AVENTURALEZA

Posición básica de auto detención.

¿Cómo actuar si resbalamos por una pendiente nevada o helada?

Por Antonio Miguel Fernández

Cuando nos desplazamos por zonas con nieve o hielo, si tenemos una buena técnica de progresión en este tipo de terreno, la posibilidad de caída se puede minimizar pero no eliminar. Por eso tienen gran importancia las técnicas de auto detención con piolet.

Han de realizarse de forma eficaz (rapidez y seguridad en la maniobra), es decir, hay que ser capaces de frenarse en el menor espacio posible. Teniendo en cuenta que cuanto más tiempo pase entre la caída y el comienzo de la auto detección, mayor será la velocidad y menor la probabilidad de pararnos. Por todo ello tiene gran importancia el entrenamiento frecuente de estas técnicas, para que cuando se produzca realmente la caída, tengamos una respuesta automática. Es conveniente durante el entrenamiento prescindir de los crampones, para evitar lesiones. Comenzar primero a aprender los movimientos de parada con pies y manos, luego pasar a las técnicas con piolet.

Pasar de la posición de piolet de marcha a auto detención.

Casi siempre agarramos el piolet por la cruz con el pico hacia delante, para pasar a la auto detención, debemos llevar el mango a la otra mano y a la altura del regatón; una vez agarrado por el regatón giramos la muñeca un cuarto de vuelta, para permitir que la mano de la cruz, pivote hasta agarrar el piolet con el pulgar por debajo de la pala.

Nota: Durante una travesía en cuesta, el piolet irá en la mano que está en la parte alta de la montaña. Llevar siempre en esta situación los guantes puestos para evitar quemaduras o heridas.

Posición de auto detención.

La posición final va a ser común independientemente de cómo se produzca la caída.

Será boca abajo y con los pies hacia la pendiente y separados (pies levantados) de la nieve para evitaruna lesión y el rebote que nos podría producir el clavado involuntario de los crampones en la nieve, sin crampones no sería necesario levantar los pies, ya que nos ayudaría a frenar el roce en la nieve.

Las piernas estarán ligeramente abiertas para darnos mayor estabilidad.

El piolet lo llevamos en diagonal agarrándolo con una mano encima de la cruz y el pulgar debajo de la pala a la altura de nuestro hombro, cruzando el mango por nuestro pecho hasta la cadera contraria, donde los agarramos con nuestra otra mano cerca del regatón.

El pico se clavará de forma progresiva en la nieve por efecto del peso de nuestro cuerpo, si necesitásemos clavarlo algo más, a continuación levantaríamos ligeramente el regatón.

¿Cómo llegamos a esta posición? Hay tres formas frecuentes de caída:

  1. Resbalón con caída de culo. Colocamos el piolet en posición de auto detención, giramos el cuerpo en dirección al pico de piolet hasta que quedamos boca abajo y poco a poco llevamos el peso de nuestro cuerpo encima del piolet hasta pararnos; si lo hacemos así conseguimos un contacto del pico con la nieve más rápido, y al haber menos recorrido e inercia más progresivo, con lo que conseguimos regular la fuerza con que se clava siendo más eficaces y disminuyendo la posibilidad de que el piolet se nos escape de las manos. El piolet lo llevamos en diagonal agarrándolo con una mano encima de la cruz y el pulgar debajo de la pala a la altura de nuestro hombro, cruzando el mango por nuestro pecho hasta la cadera contraria, donde los agarramos con nuestra otra mano cerca del regatón. El pico se clavará de forma progresiva en la nieve por efecto del peso de nuestro cuerpo, si necesitásemos clavarlo algo más a continuación levantaríamos ligeramente el regatón.

 

  1. Caída de frente. Colocamos el piolet en posición de auto detención por encima de la cabeza, es decir hacia el valle; arqueando nuestro cuerpo y con los brazos estirados, clavamos el pico del piolet en un lateral para conseguir un eje sobre el que gire nuestro cuerpo, hasta quedar con los pies hacia abajo y poder realizar el frenado con la posición de auto detención. Brazos estirados por encima de la cabeza, y arquear bien el cuerpo para poder clavar con fuerza el piolet.

 

  1. Caída de espaldas y boca arriba. Hacemos el cambio de piolet de progresión a auto detención delante de nuestro cuerpo, a continuación con una contracción abdominal, elevamos nuestros hombros para conseguir clavar el pico del piolet en un lateral del cuerpo a la altura de la cintura; con este anclaje hacemos disminuir la velocidad del tren superior de nuestro cuerpo, permitiendo que el cuerpo rote con facilidad y quedando de forma natural boca abajo y piernas hacia el valle, posición básica de auto detención.

Tres errores muy habituales:

  1. Querer impulsarnos con las piernas dando excesiva rigidez al cuerpo.
  2. Clavar excesivamente fuerte el piolet, con lo que si la inercia es fuerte nos transmitirá un fuerte impacto, pudiendo hacernos daño o haciendo que perdamos el piolet.
  3. No tener la paciencia suficiente, para dejar que el cuerpo haga su movimiento, creando fuerzas contrarias y dificultando la auto detención.

 

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El romero (Rosmarinus officialis).

Por Antonio Miguel Fernández

Hace unos días, durante el último curso de supervivencia en zonas nevadas, saliéndonos del temario, terminamos hablando de las propiedades de las plantas, tanto que dos alumnos quedaron entusiasmados. Esto ya me ocurría en los cursos de supervivencia, pero estaba dentro del guión.

Sin duda alguna, cada día más personas buscan alimentos y remedios naturales, pero pocos tienen los conocimientos y medios para servirse de ellos. La naturaleza está llena de estas plantas, pero no podemos ir al campo y recolectar sin más. Muchas de ellas están  protegidas y por lo tanto prohibido cogerlas. Siempre tendremos la tienda de herbolario para conseguirlas.

No es el caso del ROMERO, “Rosa Marina” Rosmarinus officialis, esta planta aromática y medicinal, es muy abundante en toda la geografía española y una de las más útiles. Desde la antigüedad se usa para fortalecer la memoria, activar la circulación sanguínea, revigorizar el cuerpo y como antiinflamatorio. Florece de dos veces al año y la mejor época para recolectarlo es al principio de cada floración. Una leyenda cuenta que el romero tiene las flores azules desde que la Virgen María dejó caer su manto azul sobre la planta.

Propiedades y usos: El romero es estimulante, tónico, antiséptico, diurético, digestivo y antiespasmódico. A la hora de preparar una infusión debemos tener en cuenta la dosis: media cucharada sopera actuará como calmante y antiespasmódico, el doble actuará como excitante y estimulante, pero siempre para endulzarla y aumentar sus propiedades.

Pérdida de memoria: El romero estimula el riego sanguíneo que llega al cerebro, mejorando la memoria y la concentración.

Dolor de garganta: En infusión  alivia el dolor de garganta, basta con hacer gárgaras.

Debilidad y fatiga: El romero aumenta la resistencia física. En este caso lo mezclamos con canela y hojas de menta. Una receta que solía hacer en mi época de deportista, era cocer romero en vino tinto y endulzarlo con miel; una vez frío bebía un vaso cada día. También podemos combatir la  fatiga con una tisana de flores de romero y miel. Ponemos las flores en un vaso de agua antes de acostarnos, a la mañana siguiente colamos el contenido y añadimos miel, lo bebemos en añunas.

Como estimulante existe una receta mediterránea refrescante y llena de energía; para prepararla necesitamos un litro de zumo puro de uva y cinco ramas de romero. Añadimos el romero al zumo de uva y dejamos macerar nueve días en un lugar fresco y oscuro, lo mejor en la nevera. Medio vaso al día, nos carga de energía para afrontar tareas difíciles.

Agujetas: Para quitarnos el dolor muscular después de una caminata con los amigos, nada mejor que añadir al agua del baño 10 gotas de aceite esencial de romero. Yo en mi etapa de deportista, recuperaba mis piernas con masajes de aceite de romero y vaselina líquida. El aceite de romero reseca la piel, y ahí es donde actúa la vaselina manteniendo equilibrada la piel. Era un remedio barato y muy eficaz.

Heridas y magulladuras: Para curar pequeñas heridas, magulladuras y torceduras, ya en la Biblia se habla del “bálsamo del samaritano”. Es un bálsamo que se obtiene después hervir en vino tinto y aceite de oliva unas ramas de romero fresco. Una vez reducido el líquido a la mitad, está listo para aplicarlo sobre la zona afectada.

Síndrome premestrual: Para recuperar el ánimo y aliviar   la tensión premestrual, nada mejor que una infusión de romero tres veces al día.

Fortalecer el hígado: Los trastornos que afectan al hígado, suelen ir acompañados de mala digestión, inapetencia y dolor de cabeza. Mezclar dos partes de romero, manzanilla, melisa y cúrcuma con una parte de caléndula y semilla de hinojo. Añadir una cucharada de esta mezcla por vaso de agua y tomar en infusión.

Belleza: La infusión de romero utilizada como agua del último aclarado, ayuda a tapar las canas y proporciona reflejos oscuros al cabello. También ayuda a prevenir la caída del pelo, al estimular el riego sanguíneo del cuero cabelludo. Si lo que queremos es conservar una piel siempre joven, debemos copiar la receta que utilizaba la reina Isabel de Hungría en el siglo XIV: macerar un puñado de romero en ½ litro de vinagre blanco. Al cabo de una semana la loción está preparada; añadimos agua y nos embadurnamos la piel.

Alimentación: El romero también llamado el “Príncipe aromático” debe acompañar con su aroma las parrilladas de carne (cordero, aves…) e incluso las de pescado.

Precauciones: Las personas hipertensas deben evitar el romero en dosis medicinales.

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¿Por qué aprender a orientarnos? 

 

O lo que es lo mismo: saber nuestra POSICIÓN o punto de partida, la ORIENTACIÓN o dirección a seguir y la NAVEGACIÓN o cómo ir. Estas tres palabras forman en conjunto indivisible lo que en general llamamos ORIENTACIÓN.

Por Antonio Miguel Fernández

Saber orientarse en cualquier entorno natural es una virtud tan remota como la misma humanidad. Es un instinto que el ser humano posee, unos más que otros, y algunas personas casi lo han perdido en su totalidad. Por lo general las personas cuando se trasladan lo hacen por el conocimiento de la zona y algunas por instinto, lo que no suele ser muy seguro, si no tenemos otros medios y además saber utilizarlos. Lo más seguro es desarrollar el instinto con las diversas técnicas de Orientación.

¿Se nace con el sentido de la Orientación? En absoluto, la capacidad de orientarse en el Medio Natural, ya sea el terreno más o menos complejo en cuanto a desniveles, vegetación, zonas rocosas o zonas donde no existen caminos, es una técnica que se aprende y que debiera ser una actividad obligatoria, para todas las personas que disfrutan de una u otra manera de los entornos naturales. De hecho, en los países nórdicos y  en muchos países del este de Europa es asignatura obligatoria en los colegios. Por otro lado no deja de ser una actividad divertida que se puede realizar incluso en familia con niños.

Las técnicas de orientación, están indicadas para quienes gusta caminar por el Medio Natural, y desean penetrar en zonas escasamente señalizadas, una vez adquiridas. Igualmente están indicadas para quienes disfrutan de la naturaleza de manera más sencilla, pero desean saber en todo momento su posición, con el buen uso de un mapa y una brújula. También las técnicas de orientación son necesarias para sobrevivir en un entorno desconocido; aquí, el saber hacia dónde debemos desplazarnos para buscar ayuda, puede ser lo que nos salve.

La ignorancia de estas técnicas, asociada con la imprudencia, hace que en ocasiones aparezcan noticias en los medios de información, sobre personas extraviadas en lugares no tan remotos, como puedan ser entornos naturales cerca de las ciudades. Sin duda, es una situación muy desagradable que paraliza y hasta puede generar pánico, especialmente en personas habituadas al "asfalto". Naturalmente esa sensación de temor se acentúa con la llegada de la noche, el frío, la niebla, el cansancio y al tomarse conciencia de la considerable distancia que nos separa de donde debiéramos llegar (refugio, coche, campamento, pueblo…).  Por desgracia cada año mueren personas, por el hecho de extraviarse y como consecuencia mueren por deshidratación  o  hipotermia.

En la Escuela de Orientación y Supervivencia Aventuraleza desarrollamos cursos para establecer las bases del conocimiento sobre Cartografía y Orientación en el Medio Natural. Estos cursos están avalados por 35 años de experiencia profesional, enseñando y perfeccionando las técnicas de orientación en todos los entornos naturales posibles; y se conforman en tres niveles: Básico, Medio y Avanzado, los cuales están adaptados a todas las edades.

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El Eucalipto (Eucalyptus)

Por Antonio  Miguel Fernández

Estamos en pleno invierno y las borrascas del norte, no sólo traen la nieve, sino también fríos vientos por donde viajan a placer millones de microorganismos infecciosos. Hay que cuidarse amigo aventurero, aunque sea para no dejar de disfrutar de los días libres,  del encanto invernal de las montañas.  Catarros y gripes nos acechan. ¿Por qué no combatirlos con unas simples hojas de eucalipto?

