul sobre la planta.

Propiedades y usos: El romero es estimulante, tónico, antiséptico, diurético, digestivo y antiespasmódico. Reduce los síntomas de la migraña y evita la caída de cabello.

A la hora de preparar una infusión debemos tener en cuenta la dosis: media cucharada sopera actuará como calmante y antiespasmódico, el doble actuará como excitante y estimulante, pero siempre podemos endulzarla y aumentar sus propiedades.

Pérdida de memoria: El romero estimula el riego sanguíneo que llega al cerebro, mejorando la memoria y la concentración.

Dolor de garganta: En infusión  alivia el dolor de garganta, basta con hacer gárgaras.

Debilidad y fatiga: El romero aumenta la resistencia física. En este caso lo mezclamos con canela y hojas de menta. Una receta que solía hacer en mi época de deportista militar de élite, era cocer romero en vino tinto y endulzarlo con miel; una vez frío bebía un vaso cada día. También podemos combatir la  fatiga con una tisana de flores de romero y miel. Ponemos las flores en un vaso de agua antes de acostarnos, a la mañana siguiente colamos el contenido y añadimos miel, lo bebemos en añunas.

Como estimulante existe una receta mediterránea refrescante y llena de energía. Para prepararla necesitamos un litro de zumo puro de uva y cinco ramas de romero. Añadimos el romero al zumo de uva y dejamos macerar nueve días en un lugar fresco y oscuro, lo mejor en la nevera. Medio vaso al día, nos carga de energía para afrontar tareas difíciles.

Agujetas: Para quitarnos el dolor muscular después de una caminata con los amigos, nada mejor que añadir al agua del baño 10 gotas de aceite esencial de romero. Yo en mi etapa de deportista, recuperaba mis piernas con masajes de aceite de romero y vaselina líquida. El aceite de romero reseca la piel, y ahí es donde actúa la vaselina manteniendo equilibrada la piel. Es un remedio barato y muy eficaz y aún hoy lo sigo utilizando después del intenso trabajo durante los Cursos de Supervivencia.

Heridas y magulladuras: Para curar pequeñas heridas, magulladuras y torceduras, ya en la Biblia se habla del “bálsamo del samaritano”. Es un bálsamo que se obtiene después hervir en vino tinto y aceite de oliva unas ramas de romero fresco. Una vez reducido el líquido a la mitad, está listo para aplicarlo sobre la zona afectada.

 

Síndrome premestrual: Para recuperar el ánimo y aliviar   la tensión premestrual, nada mejor que una infusión de romero tres veces al día.

Fortalecer el hígado: Los trastornos que afectan al hígado, suelen ir acompañados de mala digestión, inapetencia y dolor de cabeza. Mezclar dos partes de romero, manzanilla, melisa y cúrcuma con una parte de caléndula y semilla de hinojo. Añadir una cucharada de esta mezcla por vaso de agua y tomar en infusión.

Belleza: La infusión de romero utilizada como agua del último aclarado, ayuda a tapar las canas y proporciona reflejos oscuros al cabello. También ayuda a prevenir la caída del pelo, al estimular el riego sanguíneo del cuero cabelludo. Si lo que queremos es conservar una piel siempre joven, debemos copiar la receta que utilizaba la reina Isabel de Hungría en el siglo XIV: macerar un puñado de romero en ½ litro de vinagre blanco. Al cabo de una semana la loción está preparada; añadimos agua y nos embadurnamos la piel.

Alimentación: El romero también llamado el “Príncipe aromático” debe acompañar con su aroma las parrilladas de carne (cordero, aves…) e incluso las de pescado.

Precauciones: Las personas hipertensas deben evitar el romero en dosis medicinales.

Nos vemos en la próxima aventura

 

AVENTURALEZA

Cambios meteorológicos en la montaña, cómo actuar.

Por Antonio Miguel Fernández.

La montaña es un lugar donde la meteorología es muy cambiante. Cuando planificamos una ruta en montaña, nos debemos preguntar sobre posibles cambios meteorológicos; estos posibles  cambios meteorológicos, son siempre probables y debemos saber cómo prevenirlos y cómo actuar en caso de que ocurran, así cómo interpretar los mapas isobáricos o la presión barométrica.

Los mapas isobáricos. Borrasca y Anticiclón. Los mapas isobáricos ofrecer información sobre la climatología prevista en  cada zona, podemos verlos en la web de la AEMET. La borrasca consiste en bajas presiones, se traduce en cielos nubosos con alta probabilidad de lluvias. El anticiclón son altas presiones, se traduce en tiempo estable, con cielos despejados y temperaturas más frescas en invierno y calurosas en verano.