En España el eucalipto fue introducido en Galicia en 1860 por Fray Rosendo Salvado, misionero en Australia, quien envío  semillas a su familia en Tuy. Ya en el siglo XVIII se usaba como planta medicinal. Hoy es fácil encontrarlo en muchas zonas de España, y al menos hasta hoy, no está prohibido coger unas  hojas para uso propio. Otra opción es adquirirlo en herbolarios. Es bueno tenerlo en casa por estas fechas, ya que solo o mezclado con otras plantas, nos aliviará diversos síntomas relacionados con el frío ya que su principal propiedad curativa es el tratamiento de enfermedades del sistema respiratorio como catarros, gripe, asma, bronquitis, faringitis, rinitis, etc. Se trata de una planta que, gracias a las propiedades antisépticas de sus hojas, es eficiente para combatir los microbios y las bacterias que causan este tipo de infecciones.

Se utilizan sobre todo, las hojas de la especie globulus,  son muy olorosas y ricas en un aceite esencial cuyo principal componente es el eucaliptol.

Poseen tres propiedades importantes: Antiinflamatoria,antimicrobiana,expectorante y antitusiva. La primera reduce la inflamacióny facilita la respiración. La segunda combate los microorganismos causantes de procesos infecciosos en las vías respiratorias. La propiedad expectorante procede del eucaliptol, dicho componente es un potente mucolítico que fluidifica las secreciones pulmonares y favorece la expulsión de las mismas. A su vez, es antitusivo y un inhibidor de la irritación bronquial, por lo que se recomienda su aplicación en enfermedades tales como la bronquitis aguda y crónica.

Otras propiedades menores son: Hipoglucemianteal reducir los niveles de azúcar en sangre, bajo control médico se utiliza como coadyuvante en el tratamiento antidiabético. Antiséptica, el aceite esencial de eucalipto  se usa de forma tópica para curar  arañazos o heridas,  desinfecta y favorece el proceso de cicatrizado de las mismas. También se usa en  procesos inflamatorios de las encías y  gingivitis. Espinillas y acné. Llagas bucales. Mal aliento y herpes. Además posee propiedades antirreumáticas para la artrosis, artritis reumatoide y otros tipos de dolores musculares, disminuye el dolor y  reduce el proceso inflamatorio. También está indicado para aliviar molestias y dolores de cabeza.

Usos y remedios:

Fiebre: Mojar un paño con unas gotas de aceite esencial de eucalipto y aplicarlo sobre la piel, preferentemente en la frente, tobillos y axilas. Gracias a sus propiedades antipiréticas bajará la fiebre.

Amígdalas, catarros, asma, bronquitis, faringitis, rinitis,  y tos: Vahos con hojas o unas gotas de aceite esencial de eucalipto en agua hirviendo, cubriéndonos con una toalla. También tomar infusiones de eucalipto por la noche durante varios días, realizar masajes con  aceite esencial en la zona del pecho o poner sobre dicha zona una cataplasma.

Artrosis,  artritis y dolores musculares: Masajear la zona con aceite de eucalipto o baños calientes con eucalipto.

Dolor de cabeza: Infusiones de eucalipto.

Encías, gingivitis, llagas bucales y mal aliento: Enjuagues con infusiones.

Espinillas, acné y herpes: Cataplasma sobre la zona.

Arañazos y heridas: Limpiar la zona con unas gotas de aceite de eucalipto en una gasa.

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LA HIPOTERMIA

Por Antonio Miguel Fernández.

¡Cuidado con el frío montañeros y senderistas! Durante el invierno, se incrementan los casos de hipotermia, enfermedad causada por el frío intenso. Se caracteriza por causar daños severos en el organismo. Muchas veces con un buen equipo, una buena forma física, bien hidratados y alimentados, podemos superar situaciones límites de temperatura.

¿Qué es la Hipotermia?

Dicho de manera muy resumida, es la consecuencia del descenso de la temperatura corporal por debajo de 35º. Tiene cuatro grados, que van desde el grado más leve o grado I,  con síntomas como: escalofríos, carne de gallina, pérdida de la capacidad para realizar tareas complejas, la respiración se va haciendo más rápida pero superficial, observándose un ligero aumento de la frecuencia cardíaca en un intento del cuerpo por mantenerse caliente; al más grave o grado IV, que conlleva: dificultad para hablar, incoherencia en el pensamiento y alucinaciones que implican con frecuencia conductas irracionales, como el desnudo paradójico presente en casi el 50% de los muertos por hipotermia. Una posible explicación podría estar en que, cuando la muerte es ya inminente, se produce el regreso brusco de la sangre a la superficie corporal, en especial a las extremidades, lo que provoca una fuerte sensación de calor, que lleva a las víctimas a despojarse de sus ropas y cuyas consecuencias son fácilmente previsibles. La disminución progresiva del ritmo cardíaco y respiratorio junto con el progresivo bloqueo del metabolismo celular termina provocando la muerte de la víctima.

 Causas:

  1. No llevar el equipo adecuado a la actividad y a las condiciones meteorológicas de la zona.
  2. Exposición por bastante tiempo a clima frío intenso.
  3. Contacto corporal con agua fría de ríos o lagos, o ropa mojada al caerse a un cauce de agua o después de la lluvia en clima frío.
  4. Usar ropa húmeda o sudada cuando hace mucho viento o hace frío.
  5. No ingerir alimentos y bebida suficiente durante la actividad.
  6. No estar bien hidratados y alimentados.

Síntomas:

  1. Confusión.
  2. Piel pálida y fría.
  3. Somnolencia.
  4. Debilidad y pérdida de coordinación.
  5. Temblor incontrolable.
  6. Frecuencia cardiaca y respiratoria baja.
  7. Nota: La persona con hipotermia, puede que no tenga pulso en la muñeca, entonces habrá que tomarlo en el cuello.

 Cómo prevenir la hipotermia:

  1. Usar ropa adecuada, respetando la teoría de las 3 ó 4 capas
  2. Proteger partes expuestas del cuerpo: cabeza, nariz, orejas, manos y pies, también el corazón.
  3. Tener una forma física adecuada a la actividad.
  4. No permanecer con ropa húmeda una vez finalizada la actividad.
  5. Hacer una dieta rica en calorías.
  6. Estar bien hidratado.
  7. No ingerir bebidas alcohólicas ni fumar.

  Tratamiento:

  1. Calentar la parte afectada con mantas térmicas, ropa o bolsas de agua caliente (éstas no son aconsejable si de nuevo vamos a exponernos al frío intenso).
  2. Ingerir líquidos calientes que no sean diuréticos.
  3. Aplicar calentadores que produzcan la inhalación de aire tibio.
  4. Administrar lidocaína inyectable en casos muy graves.

 ¿Es posible una adaptación al frío?

La posible mejora, con el adecuado entrenamiento y/o tratamiento preventivo, de la respuesta fisiológica al frío está muy cuestionada y muchos especialistas sostienen que se trata de una adaptación individual, llámese genética, que afecta excepcionalmente a determinados individuos. Son bien conocidos, y ya se han estudiado casos de una sorprendente adaptación a situaciones de frío extremo tanto a nivel central - resistencia a la hipotermia, como a nivel local - resistencia a las congelaciones. Personalmente sí creo que es posible cierto grado de preparación psicológica y fisiológica a través de determinadas técnicas,  como la meditación, la relajación, hábitos o el control mental; tenemos el ejemplo de los monjes del Tíbet. De la misma manera que nos adaptamos al calor o a la altura.

No debemos de olvidar, que el mantenimiento de nuestro calor corporal, se consigue gracias a complejos fenómenos vasomotores combinados con la producción de calor a través de nuestro metabolismo; fenómenos en cuyo control, interviene directamente nuestro sistema nervioso. Parece lógico pensar entonces, que si podemos controlar ese sistema nervioso, también podremos controlar nuestro calor corporal.

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El Laurel (Laurus nobilis)

Por Antonio Miguel Fernández.

Mitología: Cuando Apolo vio un día a Dafne se sintió herido de amor y se lanzó en su persecución. Pero Dafne, que sufría el efecto contrario, huyó de él. Y la ninfa corrió hasta que agotada pidió ayuda a su diosa protectora, Ártemis, la cual determinó convertir a Dafne en laurel. Cuando Apolo alcanzó a Dafne, ésta iniciaba la transformación: su cuerpo se cubrió de dura corteza, sus pies fueron raíces que se hincaban en el suelo y su cabello se llenó de hojas. Apolo se abrazó al árbol y se echó a llorar. Y dijo: “Puesto que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol predilecto y tus hojas, siempre verdes, coronarán las cabezas de las gentes en señal de victoria”.

Todos los conocimientos se transmiten de una manera u otra, hoy día todo está escrito o grabado, pero hace no muchos años en zonas rurales, los conocimientos se transmitían de padres a hijos. Así fue como llegaron a mí el saber de las propiedades medicinales del laurel y otras plantas que abundan en Extremadura.

El laurel es un árbol frondoso  que crece en climas húmedos y frescos. Es originario del Mediterráneo, se caracteriza por sus hojas siempre de color verde. Allí en mi pueblo, hay varios, pero los más usados por mis paisanos, son el que está en el antiguo huerto parroquial, hoy convertido en jardín público y el que está en el arroyo de Los Molinillos, junto al molino del Tío Adolfo.

Las propiedades del laurel se utilizan tanto en la gastronomía, como en la medicina natural, para el tratamiento de numerosas afecciones.

Composición: Aceite esencial (cineol), alcohol (eugenol), ácidos orgánicos, manganeso, calcio, potasio, fósforo, magnesio, hierro, sodio y zinc.

Propiedades medicinales del laurel: Estimulante del aparato digestivo. Carminativo y hepático. Expectorante, bronquial y ayuda a combatir la gripe. Mejora la circulación sanguínea disminuyendo la presión alta. Diurético. Antirreumático. Antibiótico.

Indicado para: Agotamiento fatiga crónica. Cistitis.Calambres musculares.  Síntomas premenstruales.Cefaleas y migrañas.Artritis. Depresión.Problemas del nervio ciático.Infecciones en la piel.Debilidad muscular.Uretritis.Distensión abdominal y flatulencias.Retención de líquidos.Ronquidos y apneas de sueño.Otitis.Combate el colesterol. Controla el insomnio. Contracturas musculares y nerviosas.

Remedios con laurel:

Aromaterapia. El aroma profundo e intenso del laurel puede ser utilizado en aromaterapia. Además de purificar el ambiente y repeler insectos, ayuda a relajar la mente y a superar emociones difíciles como angustia, depresión o miedos. Además, ayuda a mejorar la circulación sanguínea por lo que provee mucha vitalidad.

Masajes. El aceite de laurel facilita la circulación sanguínea. Por ello, se puede aplicar  al realizar masajes de drenaje linfático. Es excelente para combatir la retención de líquido y la pesadez.

Infusión. Es la manera más fácil para aprovechar todas las propiedades del laurel. En 200 ml de agua en el momento de hervir, añadir 2 o 3 hojas de laurel. Luego retirar del fuego, tapar y dejar reposar 10 minutos. Por último quitar las hojas y beber.

Ayuda a los mayores. Aplicar unas gotas de aceite de laurel en el pecho, antes de dormir, ayuda a controlar los ronquidos. También ayuda en los tics nerviosos (movimientos corporales involuntarios) o en el de rigidez muscular.

Ayuda a los niños. Aplica unas 3 gotas de aceite de laurel en un aromatizador o difusor para ambientar la habitación. Esto ayuda a combatir las crisis de pánico, los miedos, llantos y vómitos en niños.

¿Cómo preparar aceite de laurel? Ingredientes:200 ml de aceite de almendras y 25 gr de hojas de laurel secas. Usar un recipiente de cristal, hermético y oscuro, para que la esencia no se degrade con la luz. Es importante que las hojas queden completamente sumergidas. Tapar bien y dejar reposar durante 30 días en un lugar fresco y seco, alejado de la luz solar. Antes de cada uso, agitar el envase.

Otra receta hecha con laurel, que  en su día me dio una fisioterapeuta y que ella la usa para dolores musculares y de huesos, es esta: 250 ml de alcohol, 20 gr de romero, 2 dientes de ajo machacado, 20 gr de laurel y 1 guindilla grande picante. Usar también un recipiente de cristal oscuro y dejar reposar 30 días.  Antes de cada uso, agitar el envase.

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Decálogo para disfrutar de la montaña en invierno.

Por Antonio Miguel Fernández

Nuevamente quiero hablaros de la seguridad a la hora de hacer una ruta con amigos. Estamos en invierno pero vendrán días de buen tiempo  y querremos  aprovechar estos días de sol y nieve, para disfrutar de las montañas pero siempre con seguridad. Por ello, unos consejos para que nuestra pequeña o grande “aventura” montañera, sea placentera de principio a fin

Estos consejos bien valen para los aficionados a la montaña, como para los “profesionales”, incluyo aquí a aquellos montañeros federados y expertos que suman la mitad de los accidentes en montaña. No por mucha experiencia se está exento de riesgo; a veces la confianza y la rutina cuando pensamos, que es una travesía más por un lugar conocido, nos puede llevar a una triste aventura.

Siempre que pensemos en hacer una ruta o travesía, deberíamos tener en cuenta estos consejos, para disfrutar con seguridad de la montaña.

  1. Planifica con antelación y con la suficiente información, propia o de terceros el recorrido a realizar. Teniendo en cuenta distancia reducida, desnivel, obstáculos, refugios o abrigos y agua.
  2. En el caso de que vayas solo, debes dejar dicho tu itinerario a otra persona de tu entorno, o bien en el Puesto de la Guardia Civil más cercano.
  3. Prepara y revisa el equipo que vayas a necesitar. Comprueba la batería del móvil, GPS y linterna. Comida y agua suficiente para poder alargar en el tiempo la ruta, en caso de necesidad. Otras cosas imprescindibles: manta térmica, kit de fuego, silbato, linterna, espejo de señales y navaja.
  4. Llevar un plano de la zona plastificado para evitar que el viento o la lluvia lo destruya y brújula. Por supuesto saber utilizar estos medios de orientación.
  5. Consultar en varias web la predicción meteorológica de la zona: nubosidad, dirección y velocidad del viento y temperatura máxima y mínima.
  6. Comienza a la hora prevista y comprueba cada cierto tiempo que vas sobre el horario previsto, teniendo en cuenta las paradas.
  7. Prevé alternativas a la ruta en caso de que las condiciones meteorológicas sean adversas. Si no fuera posible, regresa al punto de inicio lo antes posible.
  8. Nunca menospreciemos la montaña, aunque nos parezca pequeña,  cualquier lugar puede tener su dificultad. En caso de accidente, primero Analizar, luego Evaluar y por último Actuar solucionando lo que podamos. Pedir ayuda si fuera necesario. Si el herido no se puede mover debe estar acompañado hasta que llegue la ayuda. JAMÁS DEJAR A ALGUIEN DEL GRUPO REZAGADO POR NINGÚN MOTIVO.
  9. En caso de pérdida, tratar de ubicarnos con los medios disponibles; si no fuera posible, desandar hasta un lugar conocido y si la noche o falta de visibilidad nos alcanzara, lo más seguro es buscar un buen lugar donde pasar la noche, puede que tengamos que fabricarlo con los medios que llevemos o encontremos en la montaña.
  10. Por último, debemos  estar asegurados bien a través de un club, federación, organizador de la actividad o un seguro privado.

Lista de material básico de senderismo: Ropa y calzado adecuado a la actividad, mapa de la zona, brújula, teléfono móvil, ropa de abrigo, gorro, gafas de sol, protección solar, agua, comida, silbato, , botiquín y bastones.

Si la ruta es larga y puede que se nos haga de noche en la montaña: Saco, kit de fuego, funda de vivac, aislante, linterna, ropa de repuesto y poncho o plástico 2 x 2.

Si vamos a pasar por zonas altas, donde pueda haber nieve dura o hielo: Piolet, casco, crampones, cuerda de 25 m de largo y 8 mm de grosor, guantes, 2 mosquetones, arnés y  descendedor.

Feliz ruta a todos. Nos vemos en la aventura.

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Alimentación e hidratación en zonas frías o nevadas.

 

Por Antonio Miguel Fernández.

La alimentación y la hidratación juegan un papel fundamental para evitar o disminuir la hipotermia en zonas frías o nevadas.

En invierno es muy importante alimentarse bien durante la actividad, pues debido al frío nuestro cuerpo necesitará más calorías para calentar nuestro organismo. Pero alimentarse mejor no significa comer más. De hecho, nuestro organismo gasta mucha energía en las digestiones largas. Tampoco hay que ingerir alimentos muy grasos (embutidos, quesos grasos, etcétera) porque necesitan mucha agua para ser digeridos. Lo mejor es picar cada dos horas frutas secas como higos secos, orejones, dátiles… también son excelentes los geles a base de proteínas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas. Un  nivel bajo de nutrientes en nuestro organismo no solo nos produce una desnutrición dificultando la funcionalidad y coordinación del organismo, sino también desorientación y hasta la pérdida de conocimiento.

La hidratación también es  importante, con frío la sensación de sed parece atenuarse, lo cierto es que en invierno se necesita beber bastante porque perdemos mucho agua por la transpiración y por la respiración. La mala hidratación se traducir en mayor sensación de frío. En situaciones de ambientes muy fríos, para evitar tener que beber agua helada que nos puede producir escalofríos, es bueno llevar un termo con té o caldo caliente, o llevar zumo además de la correspondiente botella con al menos un litro de agua.

Las bolsas de hidratación (camelbak) son útiles porque nos permiten beber pequeños tragos constantemente, sin necesidad de parar y quitarnos la mochila para sacar la cantimplora. Pero con temperaturas bajo cero tienen un grave problema: es muy difícil evitar que la boquilla y el tubo se congelen, aunque los cubramos con una funda de neopreno. Se puede  evitar en parte, soplando hacia dentro, cada vez que bebemos y protegiendo la boquilla dentro de la chaqueta pero no es eficaz cien por cien.

La cantidad de agua que necesitamos depende de la temperatura y humedad ambiental y de la actividad física que desempeñemos, pero nunca será menos de 2 litros diarios. Un  nivel bajo de agua en nuestro organismo no solo nos produce una deshidratación, sino también desorientación y pérdida de conocimiento. Conseguir agua en las zonas nevadas es fácil bien del hielo, la nieve o de cursos de agua. Es mejor derretir hielo que nieve, ya que nos permite obtener el doble de agua con la mitad del calor. Mientras  derretimos la nieve o el hielo, podemos ingerir pequeñas cantidades para calmar la sed; si así lo hacemos no nos saldrán llagas en la boca por comer nieve o hielo.

Si no podemos hacer fuego, podemos usar el calor corporal para derretir la nieve, basta introducirla en un recipiente cerrado y acercarlo al cuerpo, aunque esto puede provocar bajada de la temperatura corporal. Otra manera es exponerla al sol  dentro de un recipiente transparente.

Como el agua de hielo o nieve es pura, para que nos pueda aportar sales minerales, deberemos mezclarla con tierra y luego filtrarla.

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La ortiga mayor o verde (Urtica dioica)

Por Antonio Miguel Fernández

Quién diría que esa “mala” planta cuyas hojas  irritan la piel con sensación de quemadura, es tan beneficiosa para nuestro organismo; la ortiga mayor o verde ha sido utilizada desde la prehistoria. En Dinamarca se encontró en una tumba de la Edad de Bronce un tejido de esta planta; en el Neolítico, el tallo de la ortiga se usaba para hacer cuerdas. Las fibras de esta planta son tan finas como la seda, las cuales pueden ser hiladas y tejidas para hacer ropa. En la II Guerra Mundial se utilizó para hacer tejidos  debido a la escasez de las fibras más habituales.

Estamos en otoño y la ortiga es excelente para fortalecer el sistema inmunológico,  combate cualquier resfriado, la anemia, la fatiga y otros efectos del estrés; además aminora el exceso de  ácido úricocomo la gota. Reduce el azúcar en la sangre e implícitamente el nivel de glicemia. El té de ortiga es útil para eliminar virus e infecciones por bacterias. Ayuda a bajar los niveles de colesterol en la sangre.Mejora la circulación de la sangre, evitando la formación de ateromas sobre las paredes arteriales. Favorece la eliminación de líquidos acumulados, toxinas y residuos del organismo.Estimula el aparato digestivo, protegiendo el hígado, favoreciendo la producción biliar y estimulando las digestiones. Detiene la diarrea, las hemorragias y previene el flujo descontrolado de la sangre: se utiliza para hemorragias nasales, hemofilia y los trastornos de la menopausia. Es buena contra la  arterioesclerosis, la hipertrofia prostática. Mejorar la circulación sanguínea. Combate la diabetes, la impotencia, el dolor de ciática  y enfermedades relacionadas con el exceso de ácido úrico: piedras en el riñón, gota, artritis, artrosis, reuma. Aumenta el caudal de leche en las lactantes. Reduce los episodios depresivos en los enfermos de alzehimer. Externamente, la ortiga mayor o verde se utiliza en el cuidado de la piel (elimina imperfecciones como granos, eccemas, herpes, rojeces y acné), para regenerar el cuero cabelludo y combatir problemas relacionados con el cabello, como por caspa, seborrea y caída del cabello ¿Se le puede pedir más a una “mala” hierba?

En esta estación se pueden recolectar tanto las hojas nuevas como la raíz, aunque con fines alimenticios, puede hacerse en cualquier época del año. Ya en los tratados medievales se cita como remedio en estados asociados a un déficit en la diuresis. En España apenas se utiliza como alimento, pero en algunos países de América Latina como Colombia, hacen con ella ricas ensaladas; en Paraguay se utiliza como remedio refrescante para tomar junto con el tereré que es una bebida tradicional. Mis alumnos de los cursos de supervivencia, quedan sorprendidos al comprobar el agradable sabor que tiene la ortiga; todos coinciden que parece que está aliñada aunque la coman cruda.

A la hora de recolectar la planta debemos hacerlo con guantes para evitar irritación en la piel; si esto ya se ha producido, un remedio natural, es frotar la zona afectada con jugo de hojas de malva.

La ortiga es rica en  vitamina A, C, B2, E y K, betacaroteno, hierro, calcio, potasio, magnesio, silicio, fosfatos, etc. Contiene un gran número de aminoácidos, substancias glucídicas, aminas, esteroles, cetonas como metil heptanona, acetofenona, aceite volátil, sustancias grasas, sitosteroles, ácido fórmico y acético, ácido pantoténico, ácido fólico, clorofila 0,3-0,8, protoporfirina y coproporfinina.

Las propiedades de la ortiga son muchas: analgésicas, antialérgicas, antianémicas, antidiabéticas, antigotosas, antihistamínicas, antiinflamatorias, antirreumáticas, astrigentes, cicatrizantes, calmantes, colagolas, depurativas, desodorantes, diuréticas, expectorantes, galactógenas, hemostáticas, hipoglucemiantes, remineralizantes, reconstituyentes, rubefacientes y tónicas.

La ortiga se puede consumir: las hojas frescas en ensaladas, cocinadas o en infusión. Las hojas secas en infusión. La raíz cocinada o cruda.

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AVENTURALEZA

Cómo orientarnos en zonas nevadas.

Por Antonio Miguel Fernández.

Parece que el invierno se ha adelantado y con él parte de muestras queridas montañas, se han cubierto de una nívea capa. Esto que parece idílico, puede hacer que a la hora de desplazarnos por zonas nevadas o también en caso de niebla, nos cause algún problema de orientación.

Con niebla, nubes bajas, ventisca y nieve es más difícil orientarse, ya que no podremos utilizar muchas referencias del terreno, que en circunstancias normales nos servirían para orientarnos; de manera que las probabilidades de desubicarnos,  aumentan según bajan nuestras técnicas de orientación en montaña.

La nieve hace desaparecer, no solo muchas siluetas del paisaje, sino también sendas y marcas en rocas y árboles, además suele  esconder peligros como zanjas y hoyos bajo su manto, elementos que nos pueden causar accidentes. Es muy importante conocer el medio físico de la zona sin nieve y más aún, saber interpretar la cartografía de ese lugar, saber dónde están las sendas, caminos, arroyos, etc.

Es verdad que las huellas de otros montañeros que hayan pasado antes por el lugar, nos pueden ayudar, pero cuidado, debemos tener la seguridad de que se dirigen al mismo lugar que nosotros. Si no estamos seguros de ir en la dirección correcta, y cabe la posibilidad de tener que desandar nuestros pasos, iremos dejando marcas en lugares que la nieve no pueda ocultar; si solo dependemos de nuestras huellas, éstas pueden borrarse por la acción del viento o una nevada posterior, con lo cual tendríamos un problema mayor.

Siempre debemos estar  seguros de la dirección hacia donde nos dirigimos, observando continuamente el terreno, y fijándonos en los puntos de referencia más significativos que nos ayuden a orientarnos: arroyos, cotas, collados, caminos, etc.

Cuanto menor sea la visibilidad, más cortas serán las referencias. En caso de no disponer de un horizonte con referencias, elegiremos  un punto cercano como: árbol, roca, etc,  y con la ayuda de la brújula marcaremos el rumbo que creamos correcto para llegar a nuestro destino. Siempre iremos  en línea recta y cuando nos pare un obstáculo, los salvaremos dando un rodeo y luego volveremos a nuestra línea de marcha, con el mismo rumbo que traíamos.  Una vez llegados al punto de referencia elegido, fijaremos un nuevo punto, manteniendo el rumbo, y así sucesivamente.