Los mayores peligros climatológicos que  podemos encontrar en la montaña son las tormentas eléctricas, de lluvia y las temperaturas extremas.

Tormenta eléctrica:Podemos prevenirla consultando las predicciones meteorológicas en páginas y app especializadas.Si ya estamos en la montaña, cambiando  la  ruta por otra o cambiar el itinerario.

En caso de no poder evitarla, nos alejaremos de zonas expuestas como prados y rocas. Nunca utilizar un árbol como cobijo. Dentro de una cavidad no estar en contacto con las paredes, deberá tener varios metros de profundidad y siempre mantenernos aislados del suelo, puede valer la mochila. Si llevamos equipo metálico o electrónico, buscar un lugar donde dejarlo, que esté alejado de nosotros. Evitar lugares como pantanos, lagos y arroyos. Esperar a que pase la tormenta contando los segundos desde que vemos el rayo, hasta que oímos el trueno. A más tiempo que pase, la tormenta se estará alejando.

Tormenta con lluvia: La lluvia si es fuerte, al cabo de las horas puede perjudicar nuestra salud. Para evitar que nos ocurra, mirar las predicciones antes de iniciar la actividad.

En caso de estar padeciéndola, los cauces de ríos y  barrancos,  pueden llegar a sufrir grandes crecidas de agua, o llenarse de agua  lugares que generalmente están secos. La tormenta puede que sea lejos de donde nos encontramos o  en cotas más elevadas. Cualquier crecida de un caudal, nos puede ocasionar problemas: impedimento de seguir la ruta o lo que es peor, nos quedemos atrapados entre la montaña y el agua.

La vestimenta es fundamental para afrontar la lluvia. Llevar siempre: chubasquero,  chaquetas impermeables, ponchos o capas de agua. Para que el equipo no se nos moje, llevaremos bolsas estancas para nuestros dispositivos electrónicos y útiles que queramos proteger de la lluvia. También es recomendable un cubre mochila.

Si estuviésemos empapados, debemos evitar  que nuestro cuerpo se enfríe en exceso. Para ello debemos cambiarnos  y ponernos ropa seca. En el caso de no tener ropa de recambio, buscar cómo podemos secarlas. Si disponemos de hornillo, pero teniendo cuidado de no quemar la ropa. Si la situación fuera extrema (hipotermia), podríamos hacer fuego, pero teniendo mucho cuidado y extremar las precauciones, (aunque nuestro mayor problema cuando todo está mojado,  sería hacer ese fuego, como bien saben nuestros alumnos de los Cursos de Supervivencia).Si ni podemos cambiarnos, ni hacer fuego,  debemos regresar lo antes posible a cualquier lugar donde podamos solucionar el problema.

Temperaturas extremas: Tanto las temperaturas altas como las bajas pueden  causar graves problemas en nuestro organismo: Hipotermia, congelación, deshidratación, insolación o golpe de calor.  

Para prevenir los efectos de bajas temperaturas, usaremos vestimenta adecuada: Chaquetas, cortavientos, forros polares, camisetas térmicas, guantes y gorro. Evitar todo lo posible la pérdida de calor.

En caso de sufrirlas deberemos descansar en zonas resguardadas, abrigándonos con una manta térmica por encima (color dorado hacia fuera) y colocando una vela encendida en el suelo; así crearemos una fuente de calor extra. Tomar bebidas calientes pero que no sea alcohólicas o diuréticas. Es bueno llevar un termo con líquido caliente. Tener la capacidad técnica y de medios para hacer fuego. Si nos vemos obligados a pasar la noche en la montaña, buscar o hacer algún refugio; nos ayudará a combatir las bajas temperaturas.

Para prevenir los efectos de las altas temperaturas, elegir bien la hora para realizar la ruta. Si proveemos calor, tendremos que  madrugar o llevar una linterna frontal  por si la ruta concluye de noche. Proteger la piel con prendas frescas y que tengan factor de protección. Usar sobreros, gorras, etc., y  crema solar para aquellas partes que no podamos cubrir con la ropa.

En caso de sufrirlas, deberemos descansar a menudo en zonas sombrías o frescas, sobre todo en las horas de mediodía. Beber agua cada poco tiempo para estar hidratados, alternar con bebidas isotónicas o añadir al agua pastillas de sales minerales para hidratarnos correctamente, ya que al sudar perdemos  electrolitos, siendo fundamentales para la contracción muscular. Siempre que tengamos oportunidad refrescarnos en arroyos y fuentes. En caso extremo, aislarnos con una manta térmica (color plateado hacia fuera).

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

¿Por qué aprender a orientarnos?