Además de llevar siempre el mapa de la zona y una brújula en nuestro equipo, sería bueno también un dispositivo GPS, pero !ojo¡, estos aparatos con bajas temperaturas se agotan muy rápido y si además estamos bajo una densa capa de nubes, posiblemente dejen de funcionar.

Si llegado el caso, y hemos agotado todos nuestros recursos, siempre que tengamos fuerzas y horas de luz, lo mejor es buscar cualquier valle y empezar a descender. Si por lo contrario, estamos agotados y se hace de noche, una vez llamado al 112, sería una decisión inteligente, buscar un refugio o hacerlo con cualquier material que llevemos o que encontremos en el terreno. Aunque sea un refugio precario, siempre nos dará más abrigo que esperar o pasar la noche a descubierto.

Recordad que una vez que hemos dado nuestra posición, no debemos movernos, primero porque allí será el primer lugar donde nos buscarán y segundo porque cualquier desplazamiento agravará nuestra fatiga y posible hipotermia.

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AVENTURALEZA

Tomillo (Thymus bulgaris).

El Tomillo (Thymus vulgaris).

Por Antonio Miguel Fernández.

Hoy queremos hablaros de una pequeña e interesante  planta que cubre gran parte del bosque mediterráneo y también áreas de nuestras montañas peninsulares. La idea de escribir éste artículo, me la dio una alumna durante el último Curso Avanzado de Supervivencia en Montaña. Ella ya sabía de las fabulosas propiedades del tomillo, y ya que no llevábamos comida alguna, excepto la que íbamos encontrando, ella procuraba ir recolectando aquí y allá la pequeña planta. Así por la noche, nos pudimos alegrar con una deliciosa infusión de tomillo, cosa que repetimos como desayuno del día siguiente.

Historia:

Los antiguos egipcios utilizaban esta hierba en los embalsamamientos. Los griegos la utilizaron en sus baños y la quemaban como incienso en sus templos. Se cree que su extensión por toda Europa se debe a los romanos y el uso que de ella hacían para purificar sus viviendas.

En la antigua Grecia, el tomillo se utilizó como planta medicinal para curar heridas de gravedad. En la Edad Media se usó contra el asma o disnea. Las mujeres frecuentemente daban a sus caballeros y a los guerreros regalos en los que incluían hojas de tomillo, ya que creían que con esto aumentaban el coraje del portador. El tomillo también se usaba como incienso en los funerales, y se ponía también en el ataúd, con lo que suponían asegurar un buen tránsito a la próxima vida.

En nuestros días, se utiliza el tomillo de diferentes maneras.

Con la infusión de tomillo podemos tratar enfermedades como el vértigo, el lupus, la esclerosis, la fibromialgia, la artritis y la fatiga crónica. Si sufrimos alguna de estas enfermedades,  podemos  tratarlas con tomillo para un alivio natural, sin la necesidad de tomar algún tipo de medicamento. Esta hierba cuenta con grandes beneficios que podemos aprovechar si la consumimos de manera regular.

Hoy día consumimos el tomillo en platos elaborados, pero esta planta aromática cuenta con propiedades muy valiosas.

Nutrientes:

Vitamina C, aminoácidos, aluminio, calcio, cobalto, potasio, magnesio, hierro, aceites esenciales, flavonoides, ácidos orgánicos y taninos.

Propiedades:

Digestivas, carminativas, antipútridas, estimulante digestivo, anemia, antibiótico natural, emenagogo, antirreumático, tranquilizante, somnífero, favorece la memoria, jaquecas y dolor de cabeza. Regula la presión arterial y favorece la producción de glóbulos rojos y la oxigenación de la sangre.

Cómo preparar una infusión de tomillo:

Un puñado de tomillo seco o fresco, una  cucharadita de jengibre rallado y una  taza de agua.

Elaboración:

Colocar ¼ de litro de agua en el fuego, hasta que rompa en hervir. Luego agregamos el tomillo y el jengibre, y lo dejamos   tres minutos a fuego lento. Después lo retiramos del fuego, lo tapamos y lo dejamos reposar  cinco minutos. A continuación lo filtramos  y lo bebemos, endulza con miel, si lo fuera necesario.

Podemos consume dos tazas al día para tratar alguna de las enfermedades antes mencionadas. Una taza en ayunas y la otra taza antes de ir a dormir.

Uso externo:

Aceite esencial: Dolor muscular y repelente de mosquitos.

En infusión: Antiséptico bucal, infecciones oculares, cicatrizantes y antisépticas en heridas.

Baño con infusión: Uñas negras o moradas, hongos en las uñas, pies cansados y doloridos, ardor en los pies, relajante y somnífero suave.

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AVENTURALEZA

Una montaña de colores

“En una decadencia de hermosura/ la vida se desnuda y resplandece/ la excelsitud de su verdad divina”.

Versos del soneto “Otoño” de Juan Ramón Jiménez.

Por Antonio Miguel Fernández

Atrás  quedó el verano, volvemos a cambiar de estación y porque no, de actividades outdoor. Con el otoño bajan las temperaturas, llegan las lluvias y las calles, jardines y montañas se llenan de policromía. Para algunos representa la melancolía, los paisajes sombríos, el pasado irrecuperable y la muerte; para otros vuelve la estación multicolor, con su olor primitivo de bosque que parece salir de las cavidades de la tierra; vuelven los frutos autóctonos de las viejas montañas: hongos, setas, castañas, nueces, avellanas...Vuelven los días de luz transparente, con su infinita paleta de colores.  

Los valles y montañas respiran silencio, muchos de sus habitantes se disponen a invernar; pero otros seres foráneos, irán llegando para comer sus frutos o admirar el mágico despertar del otoño. Ahí estamos nosotros, los enamorados de la naturaleza en estado más o menos puro; sin duda es en el otoño donde lo natural desborda la imaginación humana, y donde percibimos sentimientos de nuestros ancestros.

La transformación biológica de la montaña, atrae al ser humano hasta el punto, que muchos espacios naturales tienen restringido su acceso. Lejos queda aquel tiempo que podíamos pasear e incluso acampar, en lugares que hoy, hasta cobran por visitar. Por suerte y mientras seamos respetuosos, nos quedan cientos de entornos naturales de libre acceso, donde cada otoño podremos disfrutar con amigos, familiares o alumnos de Una montaña de colores.

Sea cual sea nuestra manera de disfrutar del otoño, debemos aprender de los árboles, ellos dejan caer sus hojas para estar más unidos a la tierra, nosotros debemos dejar caer nuestras penas, para reafirmar nuestros proyectos en nuestros corazones.

Recordad: El Medio Natural que hoy disfrutamos, no lo hemos heredado de nuestros padres, lo hemos cogido prestado a nuestros hijos.

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AVENTURALEZA

Perdidos en un Medio Natural desconocido (2ª parte).

Por Antonio Miguel Fernández.

Circunstancias personales.

Quienes emprenden viajes por ocio o por trabajo, especialmente si van a zonas lejanas y despobladas, deben tener en cuenta sus necesidades personales: Diabéticos, alérgicos,… deben incluir sus medicamentos en el equipaje de mano. También deberían llevar unas gafas de repuesto quienes las necesiten. Cada uno debe conocer sus circunstancias y prepararse para afrontarlas.

El Medio Natural.

Refugio:En zonas frías y de montaña el refugio se convierte en primordial  para sobrevivir. Su función es protegernos de peligros: calor, frío, lluvia, animales…. Además de protegernos, nos proporciona comodidad, seguridad y fortaleza psicológica. La incomodidad y la falta de descanso será un  golpe contra nuestra moral.  En zonas frías  retiene nuestro calor y el producido por otras fuentes de calor que podamos emplear. Para eso es necesario que no haya corrientes de aire y que el refugio no sea grande en exceso. Un refugio pequeño es más caliente y da menos trabajo que uno grande. En zonas tropicales y de selva también nos protege de pequeños insectos y ofidios.

Desplazamiento y Orientación:Es lo más difícil y peligroso en un medio desconocido. Es mejor permanecer en el lugar ya que los restos del accidente, puede que sean visibles desde el aire, y los equipos de rescate nos buscarán a lo largo de nuestra ruta. Si por necesidad  nos vemos obligados a desplazarnos, debemos seguir unas normas  para asegurar nuestra supervivencia y nos preguntaremos: ¿Cuál es nuestra condición física? ¿Sabemos el camino o somos capaces de orientarnos? ¿Disponemos de un equipo mínimo para superar el frío, el calor, la sed, el hambre o los obstáculos que nos podamos encontrar? Debemos llevar  siempre  una brújula y mapas de la zona. Si es posible también un GPS. Si decidimos partir, dejaremos  marcado en rocas o en  árboles la dirección que hemos tomado, el día, número de personas y si hay heridos, por si los equipos de rescate o alguien del lugar lo encuentran.

Antes de emprender la marcha, cogeremos todo cuanto nos sea útil: Agua, comida y material como cuerdas, palos, recipientes, plásticos, telas....Si tenemos un mapa buscar los accidentes geográficos más significativos (ríos, arroyos, picos de montañas, costas, etc.). Si el terreno lo permite, subiremos a un punto elevado desde el que se domine la zona, y buscaremos los accidentes geográficos más notables para elegir la dirección de marcha.

Seguridad:Hablar de la seguridad en el medio natural, es una temática difícil, debido a la incertidumbre del medio que complica la definición de criterios generales de seguridad.

Para valorar los peligros o riesgos en la naturaleza y su alcance, tenemos dos tipos de peligros o riesgos:

A) Peligros objetivos: derivados de procesos naturales.  Agentes atmosféricos (Rayos,  frío, viento, tormenta, lluvia y niebla).  Naturaleza del terreno (Caída de piedras, pendientes, ríos, torrentes y neveros…). Otros (Fauna, flora, oscuridad…).

 B) Peligros subjetivos: provocados por los seres humanos. Equipo inadecuado y deficiente. Falta de conocimiento del medio y de formación técnica.  Deficiente preparación física.  Sobrestimación de la capacidad propia. Enfermedades y lesiones.

Petición de ayuda.

Señales de socorro: Con ellasaumentaremos nuestras posibilidades de rescate. Los teléfonos móviles son imprescindibles, permiten dar nuestra posición o enviar una llamada al 112; o al correspondiente número de emergencia según donde nos encontremos. Si no fuera posible pedir ayuda con el móvil, tendríamos que hacerlo con otros métodos. Los dos primeros días las señales más eficaces son las sonoras, después serán las visuales las que tengan más probabilidades de ser descubiertas. Para hacer señales necesitaremos algunos de estos objetos: kit para hacer fuego, espejo de señales, silbato, plástico rojo o naranja, linterna, bote de humo o una bengala.

Código internacional de SOS: Nos puede valer para usar el código cualquier objeto o material (vegetación, ropa, equipo, nieve, piedras, arena…), siempre que esté visible. Son: N: No. V: necesito ayuda.  X: necesito asistencia médica. Y: sí.

La hidratación.

En una situación de supervivencia, después de tratar a los heridos, la búsqueda de agua suele ser la necesidad más apremiante. Si carecemos de agua nuestras esperanzas de vida se cifran en torno a los dos días en el desierto y a algo más de una semana en climas frescos. La cantidad de agua que necesitamos depende de la temperatura y humedad ambiental y de la actividad física que desempeñemos, pero nunca será menos de 2 litros diarios.

A la hora de proveernos de agua, debemos ser conscientes de la posibilidad que esté contaminada por bacterias o que contenga algún parásito. Nos puede producir enfermedades como fiebre tifoidea, cólera o disentería, además de otros trastornos provocados por parásitos que podemos adquirir, no sólo al beber, también al bañarnos en aguas estancadas y contaminadas.

Si existe riesgo de contaminación hay que purificar el agua con pastillas potabilizadoras,  tintura deyodo, o con lejía de uso alimentario. La ebullición no termina con todos los gérmenes (el de la hepatitis A resiste la ebullición).

Cuando no tengamos otro medio, podemos purificar el agua mediante  filtros usando varias capas de arena, carbón vegetal o tejidos. Pero este método no es totalmente seguro.

También podemos usar un destilador solar para transformar en agua pura, agua contaminada, cenagosa, salada o alcalina, e incluso la orina o el líquido de un radiador.

La alimentación.

La posibilidad de morir de hambre no es inmediata. Podemos pasar hasta dos o tres semanas sin comer. Sin embargo, es  indispensable para mantener la energía, el calor corporal y la moral. Debemos  alimentarnos en cuanto podamos.  Si no tenemos agua, no debemos comer, ya que la digestión necesita agua.

Cualquier animal es comestible, excepto los  tóxicos que por lo general destacan por sus vivos colores o formas infladas o con espinas. No es fácil cazar o pescar si no se tienen los medios y la experiencia. Alimentarse de plantas es fácil y ahorra mucha energía. Hay tres categorías: Comestibles y nutritivas, poco nutritivas y tóxicas.

Peligros ambientales.

El frío y el calor:Pueden ocasionarnos trastornos, en ocasiones letales. Debemos conocerlos para prevenirlos y, en el peor de los casos, poder identificarlos y tratarlos in situ.

Las quemaduras solares: No se manifiestan hasta que ya nos hemos quemado. Si además, sopla una brisa fresca, tardaremos aún más en percatarnos. Los rayos ultravioletas, causantes de las quemaduras, atraviesan las nubes, por lo cual no debemos confiarnos porque el día esté nublado. En zonas nevadas, en el mar o en los desiertos los rayos solares se reflejan en la nieve, el agua y la arena respectivamente incrementando los efectos del sol. Debemos llevar cubierto todas las partes del cuerpo, y usar protector solar en aquellas no descubiertas. Las quemaduras se manifiestan con enrojecimiento, aumento de la temperatura de la piel y dolor en la zona quemada, en los casos más severos pueden aparecer escalofríos y dolores de cabeza. Hay que evitar volver a reincidir para no agravar el problema.

El agotamiento por calor: Aparece cuando perdemos exceso de líquido por una sudoración excesiva al estar expuestos a temperaturas y humedad altas. No es necesario estar expuesto al sol para sufrir agotamiento por calor. Si la deshidratación es muy grave puede sobrevenir la muerte. Se manifiesta con calambres en las extremidades y abdomen provocados por la pérdida de sales minerales por la sudoración, piel pálida y sudorosa, aunque no tiene por qué aumentar la temperatura corporal, confusión y falta de coherencia en la víctima, la cantidad de orina se reduce.

La insolación: Es un trastorno de la regulación térmica interna de nuestro organismo, puede llevar a la muerte ni no se trata convenientemente. Los síntomas dependen del tiempo que hayamos estado expuestos al sol y de la gravedad. En principio se manifiesta con dolor de cabeza, fatiga, vértigos, falta de apetito, fiebre ligera. Si continuamos al sol pueden aparecer nauseas, vómitos, calambres, trastornos de la visión, fiebre alta (por encima de 40º), pulso y respiración acelerada, colapso cardiorrespiratorio y la muerte.

La inflamación ocular: En zonas donde las radiaciones solares son muy intensas: desiertos, montañas, nieve, trópicos o el mar, debemos llevar gafas que nos protejan de los rayos ultravioleta. (UVA, B y C). La exposición prolongada al sol, sin protección ocular puede provocar deslumbramiento, dificultades para adaptarse a la visión nocturna, dolores de cabeza, se ven halos alrededor de las luces.

La hipotermia: Es un descenso de la temperatura corporal por debajo de los 35º provocado por una exposición excesiva a las bajas temperaturas. Si la temperatura corporal desciende por debajo de los 33º la hipotermia es grave y puede provocar la pérdida de conocimiento y la muerte.

El viento fuerte, las ropas mojadas o la inmersión en el agua, pueden agravar los efectos del frío y  aparecer la hipotermia. Su síntoma varía en función de la gravedad, si vamos en grupo, debemos prestar atención unos a otros para detectar posibles síntomas. La hipotermia puede sobrevenir rápidamente o irse desarrollando a lo largo de horas y no mostrar al principio anomalías en el pulso, respiración y presión sanguínea.

Los síntomas son: falta de concentración y lentitud en las respuestas, pérdida de coordinación, temblores, palidez, pérdida de agilidad en las extremidades. El tratamiento consiste en proteger al paciente de nuevas pérdidas de calor, introduciéndolo en un refugio que lo proteja del viento, del frío o de la lluvia. Hay que aislarlo del suelo y ponerle ropa seca si es necesario. Proporcionarle calor, bien por medio de una hoguera, por el calor corporal de compañeros, cubrirlo con ropas o manta térmica.

Administrarle comida y líquidos calientes, pero no alcohol, té u otros diuréticos. Hay que mantener al paciente en posición los más horizontal posible, y si hay que moverlo se hará con sumo cuidado. En casos extremos puede hacerse necesario la resucitación cardiopulmonar (CPR).

La ceguera por nieve: Se produce cuando la intensidad de los rayos solares, reflejados por el hielo y la nieve, especialmente cuando el sol está en los alto (también puede aparecer en tiempo nublado) lesiona los ojos. Se manifiesta con sensibilidad a la luz (hay que entrecerrar los ojos para mirar) parpadeo, lagrimeo. Más adelante aparece inflamación, enrojecimiento, sensación de arenillas e incluso ceguera. Podemos prevenir la ceguera producida por la nieve, utilizando unas gafas de sol adecuadas o bien oscureciendo los bordes de los ojos con barro o carbón.

“El poder de sobrevivir está en la voluntad de vivir”.

AVENTURALEZA

El castaño (castanea sativa)

Por Antonio Miguel Fernández

Comenzamos el otoño, la estación propicia para las afecciones del aparato respiratorio y garganta, de los frutos de otoño y de los paseos por nuestras montañas. Qué mejor manera de aprovechar esas salidas, para proveernos de plantas como el castaño y a la vez que cuidamos nuestra salud de forma natural, cuidamos nuestro bolsillo. Hoy las hojas podemos cogerlas recién caídas en cualquier castañar, los dueños no nos dirán nada.

El castaño procede de Asia Menor, y fueron los griegos y romanos quienes lo introdujeron en Europa. Con sus frutos, estos últimos, alimentaban a las Legiones (hombres y caballos). Cuentan que la castaña, ya  en la antigüedad se utilizaban para protegerse de mal de ojo, y colocadas bajo la almohada durante la noche de difuntos, para evitar que estos fueran a coger a uno por los pies mientras dormía. Historias del Medievo.

Alcanza su altura definitiva hacia los 50 años, pero su tronco no cesa de ensancharse  y se hiende a una edad temprana. Puede vivir más de mil años. Quizás  sea un poco exagerado, pero hay  historias que hablan de viejos castaños, que albergaron rebaños e incluso familias en su interior.

La castaña es muy energética, contiene un 40% de hidratos de carbono. También  proteínas, lípidos, sales minerales y vitaminas A, B y C. Como contrapartida   produce flatulencia y estreñimiento. Conviene asar las castañas después de hacerlas un corte, así no explotaran. Su consumo  está  indicado en personas con artritis y en dietas para hipertensos y enfermos cardíacos. Por su alto contenido en taninos conviene utilizarse adecuadamente, si no, pueden resultar tóxicas; en personas con estómagos sensibles pueden producir irritaciones estomacales.

En mis  trabajos de campo y organización de los Raid Coronel Tapiocca-Orientaventura, en los Concellos de Quiroga, S. Xoán de Rio y A Pobra de Trives, vi cómo en esos paraísos naturales de la Galicia “profunda”, perdura todavía la costumbre de comer castañas cocidas con leche. Hoy podemos encontrar muchos alimentos cuyo ingrediente más PRINCIPAL es la castaña: madalenas, tartas, pan, “café” y variedad de bebidas alcohólicas.

Pero vamos a la parte medicinal, la que hoy nos interesa. El castaño tiene propiedades astringentes, bacteriostáticas, expectorantes, calmantes y antitusivas.

Uso interno: Diarrea, disentería y vías respiratorias (bronquitis, tos y asma).

Uso externo: Faringitis, heridas, llagas en la boca, adaptación de dientes postizos y como champú para cabellos rubios.

Remedios naturales con hojas de castaño:

Bronquitis: Infusión de 5 o 6 hojas por litro de agua. Tomar 3 vasos al día.

Tos y asma: Infusión de 5 o 6 hojas por litro de agua. Tomar 3 vasos al día a cucharadas.

Faringitis y llagas en la boca: Gargarismos con infusión de 9 o 10 hojas por litro de agua.

Heridas: Lavado con infusión de 9 o 10 hojas por litro de agua.

Otras plantas para las afecciones del aparato respiratorio: Eucalipto, menta, poleo y romero.

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AVENTURALEZA

Perdidos en un Medio Natural desconocido (1ª parte).

Por Antonio Miguel Fernández.

Después de 30 años dedicados a enseñar cómo poder sobrevivir en un medio desconocido, compruebo con tristeza, que el número de personas que se exponen a una situación crítica crece en espiral y sin embargo no así las personas preparadas para superarla. Llego a la conclusión de que no damos importancia a la posibilidad, aunque sea mínima, de enfrentarse a un violento choque físico y mental, que supone encontrarse perdido y quizás solo, en un lugar inhóspito y desconocido.

Las técnicas de supervivencia nos ayudarán a sobrevivir y a vencer al miedo, pero el peor enemigo está dentro de nosotros: pánico, soledad, desesperación... y para vencerlo hay que conocer cómo funciona nuestro organismo.

Sobrevivir en un medio desconocido,  requiere además el conocimiento de técnicas o disciplinas varias: (orientación, montañismo, botánica, meteorología…) que nos permitan desenvolvernos en la naturaleza, reconocer y aprovechar sus recursos y evitar sus peligros.

La práctica de la autosuficiencia en el Medio Natural, fortalece cuerpo y mente, aumenta la seguridad en nosotros mismos, la capacidad de improvisación, la lucha por la existencia y nos prepara para una situación de supervivencia real. Indudablemente, nadie espera encontrarse en una situación de este tipo, pero si viajamos por zonas deshabitadas a pie, en avión o en barco, el riesgo, aunque sea mínimo, siempre está presente.

Llevar un equipo de supervivencia en nuestro equipaje y conocer las técnicas,  nos ayudarán a sobrevivir y además nos proporciona fuerza mental. Una vez dentro de la situación,  tenemos que prepararnos para la posibilidad de  pasar un largo periodo de tiempo en el lugar. Tendremos que seguir vivos y sanos, hasta que llegue el rescate. Normalmente es mejor permanecer al lado del vehículo, barco o avión accidentado. Si nos alejamos de la ruta trazada para nuestro viaje, tendrán más dificultades para rescatarnos. El paso de las horas e incluso de los días, será una dura prueba psicológica; la desesperación y el abatimiento en estos casos son naturales, pero debemos luchar contra ellos y pensar que tarde o temprano nos encontrarán.

La preparación física también es importante, tiene más posibilidades de sobrevivir quien está en buena forma. Pero el riesgo no se encuentra en tener baja forma, si no en ignorarlo. Debemos valorar nuestra forma física de forma realista y  adecuar las actividades y esfuerzos a lo que somos capaces de hacer. Acometer trabajos que sobrepasen nuestra capacidad, sólo sirve para derrochar  energía, provocar accidentes y que nos invada la desesperación.

El poder de sobrevivir está en la voluntad de vivir.Una situación de supervivencia, es una prueba de resistencia y jamás debe fallar la voluntad: La voluntad de sobrevivir, es el factor más importante. Al final todo se reduce a una actitud psicológica fuerte y positiva, que nos permita enfrentarnos sin desfallecer a la desesperación, la angustia, el tedio, la soledad, el dolor, el sueño, el hambre y la fatiga. Influye en nuestra  voluntad de sobrevivir y en la de otras personas. Dentro de nosotros podemos tener valores imprescindibles para sobrevivir, aunque nunca hayamos pensado que servían para tal cosa. Si no estamos síquicamente  preparados para enfrentarnos con lo peor, nuestras  posibilidades de sobrevivir se reducirán al mínimo.

Capacidad de  improvisación. La necesitamos para hacer algo con pocos recursos. La imaginación nos permite sacar recursos de donde aparentemente no los hay.

Espíritu de sacrificio y superación.  Una situación de supervivencia  supone conocer  cuestiones como el frío, el hambre, el sueño, la lluvia, el cansancio, el dolor, el esfuerzo,…. Con la mente podemos superar en gran parte estas cuestiones.

Generosidad. Se puede definirse como falta de egoísmo. A la hora de sobrevivir en grupo es fundamental. Cada uno debe aportar lo poco o mucho que pueda. Nunca quitar el hombro por muy cansados que estemos.

El miedo y el pánico.Sentir miedo cuando nos encontramos aislados, perdidos, lejos de la civilización o en la oscuridad, es una reacción natural frente a elementos hostiles. El miedo puede ser positivo, y servirnos como resorte, para hacer cosas que en circunstancias normales no podríamos hacer. Es humano y perfectamente normal. Sólo hay que intentar controlarlo y ponerlo de nuestro lado. El miedo viene de lo desconocido o de algo que creemos no poder superar. Muchos miedos desaparecen, al comprobar que somos capaces de hacer algo que no creíamos posible.

Si nos dejamos llevar por el miedo hasta el punto de perder el control, es el pánico, y las consecuencias pueden ser terribles.  Desde el punto de vista de desgaste físico, los estados de miedo y  de pánico agotan al organismo. El pánico es destructivo, conduce a la desesperación, impide analizar la situación con claridad y tomar decisiones positivas. Conocer las técnicas de supervivencia inspira confianza y es un paso muy importante para evitar sucumbir al pánico.