O lo que es lo mismo: saber nuestra POSICIÓN o punto de partida, la ORIENTACIÓN o dirección a seguir y la NAVEGACIÓN o cómo ir. Estas tres palabras forman en conjunto indivisible lo que en general llamamos ORIENTACIÓN.

Por Antonio Miguel Fernández.

Saber orientarse en cualquier entorno natural es una virtud tan remota como la misma humanidad. Es un instinto que el ser humano posee, unos más que otros, y algunas personas casi lo han perdido en su totalidad. Por lo general, las personas cuando se trasladan lo hacen por el conocimiento de la zona y algunas por instinto, lo que no suele ser muy seguro, si no tenemos otros medios y además saber utilizarlos. Lo más seguro es desarrollar el instinto con las diversas técnicas de Orientación.

¿Se nace con el sentido de la Orientación? En absoluto, la capacidad de orientarse en el Medio Natural, ya sea en el terreno más o menos complejo en cuanto a desniveles, vegetación, zonas rocosas o zonas donde no existen caminos, es una técnica que se aprende y que debiera ser una actividad obligatoria, para todas las personas que disfrutan de una u otra manera de los entornos naturales. De hecho, en los países nórdicos y  en muchos países del este de Europa es asignatura obligatoria en los colegios. Por otro lado no deja de ser una actividad divertida que se puede realizar incluso en familia con niños.

Las técnicas de orientación, una vez adquiridas, están indicadas para quienes gusta caminar por el Medio Natural, y desean penetrar en zonas escasamente señalizadas. Igualmente están indicadas para quienes disfrutan de la naturaleza de manera más sencilla, pero desean saber en todo momento su posición, con el buen uso de un mapa y una brújula. También las técnicas de orientación son necesarias para sobrevivir en un entorno desconocido; aquí, el saber hacia dónde debemos desplazarnos para buscar ayuda, puede ser lo que nos salve.

La ignorancia de estas técnicas, asociada con la imprudencia, hace que en ocasiones aparezcan noticias en los medios de información, sobre personas extraviadas en lugares no tan remotos, como puedan ser entornos naturales cerca de las ciudades. Sin duda, es una situación muy desagradable que paraliza y hasta puede generar pánico, especialmente en personas habituadas al "asfalto". Naturalmente esa sensación de temor se acentúa con la llegada de la noche, el frío, la niebla, el cansancio y al tomarse conciencia de la considerable distancia que nos separa de donde debiéramos llegar (refugio, coche, campamento, pueblo…).  Por desgracia cada año mueren personas que por extraviarse  mueren por deshidratación  o  hipotermia.

En la Escuela de Orientación y Supervivencia Aventuraleza desarrollamos cursos para establecer las bases del conocimiento sobre Cartografía y Orientación en el Medio Natural. Estos cursos están avalados por 35 años de experiencia profesional tanto civil como militar, enseñando y perfeccionando las técnicas de orientación en todos los entornos naturales posibles; y se conforman en tres niveles: Básico, Medio y Avanzado que están adaptados a todas las edades.

Nos vemos en la próxima aventura.

AVENTURALEZA

Las tormentas en montaña.

Por Antonio Miguel Fernández

Estamos en época estival, la montaña se presenta más accesible pero no debemos olvidar que en esta estación, también debemos tener precaución a la hora de disfrutar de una jornada montañera.

 “…ascensión al Breithorn Occidental en Suiza, cuya cima cubierta de nieve se eleva a 4.165 m. Esto sería el 21 de julio de 2003. A las 12:00 nos encontrábamos a 4.000 m., sobre la gran grieta que divide la cima del glaciar. Un puente de hielo cruzaba la grieta, sobre el mismo, aliviando el peso de nuestros cuerpos pudimos imaginar el fondo de aquella fría y profunda oscuridad;  hicimos un descanso y en ese momento el gratificante silencio de la montaña se rompió con un trueno que hizo eco en valles y cumbres. En ese momento decidimos descender, las condiciones climatológicas así lo aconsejaban…” De mi artículo “En el corazón de los Alpes”.

Dentro de los peligros que nos podemos encontrar en la montaña, unos estarán localizados por zonas o por la altitud; pero el fenómeno meteorológico que puede abarcar cualquier montaña, son las tormentas. La rapidez con la que se forman y su inusitada violencia bien por viento, agua, granizo, nieve o rayos, nos pueden poner en peligro si somos sorprendidos por ella, sin posibilidad de un buen refugio.

Uno de los lugares más peligrosos son los barrancos, en cuestión de segundos una riada puede arrastrar todo a su paso: personas y material. Las consecuencias  suelen ser casi siempre mortales, sea por ahogamiento o por lesiones traumáticas.