La soledad y el tedio. En una situación de supervivencia, estar aislado y tal vez solos, trae consigo momentos de tedio. Nada como estar desocupado para que el cerebro empiece a pensar lo desgraciado que somos. El pasar de los días sin resolver la situación, merma las esperanzas. La soledad y el tedio llegan de forma gradual una vez que hemos realizados las tareas inmediatas. Con ellos aumenta la depresión y disminuye la voluntad de sobrevivir. Se combaten manteniendo las tareas para aumentar las probabilidades de ser rescatado (preparar fuego, señales...) o simplemente para estar más cómodos (construir un refugio...). Por otro lado, debemos concentrar nuestro pensamiento en el análisis de la situación y las tareas que debemos realizar, para aumentar nuestras probabilidades de supervivencia, y eliminar de inmediato cualquier pensamiento autocompasivo o de desesperación.

Debemos analizar los peligros o emergencias que nos pueden sobrevenir y preparar planes para afrontarlos. Es buena idea elaborar un programa de actividades que nos imponga disciplina al cuerpo y la mente y llevar un diario.

La fatiga. Cuando una situación se prolonga surgen  problemas específicos. La fatiga tanto física como mental hace que las acciones y reacciones sean más lentas, cayendo incluso al abandono de lo que deberíamos hacer para sobrevivir.

El estrés agudo. Por ejemplo: una caída. El organismo reacciona al recibir este estímulo  mandando una orden al hipotálamo, que podría llamarse el órgano de la supervivencia ya que controla reacciones relacionadas con agresiones como  frío,  calor,  hambre o  sed. En este caso el hipotálamo da órdenes a dos niveles: Neurológico, produciendo reacciones como sudor frío, dilatación de las pupilas, modificación del latido,… estos cambios surgen ante lo que el organismo piensa que es una muerte inminente. Hormonal, se segrega adrenalina, hormona de la ansiedad y noradrenalina hormona de la agresividad.   Producen cambios similares y esto permite por ejemplo una mejor respiración y circulación sanguínea.

Estrés prolongado. Se produce después de un accidente hasta que llega el rescate o estando perdido en un lugar desconocido. A diferencia del estrés agudo,  tenemos plena conciencia de lo que pasa. La cortisona con efecto antihistamínico y anti infeccioso  aumenta la resistencia a las infecciones y agresiones, como picaduras, heridas o alergias.  La endorfina, disminuye el dolor y es segregada por la hipófisis actuando sobre las terminaciones nerviosas que controlan el mismo.

Cómo actuar ante una situación de supervivencia:

Analizar. Cualquier situación debe ser analizada. Necesitamos saber qué ha pasado, qué está pasando y qué puede pasar. Puede parecer algo evidente, pero no todo el mundo lo hace. Quien duerme bajo un plástico, sin darle la inclinación suficiente para que una lluvia fuerte no lo hunda, no analiza. Tampoco el que   pretende desplazarse  por terreno nevado sin equipo adecuado. Tampoco el que se mete en una corriente de agua sin saber la temperatura de la misma.

Valorar. ¿Qué medios tengo? ¿En qué condiciones físicas me encuentro? ¿Es conveniente que me desplace?  Un análisis puede hacernos  ver obstáculos y saber qué dificultades conlleva atravesarlos. Valorar antes de actuar ahorraría muchos accidentes.

Actuar. Actuar siempre después de analizar y valorar. Aunque la situación sea de vida o muerte la actuación puede ser temeraria si nos saltamos los pasos anteriores. Nunca actuar de un modo irreflexivo, a veces el instinto nos puede llevar a ello, pero el instinto no siempre es conveniente.

 

1.- Análisis de la situación y prioridades: Se debe analizar la situación para organizar un plan. Quizá hay heridos, o me amenaza algún peligro. Tener agua y alimentos es importante, igual que poder obtenerlos por los alrededores. A la hora de trazar un plan hay que establecer prioridades. Hay que tener en cuenta los peligros del entorno y cómo evitarlos. En ocasiones, dependiendo de cada situación concreta, habrá que alterar el orden de las prioridades o sustituir unas por otras. Por ejemplo:

- Prestar primeros auxilios en caso de heridos.

- Dar aviso y preparar las señales de localización.

- Preparar un inventario del material, agua y comida de que disponemos.

- Abastecerse de agua potable en caso de necesidad.

- Procurarse un refugio si la climatología o la nocturnidad lo requiere.

- Abastecerse de comida si es necesario.

-Plantear el desplazamiento, si estamos capacitados, bien para buscar otro lugar con más posibilidad de refugio, agua o comida, o bien porque pasan los días y no nos rescatan (normalmente suele ser mejor permanecer en el lugar de los hechos).

2.- Conservar la energía y la salud: Salvo en casos de urgencia médica, la conservación de nuestra energía es un factor más importante. El agotamiento por una actividad física sin un objetivo preciso, provoca situación de desamparo que socava nuestra moral. Por ello, todo lo que hagamos tiene que responder a un plan y a un objetivo preciso. No debemos correr riesgos innecesarios que puedan provocarnos un accidente.

3.- Recordar dónde nos encontramos: Probablemente tendremos que alejarnos del lugar del accidente o de nuestro refugio para explorar los alrededores. En estos casos hay que tomarse un tiempo en analizar los rasgos del paisaje y hacer un croquis en papel o en la mente del lugar. Debemos marcar el camino para poder volver sobre nuestros pasos y no perdernos, pues el golpe psicológico que provoca esta situación es durísimo.

4.- Dominar el miedo y el pánico: Debemos mantener la calma, controlando nuestra mente. Mantener la atención en el medio natural, para evitar sobresaltos.

5.- Estar ocupados: En una situación de supervivencia siempre hay algo que hacer. Utilizar la inventiva y creatividad aumenta la confianza en nuestros mismos, y nos permite ciertas comodidades.

6.- Valorar la vida:Si perdemos el deseo de mantenernos con vida, el conocimiento de las técnicas es inútil. Seremos optimistas y confiaremos en ser rescatados, pero también prepararnos para afrontar  problemas  que nos llegarán con el paso de las horas o de los días.

“El poder de sobrevivir está en la voluntad de vivir”. 

AVENTURALEZA

Origen e historia de la brújula.

Por Antonio Miguel Fernández.

La brújula parece ser es un invento chino que tiene unos 1800 años de antigüedad, ellos usaban un trozo de caña conteniendo una aguja magnética que flotaba  sobre agua, y así indicaba el norte magnético. En ocasiones no servía, pues necesitaba estar en aguas calmas, por lo que fue perfeccionada más tarde por italianos. Sin embargo hay estudios sobre un artefacto  de magnetita en la región de los Olmecas de Mesoamérica,  que funcionaba de forma similar a una brújula y que podrían confirmar que los Olmecas hubieran descubierto y usado una brújula de magnetita desde antes del año 1000 AC[. Al principio los adivinos usaban unas piedras magnetizadas para construir sus tablas adivinatorias, hasta que en algún momento alguien se dio cuenta de que las piedras apuntaban siempre en la misma dirección, dando lugar a la construcción de las primeras brújulas. Estas primeras brújulas eran agujas imantadas flotando en vasijas llenas de agua, pero con el tiempo se fueron mejorando y reduciendo su tamaño hasta convertirse en instrumentos portables.

En el siglo VI a.C., un pastor, según cuenta la leyenda, descubrió un mineral que atraía al hierro. Esto ocurrió cerca de la ciudad de Magnesia, en Asia Menor, así el mineral  recibió el nombre  piedra de Magnesia, y el fenómeno se denominó magnetismo. Tal fenómeno fue estudiado por primera vez por Tales de Mileto. Más adelante se descubrió que si un fragmento de hierro o acero se frotaba con el mineral magnético (imán), quedaba magnetizado (imantado). El término español de imán procede de una palabra latina que significa "piedra dura".

Las agujas magnetizadas aparecieron en China entre el año 850 y el 1050, y pronto se extendió su uso entre los navegantes, que complementaban con la brújula su orientación mediante las estrellas. La primera persona que usó una brújula para navegar, fue Zheng He, conocido como Ma Sanbao, militar, marino y explorador chino, famoso por sus siete expediciones navales, realizadas entre 1405 y 1433, que algunos identifican legendariamente con los viajes de Simbad.  Marco Polo la introdujo en Europa.

Las brújulas chinas apuntan al Sur, mientras que las Europeas apuntan al Norte, por lo que algunos investigadores piensan que la brújula europea es un invento independiente de la china. Los árabes sí tomaron el invento chino, pues sus mapas y brújulas también apuntan al Sur en vez de al Norte.

Durante muchos años la brújula fue el instrumento de orientación más importante para el hombre.  

En 1180, el sabio ingles Alexander Neckam (1157-1217) fue el primer europeo que hizo referencia a esa capacidad del magnetismo para señalar la dirección. Con el tiempo la aguja magnética se colocó sobre una tarjeta marcada con varias direcciones, la aguja se podía mover libremente en torno de la tarjeta.

Otros historiadores aseguran que la primera brújula de navegación fue inventada por un armero de Positano (Italia), Flavio Gioja, entre los siglos XIV y XV. Él fue quien la perfeccionó suspendiendo la aguja sobre una púa de forma similar a la que actualmente conserva. Y la encerró en una cajita con tapa de vidrio. Más tarde apareció la "rosa de los vientos", un disco con marcas de divisiones de grados y subdivisiones, que señalaba 32 direcciones celestes, y que fue la brújula marina que se utilizó hasta fines del siglo XIX. Posteriormente se logró un nuevo avance, cuando el físico inglés Sir William Thomson (Lord Kevin) logró independizar a este instrumento, del movimiento del barco durante tempestades, y anuló los efectos de las construcciones del barco sobre la brújula magnética. Utilizó ocho hilos delgados de acero sujetos en la rosa de los vientos, en lugar de una aguja pesada. Y era llenada con aceite para disminuir las oscilaciones.

A comienzos del siglo XX aparece la brújula giroscópica o también llamada girocompás. Consiste en un giróscopo, cuyo rotor gira alrededor de un eje horizontal paralelo al eje de rotación de la tierra.

¿Por qué se llama brújula?

La brújula llegó a Europa durante el Renacimiento (siglo XIV), en ese momento se pensó que funcionaba por brujería, y la llamaron brújula, diminutivo de bruja.  Hasta mediados del siglo XIX en Europa se seguía creyendo que la aguja de la brújula apuntaba al Norte porque en el Polo Norte había una montaña de hierro o magnetita en medio de una isla a la que se llamó Rupes Nigra, y que era eso lo que atraía la aguja de la brújula. La idea partió de un libro desaparecido titulado Inventio Fortunata de autor desconocido, escrito en el siglo XIV. Su contenido se conoce por referencias de terceros y tuvo gran influencia entre los cartógrafos de los siglos XVI y XVII. El propio   Geradus Mercator llegó a representar la Rupes Nigra en su atlas póstumo publicado en 1595 donde se incluía el primer mapa referido al Ártico. En él dibujaba cuatro pequeños continentes al alrededor de la isla. Otro origen del nombre apunta a que viene de la palabra "buxula", cajita hecha de boj o boxus. En la terminología marinera a la brújula se la denomina compás, palabra del francés  que significa girar.

¿Qué es una brújula?

La brújula es instrumento usado por marinos, pilotos, excursionistas y montañeros para orientarse y así poder decidir el rumbo a seguir o lo es lo mismo seguir una dirección que en el argót profesional se denomina navegación. Hay dos tipos fundamentales de brújula: la brújula magnética, que en versiones primitivas se utilizaban ya en el siglo XIII, y el girocompás o brújula giroscópica, un dispositivo desarrollado a comienzos del siglo XX y que hoy día está calibrado por haces de láser.

La brújula magnética nos facilita el rumbo, ángulo formado por una dirección dada y el norte,  se determina a partir de una aguja  magnetizada que señala al polo norte magnético bajo la influencia del campo magnético terrestre. El girocompás por el contrario, no resulta afectado por el magnetismo terrestre y consiste en un giróscopo cuyo rotor gira alrededor de un eje confinado al plano horizontal; de forma que dicho eje se alinea con la línea Norte-Sur paralela al eje de rotación terrestre, con lo que indica el norte verdadero.

En la actualidad la brújula está siendo reemplazada por sistemas de navegación más avanzados como el GPS,  sin embargo, se sigue utilizando en actividades deportivas que requieren alta movilidad o que impiden, debido a su naturaleza, el acceso a energía eléctrica para poder cargar las baterías, de la cual dependen los demás sistemas y por supuesto como recurso vital en situaciones extremas o de supervivencia.

¿Cómo funciona la brújula?

La Tierra posee un campo magnético que la rodea. Su núcleo es un gran imán donde el Polo Sur Magnético se encuentra con el Polo Norte Magnético.  Extrapolamos esto a la física magnética y tenemos que el imán del núcleo de la Tierra y el imán de la brújula tienden a unirse.

La aguja de la brújula tiene normalmente dos partes, una policromada en rojo imantada y la otra en negro o blanco. La parte roja siempre apunta al Norte Magnético de la Tierra mediante la imantación de la punta de la aguja, de forma que entre el hierro del núcleo y el imán de la aguja se consigue señalar el NM. En el Hemisferio Sur la aguja imantada apunta al SM. El NM es distinto del Norte Geográfico, que se encuentra en el Polo Norte. En la actualidad la distancia que separa ambos polos es de unos 2.000 km. El primero se sitúa en el Archipiélago Ártico Canadiense.

La brújula no se puede usar en los Polos geográficos, debido a que la convergencia de las líneas de fuerza del campo magnético terrestre anula su funcionalidad y es incapaz de alinearse ni señalar correctamente el Norte. También debemos saber que como la  aguja está imantada, cualquier material ferromagnético (Hierro, níquel, gadolinio, disprosio y aleaciones de acero) que tengamos cerca,  puede hacer que la brújula de datos incorrectos. También hay materiales paramagnéticos (Cobre, aluminio y elementos de transición) aunque no son atraídos visiblemente, ya que tienen una fuerza de atracción 1 millón de veces menor que los metales ferromagnéticos, también puede hacer que al usar la brújula junto a ellos de errores. Por ello cuando vayamos a usarla, lo mejor es hacerlo alejados de esos elementos.

Partes fundamentales de la brújula

Aunque existen muchos tipos de brújulas, las más prácticas y fáciles de usar deberán tener:

Una plataforma o cuerpo de plástico transparente donde están ancladas las demás partes. En los laterales pueden tener varias escalas de medición, una de ellas en centímetros y a veces una lupa, pero sobre todo la flecha de dirección. Que la base sea transparente facilita la lectura del mapa cuando estamos trabajando sobre el mismo.

Un anillo giratorio o limbo. Tiene divisiones cada 2º, 5º, o 10º completando un círculo de 360 grados, lo que permite medir ángulos. Lo mejor es que la brújula tenga la división lo más pequeña posible para evitar errores. Cuanto más grandes sean las divisiones darán errores de medición más altos.
Una aguja magnética: Está dentro del anillo, inmersa en aceite para que el movimiento de inercia sea frenado, pero sin entorpecer el movimiento de la aguja. La aguja es la parte más importante de la brújula pues aún si se rompe toda la base y el cilindro, se puede llegar a usar.

Una flecha orientadora o flecha norte: Dentro del anillo pero por debajo de la aguja magnética. Generalmente es una doble línea que representa una gran flecha, con la punta señalada claramente por tres líneas que pretenden ser movimiento continuo. A los lados de esta flecha hay líneas que son paralelas a esta flecha y que son auxiliares.

Punto de lectura: En la parte superior del anillo, sobre la numeración de las divisiones mínimas del transportador, existe un punto, normalmente de color blanco. Ahí se realizará cualquier lectura que se haga con la brújula.

Flecha de dirección: Es una línea que atraviesa la mayor parte de la base y termina con una flecha. A sus lados también hay líneas auxiliares, pero diferentes de la flecha orientadora.

Nos vemos en la aventura.

 

AVENTURALEZA

Cascada Santa Rosa (Colombia).

Guía para sobrevivir en la selva.

Por Antonio Miguel Fernández.

La selva de la cuenca del río Amazonas y por extensión cualquier otra selva, está menguando progresivamente debido a la deforestación, pero sigue siendo extensa y las personas que en ella viven: indígenas y caboclos lucha cada día para poder vivir en ese medio natural amigo y hostil a la vez.

En las selvas se da una  paradoja: se trata de un ecosistema lleno de vida, con  gran variedad y cantidad de seres vivos: animales y plantas. Un nativo de la Amazonía sabe cómo alimentarse y defenderse de sus peligros porque vive en un mundo conocido, pero cualquier extraño, aunque sepa cómo hacer frente a los peligros, puede morir de hambre, sed o por enfermedad. La diferencia está en el conocimiento que se tiene del medio.

En noviembre de 2003, remonté desde Manaos (Brasil) el río Negro hasta llegar al Parque Nacional de  Anavilhanas, allí me esperaba un guía nativo que durante 7 días me acompañó por los  ríos Ariau, Mucuras y Cuieras con la finalidad de ver cómo viven los riberinhos en sus palafitos y los indígenas “deçana-tukano”, y observar  su   fauna  extraordinaria: manatíes, delfín rosa, oso perezoso,… A veces nos internábamos por los “igapós”, bosques inundados llenos de vida, pero  un laberinto donde el guía  tenía a veces dificultades para orientarse. Pude comprobar que la orientación sin horizontes destacables y los pequeños insectos es lo más peligroso del medio  selvático, aunque la  comida y el agua son  fundamentales, así como mantenerse seco y a salvo de animales salvajes y saber lo que no debemos consumir. Por todos los peligros que encierra la selva,  es importante saber cómo sobrevivir en ese mundo impenetrable e interminable o al menos cómo sufrir lo menos posible, si las circunstancias lo requieren. 

Cuando se transita por la selva amazónica sorprende la sensación de soledad que envuelve al viajero. Salvo por los sonidos de las aves y los monos, todo  permanece en silencio. Pero la paradoja es que hay animales por todas partes, pero se ocultan entre la vegetación al notar la presencia del ser humano. Para cazarlos hay que conocerlos, saber cómo buscarlos y acecharlos. Con los frutos el problema es la ausencia de monocultivos y el conocerlos. La gran diversidad de plantas y árboles de la selva  está muy distribuida; no existen zonas  donde crezcan juntos muchos ejemplares de una misma especie.  Un árbol  de frutos comestibles puede  no volver a encontrarse en varios kilómetros a la redonda.

A finales de 1949 y principios de 1950, el explorador francés Raymond Maufrais representó, trágicamente, esta paradoja. Decidió adentrarse en solitario junto a su perro Bobby en el sur de la Guayana Francesa, hoy Parque Amazónico de la Guayana. No era un turista, sino un aventurero que había convivido con los indígenas de la región y que conocía algo la selva, pero no lo suficiente. Sobrevivió un mes, hasta que su rastro se perdió. Poco después, un indígena encontró su equipo y el diario en el que iba narrando cada día sus vivencias. Con su diario editaron el libro  titulado en francés “Aventures en Guyane. Journal d’un explorateur disparu”.

El principal sufrimiento de Maufrais no lo causaron las plantas venenosas ni los animales salvajes, sino el hambre y la desorientación. Un hambre que lo debilitaba, le hacía enfermar y  desorientarse, en un ecosistema rebosante de vida pero sin puntos en el horizonte. A final de su historia el hambre le llevó a comerse a su propio perro y finalmente a la muerte. Su diario fue encontrado y de su lectura se sacan conclusiones claras de lo que es la selva.

Quedar perdidos en la selva es algo que no pasa todos los días, pero puede ocurrir. ¿Qué equipo podríamos necesitar? ¿Cómo pediríamos ayuda? ¿Cómo nos orientaríamos? ¿Cómo obtendríamos agua potable? ¿Qué podríamos comer? ¿Cómo afrontaríamos los peligros?

En los puntos siguientes vamos a ir explicando de manera breve cada una de las preguntas que hemos formulado:

  1. ¿Qué equipo podríamos necesitar? Elementos como una mochila,  saco de dormir, cantimplora metálica, chubasquero, linterna, navaja o machete, kit para hacer fuego, pastillas potabilizadoras, silbato, plástico 2 m x 2 m, brújula, GPS, mapa de la zona, kit de pesca y un pequeño botiquín que contenga sobre todo para combatir fiebre, diarrea e infecciones cutáneas . Antes de iniciar el viaje vacunarse de aquello que sea necesario para la zona que vamos a visitar o aunque solo sea de paso.
  2. ¿Cómo pediríamos ayuda? Si tenemos comunicación vía radio o satélite, tratar de dar nuestra ubicación los más exacta posible. Si esto no fuera posible, tendríamos que buscar un claro en la selva o margen de un río y hacer tres fuegos.
  3. ¿Cómo nos orientaríamos? Una vez perdidos, si no tenemos nada con qué orientarnos, es mejor permanecer en la zona y buscar  refugio, agua y comida. Puede que en unas horas o en unos días nos encuentren. Si tenemos posibilidades de orientarnos con algún medio (mapa y brújula), buscar algún cauce de agua o senda de animales; estar atento a la aparición de algún río, ya que  podría llevarnos a algún asentamiento humano. Si tuviésemos un GPS, marcar un waipoint donde estamos y tratar de ubicarnos en el mapa con las coordenadas que nos da el GPS, luego buscar algún lugar en el mapa que nos sirva de vía (río) o algún lugar habitado; procederemos a hallar las coordenadas de ese lugar y luego introducirlas en el GPS para crear un Wp. A continuación seleccionamos ese Wp y lo seguimos con la pantalla correspondiente. Debemos tener mucho cuidado al cruzar cualquier zona de agua, por la presencia de cocodrilos, rayas eléctricas y sobre todo por el pez más pequeño y dañino, el cadirú, que puede introducirse por el pene o la vagina. Cuando nos desplacemos iremos haciendo marcas en la vegetación para en caso de tener que regresar al punto de inicio, podamos hacerlo y también para que si estamos dando vueltas por la zona, seamos consciente de ello. En el desplazamiento, a parte de tener cuidado con los peligros de fauna y flora, debemos hidratarnos y alimentarnos siempre  que nos sea posible, ya que la falta de agua y alimento en nuestro organismo nos debilita y desorienta.
  4. ¿Cómo obtendríamos agua potable?  En la selva tropical, donde llueve regularmente, es difícil en cambio obtener agua que no esté contaminada y sea segura para beber. Beber agua contaminada puede  enfermarnos y causar el desarrollo de parásitos en nuestro organismo, que  pueden matarnos. Solo el agua de ciertas plantas, frutos o de lluvia es potable, el resto tendremos que tratarla. Si no tenemos pastillas para potabilizarla, debemos  hervirla 10 minutos, para lo cual necesitamos hacer fuego. En caso de lluvia, podemos recoger el agua en un plástico y luego envasarla en un recipiente limpio. Podemos utilizar una camisa como filtro para eliminar las impurezas, en caso de que esté estancada en charcos o revuelta. Para aprovechar el agua de las plantas tipo lianas, debemos cortar primero lo más alto posible y luego por la parte inferior, si lo hacemos al revés, el agua subirá a la planta.
  5. ¿Qué podríamos comer? En la selva abundan las termitas u hormigas y poseen un alto grado de proteínas. Debemos evitar sus picaduras. Hay muchas plantas o frutos que pueden comerse, pero también los hay tóxicos. Por eso es importante conocer la diferencia.  Cualquier fruto o fruta que cojamos, si no estamos seguro, debemos hervirlo unos cinco minutos, para eliminar las posibles toxinas. Una  palmera que abunda es la chonta o wasai, el tronco o tallo tierno, se puede comer crudo; tiene un sabor agradable. El sacha maní es una planta de color verde cuyas flores tienen forma de estrella de cinco puntas y son buenas para comer, ya que son ricas en proteínas. Las cápsulas de la palmera awara son comestibles tostadas.  También podemos consumir frutas y plantas, pero es un poco arriesgado ya que algunas de ellas son venenosas. Para saber si una planta o fruta  es venenosa debemos cortarla y si sale líquido blanco o  amarillento, es posible que sea tóxica. En las pequeñas zonas encharcadas, es posible encontrar  peces que podremos coger fabricando una red con fibras vegetales. Tanto las plantas como los animales es mejor  cocinarlos. Si sabemos colocar trampas para animales, no sólo servirán para  atraparlos sino también para protegernos de ellos en la noche. Aunque hay trampas de nudos que pueden armarse con poco esfuerzo, un arpón o lanza es el mejor y más sencillo instrumento de caza para fabricar  con medios limitados. Necesitaremos una rama  maciza y el cuchillo o machete atado con  cordones de zapatos o lianas largas. Éste nos permitirá cazar jabalíes y pescar en la jungla, y defendernos contra animales más grandes.
  6. ¿Cómo afrontaríamos los peligros?  Evitar accidentes, alejándonos de las piedras, plantas y elementos cortantes, ya que cualquier corte en el cuerpo puede llegar a infectarse. Mantenerse seco y evitar mojarse ya que la humedad atrae a los mosquitos. Revisar los pies a menudo para notar la aparición de llagas por la humedad y así evitar posibles infecciones. Cubrir el cuerpo todo lo que podamos, para impedir las picaduras de insectos. En caso de tener que atravesar una zona inundada, observar 30´ para estar seguro de que no haya cocodrilos o rayas eléctricas.       

Necesitaremos un elemento de protección, un machete o hacha sería lo ideal, pero puede ser que no lo tengamos. Si es así,  armaremos una lanza con la ayuda de  rama maciza y una piedra afilada. Si puedes realizar un arpón mejor aún, el cual te ayudará a cazar y pescar, así como también a protegerte de animales peligrosos.