En las paredes o zonas expuestas, los escaladores, deben luchar contra el viento, el granizo, el brusco descenso de las temperaturas y las cascadas de agua y piedras que caen desde la cima. En el mejor de los casos, la roca mojada se hace resbaladiza y aumenta la dificultad de la ascensión o la retirada. 

En rutas y senderos, las tormentas pueden causar caídas de piedras y desplomes de pasos estrechos; los pequeños cauces de agua, se pueden convertir en impasables.

Los aficionados al parapente o el ala delta, pueden desplomarse al verse desequilibrados sus aparatos por las fuertes turbulencias, o bien ser arrastrados hacia las alturas por las corrientes de aire ascendente que acompañan a todas las tormentas, con el consiguiente riesgo de morir por hipoxia o por frio. Y finalmente, siempre está la posibilidad de ser alcanzado por un rayo.
Sabiendo cómo se producen las señales, a las que debemos estar atentos, sabremos donde y como refugiarnos, para poder protegernos de esta increíble y potencialmente peligrosa descarga de energía.

Señales de alarma.

Nubes oscuras, altas y planas en su parte superior en forma de yunque.

Mirando a la nube la corriente de aire nos da en la espalda. La nube se acerca.

Los pájaros se bañan y los animales parecen inquietos y se desplazan rápidos.

Sentimos cosquilleo en la piel y el pelo se eriza.

Los objetos metálicos emiten zumbidos y aparece luminiscencia en los objetos puntiagudos.

Cuando el tiempo que transcurre entre el relámpago y el trueno es inferior a 10 segundos.

Lugares peligrosos si hay tormenta eléctrica.

Cualquier zona prominente, cimas de montañas, crestas, aristas, bloques de rocas, cabañas y árboles aislados, dentro de edificios la chimenea, puertas y ventanas, mástiles de tiendas y material metálico.

Lugares que pueden conducir corrientes de tierra.

Grietas, fisuras, pequeñas oquedades, cauces de agua, pasamanos metálicos, clavijas y vías ferratas. Rebaños y aparatos eléctricos o flashes potentes.

Lugares medianamente seguros.

En la base de rocas, de al menos 15 metros de altura. La zona de seguridad comienza a unos 2 metros de la pared y alcanza una longitud similar a la altura del resalte. Sin embargo esta zona no da protección contra las corrientes de tierra.

Cuevas u oquedades profundas: desde la cabeza del montañero hasta el techo, tiene que haber una distancia libre de al menos 2 metros. Evitar la entrada de la cueva y el fondo. Mantenerse separado de las paredes y zonas húmedas.

Lugares seguros.

En edificios con pararrayos, en el interior del coche con puertas y ventanas cerradas, desconectadas las tomas de corriente y recogida la antena. Dentro de los teleféricos.

Normas de seguridad (autoprotección).

En terreno despejado evitar las zonas con arroyos, rocas y árboles aislados. Alejar el equipo metálico o dejarlo fuera del refugio o cueva. Sentarse en cuclillas pero aislado del suelo con cualquier cosa (mochila, saco, cuerda…) y con el casco de escalada si se tiene. No apoyarse en la pared, alejarse de ella 2 metros. Evitar que el piolet o bastones sobresalgan por encima de la mochila. No usar aparatos eléctricos ni flashes. No permanecer dentro de las tiendas canadienses por sus mástiles verticales.

Si estamos escalando, no rapelar ya que la cuerda mojada puede conducir la electricidad. Alejar el equipo metálico pero no tirarlo, nos hará falta en otro momento. No levantar el piolet ni el martillo, por encima de la cabeza. Asegurarse a la pared, separado de ella al menos un metro, perpendicularmente al posible trayecto de la corriente eléctrica. Sentarse en cuclillas sobre la cuerda de escalada o la mochila.

Efectos de un rayo sobre las personas.

Si el impacto es directo, muerte fulminante. Si el impacto es indirecto hay posibilidades de supervivencia, pero pueden producirse lesiones muy graves. Parada respiratoria. Traumatismos.
Pérdida de conocimiento, desorientación, amnesia.

Primeros auxilios.

Valoración inmediata de las constantes vitales. Reanimación cardio-pulmonar inmediata si lo precisa. Tratamiento de quemaduras y heridas. Evacuación a un centro hospitalario.

Moraleja.

La previsión meteorológica seguirá siendo la mejor información para el montañero.

Más vale quedarse en casa o en el refugio y perder un día de actividad, que arriesgarse.

La tormenta pasará y la montaña permanecerá en el mismo lugar esperándonos con sus bondades.

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Un saludo,

Nos vemos en la aventura