Para pasar la noche necesitaremos un refugio, debemos contar con un sitio donde descansar seguros. Nos pueden valer hojas grandes y ramas en forma de cobertizo. Siempre sobre un lugar plano y seco, lejos de hormigueros y a ser posible elevado del suelo 50 cm. Si tenemos la posibilidad de hacer fuego, lo mantendremos encendido toda la noche junto al refugio, sobre todo  para ahuyentar a los mosquitos y posibles animales dañinos.

Dormir siempre vestidos y con los zapatos puestos. 

Nos vemos en la aventura.

 

AVENTURALEZA

En la cima del Pique Longue (Viñamala-3.299 msm).
Detrás el Valle Oulettes de Gaube.

Decálogo para no perdemos en la montaña.

Por Antonio Miguel Fernández

La posibilidad de que nos perdamos en la montaña, puede ocurrir en cualquier época del año, es cierto que con el buen tiempo se pierde más gente ya que hay más personas que les gusta disfrutar de un día en la naturaleza; por el contrario cuando la climatología es fría o lluviosa, salimos menos a la montaña, sobre todo en invierno; sin embargo,  aunque sean menos las personas que se extravían, suele costar más vidas humanas.

Como tantas historias de montañeros, no me creo que haya alguien, que nunca se haya perdido. No soy un montañero de altos vuelos,  lo más que he ascendido es al Nevado de Cachi (6.720 m) desde San José de Cachi (2.200 m), nada difícil; pero sí soy experto en “navegación terrestre” . Desde 1980 mi vida está ligada de una manera u otra a la montaña, con plano y brújula, y reconozco que en varias ocasiones  estuve perdido o desorientado por diversos motivos. Contaré una anécdota que tiene que ver con el párrafo dos del decálogo.

Hace muchos años decidí hacer el Tour del Macizo de Vignemale con mi amigo Fernando de la Fuente, ya fallecido; por aquella época no se disponía de GPS y la información que existía sobre la ruta era bastante escueta. Fue en la etapa de Gavarnie (1.360 m) al Refugio de Bayssellance (2.651 m). Sólo disponíamos de mapa, brújula, altímetro y del tiempo que habíamos estimado. Hasta ese día las etapas nos habían salido bastante bien, pero en Gavarnie cometimos un error: hacer caso a un montañero francés que nos redujo una hora el tiempo hasta el Rfo. de Bayssellance. Confiados, salimos una hora más tarde de lo previsto y   justo cuando estábamos subiendo la pendiente que cierra por el oeste el Valle de Ossoue, cerca de las Grutas de Bellevue, una espesa niebla nos arrebató la ínfima visibilidad que permitía el ocaso. Este tramo en la ruta, es una senda que zigzaguea por una zona de mucha pendiente, con continuos cambios de orientación y multitud de atajos. La poca visibilidad y la confusión de tantos giros, nos obligaba a intuir sin precisión, por donde debíamos progresar. Puedo decir que en algún momento ignoraba nuestra ubicación. El temor de acabar en el glaciar del Vignemale o en el profundo barranco que baja del glaciar, nos hacía movernos como tortugas en un lodazal. Al final, a pocos metros del refugio, la niebla se quedaba por debajo de nuestros pies.  La silueta del refugio recortada en el horizonte nos llenó de alegría. Después de tanta angustia en aquella complicada subida, la luna nueva se elevó sobre la silueta blanquecina del Macizo de las Tres Sorores y nos acompañó largo rato, mientras analizábamos el error cometido.

Para evitar en lo posible una pérdida en la montaña, debemos  de tener  en cuenta diez consejos. Con el tiempo he  comprobando que siempre tropezamos por exceso de confianza en alguno de ellos.

Adquirir los conocimientos necesarios: Es fundamental e imprescindible para adentrarse en la montaña y de nada vale decir “vamos a seguir una ruta marcada”. Estos conocimientos podemos adquirirlos en cursos que se impartan en montaña y utilizando la cartografía que luego vayamos a usar en nuestras travesías. Aprender a orientarnos en un parque o zona acotada con un mapa de orientación, nos dejará muchas carencias de lo que realmente es movernos en montaña. Luego por supuesto, hace falta seguir practicando y aplicando en cada excursión las técnicas aprendidas en los cursos.

Planificar en casa la ruta con la ayuda del material e información que nos sea posible: mapas, fotografías aéreas, rutas en internet, en libros, folletos, track o waipoint. Cuidado con algunas informaciones que obtenemos de rutas hechas o programadas por terceros. Los tiempos que puedan reflejar, siempre estarán condicionados y serán variables dependiendo de nuestra preparación física, técnica de progresión en el terreno, peso de las mochilas, climatología y cómo no de las posibles dudas, de por dónde seguir, con pérdida de tiempo en puntos críticos de la ruta. Muchas  de las pérdidas son ocasionadas por falta de planificación: duración de la ruta, dificultad del terreno o desconocimiento de la meteorología; todo esto se traduce en más horas de marcha, de fatiga y la posibilidad de que se nos haga de noche.

Llevar  la cartografía actualizada: Esto es más importante de lo que muchos piensan. Antes debemos saber que el plano es el medio más importante para orientarnos. Por lo general, si todo va bien, apenas nos fijamos en los cientos de detalles que contiene  un mapa. Solo cuando necesitamos encontrar una fuente para proveernos de agua, un pequeño refugio o cabaña para refugiarnos, una senda grande o camino para salir de la zona por una emergencia, etc. Solo entonces somos conscientes si nuestro mapa está actualizado o no. Hoy día la cartografía se actualiza constantemente, pero no a pie, con lo cual sendas, refugios, fuentes… cosas que no se ven a través de la ortofoto no están al día. Yo hace años, cogí la costumbre, de ir anotando detalles para mí importantes que no vienen en la cartografía que uso o tachando los que ya no están.

Llevar instrumentos de ayuda para orientarnos: Mapa del cual ya hemos hablado,brújula,GPS y altímetro (No confiemos si llevamos TODO en UNO: Reloj, móvil o GPS). Estos instrumentos pueden dejar de funcionar por varios motivos. Una brújula y un altímetro manual que sepamos usar, pueden ser nuestra salvación bajo una tormenta de nieve o granizo. La brújula elGPS y el altímetro también podemos aprender su uso en cursos de orientación en montaña. Los tres son elementos auxiliares que ayudan a orientarnos, el más completo el receptor, pero aun así, nos llevará a ciegas hacia nuestro destino. Es decir, no nos indica cómo es el terreno que tendremos que atravesar.

Llevar el equipo necesario al menos para 24 horas: Como dije en el primer párrafo de este artículo, cualquier persona se puede perder en montaña. Por este motivo debemos llevar siempre en la mochila todo lo necesario para poder pasar 24 horas lejos de la civilización. El equipo necesario será de acorde a la duración de la marcha, a la climatología prevista y al medio físico por donde vamos a transitar. Pero nunca nos debe faltar: medios para orientarnos, teléfono móvil, botiquín, manta térmica,  linterna,  navaja multiuso, comida y agua, ropa de abrigo, pocho o chubasquero, vela y cerillas anti-humedad, 5 metros de cordino de 6 mm, espejo de señales y silbato.

Progresar siempre sabiendo por donde vamos: Avanzar orientados de manera segura. Ante cualquier duda en la ruta, comprobar si lo que vemos en el terreno coincide con  los detalles del mapa en la zona. Nunca seguir si no estamos seguros.  Si esto ocurre deberemos hacer una triangulación o bien regresar a un punto por el que hayamos pasado y nos sea conocido. En caso de poca o nula visibilidad por niebla o falta de luz, detenernos y esperar a que la visibilidad sea la adecuada.

Saber triangular para encontrar en el mapa el punto donde nos encontramos: En caso de pérdida, buscar dos puntos importantes en el horizonte que estén en nuestro mapa. Con la brújula sacar rumbo inverso hacia ellos, luego llevar la brújula con el rumbo obtenido al mapa orientado al norte y hacer una línea paralela al rumbo, que parta desde el punto. Hacemos lo mismo con el segundo punto, y allí donde se cruzan las líneas, se supone que estamos nosotros. Si no somos capaces de triangular, tendremos que buscar puntos de referencia elevados que permitan ver los alrededores o regresar a un punto que nos sea conocido.

Siempre que cambiemos de dirección confirmarlo con la brújula: A veces se cometen errores de navegación cuando llegados a un punto, que bien puede ser un cruce o bifurcación de elementos lineales como: sendas, arroyos, vaguadas…; o sencillamente, que en determinado lugar debemos de cambiar el rumbo de nuestra marcha. Muchas de las pérdidas en montaña se deben, a no confirmar con la brújula la nueva dirección a seguir.

Memorizar o al menos fijarnos en los detalles importantes de la ruta: Durante la ruta, es conveniente que vayamos memorizando aquellos objetos importantes del terreno.  Esto nos vendrá bien en el caso de que la vuelta sea por el mismo lugar y surgieran problemas de orientación. También nos será útil cuando por pérdida tengamos que desandar hasta un punto conocido o por impedimentos para seguir la ruta, decidamos darnos la vuelta.

Evitar la fatiga extrema que nos pueda llevar a un error de navegación: Para ello haremos los descansos necesarios y esos “tiempos  muertos” irán incluidos  en el tiempo total de la ruta. Por experiencia, siempre debemos añadir 15´ para descansos e imprevistos por cada hora de marcha.

Nos vemos en la aventura

 

AVENTURALEZA

¿Son necesarias las Técnicas de Supervivencia?

Por Antonio Miguel Fernández.

Hace mucho tiempo el Hombre desconocía lo que estaba más allá de su horizonte, pero conocía todo lo que existía a su alrededor. Hoy conocemos no solo lo que no alcanza la vista, sino que hemos salido al espacio para contemplar el planeta Tierra y todo lo que le rodea.

Desde la noche de los tiempos, hasta el Siglo XXI, la Humanidad ha ido intercambiando conocimientos cada vez más técnicos, pero aquellos que fueron primordiales para el hombre primitivo, y que favorecieron su supervivencia ante elementos naturales adversos, han ido desapareciendo en la memoria humana. Apenas quedan un puñado de tribus que siguen transmitiendo sus conocimientos de padres a hijos, y esto les permite pese a su aislamiento, sobrevivir en zonas inhóspitas, a veces amenazadas por la expansión de la civilización.

Las FAS de los EEUU, comprendieron durante la II G.M., que era necesario que los pilotos aprendieran las técnicas de supervivencia, tanto en tierra como en mar. Y así fue como nació el programa V-Five de la marina americana. Con el material que emplearon los Instructores Frank C. y John  J. Craighead escribieron en 1.943 el primer manual de supervivencia titulado “How to survive on landa and sea” que desde la II G.M. ha sido manual de referencia para muchos ejércitos occidentales. Hoy día, no hay ejército que no instruya a sus pilotos y soldados de élite en la técnicas de supervivencia, y en países como EEUU, Canadá, Japón y Colombia, la población civil también se instruye de manera voluntaria para afrontar posibles situaciones de supervivencia.

Hoy vivimos en un mundo irreal donde todo parece controlado, pero la Naturaleza cada vez más a menudo, nos deja abandonados a nuestra suerte. Sigue habiendo zonas inhóspitas y despobladas donde el hombre civilizado es gobernado por las leyes de la naturaleza y otras veces por circunstancias extraordinarias como volcanes, terremotos, inundaciones, huracanes, tsunamis, sequías, incendios,… o situaciones más simples como perdida en una montaña, en mar o accidentes en zonas alejadas. Estas últimas aumentan cada año debido a que  el ser humano necesita conocer nuevas experiencias y aventuras en el medio natural, esto lleva a que muchas personas tienen que enfrentarse a la naturaleza para sobrevivir sin estar preparados. Estas circunstancias extraordinarias, supone vivir situaciones críticas donde el miedo a enfrentarnos a algo desconocido, debilita la capacidad de pensar y actuar. 

La supervivencia ante un hecho que amenaza nuestra existencia, dependen en gran manera de la preparación y de la iniciativa. Algo muy importante, es que debemos aprender las reglas de la naturaleza, al igual que hemos aprendido las de la civilización. Debemos saber cómo cuidar nuestro cuerpo y cómo conservar la energía, hacer señales para pedir ayuda, buscar agua y potabilizarla, qué sirve de alimento y cómo prepararlo, construir un refugio, hacer fuego, orientarse en cualquier lugar y estar preparado para superar obstáculos en el desplazamiento y por  último saber lo que es peligroso en el medio natural, cómo enfrentarse a ello o evitarlo.

Las técnicas de supervivencia no solo son necesarias para los miembros de los ejércitos, sino que también lo son para cualquier persona que pudiera verse expuesta a una situación crítica por motivos de trabajo, ocio o fenómenos meteorológicos.

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Un saludo,

Nos vemos en la aventura